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viernes, 4 de agosto de 2006

2 Grupos de Intelectuales, Desplegados

Nuevo grupo de intelectuales pide recuento
http://www.eluniversal.com.mx/notas/366747.html
Personajes como Víctor Hugo Rascón Banda y Guadalupe Loaeza consideraron que quienes ayer firmaron una carta en la que rechazan un fraude electoral se precipitaron y asumieron cargos que no les corresponden. Un nuevo grupo de intelectuales, académicos y políticos se pronunció hoy por el conteo voto por voto y criticaron a los consejeros del IFE. Además consideraron que quienes ayer firmaron una carta en la que rechazan un fraude electoral se precipitaron y asumieron cargos que no les corresponden. En una conferencia de prensa, personajes como Víctor Hugo Rascón Banda, Guadalupe Loaeza, Yeidckol Polenvsky, Fernando Schütte, Virgilio Caballero y otros 50 escritores y académicos, dieron a conocer una carta dirigida a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), en la cual los exhortan a hacer transparente ante la nación los resultados electorales y resolver sobre la procedencia de contar nuevamente los votos de la elección presidencial. Consideraron que en los pasados comicios hubo errores, omisiones e irregularidades que deben ser considerados y resueltos, como alteraciones de actas, un sistema de cómputo manipulado, apertura irregular de paquetes en el DF y Querétaro, así como votos agregados o eliminados ilegalmente. “El recuento de la totalidad de los votos emitidos es jurídicamente posible y políticamente necesario. Sería sumamente grave soslayar o minimizar las numerosas expresiones de este conflicto”, se lee en esta misiva a la cual, a decir de Guadalupe Loaeza, se sumarán más personajes a lo largo de la tarde, como Lydia Cacho, Humberto Mussaccio y Jorge Zepeda Patterson, a fin de publicarla como desplegado en diversos diarios de circulación nacional. Víctor Hugo Rascón Banda rechazó que, con esta carta, los firmantes se manifiesten en contra de las instituciones o de otros intelectuales, pero lamentó que los cien personajes que suscribieron la misiva en la cual se rechace un fraude, se hayan erigido como un tribunal y calificado de antemano la elección. Fustigó con severidad a los consejeros del IFE, pues dijo que la elección estuvo mal manejada por el actual consejo general, el cual no detuvo las campañas de difamación y calumnia. "Para nada estamos en contra de otros intelectuales, estamos en contra de los consejeros del IFE que deben ser castigados, enjuiciados y despedidos", dijo el presidente de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem).
SIGUIENTE DESPLEGADO:
A favor de un recuento voto por voto
A la opinión pública
A los miembros del Tribunal Federal Electoral
Luego de una competencia marcada por el infundio, la descalificación y el insulto, la reciente elección presidencial arrojó una exigua diferencia de votos entre los dos candidatos punteros. Las campañas polarizaron a la opinión pública de tal manera que hoy se hace especialmente difícil el camino hacia una reconciliación republicana. Por si esto fuera poco, los medios de comunicación nacionales y extranjeros han dado a conocer uan serie de irregularidades que, en distintos grados, alientan la sospecha de que la votación pudo sufrir alteraciones decisivas. Estas condiciones (campañas sucias, sociedad polarizada, número apretados y suspicacia estimulada por diferentes anomalías) exigen de las autoridades electorales una actuación apegada a la ley y, al mismo tiempo, acorde con la circunstancia excepcional por la que atraviesa el país. Los argumentos legalistas no tienen lugar ante una situación que pone en juego, hoy como nunca, la legitimidad de quien habrá de gobernar a los mexicanos durante los próximos seis años. En estos días, un gran número de ciudadanos de las más diversas preferencias políticas reclama que el proceso electoral se revise hasta dejarlo libre de cualquier dudad. Puesto que la relevancia de cada impugnación se multiplica ante lo estrecho del resultado, y dado que una alteración del sistema, de cómputo (recurso que, según se ha sostenido, pudo utilizarse para favorecer a un candidato) no es detectable a simple vista, se hace imperativo el recuento voto por voto. Quienes firmamos esta carta, miembros de la comunidad artística y cultural del país, apoyamos esta demanda.
Carlos Monsiváis, Margo Glantz, José Agustín, Juan Villoro, Sergio Pitol, Fernando del Paso, Hugo Gutiérrez Vega, Elena Poniatowska, Rafael López Castro, Rafael Segovia, Rogelio Naranjo, Tomás Segovia, Enrique González Pedrero....Todas las firmas en el link de abajo
http://www.eluniversal.com.mx/notas/366653.html

¿YA VEN? Con que poquito se le sale lo puto a Monsi, AMLO pide lo justo, nadie puede permitir que los corruptazos del PAN sigan engañando robando y vendiendo a la Patria impunemente, ¡seee los dije! ¡con otra chingada! No se doblen.

¿Cuándo fue que se jodió?
Armando Bartra
¿Cuándo fue que se jodió Perú?, se pregunta Zavalita al inicio de la novela de Vargas Llosa Conversación en la catedral. ¿Cuándo fue que se jodió la joven democracia mexicana?, me pregunto.
No se jodió durante la truculenta campaña electoral, no se jodió el 2 de julio ni durante los "atípicos" conteos del Instituto Federal Electoral, menos se jodió porque millones de ciudadanos manifiesten en las calles su incredulidad. Se jodió mucho antes.
La debutante democracia mexicana se jodió cuando Vicente Fox tomó la malhadada decisión de impedir a toda costa que el candidato de la izquierda llegara a la Presidencia. A la adolescente democracia mexicana la jodieron el 20 de febrero de 2004, en un cuarto del hotel Chapultepec donde se reunieron a conspirar cuatro perdularios: el representante del procurador general de la República, un delegado del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, el jefe de la bancada del Partido Acción Nacional (PAN) en el Senado y un empresario corrupto que había invertido en el Partido de la Revolución Democrática pensando cobrarse con contratos, pero se topó con el necio de López Obrador. "Haré todo lo necesario para que este güey no llegue" (Olga Wornat, Proceso 1427, 7/3/04), había dicho el extorsionador, y unas semanas después vendía videos emponzoñados a los personeros de un Presidente que compartía su propósito.
Y como los videoescándalos no reventaron a López Obrador, el mandatario decidió desaforarlo, enjuiciarlo e inhabilitarlo políticamente contando para ello con la Procuraduría General de la República (PGR), los diputados del PAN y del Revolucionario Institucional, el presidente de la Suprema Corte, la cúpula empresarial, la jerarquía eclesiástica y los principales medios de comunicación. Fox llamó a la conjura "la decisión más difícil de mi sexenio", reconociendo que no se trataba de procurar justicia -ámbito donde la PGR es autónoma y el mandatario no tiene nada que decidir- sino de una ilegal empresa política del Presidente. Y si bien la andanada no acabó con López Obrador si pasó a joder a la incipiente democracia que con tanto amor ha- bíamos arrullado.
Todos sabemos quién apuñaló a nuestra impúber, tierna, amadísima democracia. Fue el mayordomo. El responsable de mantener la casa en orden, que un día enloqueció y llegó hasta el crimen con tal de cerrar el paso a su presunto sucesor y heredar el puesto a uno de sus familiares.
Desde el momento en que el Presidente echó a andar el complot contra la candidatura de López Obrador las elecciones de 2006 quedaron en entredicho, irremisiblemente manchadas. Y lejos de diluirse, la mancha se extendió, pues pese a los frentazos Fox y sus cómplices se empecinaron en el intento. Y lo hicieron con descaro, sin el mínimo rubor: López Obrador "es un peligro para México" y "no lo vamos a dejar pasar", en cambio a Calderón "lo vamos a apoyar con todo", dijo el Presidente al líder del Partido Verde Ecologista de México. La conversación fue a finales del año pasado, se hizo pública y Fox no la desmintió. ¿A qué horas, si se la pasaba en los medios proclamando los vicios del "populismo" y las virtudes de la "continuidad"?
En estas condiciones sólo quedaban dos escenarios: López Obrador gana las elecciones superando los golpes bajos o el vencedor es otro -cualquiera- y su triunfo es ilegítimo, pues fue allanado por la falta de equidad electoral. El matiz es que una gran diferencia de votos atenúa la ilegitimidad, mientras con un margen pequeño la inequidad deviene fraude. Porque las trapacerías acumuladas manchan un triunfo holgado, pero invalidan uno estrecho.
Después de dos años de videos, desafuero, campaña de odio y militancia electoral del Presidente, los medios y los empresarios, solapada por el árbitro, ¿alguien puede sostener que a López Obrador le ganaron en buena ley? Como tampoco es admisible que los "abajo firmantes" se hagan de la vista gorda frente al cochinero con tal de salvar las instituciones; un "patrimonio público que nadie debe lesionar", pero que la militancia electoral del Presidente dañó desde hace rato sin que ellos firmaran desplegados.
Estamos en un brete. La democracia mexicana no ha muerto, pero se encuentra en terapia intensiva. Y paradójicamente, quienes pueden salvarla no son los del respeto a las instituciones, sino los millones que llenan las calles reivindicando más a su candidato que a los principios abstractos del estado de derecho. Porque hoy la democracia tiene nombre y apellido. No porque López Obrador sea un creído, sino porque los enemigos de la democracia son los enemigos del tabasqueño; un "populista", "naco" y "renegado", que por ser un "peligro para México" justifica el alevoso descontón, la puñalada trapera, el "fraude patriótico".
Si las tropelías cometidas antes, durante y después de la elección no se reconocen, y en lo posible se rectifican, se transmitirá un mensaje ominoso: en México la izquierda no puede llegar al poder por la vía electoral, no por falta de votos, sino porque no se lo vamos a permitir. Con dos saldos mayores: crecimiento de la abstención y fortalecimiento de la oposición contrainstitucional.
Hoy es vital luchar contra la imposición; una lucha en la que caben todos, inclusive quienes lloran como abstencionistas conversos lo que no supieron defender como votantes. Porque algunos que durante la campaña llamaron a no sufragar -o publicitaron sus razones para abstenerse- el 3 de julio amanecieron furibundos defensores del sufragio ajeno. Con la diferencia de que los millones que votaron por López Obrador se ponen amarillos de coraje porque los poderes destriparon la democracia con tal de frenar a su gallo, mientras que los abstinentes se indignan en seco.
El Super Peje AMLO, es un super heroe nacional.... al tiempo ...

El plantón


Luis Javier Garrido
La intensificación de las acciones de resistencia civil decididas por el movimiento en defensa de la democracia, convocado por Andrés Manuel López Obrador, y la multiplicación de evidencias del fraude electoral del 2 de julio, están llevando al gobierno foxista a endurecer sus campañas de difamación en los medios y a emitir nuevas amenazas, llevando al país a una creciente tensión que puede conducir a una grave crisis política.
1. Los 2 millones de mexicanos que se manifestaron el 16 de julio en la capital de la república, exigiendo en la movilización social más importante de la historia política de México respeto a la voluntad ciudadana y detener la tentativa de fraude en la elección presidencial contándose "voto por voto" y "casilla por casilla", evidenciaron la indignación creciente de amplios sectores ante la pretensión del gobierno de Fox de imponer a Felipe Calderón en la silla presidencial, y mandaron a éstos un mensaje contundente que, como señaló Elena Poniatowska en las palabras pronunciadas en la Plaza de la Constitución, se podría sintetizar en: "No nos vamos a dejar".
2. Las elecciones constituyen la más alta manifestación de la soberanía de un pueblo en un régimen democrático y representativo, y el descomunal fraude electoral de 2006, concebido, preparado y ejecutado por el gobierno de Fox en nombre de los intereses de una minoría que se ha apropiado ilícitamente de los recursos de la nación, constituye un atentado gravísimo contra la soberanía nacional.
3. El fraude no es nada más un simple operativo de Estado instrumentado por grupos oligárquicos para impedir que López Obrador, quien ganó legítimamente la elección, llegue a Palacio Nacional. Es un intento por impedir que el pueblo haga valer su voluntad soberana y logre darse el gobierno que mayoritariamente desea. Y en la medida en que se trata de un atentado dirigido contra el pueblo por un poder oligárquico que transgrede de manera cínica la legalidad, el propio pueblo tiene derecho legítimo e inalienable a reaccionar por todos los medios a su alcance: desde la resistencia civil hasta la revolución.
4. La decisión que tomó el movimiento el domingo 30 de instalarse en asamblea permanente e intensificar las acciones de resistencia civil pacífica en demanda del recuento de votos, instalando 47 campamentos de la democracia en el Zócalo y a lo largo de Madero, avenida Juárez y Paseo de la Reforma, y de instrumentar un boicot a productos de empresarios fascistoides que han atentado contra la democracia y el orden legal -Sabritas, Bimbo, Wal- Mart-, es la única respuesta posible. El fraude electoral que Fox intenta consumar es un acto de prepotencia de la oligarquía y de desprecio a los mexicanos, pero en lo político se puede entender como una tentativa de golpe de Estado, cuyos objetivos están muy claros.
5. Las voces de aquellos que se oponen a las movilizaciones y al enorme campamento parecen olvidar la gravedad de la situación a la que han llevado a México los grupos oligárquicos que, violando el orden jurídico de la República, tratan de imponer el fraude a fin de poder seguir controlando el poder estatal para satisfacer intereses particulares y, en contra de lo establecido por la Constitución, seguir cancelando derechos a los mexicanos y acelerar el desmantelamiento de la nación. Y desconocen también que los teóricos de la resistencia civil, al reconocer que ésta no puede estar constituida sino por una serie de actos de transgresión al orden establecido, insisten en que ésta siempre es parte de un "deber moral".
6. Los 60 académicos y artistas salinistas, encabezados por Jorge G. Castañeda, José Woldenberg, Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, que hicieron pública una carta en la que sugieren que la actual "crispación" ha sido generada por la coalición Por el Bien de Todos y que sostienen que no encuentran evidencias de fraude maquinado (Reforma, 3/8/06), carecen de argumentos y no logran, en el triste papel que asumen, sino hacer más patente su desprecio al pueblo de México y su corrupción, pues los hechos están a la vista y no se pueden ocultar. El país ha vivido en los últimos tres años un clima de violencia política generalizado -generado desde Los Pinos por Fox y sus asesores para impedir que López Obrador llegue a la Presidencia-, acentuado por los actos fraudulentos cometidos contra el pueblo antes, durante y después de la jornada electoral, que evidencian la dimensión del operativo de Estado.
7. El fraude en la elección presidencial de 2006 no es una presunción, una percepción o una creencia, como sostienen Televisa, estos académicos y otros voceros del poder. Las evidencias del fraude de Estado son descomunales y no las ve quien no las quiere ver: desde las intervenciones descaradas de Fox contra López Obrador en la campaña, la utilización de recursos públicos para favorecer a Calderón, la compraventa de votos con programas de asistencia social, la guerra sucia o el uso de recursos ilícitos, hasta el rasuramiento del padrón y las prácticas mapachescas el día de la jornada electoral en estados controlados por gobernadores panistas (Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, Morelos) o priístas antimadracistas (Sonora, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Chihuahua) o por las huestes de Elba Esther Gordillo, que dieron los resultados más inverosímiles por la anulación de votos para AMLO y la inyección de votos inexistentes para Calderón: un operativo que no podría entenderse si no hubiese sido coordinado y encubierto por el gobierno federal.
8. La actuación delictiva de Luis Carlos Ugalde y de los ocho consejeros electorales, fungiendo como cómplices de Fox y Calderón al tolerar sus violaciones al orden constitucional y legal a lo largo de la campaña, y cometiendo nuevos ilícitos durante y después de la jornada electoral, no se hubiesen llevado a cabo si no fuese dentro de un magno operativo de Estado, garantizado por el gobierno federal y encubierto por Los Pinos, la PGR, Gobernación y el propio IFE. La falsificación del PREP, la presentación de un falso conteo el miércoles 5, la alteración y encubrimiento de actas, la apertura ilegal de paquetes electorales son algunas acciones de estos individuos a los que el gobierno foxista les ha prometido absoluta impunidad, al igual que a las televisoras.
9. Calderón, quien perdió, como él bien sabe y por eso actúa con enorme inseguridad, conoce que todas las prácticas a las que recurrió para trampear los resultados constituyen causales gravísimas que permitirán que el TEPJF anule su votación y reconozca el triunfo de López Obrador, y por eso busca con desesperación legitimarse por otros medios y, según se ha filtrado, está ofreciendo carteras en su hipotético gobierno a Beatriz Paredes (PRI), Lázaro Cárdenas Batel (PRD) y Roberto Campa (Panal) y ofreciendo negocios a grupos empresariales, evidenciando su desprecio por el TEPJF.
10. El pueblo está reivindicando su derecho de reaccionar frente a la tentativa de fraude con acciones de resistencia civil cada vez más radicales, y el mensaje que envía es muy claro: "No nos vamos a dejar".
PARA LOS QUE DUDAN DEL PODER DEL SUPER PEJE AMLO (Crítica a Denise Dresser)
Satiricosas
Manú Dornbierer

No es Cárdenas ni Gore ni Kerry.
A mi muy estimado y estimable amigo, el diputado Jesús González Schmal, ignominiosamente insultado por la mujer del (casi ex) presidente Fox.
Estoy de acuerdo con Pablo González Casanova: El 2 julio no fue sólo una elección mexicana. Fue sobre todo una más de las elecciones robadas por el neoliberalismo para imponer a gobernantes que sirvan sus intereses. Periodistas estadounidenses como Greg Palast, John Ross, Petras, entre otros apoyan esta tesis.Tras la elección semimexicana Palast empezó su artículo “La Floridización de la elección mexicana” así: “Bush vs. Gore, Bush vs. Kerry, Calderón vs. López Obrador”. Sí, lo que la gente tiene que comprender es que se trata de ese neoliberalismo al cual se adhirieron y apoyan Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox en calidad de lacayos, que no de “Siervos de la Nación” llamada México. Lógicamente tratan de cumplir la orden imperial de imponer como presidente a otro de su calaña, Felipe Calderón. Por fortuna Andrés Manuel no es un Cárdenas, ni un Gore ni un Kerry. Su defensa contra el fraude electoral y sus campamentos que tanto indignan y molestan con razón a los habitantes de México City, provocan admiración y envidia en Estados Unidos. Sin duda no lo sabe Denise Dresser –¿algo que ver con la empresa Dresser Industries de Boston, donde nació la CIA y donde trabajó papá Bush?– que dice amar a México con “amor perro”, pero que hoy se avergüenza y arrepiente de haber sido partidaria del “Peje”?. Después de una actitud justa y valiente, rara en una persona de derecha, de pronto Denise escribe en Proceso el más ramplón mea culpa, así que le ofrezco aquí mismo el artículo de David Swanson intitulado “La vergüenza de no ser mexicano”. Quizá así se le quite la propia: “En Estados Unidos ninguno de los dos grandes partidos han nombrado jamás un candidato para los pobres. Sin embargo hemos establecido el patrón de robar las elecciones y no hemos demandado justicia. Sólo este hecho me hace ahora mismo avergonzarme de no ser mexicano. Los mexicanos están haciendo lo único sensato que pueden hacer para prevenir un deslizamiento a peligros más serios. Aquí en Estados Unidos no sólo nos dejamos robar las elecciones. La Casa Blanca ha eliminado al Congreso y a la Suprema Corte de cualquier actuación seria en nuestro Gobierno, sin mencionar que el Congreso se ha dado la vuelta y no quiere resistir. "Nuestro no-electo presidente ha revertido 800 leyes del Congreso, acabado con la mitad del Acta de Derechos, lanzado una guerra basada en mentiras, facilitado otra, encarcelado a gente sin ningún cargo ni proceso y la ha torturado, y ha lanzado operaciones masivas de espionaje fuera de la ley. Y no hemos llenado las calles”. Y para los comprensiblemente atribulados y enojadísimos capitalinos, que sin embargo saben que no se puede permitir un fraude más en un México que queremos por fin limpio y realmente democrático, entresaco algunos párrafos del artículo “Los pacíficos y los violentos” de Raúl Ramírez Baena, ex ombudsman de Baja California: “Al escuchar los discursos contra la resistencia civil que hacen hoy los Fox, Rubén Aguilar, Abascal, Felipe Calderón, Espino, Eugenio Elorduy (gobernador de BC) y sus aliados en los medios y en el Internet, me recuerda los mismos argumentos, las mismas voces pero con otras bocas, de los Díaz Ordaz, Echeverría, Corona del Rosal, García Barragán y Televisa en 1968 para descalificar el Movimiento Estudiantil, que hoy recibe reconocimientos del mismísimo Vicente Fox como constructor de la democracia. Las impugnaciones electorales y la resistencia civil pacífica y respetuosa pueden molestar “a terceros”, pero son derechos humanos. No en vano nuestra Carta Magna los ampara. En un país democrático los derechos humanos se promueven y se respetan por el Estado, al mismo tiempo que se ejercen libremente por los ciudadanos.
Hoy, para descalificar las movilizaciones y evadir el recuento de votos, el PAN invoca el Bando 13 del Distrito Federal que el propio AMLO emitió siendo jefe de Gobierno en el 2000, pero tan sencillo como que esas movilizaciones de resistencia civil pacífica –hasta ahora– son amparadas por la Constitución, que jerárquicamente está muy por encima de los Bandos administrativos. Alejandro Encinas no puede violar la Carta Magna. Entonces sí se cometería un delito.Cuando el Gobierno abusa de su poder, a los pueblos no les queda más que eso: Tomar las calles. A López Obrador no le dejó otra salida la maquinaria del poder, dentro de la que se encuentra ese Trife que se tarda sospechosamente en cumplir la tarea para la que los ciudadanos le pagamos, no el PAN. ¿Necesitará tiempo para “arreglar los votos”? En cuanto a la terrorista propaganda contra “el peligro que es AMLO” en TV y la que se sigue haciendo a sí mismo Fox, que sin duda se pactó dentro de la Ley Televisa, pregunto ¿cuánto nos cuesta a los ciudadanos y para qué sirve?. Hubieran querido que López Obrador fuera tan dócil como Cuauhtémoc, “Águila que Cae”, ganador de las elecciones de 1988, las que robó el neoliberal Carlos Salinas. Como muchos derrotistas Cuauhtémoc pensó sin duda “lo importante no es ganar sino competir” y “a palo dado, ni Dios lo quita” y por fin, “si no puedes contra tus enemigos, únete a ellos” y “ya será para la próxima”. Así, pues, acató el fraude y consecuente asalto al poder. Y pactó con Salinas. Nos costó muy cara la resignación del hijo del “Tata”. Cuauhtémoc fue un pacífico que no defendió su victoria y la nuestra, la de sus seguidores, porque “no quería ‘sangre”, pero permitió sin embargo que le mataran a 600 perredistas entre ellos a sus dos asesores cibernéticos Gil y Ovando, conocedores de las verdaderas cifras electorales. El “pacifismo” de Cárdenas le costó a México un vergonzoso rosario variopinto de presidentes prianistas que sólo sirven al neoliberalismo, no a aquello que los cursis llamamos Patria. Dejó que Diego Fernández de Cevallos quemara con todo y Palacio Legislativo, los paquetes de votos de modo que no se contaran, pues podían demostrar su victoria. Hoy, después de haber tratado inútilmente de recuperarse de su cobardía del 88 en dos ocasiones, en 1994 y en el 2000, habiendo perdido la candidatura del PRD que creía reiterativa y eterna, recibe por fin su premio ¡Va a ser, qué lindo, maestro de ceremonias en el 2010!

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