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lunes, 13 de noviembre de 2006

Envian Carton: Oaxaca

Del correo del blog de kikka

Gracias a DAVID que envía su cartón político en APPOyo a Oaxaca, denuncia represión.
ESPEJO

http://kikka-roja.blogspot.com

Abrazos Gratis Celebracion GAY en MX

..USEN MUCHOS MUCHOS CONDONES Y SEAN FELICES CON SU PAREJA..
Revista emeequis MX No. 41


POR VIETNIKA BATRES

1. Porque estamos muy lejos de aquel 20 de noviembre de 1901, cuando la policía irrumpió de madrugada en la fiesta privada de 41 aristocráticos jóvenes gays y travestis (que eran 42, si incluimos a Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Díaz) y los encarceló.

2. Gracias al Yunque, al cardenal Sandoval Íñiguez y demás fuerzas medievales del país, aún hay persecución y crímenes de odio contra los homosexuales, y a veces a las víctimas les va tan mal o peor que a 19 de los tristemente célebres 41, desterrados a Yucatán –donde no había nada– para hacer trabajos forzados (al yerno y otros influyentes se les dejó escapar).

3. De 1995 a 2000 hubo 217 asesinatos de homosexuales en todo el país (35 por año, en promedio), reportó la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia.

4. Porque la intolerancia persiste, disfrazada de defensora de la decencia, el pudor y los valores (¿?).

5. Por el alcalde priista que prohibió una convención nacional gay en Guadalajara.

6. O la ex alcalde panista anticondón de Mérida, que ahora quiere ser gobernadora.

7. Por los legisladores yucatecos de PAN y PRI que se aventaron la puntada de prohibir el sexo oral (¡bomba!).

8. El titular de la CDH de ese estado, que propuso “confinar” a los infectados de VIH y “disparar a matar en caso de que rebasen la línea de seguridad”.

9. Y los letreros en balnearios de Aguascalientes que prohíben el paso “a perros y homosexuales”.

10. Porque la diversidad sexual trascendió la denigrante nota roja.
11. Está presente en exitosas películas y series de TV, los parlamentos y puestos de elección popular, las galerías de arte, los escenarios masivos.

12. Los productores de espectáculos van aprendiendo que una obra abiertamente homofóbica no será un hit en taquilla.

13. Ni siquiera en México.

14. Porque la gente va entendiendo que la preferencia sexual es un asunto
p e r s o n a l.

15. (A pesar de la Unión Nacional de Padres de Familia y su cacería de brujas convertidas en libros de texto gratuito).

16. Porque los homosexuales están conquistando la aceptación y comprensión de la sociedad y están creando sus propios modelos de familia.

17. Porque “el número escarlata” pierde color y los niños ya no gritan “¡zafo!” cuando oyen “cuarenta y uno”.

18. Antes, hasta lo oficial llegaba al ridículo: del 40 se saltaban al 42 en las nóminas, en las nomenclaturas municipales, en las placas de los autos…

19 No había cuartos de hotel o de hospital número 41.

20. Inventaron el 40 bis, pero cayó por el peso del absurdo: a las computadoras les vale, ¡no hay programación que discrimine al 41!

21. Porque con el escándalo de los curas pedófilos ya ubicamos bien quiénes son los “perversos” y “enfermos”.

22. Porque hay un mercado rosa: el poder adqui$itivo de los gays ha logrado que las grandes corporaciones respeten… sus carteras.

23. Desde hace dos años se transmiten en México comerciales en clave gay en la TV abierta.

24. Porque un día perderán sentido adjetivos como joto, maricón, lilo, puñal, puto, putérmico, mayate, chichifo, pájaro, mujeruco, loca, lagartijo, sodomita, ninfo, contrahecho, invertido…

25. Y habrá en el PAN homosexuales fuera del clóset.

26. (Sí, falta mucho).

27. La Unión Nacional de Padres de Familia dejará de equiparar a los homosexuales con los narcotraficantes y secuestradores…
28. (Sería otra UNPF, no la actual).

29. Porque, aunque cueste creerlo después de ver los anuncios del Dr. Simi, millones de mexicanos no deseamos un México machista.

30. (¡Modernidad en todo, no nada más en el modelo económico!).

31. Porque cada vez existe más apertura hacia quienes son diferentes.

32. Contamos con una Comisión Nacional contra la Discriminación.

33. Y hablamos de toda una comunidad LGBT: lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros.

34. (La peor pesadilla de monseñor Abascal, que catalogó a Carlos Fuentes como escritor soft porn, y de Manuel Neandertal Espino).

35. Porque el ejército debe impedir y castigar la discriminación de soldados seropositivos.

36. Porque en el DF ya no hay razzias antigays.

37. Pero falta derogar de todos los códigos penales del país la figura delictiva de “ataques a la moral y las buenas costumbres”.

38. ¡Data de 1871! ¿Cómo es que sigue vigente?

39. Porque ya nos merecíamos la Ley de Sociedades de Convivencia, ¿no?

40. Porque no hay razón para seguir preguntándonos ¿gavilán o paloma?

41. Porque emeequis ha llegado a su edición número 41 contra todo pronóstico ¡y es un placer celebrarlo con nuestros lectores!

MUCHAS FELICIDADES A TODOS, ¡¡¡ESPECIALMENTE PARA LOS LECTORES GAY!!!




Quizá los que han visto el video titulado Free Hugs (abrazos gratis) en youtube.com no compartan la misma impresión. Pero el hombre que aparece en él tiene un ligero parecido a John Lennon. Delgado, cabello largo, nariz afilada y lentes. Para colmo, es su tocayo: Juan, de apellido Mann. Sólo le falta cantar “todo lo que necesitas es amor”. En vez de eso se le ve andar por las calles con un letrero que ofrece abrazos sin costo alguno. En eso andaba hasta que llegó la policía australiana y lo paró en seco. Tuvo que recaudar diez mil firmas para que le permitieran hacer lo que quería: continuar abrazando gente. Antes de ser subido a Youtube, el video fue transmitido el 27 de septiembre en Estados Unidos desde el edificio neoyorquino del Time Square, donde se desarrolla el programa Good Morning America. “Abrazos gratis” ¿Por qué no? En emeequis repetimos la oferta en las calles del Centro, el tianguis del Chopo y a las afueras de los centros comerciales de la ciudad de México.

Por Tatiana Maillard
tmaillard@eme-equis.com.mx
Fotografía: Eduardo Loza

Al mediodía del sábado lo único que abrasa es el calor. “¿No será que regalar abrazos en la calle es muy cursi?”, es la duda que me asalta mientras el compañero fotógrafo Eduardo Loza abre el cierre de la mochila y extrae la cámara para atestiguar que, en efecto, en cuanto me sacuda la timidez haré exactamente eso. Pienso que si un extraño se acercara con intenciones de regalarme un abrazo, lo que le regalaría sería una mentada de madre. No es mi culpa, es la desconfianza de los tiempos.
Es mejor esperar que sean los otros los que abracen a uno. Ofertar abrazos sin costo alguno y dejad que la gente se acerque a mí, como se acercaban al buen John Mann. A la cuenta de tres se extiende el letrero naranja a la entrada del tianguis del Chopo y ¡coincidencia!, en las bocinas de un local de zapatos suena “Hold me tight”, de los Beatles. Extender los brazos, enroscarlos en la espalda de alguien más y apretar. Si das palmaditas se siente mejor, como tocar en unas percusiones una oda desafinada a la fraternidad. Cuando Mann fue entrevistado en Good Morning America, detalló que por cada persona que lo abrazaba en Australia, cinco sonreían. Y aquí sucede igual, lo cual ayuda a distender la rigidez de los brazos que sostienen la cartulina naranja con la promesa de un gesto humano en tiempos donde predomina la prisa.
La gente se acerca, lee y por momentos llueve una cantidad de abrazos suficientes para hacer un catálogo que se despliega desde este mediodía y hasta que la tarde ejerce su dominio en la ciudad. El primero en registrarse en dicho catálogo sería, en efecto, el abrazo inaugural. El de un hombre que lee el letrero y dice: “Yo quiero uno”. El acto tiene un efecto expansivo. Tres o cuatro personas más se acercan y puede sentirse en su cuerpo el calor de mediodía condensado en la vestimenta de cuero negro y los abrigos vampíricos de terciopelo, como el que usa una chica de cabello corto, ennegrecido como sus lentes y sus labios. “¡Ojalá se hiciera esto más seguido!”
En la otra esquina hay un vendedor de caramelos con un sombrero de estambre y una chica de unos veinte años sentada en el cofre de un auto. “¿Y qué?”, dice él, “¿la próxima semana se van regalar besos? Si es así me espero hasta dentro de dos”. Para este hombre no existen más abrazos que los que “se dan en lo oscurito”. Hay abrazos reticentes. “Si me abrazan en este momento lloro”, dice la chica sentada en el cofre ¿Por qué? Niega con la cabeza y pone su mano tensa sobre la espalda. Le agradezco y ella asiente sin verme a los ojos, atenta a la cámara, que sube, baja, gira alrededor sonando cada que captura su imagen. Hay abrazos que son como puñaladas y eso lo sabe un darkie que pide un abrazo para “un amigo muy tímido” que se pierde entre el grupo de vampiros diurnos. Hasta él llega la cámara de video –pues estamos grabando, para subir el video a la página de internet de emeequis–, la cámara fotográfica, el letrero y los brazos abiertos. No lo hubiéramos hecho: reacciona como si en vez de una caravana, fuéramos un manojo de ajos o balas de plata. Los demás piden el abrazo, él da la espalda. Es como abrazarse a una coraza, se aleja, forcejeando con los otros que ríen y lo detienen hasta que se le desprende un botón y él huye.
Pero los demás los aceptan de buena gana. Una de las chicas del grupo se ha afilado los colmillos y parece la versión femenina de Gary Oldman interpretando a Drácula en la versión de Coppola: lentes oscuros, palidez mortuoria. Nada que ver con el muchacho de camiseta sin mangas, estampada como la piel de un extraño leopardo escarlata, que primero se acerca y una vez que lo tengo abrazado, retira las manos y pone cara de “Yo no estoy haciendo nada. Que conste que ella me está tocando”. Qué galán. Otros abrazos son introductorios: primero abrazas con fuerza, sonríes y dices “me llamo Susana”. Caray, es mucho más cálido que los apretones de manos y el típico “mucho gusto”. Habría que establecerlo como norma de buenos modales… bueno, no. Perdería su espontaneidad. Valeria, que vende jugos de un festivo color azul, me roba la idea para hacer negocios. Grita: “El abrazo caliente y el jugo bien frío ¡pásele!” Ahora, el letrero está en sus manos. “No seas puto y dame un abrazo. Te lo llevas gratis con tu jugo. ¡Puro amor!” Y allá va el letrero de mano en mano y grupo en grupo. Dos amigos se miran. “¿Abrazarnos?” ¡Pues ya qué! Altos como son y robustos, recuerdan a los pandas de Chapultepec. Grupos del mismo sexo se abrazan entre ellos, abrazan a quien tenga el anuncio y se vuelven a abrazar. Cuando se pide un abrazo más, una morena responde: “No. Ya fueron suficientes”.
Y hay apretujones desconfiados. Esos los dan las gringas. Una madura pelirroja abraza primero el otro cuerpo y enseguida lo que aferra es la bolsa de mano. No es su culpa, ya dijimos que es la desconfianza de los tiempos. Por eso hay quienes preguntan por qué se hace. “Nomás”. Porque es preferible a cometer fraudes, exaltar la ira de la gente, abusar del poder, matar viejitas y decapitar policías. Claro, con abrazos no resolvemos nada. Ni la miseria, ni el conflicto entre Felipe y el Peje, ni la falta de empleo, ni el fracaso en las escuelas. No, pero le introduce un elemento humano, cálido, a una vida diaria hostil, dura y fría. Topamos con unos policías. “A por ellos”, dirían los españoles. A ver si resisten un abrazo. Y se transforman. Se toman demasiado en serio su papel, como si aceptarlo los dejara en desventaja y los pusiera en riesgo. Ahora sí que el abrazo de la ley es más bien hosco, rígido. De cuatro policías que aceptaron, dos lo hicieron con una sola mano, apenas tocando y con la soltura de un tronco. Otra más huyó del letrero y las dos cámaras, con carcajadas nerviosas y un “no” que se repetía, más como súplica que como orden. Uno sólo se olvidó del uniforme para acercarse con enorme y bigotuda sonrisa.
Llegamos a las afueras de Bellas Artes. A ver cómo reacciona la gente: lo que abundan son los abrazos ambulantes de los vendedores de tiliches, los compradores de discos y los que atestiguan la pérdida de brillo del recinto conforme avanza la tarde. “Cuando dé la señal, abres el letrero y caminas a lo largo”, dice Rodolfo Zárate ajustando la cámara y súbitamente la timidez se adueña de quien está detrás del letrero, que busca cubrirse la cara con él. Fito pone stop a la cámara. “Quítate el letrero de la cara, los estás asustando”. Lección de oro: nunca te cubras la cara cuando pidas abrazos. Un acto de tal naturaleza humana requiere confianza, no sólo de los demás hacia ti, sino al revés. Abrazos gratis se ofrecen a lo largo de Cinco de Mayo. Las vendedoras de Mary Kay los dan con conocimiento de causa. “Esto se llama abrazoterapia y hace mucha falta. Hace falta dar amor y confianza”. Órale. Esta mujer de cabello corto y maquillaje impecable los regala con efusividad, toma el letrero y su esposo zarandea con delicadeza su cuerpo cuando la rodea y la besa en la boca.
“¿No quieren un abrazo?”, dice una adolescente que me robó en el Zócalo momentáneamente la cartulina. Y, feliz, anda brincando entre sus amigos, una fila de personas sentadas en una jardinera en Plaza de Brasil y un bolero al que le ha hecho el día: “¿Cómo no te voy a abrazar, bonita?” Será que es sábado, que el letrero es muy bonito o que la gente está de buenas, pero no se percibe malicia entre los que abrazan a esta chica cuyos tenis tocan el suelo y vuelven a elevarse como si fueran impulsados por resortes. “¿Por qué abrazas?”, pregunta una señora. “¿A cuántos ha abrazado hoy?”, es la respuesta. “Yo le doy el primero”. Una ambulante incita a sus dos hijos a acercarse. “Ahora abrace a él, se llama Fito”, le pedimos. “¡N’ombre! ¿Cómo crees?” Y el gesto de la pena representado con las manos sobre la mirada. “Ándele”. Lalo bromea: “Aproveche que no está su esposo”. Ella avanza hacia la cámara fija, esquivando el lente una vez que está cerca de Fito. Otra más, de cabello castaño, pregunta dónde está la cámara escondida. Quién sabe, pero la que nosotros traemos está justo a un lado de ella.
“¡Dame abrazo! Gratis, lo que sea”. Dice un chavo. “¡Abrazos gratis!”, exclama uno de los danzantes del Zócalo y corre agitando las castañas de sus pies, que suenan como el chubasco en una tarde que ya se ha nublado. Los cuerpos giran por ese impulso propio de los abrazos entre amigos de toda la vida. Se separa y se aleja gritándole a una danzante que se divierte al verlo correr con brazos y piernas arqueadas: “¡Abrazos gratis, manita!”¿A alguien se le ha ocurrido pedirle algo similar a los dioses? Cerca de ahí se ha reunido una multitud de miembros de la Iglesia Cristiana Interdenominacional. Y luego luego quieren adoctrinar: “Sí, los abrazos son importantes. Pero más importante es Cristo”, dice una mujer cuyos ojos traspasan los lentes de botella para clavarse en quien ofrece los abrazos. Ella recibe el abrazo mientras que yo recibo un volante del tipo “Cristo te ama”.
Extender brazos, enroscar, apretar tiene como único percance chocar con la cabeza del otro cuando ambas se acomodan del mismo lado. Y sin embargo el acto resulta incómodo para la gente que transita por Polanco, sobre todo para los policías que a las afueras de Plaza Moliere piden que dejemos de hacerlo. “Órdenes del superior”, dice Eulalio Ramírez, que no explica exactamente por qué, pero advierte que, o guardamos el letrero o nos alejamos de la puerta de entrada. Dos mujeres se acercan para preguntar la razón de la oferta pero se niegan a abrir los brazos. “¿Por qué toman fotos?” Les explicamos que saldrán en una revista, pero igual lo rechazan.
Pero lo acepta un sudamericano vestido de vampiro, que regala refrescos a los automovilistas, algunos más dispuestos a recibir gaseosas que abrazos. Sin embargo, unos seis conductores abrieron las ventanillas para hacer caso al letrero.
Caminando por la zona de restaurantes de Masaryk, un grupo de oficinistas se deja abrazar. “Es el tercero que doy en el día”, presume uno. “Los otros dos se los he dado a mis hijos”. A excepción de meseros y recepcionistas, la mayoría se limita a observar el letrero y repeler la oferta. Una mujer, en compañía de su marido, niega con la cabeza cuando el anuncio se aproxima a ella. Un hombre que habla por su celular tuerce el cuello para preguntar (otra vez) la razón de los abrazos. “Nomás. Abráceme”. Él se apresura a responder: “No, gracias, de veras” y vuelve a atender a la persona al otro lado del teléfono. Su compañero de mesa agrega: “Es que su esposa está en el baño”. Y mientras ella pone las manos bajo la secadora de manos, uno se pregunta si es posible que un abrazo regalado sea causal de divorcio.
Será que los polanqueños consideran la cosa muy cursi. O que la gente en esta parte de la ciudad está más contaminada por esa desconfianza de los tiempos que los obliga a cuidarse de extraños que, al abrazarlos, les roben las pomposas carteras.
Habrían de escuchar al joven sudamericano decir: “Soy adicto a los abrazos”. Y eso es bueno, porque abraza unas tres veces para la foto. Yo, que he encontrado la manera de encajar entre su hombro y su nuca, permanezco así largos segundos hasta que él me recuerda: “Hey, tengo que trabajar”.

.


...



Es el primer país de ese continente que consiente ese tipo de uniones
Legaliza Sudáfrica el matrimonio entre personas del mismo sexo
Estamos rompiendo con el pasado y con todas las formas de discriminación, dice el gobierno
AFP
Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 14 de noviembre. Sudáfrica se convirtió hoy en el primer país africano que legaliza el matrimonio entre homosexuales, gracias a la aprobación en el Parlamento de una polémica ley que autoriza la unión de dos personas del mismo sexo.Tras un agitado debate, el proyecto de ley sobre las uniones civiles fue aprobado por 230 legisladores del Parlamento de Ciudad del Cabo (suroeste) y rechazado por otros 41. Tres parlamentarios se abstuvieron de opinar.La ley, que consiente la unión de dos personas del mismo sexo por medio del matrimonio o de una asociación civil, levantó gran revuelo entre organizaciones religiosas y partidos políticos de oposición. El gobierno insistió en que la nueva legislación forma parte de un proyecto para luchar contra todo tipo de discriminación."Estamos rompiendo con nuestro pasado (...) Necesitamos luchar y resistir frente a todas las formas de discriminación y los prejuicios, incluida la homofobia", afirmó la ministra del Interior, Nosiviwe Mapisa-Nqakula, durante el debate previo a la votación.Para las asociaciones defensoras de los derechos de los homosexuales, la adopción de este texto es un hito que abre una nueva etapa histórica.
La ley "simboliza un rechazo a intentos previos de catalogar a lesbianas y homosexuales como ciudadanos de segunda clase", declaró en un comunicado Kikile Vilakazi, portavoz de Joint Working Group, coalición nacional de 17 asociaciones de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales."Es una fuerte demostración del compromiso de nuestros parlamentarios por garantizar que se trate con dignidad a todos los seres humanos", remachó.La Constitución sudafricana, adoptada dos años después de las primeras elecciones multirraciales de 1994, prohíbe explícitamente las discriminaciones por orientación sexual.En diciembre de 2005, el Tribunal Constitucional dio un año de plazo al Parlamento para enmendar los textos vigentes que definían el matrimonio como "una unión voluntaria reconocida legalmente de un hombre y una mujer, con exclusión de cualquier otra".La oposición condenó rotundamente la nueva ley."Es el día más triste en 12 años de existencia de nuestro Parlamento democrático", estimó el líder del Partido Cristiano Demócrata Africano (ACDP), Kenneth Meshoe."Es realmente muy triste que la dirección del ANC (Congreso Nacional Africano, en el poder) haya elegido apoyar esta ley pese a las objeciones aplastantes", agregó. Furia de la oposición y de grupos religiosos El ACDP y otros partidos argumentaron que el matrimonio es una institución sagrada y, por consiguiente, sólo es posible entre un hombre y una mujer."Esta ley merecía un referendo nacional, si este Parlamento hubiera sido respetuoso con el pueblo de este país", dijo Motsoko Pheko, líder del Congreso Panafricanista.En su próxima etapa, la legislación será examinada en el Consejo Nacional Provincial, que ejerce de cámara alta, con poder consultivo, y luego será promulgada por el presidente, Thabo Mbeki.Los homosexuales suelen ser víctimas de discriminación en Africa, donde la homosexualidad es ilegal o tabú.Prueba de ello fueron unas declaraciones del presidente zimbabuense, Robert Mugabe, quien hace unos años calificó a los homosexuales de ser "peores que los cerdos y los perros".
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