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jueves, 16 de noviembre de 2006

Lorenzo Meyer

¡Al diablo con esos desfiles!

Lorenzo Meyer
El abandono presidencial de celebraciones como las del 1o. de mayo o 20 de noviembre abre la oportunidad de darles una existencia auténtica o que pasen a mejor vidaConmemoraciones incómodas
El primer desfile del que se retiró el presidente Vicente Fox en su papel de actor central y observador de honor desde el balcón de Palacio Nacional, fue el tradicional desfile del 1o. de mayo, ése de los trabajadores organizados. Ahora resulta que tampoco estará en el del próximo 20 de noviembre, con el que tradicionalmente la élite política del antiguo régimen celebraba los aniversarios de la Revolución Mexicana.
Hay que reconocer que con estas ausencias el primer gobierno del PAN es congruente con su esencia. En efecto, por su naturaleza, el foxismo no debería haberse prestado nunca a asistir y menos a organizar conmemoraciones masivas y corporativas que le ponen en aprietos al obligarle a confrontar la distancia que separa a los valores realmente vigentes en los círculos del gobierno y de quienes le apoyan -los de la derecha- con los que supuestamente se celebran en esas dos fechas, que finalmente son valores de izquierda: la resistencia proletaria y el levantamiento popular contra un gobierno oligárquico.
El cambio presidencial frente a las dos ceremonias mencionadas se da finalmente en el foxismo, pero en realidad ambas conmemoraciones ya habían perdido su sentido para todos los presidentes de la posrevolución. De hecho, el régimen del PRI murió sin haberse atrevido a cancelar unos desfiles sin alma, sin sentido real, porque no estuvo dispuesto a aceptar públicamente lo que todo el mundo sabía: que al menos desde el sexenio presidido por Miguel Alemán (1946-1952), los trabajadores organizados no tenían el respaldo de la clase política sino más bien lo contrario.
Si bien Alemán fue hijo de un no muy distinguido general de la revolución, él y su grupo pertenecían ya a la posrevolución, y en políticas como la agraria, eran los organizadores y garantes de una contrarrevolución. Para entonces, al inicio de la segunda mitad del siglo XX, la verdadera meta gubernamental era industrializar a un México aún rural como el mejor medio para crear una burguesía y en cuyo territorio clasista ellos -los políticos y sus familias- pudieran finalmente ser aceptados como miembros de tan exclusivo grupo. La carrera del propio Alemán es el mejor ejemplo del éxito de este empeño.
El grueso de los participantes en los desfiles de mayo y noviembre era básicamente masas sin entusiasmo formadas por la estructura corporativa creada por el PRI a fines de los 1930 para darse una gran base social. En el evento de mayo, el papel estelar correspondía a la CTM y, luego, al resto de los sindicatos que formaban el sector obrero del partido de Estado. En noviembre, la masa que desfilaba eran básicamente trabajadores de ese Estado y algunos deportistas verdaderos. En los dos casos había poco sitio para la espontaneidad, es decir, para ésa que se aprecia sin dificultad en conmemoraciones realmente populares, como las del 15 de septiembre o el 12 de diciembre.

Símbolo de identidad obrera
El 1o. de mayo quienes se identifican con las clases trabajadoras en todo el mundo rememoran tanto una tragedia, una injusticia, como un reclamo y una esperanza. En realidad fue el 4 de mayo de 1886, no el día 1o., cuando tuvo lugar un choque entre la policía de Chicago y los obreros de la McCormick Harvesting que exigían la jornada laboral de ocho horas. Al ataque policiaco alguien, nunca se supo quién, respondió con una bomba de dinamita y la policía -que tuvo siete muertos- abrió fuego sobre la multitud. Poco después, en 1889, el Congreso Internacional Socialista propuso que el 1o. de mayo -que coincidía con una vieja celebración primaveral de origen europeo y pagano- se recordara en todo el mundo a los "mártires de Chicago" y se celebrara como día del trabajo.
En México, el primer desfile del 1o. de mayo coincidió con el inicio de la verdadera Revolución Mexicana: 1913, cuando acababa de tener lugar el asesinato de Madero y se iniciaba la lucha contra el intento de dar forma a un régimen militar. En 1919, cuando ya estaba asegurado el triunfo del ala conservadora de la Revolución -el carrancismo- la CROM volvió a conmemorar la fecha pero el precio fue el encarcelamiento de algunos líderes. Sin embargo, cuando la alianza CROM-Obregón-Calles fructificó, permitió que la unión sindicatos-nuevo régimen no sólo celebrase en paz el desfile obrero, sino que en 1925 el presidente Calles fuera testigo de honor. Tras describir un gran arco temporal, esta celebración, no ya del "día del trabajo" sino de la alianza gobierno-sindicalismo oficial, llevaría a que en el 2000 el discurso de Ernesto Zedillo no encontrara eco ante 80 mil trabajadores obligados a escucharle y sólo los petroleros, que paladinamente admitieron haber sido pagados para la ocasión, lanzaran porras sin convicción, (Reforma, 2 de mayo, 2000).
Hoy, ya no con uno, sino con varios desfiles obreros, el 1o. de mayo mexicano tiene escenarios plurales, lo que queda de la estructura corporativa va por un lado y los sindicatos independientes, por otro. Por su parte, el presidente Fox decidió que el 1o. de mayo era una buena ocasión para mezclar los elogios a "las y los trabajadores" con otros para los empresarios como parte de una supuesta armonía que, según él, es la característica de una economía con "rostro humano", como la nuestra, (Reforma, 2 de mayo, 2004, 2005 y 2006).

La Revolución
El acto para conmemorar el inicio de la Revolución tuvo como origen una carrera de relevos en 1928, cuando el nuevo régimen estaba en medio de una crisis interna provocada por el asesinato del presidente reelecto Álvaro Obregón. Al año siguiente se efectuó el primer desfile -militar y deportivo- justo cuando acababa de nacer el partido de Estado en su forma de PNR. Para 1930 ese desfile quedó como ceremonia básicamente civil y deportiva, presidida desde el balcón de Palacio Nacional.
El elemento deportivo muy pronto se burocratizó. Y a partir de entonces cada año pasaban frente al balcón presidencial atletas bona fide junto con formaciones de empleados del sector público vestidos como deportistas y haciendo tablas gimnásticas al estilo de la Plaza Roja de Moscú, aunque con menor espectacularidad. Igual que las del 1o. de mayo, las formaciones del 20 de noviembre no eran más que otra manera de sacar periódicamente a la calle y bajo control, a parte de las masas corporativizadas que servía de soporte a un sistema autoritario.

La alternativa
No es justo reclamarle al panismo su nulo entusiasmo por celebraciones de origen popular y revolucionario. Obviamente es contra natura que la derecha celebre la rebeldía obrera o una revolución que puso fin a un "Estado de Derecho" oligárquico, como el porfirista. Es mejor que las celebraciones cívicas de mayo y de noviembre pasen por la prueba de la verdad, que surjan desde la sociedad misma y no desde el gobierno. Que sean producto de un impulso real de celebración o que pasen a mejor vida.
Sería injusto si no hubiera un empeño de al menos una parte de la sociedad actual por recordar los esfuerzos de esos miles de mexicanos que se organizaron bajo la dirección no sólo de Madero sino de Zapata y Villa y de muchos otros personajes menos conocidos pero no menos representativos de los reclamos del Estado llano como los Flores Magón, Pascual Orozco, Primo Tapia, Carrera Torres, Juan Banderas, Adalberto Tejeda y un etcétera muy, muy largo.
Si finalmente el 20 de noviembre sobrevive en la memoria popular, será porque el movimiento al que dio origen significó el esfuerzo colectivo más grande de los mexicanos por superar la enorme injusticia social que significó la estructura social edificada en la Colonia, refrendada en el siglo XIX y desmontada parcialmente tras años de guerra civil y miles de muertos.
Si el 1o. de mayo y, sobre todo, el 20 de noviembre no movieran, como el 2 de octubre, a grupos de la sociedad civil o a los partidos de izquierda a sustituir un desfile burocrático-deportivo por actos nuevos, auténticos o menos artificiales que los del pasado, entonces verdaderamente habría que preguntarse y preocuparse por las razones para que desaparecieran esos signos de identidad colectiva. El abandono presidencial de celebraciones como la marcada por el Plan de San Luis que llamaba a iniciar el 20 de noviembre de 1910, y a las seis de la tarde, un levantamiento armado contra el régimen de Porfirio Díaz, debería verse con gratitud por quien realmente considera que es necesario devolverle su esencia al recuerdo de la que es, según el profesor Friedrich Katz, una de las pocas revoluciones del siglo XX que aún conserva legitimidad y autoridad moral.
http://kikka-roja.blogspot.com

German Martinez Cázares

Acusó al priísta del homicidio intelectual de Manuel Buendía; lo citarán por edictos
Germán Martínez Cázares, demandado por Manuel Bartlett, "inencontrable"
Es uno de los panistas cercanos a Felipe Calderón y considerado "gabineteable"
ANDREA BECERRIL
A casi cinco meses de que el ex senador priísta Manuel Bartlett presentó una demanda civil por "daño moral" en contra del panista Germán Martínez Cázares, quien lo acusó, durante una sesión en el Instituto Federal Electoral (IFE), de ser el responsable del asesinato del periodista Manuel Buendía, el juicio no ha podido avanzar. "Ha habido una serie de triquiñuelas de Martínez Cázares para evitar así que el juicio avance, entre ellas, que no se le puede ubicar en algún domicilio particular para notificarle la demanda. ¡Ahora resulta que no existe!", señaló Bartlett. Incluso, dijo, la juez de la causa, Bárbara Aguilar Morales, solicitó a diversas instituciones públicas, como el IFE y la Secretaría de Transporte y Vialidad, los datos requeridos para localizarlo, pero éstas respondieron que no existen.
Acompañado por su abogada Cristina Rocha, el priísta precisó que es obvio que Martínez Cázares ­uno de los panistas cercanos a Felipe Calderón, que podría estar por ello en el gabinete presidencial­ se esconde y contra su costumbre, "ahora está muy calladito" para no enfrentar su responsabilidad, al haberlo acusado públicamente de ser el autor del homicidio de Buendía, a sabiendas de que es "una falsedad, una canallada". Desde el 31 de mayo en que Martínez Cázares lanzó esa acusación, Bartlett le exigió dar la cara y probar sus dichos y advirtió que lo demandaría, "para parar ese tipo de infamias". Bartlett precisó que tal calumnia la impulsó Martínez Cázares a un mes de las elecciones del 2 de julio y como parte de la guerra sucia que el PAN llevó a cabo para posicionar a Calderón. Por ello, preparó la demanda ­la ALDF había aprobado recientemente una nueva ley por daño al patrimonio moral­ y tres días antes de la elección la presentó en el juzgado décimo de lo civil, donde cinco meses después apenas avanza.
"Nos hemos enfrentado a una serie de maniobras del señor Martínez Cázares, a quien no se le ha podido ubicar en un domicilio particular para notificarle la demanda, tal como se establece en el artículo 122 del Código de Procedimientos Civiles", lo que obligó a la juez a demandar la información a diversas instituciones, detalló la abogada. Hizo notar que tanto el IFE como la Secretaría de Transporte y Vialidad, el IMSS, el ISSSTE, Luz y Fuerza del Centro, e incluso Telmex, respondieron a la juez que no tienen en sus registros dato alguno del domicilio de Martínez Cázares. "Parece increíble que no tenga licencia de conducir y que en el Registro Federal de Electores no esté dado de alta, porque ello significa que no tiene credencial del IFE y habría que preguntarse entonces cómo votó", recalcó Bartlett. Precisó que de todas formas, el juicio sigue su curso y la juez de la causa decidió emplazar al demandado a través de tres edictos que se publicarán en el Boletín Judicial y en un periódico de circulación nacional en los próximos días.­¿Parece que Martínez Cázares no quiere ir a juicio, porque sería un precedente negativo para quien aspira a integrarse al gabinete de Calderón? ­El sabe que está demandado, que me provocó daño moral al acusarme de un asesinato, pero no da la cara. Espero que después de la publicación de los edictos, aparezca... en el juzgado ­ironizó Bartlett.
Germán Martínez es todo un don nadie, pero con mucho narcisismo, a ver como sale de ésta grave acusación, como diría la abuela, "No hay cosa peor que un pendejo con iniciativa" un verdadero lacayo del "yunque" muy cervical, digo servicial.
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La voz de Radio Universidad ¡Vive!

Oaxaca.
ES LA MUJER MAS MARAVILLOSA QUE HE CONOCIDO, ESE DIA, EL DIA QUE LOS PEFEPOS INTENTARON ABRIR LAS PUERTAS DE LA UNIVERSIDAD BENITO JUAREZ, ELLA DECÍA CON VOZ CLARA PERO IMPONENTE "SE NECESITA QUE TODO EL PUEBLO SE PRESENTE EN LA UNIVERSIDAD" Y LAS VECES QUE LES RECORDABA "COMPAÑEROS USEN SUS CUBREBOCAS CON VINAGRE" O LAS VECES QUE PEDIA MATERIALES "SE NECESITAN CIGARROS CUETONES CLAVOS TABLAS, YA SABEN QUE FUMO COMO CHACUACO PERO NO SON PARA MI SON PARA PRENDER LOS CUETONES" LLORÉ CON LAS GOLPIZAS A LOS COMPAÑEROS, LLORÉ DE FELICIDAD CUANDO EL PUEBLO TRIUNFÓ. LA RECOCHINA SECRETARÍA DE COMUNICACIONES (SCT) LES BLOQUEÓ LA SEÑAL RADIOFONICA, ESTUVE ESCRIBIENDO A CUANTO DIARIO EN MIS MARCADORES TENÍA, ¿DONDE ESTÁN LOS LOCUTORES DE RADIO UNIVERSIDAD? ME ATERRORIZABA PENSAR QUE LOS HABÍAN MADREADO, DIAS COMPLETOS SIN DORMIR, HASTA QUE LOS COMPAÑEROS DE RADIO RESISTENCIA BIEN AGUERRIDOS ENCONTRARON LA MANERA DE ENLAZARCE CON ELLOS. CUANTOS DE NOSOTROS UNIDOS ENCONTRAMOS NUEVOS AMIGOS, Y NOS DESVELAMOS JUNTOS SOLO PARA VOLVER A ESCUCHAR A ESTA HERMOSISIMA MUJER, LA CUAL NOS ENSEÑÓ COMO ORGANIZARNOS CON DISCIPLINA, PARA LA LUCHA, APRENDIMOS CON ELLA, DESDE LIMPIARSE LOS OJOS CON COCACOLA, COMO QUITARSE EL AGUA ACIDA QUE LAS TANQUETAS LANZABAN, HASTA LAS BOMBAS MOLOTOV. Y SOBRE TODO, QUE NUNCA DEJO DE PEDIR, DE EXIGIR, QUE SE PRESENTEN CON VIDA A LOS DESAPARECIDOS. CON CALMA PERO CLARAMENTE.

Se unió al movimiento oaxaqueño hace 6 meses; hoy es la voz de Radio Universidad Abuso de poder, miseria y olvido detonaron el conflicto: Berta Muñoz Los universitarios debemos estar al lado del pueblo, sostiene la "doctora escopeta" BLANCHE PETRICH ENVIADA
Berta Muñoz, médica de profesión y conductora de Radio Universidad Foto: Francisco Olvera Oaxaca, Oax., 15 de noviembre. Nadie sabe cómo funciona el plantón de Radio Universidad, guardián de la emisora que mantiene vivo el movimiento popular con sus transmisiones cotidianas. Nadie ha podido explicarse de dónde salió la multitud que se sumó al caudal de las movilizaciones. No hay analista que pueda describir cómo se estructuró esta masa que mueve hoy a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). "Pero de que funciona, funciona. Como las leyes del universo", dice la doctora Berta Muñoz.Su eterno cigarrillo y un vasito con refresco de cola a modo de café la acompañan en un pequeño descanso, frente a una mesa que alguien puso en la sombrita, tan tranquila como si estuviera en una cafetería y no sentada sobre un barril de pólvora. "Ahora vivo aquí, estoy atrincherada, ya no me permiten salir", comenta. Desde hace semanas, por conducto de la pro gubernamental Radio Ciudadana, las amenazas ­de muerte incluso­ contra quien llaman la "doctora escopeta" son constantes. Lo mismo los mensajes de odio que recibe en su teléfono celular, que le cuelga del cuello envuelto en un pequeño calcetín de niño. ­¿Sabe usted si su nombre figura en la lista de órdenes de aprehensión que se están tramitando? ­¿Cómo saberlo? Si es o no es, a mí no me preocupa. ¿Qué puedo hacer? Yo no me voy a ir a esconder, no voy a salir al extranjero ni me voy a meter a una iglesia. Del anonimato en el que vivía antes del surgimiento del conflicto, dedicada a la cátedra y la práctica médica, con su figura delgadísima y su cabello gris, hoy es casi un icono del movimiento. En un extremo la amenazan; en el otro la identifican como "la voz del pueblo". Ella prefiere situarse fuera de la polémica, restar protagonismo a su persona y dejar todo en manos del colectivo al que se sumó, como una más, hace seis meses. "Acá el encargado somos todos", asegura. Un pequeño fortín El espacio que ocupa Radio Universidad, centro del campus de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) y próximo a la puerta de acceso a la Facultad de Derecho, se ha ido transformando con los días en un pequeño fortín. Las calles y avenidas aledañas están bloqueadas por barricadas. Colchones y un techo de plástico forman la confortable caseta de vigilancia. Todo el día desfilan cientos de personas por esa puerta: una maestra jubilada que lleva una gran bolsa con bolillos, una enfermera con medicinas, un campesino que lleva una carta para la doctora Berta, un vecino con un enorme frasco de mayonesa y queso, una señora que dejó muy lejos su automóvil y hace malabares con las cajas que trae desde la colonia clasemediera El Rosario, estudiantes que vienen al relevo, periodistas que pasan sólo para checar, músicos que vienen a echar un palomazo en las ondas hertzianas, jóvenes que llegan a saludar a la doc. "La gente no nos ha dejado de apoyar un solo momento. Vienen profes, clase media, gente humilde, familias. Todo menos la high society", dice la doctora. "El 2 de noviembre fue cosa de minutos. Estábamos medio solos esa noche. Apenas dijimos por la radio 'nos van a atacar', y quién sabe de dónde salió tanta gente. Este fenómeno de participación popular en Oaxaca, en un momento de tanto peligro, lo van a tener que estudiar sociólogos y politólogos durante mucho tiempo."­¿Usted cómo se lo explica?­Creo que es el cansancio de años. La gente ha tenido que aguantar durante mucho tiempo gobiernos abusivos, autoridades que mienten, además de la miseria, el olvido y el despojo. El gobierno calculó mal. Pensó que una vez que obligaran a la dirigencia del sindicato de maestros a forzar el retorno a clases esto se iba a caer, nos íbamos ir para abajo. Y no fue así. Hay otra novedad en la puerta de acceso. La unidad de "artillería de la APPO", un trascavo que fue trasladado a Ciudad Universitaria desde una construcción cercana, es la trinchera más sólida."Parece exagerado, pero no lo es. Tenemos que protegernos. Cada noche nos disparan desde algún flanco". Esta es una de las razones por las que, pese a un acuerdo inicial entre estudiantes, la APPO y rectoría, el pasado lunes no pudo normalizarse la vida académica de la UABJO. Berta Muñoz empezó cooperando con el movimiento estudiantil instalando un puesto de salud y poniendo una ambulancia al servicio de la gente. Participó en la caravana que marchó a la ciudad de México a principios de octubre.Después empezó a echarle la mano a los estudiantes que no lograban cubrir todos los turnos frente al micrófono en transmisiones de hasta 20 horas al día. Radio Universidad fue la primera radioemisora, después de Radio Pacheco, en integrar la inédita experiencia de radios populares que tuvo Oaxaca durante varias semanas.Cuando las radioemisoras comerciales tomadas por el magisterio y la APPO salieron del aire y fueron entregadas, Radio Universidad quedó como única voz de denuncia y comunicación para contrarrestar las distorsiones de los medios electrónicos. Siete horas en la cabina Del 2 de noviembre, la doctora recuerda haber pasado siete horas seguidas dentro de la sofocante cabina a la que se infiltraba el olor del gas lacrimógeno, frente al micrófono, su inconfundible voz de fumadora empedernida llamando a la cordura, a la defensa, al uso correcto del vinagre para contrarrestar los efectos del gas, a la unidad y la movilización."¡Y lo peor, sin café! Yo quería salir y ver. No vi nada. "­Pero lo narró todo...­Sí, y te juro que en ese momento aprendí muchas cosas. ­¿Doctora Berta? ­preguntan dos maestras recién llegadas. Son María del Carmen Altamirano y Clara Sánchez, de la huelga de hambre que se instaló en el Hemiciclo a Juárez.­Para servirles. ­¡La comandante de los micrófonos! La abrazan efusivamente. Le cuentan sobre las horas de angustia que vivieron los huelguistas del plantón en la capital el día del combate callejero, de cómo sintonizaron Radio Universidad a las bocinas y cómo la gente que paseaba por avenida Juárez y por la Alameda empezó a reunirse, siguiendo minuto a minuto la hazaña de la población que obligó a la Policía Federal Preventiva a replegarse. "¡Gracias, gracias! Tu voz nos dio tanta paz". ­Quién sabe cuándo, pero la UABJO volverá a la normalidad en algún momento. ¿Cómo ve a Radio Universidad en ese futuro? ­Con una programación más acorde al pueblo que la escucha. Tienen que aprovechar esta gran experiencia. Quizá una hora en la mañana y otra en la tarde habría que abrir los micrófonos para las denuncias de la ciudadanía. Y un cambio de visión. No sólo en la radio sino en toda la UABJO. Los universitarios tenemos que asumir un papel al lado del pueblo. Antes tenemos que dar una batalla muy fuerte, porque hay porros incrustados en la universidad desde lo que vivimos en 1976. Pero no creo que Radio Universidad vuelva a ser jamás la de antes. ­¿Y su historia, doctora? ¿De dónde viene? ­Soy hija del 68. Siempre tuve maestros que me enseñaron a ser crítica. Soy de Morelos, pero oaxaqueña por elección y conozco a fondo el estado. Yo suelo llevar a mis estudiantes a prácticas a zonas de alta marginación. Ahí creo que podemos encontrar la explicación de todo lo que está pasando.

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