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miércoles, 4 de julio de 2007

AMLO con Aristegui : el debate fue idea de Aristegui

DEBATE : ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR / CALDERON : AUDIO: 4 de julio 2007:
AAh que los panistas tan retorcidos, escuchen bien la entrevista, para que vean que tienen miedo de responder las preguntas de AMLO, calderón ya ha perdido debates con el Super Peje, recuerden la mesa monitor con el tema del FOBAPROA. Aristegui entrevista bastante atropellado porque la corretean con el tiempo aire en WRadio, que por cierto, estación de radio de televisa que nunca escucho.

Aristegui : "tú estarías dispuesto a un debate así estilo Rajoy"
AMLO : SI, y le preguntaría porque no aceptó el recuento voto por voto.

El hijo de AMLO, abogado de profesión, tiene derecho a trabajar y si sus maestros lo invitan a su grupo de trabajo, les arde a los envidiosos panistas que son bastante mediocres, Tienen que inventar golpes mediáticos porque el pelele calderón nunca será legítimo. QUE HARÍA EL PELELE SIN LA TELE.


amlo.org.mx/
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VIDEO GRACIAS A EL CHEBLOG
A este debate se refiere Aristegui,
Zapatero destroza a Rajoy en último debate

Rechaza Presidencia debate con AMLO

Informan que los tiempos para debatir se dieron durante la campaña presidencial cuando tuvieron la oportunidad de contrastar proyectos y propuestas. Exhorta Felipe Calderón a mantener un diálogo de respeto

10:37 Luego de que el informativo W Radio hiciera la invitación al jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón, de participar en un debate público con Andrés Manuel López Obrador, la Presidencia, en una comunicación directa del vocero Max Cortázar con el programa radiofónico, estableció que "los tiempos para debatir son en las campañas presidenciales". "La ocasión propicia para un debate entre candidatos es precisamente en el marco de las campañas políticas, las cuales concluyeron en las elecciones del 2 de julio del año pasado".

La respuesta se da una semana después de que el político tabasqueño aceptara debatir con el Presidente sobre temas de interés nacional.

Cortázar menciona en a través de una carta que en el curso del proceso electoral federal hubo la oportunidad de que los contendientes contrastaran sus proyectos y propuestas en diversas ocasiones, recordando los dos debates que hubo entre los entonces aspirantes presidenciales. "Debe recordarse que Felipe Calderón Hinojosa participó puntualmente en todas las ocasiones en que fue convocado asistiendo a estos encuentros con responsabilidad y compromiso", señalan. Agrega que las campañas terminaron hace tiempo y exhorta a que el diálogo se realice de manera respetuosa y constructiva entre "poderes, órdenes de gobiernos y partidos políticos representados en el Congreso de la Unión". Respecto al trabajo del Ejecutivo con los actores políticos, mantendrá "un diálogo respetuoso y constante con todos los institutos políticos que deseen hacerlo con el fin de lograr los acuerdos necesarios para acelerar el desarrollo social y generar las oportunidades que los mexicanas demandan”.
Nota por Redacción EL UNIVERSAL.com.mx El Universal Ciudad de México Miércoles 11 de julio de 2007



El tiempo para un encuentro fue durante las campañas electorales, argumenta
Los Pinos rechaza invitación para un debate entre Calderón y AMLO


CLAUDIA HERRERA, ALMA E. MUÑOZ

La Presidencia de la República rechazó ayer la invitación que hizo una estación radiofónica al mandatario Felipe Calderón Hinojosa para que debata con el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, con el argumento de que "las campañas terminaron hace tiempo".

En respuesta a Televisa Radio, Maximiliano Cortázar, director de Comunicación Social de la Presidencia de la República, señaló que una vez concluidas las campañas políticas en 2006, ahora el diálogo político se realiza entre poderes, órdenes de gobierno y partidos. En relación con esta respuesta, el "gobierno legítimo de México" informó ayer que no emitiría una posición respecto a la negativa presidencial para debatir con López Obrador, debido a que la propuesta la realizó la periodista Carmen Aristegui y no el ex candidato presidencial.

Ello no impidió que el PRD lamentara que el gobierno federal no tenga disposición para concretar un encuentro entre el jefe del Ejecutivo y "el principal líder opositor en México" sobre los problemas nacionales fundamentales. Fue el pasado miércoles 4 de julio, durante una entrevista para W Radio, cuando a pregunta expresa de Carmen Aristegui el perredista dijo estar dispuesto a debatir con Calderón Hinojosa, y adelantó que la primera pregunta que le haría es por qué no aceptó el recuento de los votos de la pasada elección presidencial.

López Obrador explicó que le preguntaría sobre "'todo lo que tiene que ver con el derroche, con los contratos que está haciendo; saber por qué le entregó la Secretaría de Educación Pública y los fondos de pensiones del Instituto de Seguridad Social y Servicios de los Trabajadores del Estado a Elba Esther Gordillo; por qué afecta a la gente (con su propuesta de reforma fiscal); por qué esta burla del manejo del Ejército (en el combate al narcotráfico); por qué atender primero al empleo y no a la educación"'. En una carta dirigida a W Radio, Cortázar agradeció el escrito enviado por dicho medio de comunicación el martes pasado, que ofreció sus espacios al diálogo entre fuerzas políticas, y señaló que la ocasión propicia para un debate entre candidatos es, precisamente, en el marco de las campañas políticas, que concluyeron con las elecciones del 2 de julio del año pasado.

Arguyó que durante el proceso electoral federal hubo oportunidad de que los contendientes contrastaran sus proyectos y propuestas en diversas ocasiones, y cuando menos en dos debates entre los candidatos presidenciales. No obstante, al final aseguró que el gobierno federal mantiene un diálogo respetuoso y constante con todos los institutos políticos que deseen hacerlo, con el propósito de lograr los acuerdos necesarios para acelerar el desarrollo social y generar las oportunidades que los mexicanos demandan.

Guadalupe Acosta Naranjo, secretario general del PRD, consideró que los argumentos que esgrimió la Presidencia de la República para rechazar la confrontación "son lamentables, ya que es falaz decir que Calderón solamente pueden dialogar con otras instancias de gobierno. Eso -subrayó- es absolutamente falso".



OOH! si, pelele sacatón, es la iban a clavar otra vez....Cortázar enviado a recibir la vergüenza que le tocaba a FECAL

Kikka Roja

La Verdad sea Dicha : 26

Programa episodio 26
Nueva cuenta en Banorte 05 44 55 50 80 Honestidad Valiente A C

Andrés Manuel López Obrador www.amlo.org.mx
E MAIL : laverdadseadicha@gobiernolegitimo.org.mx
laverdadseadicha.org.mx, laverdadseadicha.org
gobiernolegitimo.org.mx

AMLO Tv, Martes 1 de la madrugada 1 a.m. por tv azteca canal 13



SONRIE LA LUCHA SIGUE
Kikka Roja

Llorar por México

Alejandro Nadal

Dicen que la composición química de las lágrimas es distinta según las emociones que las provocan. Cuando el llanto es causado por el dolor del alma, contienen 24 por ciento más proteínas que cuando las produce alguna irritación. En especial llevan más prolactina, proteína que regula la producción de leche materna. Pero eso no nos dice nada sobre las lágrimas de La Llorona, porque su llanto es de dolor y de rabia. El mito de La Llorona es uno de los más sobrecogedores en el imaginario colectivo de México. Nace de la diosa Cihuacóatl, señora que aparecía de noche y "voceaba y bramaba en el aire", según la narrativa de fray Bernardino de Sahagún. Con su velo blanco y cabello arreglado con cornezuelos cruzados en la frente, aparecía sobre las aguas del lago de Texcoco aterrorizando a quien la escuchaba, llevando el presagio de la conquista a los habitantes de la gran Tenochtitlán. Esa profecía se transforma en Anunciación, pues la Cihuacóatl también es, de acuerdo con Sahagún, Tonantzin, quien será la antecesora directa de la Vírgen Morena, alguien que también lloraría su hijo. El mito evoluciona y surge La Llorona, mujer que clama por la pérdida de sus retoños.

En la madrugada del 2 de julio, a un año del turbulento episodio de las elecciones presidenciales, un talentoso colectivo de arte puso en escena una idea de la escritora y guionista Susana Cato en el Zócalo de la ciudad de México y en algunas calles del Centro Histórico: La Llorona apareció nuevamente. Esta creación es una amalgama de mitos antiguos y tragedias contemporáneas. La efigie de seis metros con manto blanco y suelta cabellera negra, fue acompañada de un audio con el lamento por las desdichas que afligen al país. En el catálogo de tragedias no hay escasez de tribulaciones: desde las muertas de Juárez, hasta los difuntos de Atenco, pasando por los caídos en la lucha de los pueblos de Oaxaca, el tormento de doña Ernestina en Zongolica, el asesinato de Aldo Zamora en las Lagunas de Zempoala, culminando con la bendición de la jerarquía religiosa para los pederastas. Hasta la pérdida de nuestra tortilla y de nuestras variedades de maíz tuvieron eco en las lamentaciones de La Llorona. Sobre todo, la desintegración de lo que quedaba de las instituciones en la vorágine del fraude electoral hace un año, todo desfiló en los gemidos y aullidos estremecedores de La Llorona versión siglo XXI.

Dirán algunos que la economía estuvo ausente en la lista de lamentos. Es cierto que no hubo gemidos explícitos por el quebranto en las finanzas públicas, la estafa del rescate bancario y la explosión de la deuda pública interna. No se escucharon sus quejidos por la contracción monetaria, el altísimo costo de la intermediación bancaria o el desequilibrio en las cuentas externas. Tampoco se escucharon sus lamentaciones por la terrible y desvergonzada concentración de la riqueza que ha convertido a México en uno de los países con mayor desigualdad en la Tierra. Pero no hay que engañarse. Quizás ella no ha escuchado hablar de los Pidiregas, pero sabe reconocer a un truhán y a un lacayo a siete leguas de distancia.

La portentosa máquina productora de pobreza en que se ha convertido la economía mexicana fue el telón de fondo de la queja de La Llorona por los 60 millones de pobres. Ella sabe que el desempleo abierto y disfrazado que hoy marca a la economía mexicana es descendiente directo de la masa de léperos, pelados y otros descastados de tantos siglos de injusticia en nuestra historia. A La Llorona no le cuentan cuentos los de Sedeso. Conoce de sobra cómo viven los marginados de hoy. La economía también estuvo en las lágrimas por los migrantes obligados a enfrentar el peligro del viaje hacia los desiertos del norte. La heredera de la Cihuacóatl sabe bien que no son forzados manu militari a salir de sus caseríos y pueblos, sino que son obligados por otros poderes fantasmagóricos e implacables, tan invisibles como efectivos: las fuerzas del mercado. No desconoce a los pillos disfrazados de tecnócratas que han desatado a estos nuevos guerreros.

Después de su recorrido por las calles del Centro Histórico, La Llorona se quedó al pie de la monumental asta bandera. Algunos pensaron que se trataba de una ofrenda, pero estaban equivocados. Rodeada de veladoras, se quedó haciendo guardia frente al asta bandera vacío. Una composición de símbolos de alcances cósmicos. ¿Qué hubiera pasado si a la mañana siguiente, al toparse con La Llorona, los asustados guardias presidenciales hubieran izado la bandera nacional volteada de cabeza? Hubiera sido lo más atinado. En muchos países, y sobre todo en algunos viejos códigos de navegación internacional, el pabellón de cabeza significa que una embarcación está en dificultades y pide auxilio. Eso se aplicaría perfecto a México: la nave de la República está en peligro y necesita ayuda.

Kikka Roja

Para los que están hartos de comentaristas panistas

El supuesto año perdido

Luis Linares Zapata

La andanada ha sido fenomenal en los medios de comunicación. La misma prensa escrita, con honrosas excepciones, se ha desgañitado en el griterío. Todos a una: López Obrador ha malgastado su capital político, es la consigna expresada a manera de indeclinable conclusión. Armados con encuestas a modo, consejos de guerra ensamblados en mesas redondas y entrevistas varias en los más notorios canales y estaciones de radio, locutores, comentaristas, funcionarios del régimen actual, articulistas y conductores de programas se lanzan tras la presa que presienten herida de muerte. Han olido la especie que esparcen, desde oficinas encumbradas, sus patrocinadores y jefes mientras se arrellanan para otear horizontes inciertos. Han recibido, con el agrado y la obsecuencia conocida, las señales para lo que consideran la masacre final. El demagogo populista, el autoritario e iluminado rebelde, el que se autonombró víctima propiciatoria de una mafia, el que los acusa de haber envilecido las instituciones, ése que se arropa entre las muchedumbres de los furiosos, el autócrata que dice a todo que no, el que no acepta su destino de perdedor, el que miente con descarado cinismo es el objetivo de sus puñetazos de aire con micrófonos gigantes, el paria de sus desdenes, el irredento mesías tropical, motejado así por un enriquecido negociante con pergaminos de escritor derechoso.

Ellos, la mayoría de los comunicadores del oficialismo, seguros de merecer el calificativo de independientes, se vuelven a colocar en la tesitura del fraude electoral imposible y, desde esa alta tribuna, emiten sus inapelables sentencias. Muestren una sola foto de Fox cargando urnas repletas de boletas apócrifas y entonces hablaremos en concreto. Antes de ello, el fraude, el acoso y el complot amafiado son puras habladurías de aquellos que fueron derrotados. Nadie puso granito de arena alguno para engrosar su fracaso. A sólo un año de distancia de la elección de 2006 la caída de AMLO en el aprecio de los ciudadanos es dramática, afirman con la seguridad de un añejo y sagrado oráculo. Apenas 30 por ciento de ellos volvería a votar por él. Por Calderón, en cambio, lo haría más de 40 por ciento. ¡Caray, qué tragedia!, después de un año de protestas, de plantones en el mero corazón de la capital, de haber desaparecido del horizonte radiotelevisivo, de ser el sujeto de conjuras y denuestos tan variados como cotidianos, mantener tal nivel de aprobación no puede ser entendido y, menos aún, aceptado por los que creen tenerlo bien apresado entre sus afilados dientes. Se olvidan de que Calderón tenía, hasta hace poco tiempo, más de 50 por ciento de posibles votantes, y que AMLO, aunque sea poco, pero recupera aceptación. Ese es un ángulo irrelevante, dirán con alevosía, ya se conocerán otros que alumbren el continuado ascenso del presidente del oficialismo. Mientras eso ocurre, habría que soslayar con premura los datos de la cuenta corriente de la balanza de pagos y los saldos de la balanza comercial que alcanzan las decenas de miles de millones de dólares. Ambos indicadores apuntan la seriedad de peligros inminentes, de apuros económicos, de crecimientos ralos y limitados.

Pero más allá de todos esos dimes y diretes, si los comunicadores, tan ansiosos de dar por fallecido a López Obrador, se tomaran la molestia de recorrer al menos una parte del país, de esas dilatadas regiones del mismo que no se ven desde los cielos, saldrían disparados a proteger sus cuentas bancarias y, al volver a sus cabinas y estudios de transmisión, a sus cubículos sentirían, como un vahído interior, las abismales diferencias, acrecentadas por los despojos cotidianos, entre dos mundos por completo separados. Uno que, aunque con privaciones varias, continúa una vida casi normal. Y, otro, donde reina el desamparo, el olvido, la postración de hombres y mujeres que no ven salida alguna, que se resignan a pasarla con las miserias que los rodean o buscan, en la migración, el horizonte de una vida distinta. Es, a ese mundo, donde habitan millones de mexicanos que merodean una existencia precaria, donde López Obrador no duda en acudir para llevar un mensaje de aliento. Y de ahí mismo, desde esa polvorosa realidad, ha iniciado, con el auxilio de un puñado de colaboradores, la construcción de un movimiento que reponga la esperanza perdida o mitigue las desgracias que pueden tornarse desesperación colectiva. Es en ese inframundo, inexistente para los tomadores de decisiones centrales, desconocido para infinidad de columnistas, de críticos y opositores que le presagian el mayor de los fracasos, donde AMLO ha fincado su trabajo y va descubriendo, para él mismo y para los que lo rodean, un futuro asequible, de penosa construcción.

Es ahí donde hay que enjuiciar la tarea del gobierno legítimo que preside AMLO. Es en esas vastas regiones del desamparo donde se va cimentando un movimiento reivindicador. Uno que pretende renovar instituciones, dignificar la práctica política ya bien extraviada en los salones de postín y manoseada por groseras complicidades en contra de los intereses populares. Y ese movimiento avanza a pasos de 50 mil afiliados por semana. Hombres y mujeres que han respondido al llamado de una nueva República y que ya rebasan, a sólo cinco meses de su inicio, el millón de apoyadores, no únicamente de los marginados, sino con creciente participación de clasemedieros que ya no pueden con las colegiaturas de sus hijos o de esos otros que desean participar, por convicción personal, en este ya cuajado movimiento político, inédito en el país.

Mientras, habrá que superar los escollos levantados por ésos que hablan del año perdido.

¡¡VIVA LA RESISTENCIA!!

Kikka Roja

Miguel Ángel Granados Chapa

El extraño caso de Zhenli Ye Gon

Plaza Pública

Ya era extrañísimo el extraño caso de Zhenli Ye Gon. Y desde el domingo se ha vuelto más que superlativamente extraño. Es una complicada trama en que al partido en el Gobierno se le involucra en “lavado” de millonarias sumas de dinero en dólares y un secretario de Estado no mencionado por su nombre se pone el saco y sale a responder el señalamiento de que obligó a un empresario dedicado a actividades lícitas a guardar millones de dólares, el año pasado, destinadas a la campaña de Felipe Calderón. El domingo pasado la Procuraduría General de la República dio a conocer la presentación de una extraña carta del abogado en Estados Unidos del empresario prófugo, destinada “a buscar un arreglo que beneficie a su cliente”. El documento insinúa, dice la PGR, que el dinero hallado en su casa en marzo pasado “había sido eventualmente destinado a la pasada campaña del Partido Acción Nacional”. Como se recuerda, porque el asunto es inolvidable, el 15 de marzo fue hallada en un domicilio de las Lomas de Chapultepec una suma inmensa en billetes cuidadosamente empacados: 205 millones de dólares y sumas menores de euros y pesos. La PGR difundió fotografías que permitieron saber que no eran ciento cincuenta mil pesos los hallados sino 17 millones. Pero eso, siendo importante, era lo de menos. Lo de más es que en apariencia la enorme fortuna provenía del narcotráfico: a través de su empresa, legalmente establecida, Zhenli Ye Gon importaba precursores químicos que eran vendidos a productores de anfetaminas, una droga ilegal. El empresario no fue detenido, pero sí quienes fueron reputados como sus cómplices, incluida su esposa y cuñado, que están siendo procesados a partir del 23 de junio.

En la siguiente semana el abogado del prófugo de la justicia presentó una propuesta de negociación, supongo que dentro de la cultura jurídica norteamericana de lograr un “deal” entre la acusación y la defensa. La promoción disgustó a la Procuraduría mexicana que la calificó de “inescrupulosa” destinada “inútilmente a chantajear al Gobierno de México con afirmaciones absurdas e inverosímiles”. Carente de lógica, el relato de Zhelin Ye Gon puede parecer fantasioso. Pero eso puede decirlo cualquier persona, no la autoridad ministerial encargada de perseguir los delitos, cuando quien lo formula es un presunto delincuente. En vez de decir que atribuir el dinero al PAN “es una afirmación no sólo falsa, sino ridícula”, la PGR tendría la obligación de urgir la captura del empresario, que se presume está en México, para indagar su dicho y concluir si es verdadero o falso.

Pero la PGR se apresuró a desmentir expresiones no dichas. Se habló del PAN, no del Gobierno de la República, por lo que carece de sentido afirmar que ese Gobierno “que nada tiene que ocultar ni temer al respecto, rechazó de inmediato y de manera enérgica dicho intento de chantaje perverso”. Igual apresuramiento y error cometió el secretario Del Trabajo, Javier Lozano Alarcón. Una persona llamada Javier Alarcón fue citada por Zhenli Ye Gon y por lo tanto el neoneopanista –apenas la semana pasada se afilió al partido— pudo legítimamente rechazar las interpretaciones que lo involucran, ya que no es el suyo sino otro nombre el implicado. Pero emitió un comunicado de prensa como si se le involucrara y dio varias entrevistas de prensa en igual sentido. Se mostró irritadísimo ante “acusaciones...falsas, absurdas, inverosímiles, tramposas y perversas”. Tanto él personalmente, como el Gobierno según dijo la PGR, se reservaron “el derecho de acudir a los tribunales de México y de Estados Unidos de América para denunciar al señor Zhenli Ye Gon y a sus abogados por las aseveraciones difamatorias y calumniosas que le fueron dolosamente imputadas”.

Aguzado su sentido de la oportunidad periodística ante la emisión del comunicado de la PGR, la agencia The Associated Press, AP, difundió una entrevista de televisión realizada en Nueva York el 17 de mayo con el propio Zhenli Ye Gon y que estaba embargada en espera de concluir una investigación más amplia sobre el tema. Aunque su mal español podría prestarse a interpretaciones, es inequívoco que el empresario relata la presión ejercida sobre él por “Javier Alarcón” para obligarlo a guardar millonarias sumas de dinero. Rogelio de la Garza –abogado en México de Zhenli Y Gon, que lo fue también de Vicente Carrillo Fuentes y de otros presuntos narcotraficantes eminentes— apareció en la escena con versiones extrañas sobre su cliente y su abogado en Estados Unidos. Acaso porque estorba su estrategia local, asegura que la propuesta de Ning Ye a la representación mexicana en Washington fue hecha sin anuencia ni conocimiento del empresario y que no necesariamente dice lo que aparece diciendo a AP.

Asegura que Zhenli Ye Gon habría preferido hablar en inglés y no en español, que mal utiliza. Y ofreció una información relevante que debimos conocer no por su boca sino por el Gobierno mexicano: los 205 millones de dólares fueron enviados al Bank of America, en Estados Unidos, siendo que están bajo el régimen de bienes asegurados y oficialmente se les trasladó a la sede principal del Banco Nacional del Ejército y la Armada. El Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (Sae) supone que están en la Reserva federal norteamericana, lo que de ser cierto es un nuevo factor extraño, extrañísimo en el extraño caso del señor Zhelin Ye Gon, extrañamente prófugo siendo que una agencia periodística es capaz de hallarlo.


Kikka Roja

Sergio Aguayo Quezada

Los descreídos

sergioaguayo@infosel.net.mx
www.sergioaguayo.org

Siguen modificándose las simpatías hacia quienes contendieron por la Presidencia; sigue acrecentándose el número de mexicanos que no le creen al líder del PAN, Manuel Espino cuando califica la elección presidencial de 2006 como la “más limpia, transparente e inobjetable de la historia”. ¿Cómo explicar el escepticismo y sus consecuencias?

En la última semana Reforma y El Universal publicaron encuestas que coinciden en el aumento de la aprobación a la gestión de Felipe Calderón Hinojosa y en la disminución en las simpatías por Andrés Manuel López Obrador que, sin embargo, preserva seguidores para construir un movimiento nacional.

En otra dimensión, es notable el crecimiento en la cantidad de descreídos con la calidad del proceso electoral. Más de una tercera parte de las y los mexicanos seguimos convencidos de que esos comicios estuvieron plagados de irregularidades que para algunos es un fraude indudable. Es obvio el fracaso de ese discurso equiparando a la elección con la vida de beata inmaculada. Estas cifras permiten hacer una distinción fundamental: las simpatías por los candidatos está disociada de la opinión sobre la calidad de los comicios. Para ser más preciso, aun quienes se han distanciado del camino seguido por Andrés Manuel López preservan la sospecha de que algo turbio sucedió en esos comicios. Percepción sustentada en información que confirma irregularidades y alimenta sospechas. No me refiero, aclaro, a fantasías como las acusaciones del presunto narcotraficante Zhenli Ye Gon quien asegura que el equipo de Calderón le entregó una parte de los 205 millones de dólares en efectivo que le encontraron en diciembre pasado. Por cierto, el personaje se pasea por Estados Unidos, país siempre dispuesto a fustigarnos por la debilidad frente al crimen organizado.

Pienso en toda la evidencia demostrando como se metieron en la elección Vicente Fox y los empresarios. Pienso también en las preguntas sin respuesta. Selecciono unas cuantas. ¿Qué tanto hizo el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación durante aquella elección para hacerse merecedores de tantos privilegios y prebendas del calderonismo? ¿De dónde salieron y quién pagó los 280 mil spots fantasma? La exasperante lentitud de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales ¿se debía a la personalidad de María de los Ángeles Fromow o a las instrucciones recibidas de sus patrocinadores? ¿Cuál fue el papel del candidato Calderón en éstas y otras irregularidades? La abundancia de descreídos debería llevar a un replanteamiento del discurso de diversas instituciones. Su empecinamiento con la tesis de la legitimidad de la elección, su insistencia en que los errores cometidos fueron fruto de la inexperiencia o el descuido, se debilita ante su enorme reticencia a la hora trata de entregar información fundamental para establecer lo que sucedió. Pienso, por supuesto, en la batalla por acceder a las boletas electorales. Aunque la Suprema Corte deberá decidir qué hacer con esos documentos, Felipe Calderón y Luis Carlos Ugalde están a favor de la transparencia. Una simple declaración bastaría para demostrar con hechos que van en serio esos llamados a la reconciliación que suenan, más bien, a una exigencia a la capitulación incondicional de quienes no piensan como ellos.

Quienes se alzaron con la victoria consideran que razonamientos como los antes expuestos son el fruto de una derrota mal digerida. En mi caso –representativo de un sector de agnósticos bastante amplio— se trata de algo tan elemental como el derecho de saber qué sucedió y por qué sucedió. Como sería ingenuo esperar de los protagonistas una visión desapasionada y objetiva de los hechos habrá que esperar la maduración de las docenas de investigaciones académicas que actualmente se realizan sobre esas elecciones. De ellas germinarán las tesis centrales que establecerán la verdad histórica sobre 2006. El asunto trasciende al impulso “fáustico” de adquirir conocimiento. Esclarecer los hechos tiene una aplicación práctica y urgente porque lo sucedido en 2006 no fue un hecho aislado sino otra pieza en una concatenación de irregularidades que afecta a nuestras elecciones. Basta con que una elección federal o local sea competida para que aparezcan las denuncias sobre compra y coacción del voto, sobre campañas de desprestigio, sobre la intervención ilegal del Gobierno y los gastos excesivos, etcétera. Que todos los partidos se involucren en ese tipo de competencias no debiera tranquilizar a nadie porque, además de propiciarse la degradación de las instituciones, se abren los boquetes por donde ingresa el crimen organizado a la política.

Por lo que sucedió hace un año y por que lo que ha seguido pasando, es urgente la prometida reforma electoral que haga imposible o dificulte tantas irregularidades. Son inaceptables los candados legales que impiden a la autoridad electoral vigilar los gastos en las elecciones, la duración excesiva de las campañas, las fortunas en recursos públicos transferidas a los partidos políticos… La reforma fiscal, las nuevas leyes de medios y la permanencia de Felipe Calderón Hinojosa en el cargo no dependen, por supuesto, del establecimiento de la verdad histórica sobre el 2 de julio de 2006 ni de la calidad de las elecciones locales. Sin embargo, en la solidez de una democracia sí influye la legitimidad obtenida en urnas confiables. Las consecuencias de esa elección son irreversibles en muchos sentidos. Se mantiene intacta la exigencia de conocer lo que sucedió porque el derecho de saber trasciende las filias y las fobias y tal vez, contribuya a impedir una repetición de 2006, el año de los comicios presidenciales más competidos, costosos y lodosos de nuestra historia.

La miscelánea

El viernes dejó de transmitirse el noticiero Monitor conducido por José Gutiérrez Vivó. Para algunos es el resultado lógico de una mala gestión empresarial. Sin negar el peso que ello tenga, persisten las dudas sobre el papel jugado por el Gobierno Federal en el cerco económico que asfixió a la empresa. Independientemente de que se conozca la verdad nadie puede disputarle a Gutiérrez Vivó su papel en la transición democrática. Fue un precursor de los medios electrónicos siempre dispuesto a tomar los riesgos asociados con el ejercicio de la libertad de expresión. Por eso es que espero su pronto regreso al cuadrante.


Kikka Roja

Marcelo Ebrard Casaubon

Entrevista a MARCELO EBRARD CASAUBON, JEFE DE GOBIERNO
  • Quiere AN una izquierda funcional y legitimadora
  • Innecesarias, las decisiones de mis compañeros gobernadores
  • El día que tenga que salir a la calle y me vea obligado a cerrarla por miedo a la gente, se acabó el gobierno de la ciudad
  • El fondo político de la controversia con Los Pinos es someter la administración capitalina a un proyecto hegemónico, transexenal, de la derecha
MIGUEL ANGEL VELAZQUEZ

El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, afirmó que mal haría en prestarse al juego de la derecha panista Foto: Marco Peláez

El jefe de Gobierno marca las diferencias: "el día que tenga que salir a la calle y me vea obligado a cerrarla porque le tengo miedo a la gente, se acabó el gobierno de la ciudad; el día que la gente perciba que traicionamos principios fundamentales, se acabó el gobierno", y recalca muy en serio que "no se le puede decir a los ciudadanos del Distrito Federal que cambien su postura política porque si no cambian a la ciudad le va a ir peor". Marcelo Ebrard se hace cargo de sus declaraciones, y a un año de la elección que lo llevó a la jefatura de Gobierno de la ciudad de México, asegura que el tema político de la controversia con el gobierno federal es someter a la administración capitalina a un proyecto hegemónico, transexenal de la derecha panista, y por ello se manifiesta en desacuerdo con los gobernadores perredistas que se sentaron a comer con Felipe Calderón. La entrevista se inicia al término de su reunión con el gabinete de seguridad pública, en un pequeño despacho aledaño a su oficina principal, y acepta la primera pregunta.

-¿No parece explicable que todos los gobernadores del PRD, la mayoría de ellos con un currículum que los califica miembros de raíz de la izquierda mexicana, se sienten a comer con Felipe Calderón y que Marcelo Ebrard no lo haga? Parece capricho y por eso hay quien dice que el jefe de Gobierno no ha roto el cordón umbilical y que Andrés Manuel López Obrador sigue montado en los hombros de Marcelo Ebrard. -Yo te diría que una ciudad con aspiraciones libertarias y de equidad no se merece un gobierno oportunista, acomodaticio, y no lo va a tener en este sexenio. Si aquí se inició la Independencia, aquí fue el movimiento que precipitó la caída de Porfirio Díaz, aquí se inició la marcha que se dirigió a la casa de Porfirio Díaz para sacar al dictador. Si la Revolución triunfó cuando tuvo el respaldo y la movilización del Distrito Federal, no tenemos derecho a presionar a la ciudad. -Es muy fuerte lo que acaba de decir. ¿Debemos suponer entonces que los otros gobernadores sí tienen derecho a la traición?

-Cada quien tiene sus propios derechos, que cada quien lo juzgue. Yo diría que la posibilidad de presión hacia los gobiernos de los estados por parte del gobierno federal es mucho mayor. Esto porque 98 por ciento de sus fondos provienen de participaciones federales, en cambio, en el caso del Distrito Federal los ingresos propios son casi la mitad. Esto los pone en una situación mucho más frágil. Ahora, de eso a lo que ha sucedido yo te diría que no estoy de acuerdo, respeto las decisiones de mis compañeros y creo que son innecesarias. -¿Cómo plantea la situación actual? ¿Hay un enfrentamiento real o es política ficción? -Tenemos que tener muy claras cuáles son las esferas en las que se mueve el conflicto. El Distrito Federal tiene que cuidar los intereses en su relación con el ámbito federal. Hay temas comunes como el del agua, la seguridad, las finanzas que ahora vamos a fomentar, pero ésta es una ciudad que históricamente ha tenido una relación difícil, muchas veces de confrontación, por las limitantes que se le imponen con el gobierno federal.

En cuanto a la postura política del gobierno de la ciudad respecto de la del federal, por supuesto que no hay coincidencia. Lo que no se puede imponer al Gobierno del DF es que modifique su postura por su posición política y que esa sea la condicionante para que exista una relación adecuada con las instancias federales. Eso no debe admitirse porque sería un perjuicio peor para los habitantes del DF. Venimos de la confrontación, tuvimos una contienda electoral y se quiere ignorar que yo tengo un mandato y que por eso tengo que llevar a cabo un programa. La elección y el gobierno no son episodios separados, el gobierno tiene que ser congruente con el programa para el que fue electo. Nosotros venimos de un partido que propone un proyecto alternativo que no coincide con la derecha que está en el poder y no vamos a coincidir, es nuestro derecho y es legítimo.

-¿Pero por qué la urgencia y lo que parece necedad de reunir a Marcelo Ebrard con Los Pinos? ¿Tiene que ver esto con el proyecto transexenal que anuncia Felipe Calderón? -Ellos quieren construir una hegemonía de derecha que no ha existido en México en su historia como país independiente, esa es su pretensión y haríamos muy mal, yo no lo haría, en prestarme o prestarnos a ese juego. Nosotros tenemos que defender lo que nos distingue, lo que nos diferencia, lo que nos llevó a la posición que tenemos. No podemos olvidar y al mismo tiempo defender los intereses de la ciudad. Dicho de otra manera, hay que tener firmeza y actuar con sensatez, lo que no se puede hacer es decirle a la ciudad: si ustedes no cambian su postura política entonces a la ciudad le va a ir peor, porque por otro lado ese condicionamiento tampoco es nuevo, es histórico. Se dice simple y llanamente "hagamos a un lado las diferencias", bueno, ahí creo que hay una tesis muy interesante que va en el sentido de que las diferencias de proyectos se hagan a un lado, ¿entonces para qué es el gobierno? ¿qué sentido tendría hacer un proceso electoral, tener diferentes propuestas y plataformas? La democracia es para que podamos procesar las diferencias y que esas no existan es una aspiración con tonos autoritarios.

-¿Estaríamos hablando del olvido de las ideologías?

-Del fin. Haz de cuenta que existe un gobierno neutro donde la ideología no importa, como si las acciones y las decisiones de gobierno no tuvieran una definición de tipo ideológico, se les olvida que toda decisión de política pública es ideológica. -En el proyecto panista ¿se trata entonces de que unos manden y otros obedezcan? -Sí, lo que se quiere es la presencia de una izquierda funcional que sea legitimadora de esa nueva hegemonía política que se pretende construir. Entonces el tema es que nosotros estamos defendiendo un proyecto diferente. No es un asunto de diferencias personales, es un asunto de fondo, son proyectos diferentes y van a estar en competencia todo el tiempo. -El propósito político de presionar para que Marcelo Ebrard rompa con Andrés Manuel López Obrador, ¿también tiene el propósito de legitimar al gobierno panista?

-Sí, es un proyecto legitimador y no vamos a ceder en ese punto. No es que el gobierno de la ciudad no quiera cooperar, por ejemplo, en seguridad. El viernes hicimos un operativo con la PGR. Lo que está de por medio es el tema político, el tema político es la famosísima foto, entonces decir: o se toman la foto o se condiciona al Distrito Federal y se sostiene que no quiere cooperar en nada, como si fuera una república autónoma, no es el dilema, el dilema es si eres coherente con el voto que te llevó a donde estás. No se trata de la relación personal con Andrés Manuel: el tema de fondo es si eres leal o no al proyecto por el cual fuiste electo. Eso es lo que da autoridad moral a un régimen, a un gobierno, a una administración. Desde el momento en que tú hagas algo que ponga en entredicho tu autoridad moral la gente te lo cobra en la calle, y más porque esta ciudad es muy exigente en ese sentido. Eso no lo voy a perder de vista jamás. Habrá quien tenga otras opiniones y está en su derecho, pero lo que importa es la gente, el mandato que tenemos de la gente y lo que la gente espera de su gobierno: dignidad.

-¿Y hasta dónde hay que llevar esa dignidad?
-Hasta donde sea necesario.
-¿Qué quiere decir?

-Bueno, si se quiere condicionar a la ciudad también lo vamos a decir. La ciudad no coincide y no coincidió con la plataforma de Acción Nacional. Hay diferentes modos de condicionar. Fox tenía su estilo, ahora estamos viendo otro estilo, pero en esencia es lo mismo, es decir: allánese el gobierno de la ciudad o si no habrá costos para los ciudadanos. ¿Qué tiene que ver eso con la democracia?

-¿Usted ya ha sentido esa presión?
-La semana pasada, en la inauguración de las obras del Gran Canal, vimos un ensayo y ese parece el mensaje.
-Y ahora que hablamos de presiones, déjeme insistir sobre el tema Andrés Manuel López Obrador.
-Yo creo que el objetivo ideal para mucha gente de la derecha sería propiciar el aislamiento al movimiento que encabeza López Obrador, ese es el objetivo central para lograr su consolidación. Ellos apostaban a que lo que pasó el domingo anterior no sucedería, pero el movimiento sigue siendo un movimiento con una base social muy grande y sigue representando aspiraciones muy importantes. Ellos quisieran que eso ya no existiera. Ahora, el otro asunto es que nosotros cambiáramos nuestra línea política, pero nosotros no podemos ir en contra y mucho menos reprimir, por ejemplo, la protesta. Lo que sostenemos es que la política sirve para dirimir las diferencias, ¿por qué no se quieren sentar muchos de ellos a dialogar? Porque dialogar es escuchar y muchas veces es ceder o cambiar. Quieren meternos en una línea que nos arrebate la identidad política y luego separarnos totalmente del movimiento, así nos tendrían a su merced, y entonces, ¿cuál proyecto alternativo? Te convertiste en un adorno en Los Pinos, en un trofeo. Eso no va a suceder.

Kikka Roja

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