BUSCA, BUSCADOR

lunes, 9 de julio de 2007

Recomiendo un libro

LIBRO AMLO
Bernardo Bátiz V.

Recomiendo a todos el libro de Andrés Manuel López Obrador, editado por Grijalbo con el título de La mafia nos robó la Presidencia, pero especialmente se lo quiero recomendar a mis antiguos camaradas del Partido Acción Nacional; quedan muchos aún de las épocas idealistas anteriores al panismo neoliberal, que en los años 60, 70 y 80 luchábamos por el respeto al voto y por un cambio democrático de las estructuras, que logramos antes de la llegada masiva de los empresarios-gobiernos en muchos municipios importantes del país y una votación récord a favor de Pablo Emilio Madero, sin subsidios, sin apoyos externos y trabajando arduamente con nuestros propios recursos y con la fuerza que da la convicción.

Se lo recomiendo también a las bases panistas, y en especial a los jóvenes neopanistas que no están envenenados con el fanatismo de El Yunque y que podrán valorar el significado testimonial e histórico del libro de López Obrador, que me recuerda, a pesar de la diferencia del país de 1909 con el de 2007, por desarrollo y población, a La sucesión presidencial, de Francisco I. Madero, obra precursora de la gran sacudida política y social que fue la Revolución Mexicana.

López Obrador, como Madero, viene de una lucha local por cambiar la situación política, primero en sus respectivas entidades: Madero en Coahuila, López Obrador en Tabasco; ambos, después, indignados por lo que ven a su alrededor de injusticia social y falta de democracia, decididos a cambiar el estado de cosas en toda la nación, a partir de la participación en el proceso electoral, sin parar mientes en la inercia antidemocrática y en el tamaño del poder oficial con el que se enfrentan.

La recomendación a mis antiguos correligionarios es para que recuerden, y a los jóvenes y adultos de la clase media, que fueron engañados con la campaña del miedo y contagiados del odio en contra de un candidato, para que valoren y conozcan el testimonio y el alegato de quien fue despojado de su triunfo, por ser no sólo popular, sino congruente entre su decir y su hacer y totalmente distanciado de lo que es y hace la llamada clase política, y para que analicen y juzguen con objetividad. Los viejos panistas recordarán y los demás lectores conocerán lo que es empeñarse en alcanzar un ideal popular y democrático a través de toda una vida, en la que los avances reales hacia la meta siempre son más que los tropiezos y las derrotas aparentes.

No digo que el libro carezca de puntos criticables; quizá a algunos les parezca excesivo el uso de pronombres en primera persona, pero así son las obras testimoniales y autobiográficas; en lo personal me hubiera gustado agregar en algún punto más precisión y mayores datos sobre incidencias claves durante el intento de desafuero, pero es el que escribe el que mide el tamaño de la obra y la densidad de lo que dice. En su conjunto es, sin duda, un documento de gran formato sociopolítico que no puede dejar de ser leído, analizado y discutido; que lo será en nuestros días y, estoy cierto, al correr de la historia.

Los viejos panistas, si lo leen, revivirán recuerdos de pugnas similares por evitar el fraude electoral; recordarán que nosotros también fuimos víctimas en su momento de manipulaciones en las cifras, de parcialidad de los medios, de obstáculos para lograr que se admitiera en las mesas electorales a los representantes partidistas y de otras mil triquiñuelas que volvieron a repetirse corregidas y aumentadas, sólo que ahora las cometieron los que antes las habían sufrido. Su lectura tendrá que ponerlos ante la categórica pregunta de su propia congruencia: ¿pueden seguir militando al lado de quienes cometen los mismos fraudes que ellos combatieron y condenaron tantos años?

Hace unos días, en una mesa que compartíamos cuatro panistas de antaño, dos de nosotros del Foro Democrático, uno de los comensales dijo, cuando hablábamos de lo que pasó en la campaña y las elecciones del año pasado, que "en la guerra todo se vale". Es cierto, pero las elecciones democráticas no son una guerra: constituyen precisamente un proceso de competencia bajo reglas éticas que deben respetarse escrupulosamente para evitar enfrentamientos y odios y para que al final del proceso los contendientes puedan continuar en una convivencia pacífica.

El libro que recomiendo es, además de un extraordinario testimonio personal, un alegato político implacable, que con toda contundencia y con toda claridad va señalando los obstáculos y las trampas que se armaron para evitar que el autor y en su momento actor de los hechos relatados (caso insólito en el mundo de los libros) fuera candidato a la Presidencia y luego las manipulaciones, complicidades y falsificaciones que le escamotearon a él y a todo el pueblo de México el triunfo electoral y, por tanto, la Presidencia, pero que no pudieron quitarle ni a él ni al pueblo la confianza en la lucha pacífica por el cambio y la esperanza de que la angustiosa situación de injusticia, de pobreza y de corrupción, pueda revertirse.

Si hay un mérito en la lucha poselectoral, relatada en la obra, incluidos el plantón y campamentos del Zócalo y Reforma, es haber impedido que la cubetada de agua helada que fue el fraude electoral acabara en desánimo y en desengaño; lo que el libro rescata es un fenómeno nuevo en la política del país: todo lo que se hizo no desarmó el entusiasmo ni la convicción participativa, ni la certeza de que las cosas pueden cambiar, y que el cambio no depende sino de nuestro propio trabajo, organización y congruencia.

jusbbv@hotmail.com

¡AAAY como soy presumida! jajaaa NO SE PIERDAN EL LIBRO DE AMLO devuelve todos los golpes bajos...


Kikka Roja

La columna resistente : Astillero

Astillero
Julio Hernández López
  • Buenos consejos
  • Negocia, pero niega todo
  • No uses "vitalicio" ni "dedazo"
  • Maravíllate con negocios privados

El cardenal Norberto Rivera Carrera, ayer en la Catedral Metropolitana Foto: Notimex

Atole negociante con el dedo consejero: en su pasada sesión de consejo político nacional, la cúpula partidista azteca quiso tapar con acuerdos verbosos el sol de su vocación por los arreglos en lo oscurito. El subcomandante Cero Negociación fue desoído por los chicuelos expertos en vendimia política (sobre todo, los que cobran con la Nueva Izquierda aquello de lo que la derecha sí se ha de enterar). Bonitos puntos resolutivos en el mencionado consejo, que dicen que no habrá negociación física, personal, directa con el virtual Fe Lee Pe, pero sí una propuesta fiscal propia y a la carrera que en todo caso irá siendo discutida, mejorada, convenida y bursatilizada con panistas y priístas hasta que quede, como resultado de esa postura moderna y civilizada de la izquierda bien peinada, una propuesta final que no haya sido negociada pero sí embone con los innombrables intereses felipistas. Golpe seco al prócer tabasqueño: ¿cómo se puede ser presidente legítimo sin bancadas parlamentarias legítimas que apoyen las órdenes de no ser una izquierda legitimadora de la derecha usurpadora? Rebelión en la sala de sesiones del consejo perredista: en público y en privado se escuchan críticas a la postura andresina, que tachan de impolítica: es suicida ausentarse de un proceso de reforma fiscal; más, aseguran algunos, si en la propuesta de Los Pinos se contemplan insólitas acciones contra un empresariado que no por nada protesta y amaga al sentir tocados sus intereses. Los lopezobradoristas, en tanto, repasan el más reciente sermón dominical del Zócalo, en el que se habló de la necesidad de consolidar un movimiento ciudadano (credencializa, que algo queda) que esté por encima de la "corrupta clase política" (el caso Monreal sigue en espera de procedimientos jurídicos varios, con el nepotista Leonel Cota como gran inquisidor; ¿acabará el ex gobernador zacatecano pasándose al PT y convirtiéndose en uno de sus dirigentes?).

Elba Esther sueña con las glorias de su héroe no confeso, Carlos Jonguitud Barrios, el olvidado cacique potosino que se hizo llamar "presidente vitalicio" de Vanguardia Revolucionaria del Magisterio, la creación facciosa con la que dominaba la política sindical del SNTE. Mediante un Consejo Político Nacional Extraordinario, la profesora Gordillo va más allá de los atrevimientos autoritarios de Jonguitud, quien nunca se arriesgó a explorar la posibilidad de cancelar elecciones (por simuladas y controladas que fueran) para nombrar personalmente a los secretarios generales de las secciones locales y a los integrantes del comité nacional. Los testaferros de la chiapaneca cambian el diccionario sindical magisterial: vitalicio equivale a "indefinido", y dedazo a "voto de confianza" para nombrar seudodirigentes.

En Baja California los panistas no escucharon los consejos que recomendaban no hacer mártir al candidato priísta a gobernador y, luego que el Tribunal Electoral de Manlio (Temán) echó abajo desde la capital del país lo que los magistrados locales habían establecido, el hijo del profesor Hank ha vuelto a la apuesta estatal, cada vez menos Caliente en cuanto todo hace suponer que los habitantes de la entidad preferirán pésimo por conocer que pésimo ya conocido. Tres a uno, dice que ganará la nueva estrella del zoológico tricolor. Y en Tijuana han echado mano de un conductor de noticias de Televisa local para que sustituya al candidato original a la alcaldía. Cuán mal habrán hecho los panistas las cosas allá que mucha gente prefiere el historial de Jorge Hank con tal de aspirar a algo distinto.

Astillas

No debería Felipe Calderón usar su cargo para "felicitar" a los mexicanos por el éxito de un proyecto económico particular relativo a Chichén Itzá. De una manera tramposa los gobiernos panistas, tanto el nacional como el yucateco, han destinado dinero público para promover una euforia sobre el sitio arqueológico que será capitalizada por empresas privadas. Televisa, Coca Cola y el Grupo Carso (sobre todo Telmex) han participado de esta maniobra empresarial que ha tocado resortes de nacionalismo fácil. Negocios privados con inyecciones económicas gubernamentales están tras el "orgullo" de que México hiciera ganar a una de sus bellezas arquitectónicas en un torneo de votación electrónica (en el que el interesado debe pagar por emitir su sufragio)... ¡Norberto para presidente! Un grupo de abogados católicos, con la correspondiente autorización eclesiástica, ha anunciado que iniciarán una campaña en busca de que sean modificados los artículos constitucionales que restringen la participación política de los ministros de culto religioso. Además desean que se legalice la existencia de institutos escolares que educan en la fe católica (con las nuevas instrucciones retrógradas de B-16, los alumnos podrán repasar latín en las misas escolares)... ¿Dónde se pueden quejar los ciudadanos por las violaciones a los derechos humanos que representa el que José Luis Soberanes haya decidido gastar cien millones de pesos en instalarse en una nueve sede lujosa, en un país donde la gente se muere de hambre (y también, claro, de gastritis crónica social)?... En el país del sospechosismo todo es posible: una hipótesis, de las muchas que circulan en relación con el episodio Ye Gon, plantea la posibilidad de que el descontón hecho desde Estados Unidos sea una expresión de enojo (y una amenaza) porque el lic. Calderón está decidido a restañar heridas diplomáticas con Cuba y Venezuela. Por lo pronto, la interparlamentaria realizada en La Habana fue un anuncio de que la era Fox-Castañeda ha quedado atrás. Ahora se habla incluso de la posibilidad de que el michoacano visite a Fidel Castro (FC se entrevista con FC) en la isla... Y, mientras los buscadores de buenas películas animadas ven Ratatouille, una linda y muy bien hecha historia de gastronomía roedora (y crítica periodística) que se desarrolla en París, ¡hasta mañana, en este país necesitado de glorias, aunque sean efímeras, comerciales y volubles, como las futboleras!

Fax: 56 05 20 99 * juliohdz@jornada.com.mx * www.juliohernandez.com.mx


http://www.youtube.com/watch?v=5hwgWwI4Hgo

Kikka Roja

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