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sábado, 29 de marzo de 2008

vía Pidiregas: deuda de 2 billones

  • La cifra representa casi la cuarta parte del producto interno bruto de México
  • A $2 billones llegará la deuda con particulares vía Pidiregas este año
  • De 2008 a 2012 se afrontarán los pagos más abultados, según informes y estadísticas oficiales
  • Casi 80 por ciento de los proyectos de financiamiento están contratados en moneda extranjera

Israel Rodríguez y Roberto González Amador
Empleados de la Comisión Federal de Electricidad trabajan en la casa de máquinas de la hidroeléctrica El Cajón, en Nayarit Empleados de la Comisión Federal de Electricidad trabajan en la casa de máquinas de la hidroeléctrica El Cajón, en Nayarit Foto: José Carlo González

El valor estimado de la deuda contratada con particulares para financiar las obras de expansión de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a través de los Proyectos de Inversión con Impacto Diferido en el Registro de Gasto (Pidiregas), creados a finales del sexenio de Ernesto Zedillo, ascenderá este año a casi 2 billones de pesos, monto histórico, equivalente a casi 25 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país. Adicionalmente, a partir de 2008 y hasta 2012, al finalizar la actual administración gubernamental, se enfrentarán los pagos más abultados en un horizonte de 47 años, según advierten informes y estadísticas oficiales.

Cabe apuntar que aproximadamente el 80 por ciento de los proyectos signados con financiamiento privado están contratados en moneda extranjera. Solo en los próximos cuatro años, los requerimientos financieros para cubrir la amortización del principal e intereses será de 834 mil 679 millones de pesos, para posteriormente reducirse paulatinamente hacia el 2045. Los Pidiregas son un esquema de inversión que se aplica exclusivamente en Pemex y CFE sustentado en financiamientos provenientes de inversionistas privados, donde el sector público comienza a pagar esas inversiones, con recursos presupuestales, una vez recibidos los proyectos a entera satisfacción de las paraestatales contratantes.

Este mecanismo de financiamiento conocido como Pidiregas se diseño para atender las necesidades crecientes de infraestructura productiva, en condiciones de escasez de recursos públicos para la inversión. Actualmente existen dos categorías de Pidiregas, la primera, denominada de inversión directa, que incluye aquellos proyectos en los que, por la naturaleza de los contratos, las entidades públicas asumen una obligación directa y firme de adquirir las obras de infraestructura construidos por el sector privado a satisfacción de Pemex y CFE.

La segunda, denominada de inversión condicionada, incluye proyectos en los que los activos son propiedad privada y que en caso de alguna eventualidad contemplada en los contratos la entidad tiene la facultad de adquirir el bien. En Pemex existen 37 proyectos de inversión financiada, de los cuales 36 son bajo la figura de inversión directa y uno de inversión condicionada, mientras que en la CFE son 209 proyectos de los cuales 183 son bajo la figura de inversión directa y los 26 restantes como inversión condicionada. Con base en la información del proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2008, el gobierno federal tendrá que erogar este año 117 mil 538 millones de pesos para cubrir el pago de los Pidiregas de Pemex y CFE. De este total 80 mil 607 millones de pesos serán para la amortización y 36 mil 930 millones para el pago de intereses.

En el 2009, el pago por Pidiregas será de 126 mil 911 millones, 83 mil 146 millones para el pago del principal y 43 mil millones para el pago del servicio de esta deuda. Para el 2010 el costo total será de 177 mil 58 millones, entre principal e intereses, en tanto que para el 2011 serán de 182 mil 899 millones y para el 2012 se alcanzará el mayo monto histórico al pagarse 230 mil 273 millones de pesos. De este total 170 mil 958 millones se destinarán a pagar el principal y 59 mil 314 millones para el pago de intereses. Después de que culmine la actual administración gubernamental las erogaciones por pago de Pidiregas disminuirán paulatinamente hasta el 2031 en el caso de CFE y al 2045 en Pemex.

Los compromisos de largo plazo de Pidiregas son parte de la deuda soberana del gobierno federal y están considerados dentro de los requerimientos financieros del sector público y sus saldos históricos, por ello no tienen impacto en el déficit presupuestario. De acuerdo con un amplio y reciente diagnóstico sobre los Pidiregas, elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), estima que el valor total de la deuda de Pemex y CFE contratada con particulares, ascenderá al final de 2008 a un billón 904 mil 53 millones 810 mil 572 pesos. De este total, la gran mayoría la concentra Pemex con un billón 618 mil 296 millones 465 mil 850 pesos, mientras que en el caso de la CFE ascenderá a 285 mil 757 millones 344 mil 722 pesos.

La estimación del valor de la deuda se realizó descontando los pagos pendientes al año en curso usando como base la tasa de descuento calculada a través de la tasa de interés de referencia, que es de 2.5 por ciento real anual. Si bien todos y cada uno de los proyectos son aprobados en montos, plazos, por el Congreso de la Unión al ser parte de los presupuestos de Egresos de cada año, no implica que existan transferencias o subsidios por parte del gobierno federal para el pago de las obligaciones, ya que los costos son cubiertos con los ingresos que generan cada uno de los proyectos. En general, según el CEFP dependiente de la Cámara de Diputados, el esquema Pidiregas ha devuelto buenos resultados, ya que ha permitido financiar infraestructura que de otro modo no hubiese sido posible generar, además de que los ingresos que se estima generarán para el siguiente año fiscal son muy significativos en los ingresos federales, principalmente por el aumento en los precios de los hidrocarburos a nivel internacional.


Kikka Roja

Desfiladero : Calderón vendió Pemex en California

Jaime Avilés

■ Calderón vendió Pemex en California
■ Se comprometió con gaseras de México y Canadá
■ Despilfarró 19 millones de pesos el 15 de septiembre

Los secretarios de Gobernación y del Trabajo, Camilo Mouriño y Javier Lozano, tras una comida en la Zona Rosa Los secretarios de Gobernación y del Trabajo, Camilo Mouriño y Javier Lozano, tras una comida en la Zona Rosa Foto: María Luisa Severiano

Durante una reunión patrocinada por Igasamex –conglomerado de firmas de México y Canadá, que hacen negocios con gas natural y productos petroquímicos–, Felipe Calderón aseguró que “61 por ciento de los mexicanos está en favor de una reforma” que modifique el régimen legal de los hidrocarburos en nuestro país.

También dijo que durante los próximos 10 años, “México requerirá una inversión de 140 mil millones de dólares para desarrollar su energía”, y garantizó que, en materia de petróleo y gas natural, “el potencial de nuestro país es enorme”, y subrayó este adjetivo, “enorme”, antes de advertir que no podía “hablar de muchas cosas (al respecto) porque es un tema muy peligroso en términos políticos y si queremos ir hacia delante hay que hacerlo paso a paso”.

Sus palabras quedaron registradas en un video que grabó el Instituto de las Américas, en una charla que Calderón sostuvo con el ex embajador de Estados Unidos en México, Jeffrey Davidow en La Jolla, California, el 10 de noviembre de 2003. (Ustedes pueden consultarlo en YouTube, bajo el nombre de “Encuentros: Davidow and Calderon November 2003”).

¿Qué insinuó el entonces secretario de Energía con eso de “si queremos ir hacia adelante hay que hacerlo paso a paso”? Claro: que tenía que obtener, primero, la candidatura del PAN a las elecciones de 2006 y después llegar a Los Pinos “como haiga sido”. Aquel encuentro con Davidow en realidad fue una entrevista de trabajo, en la que el autodenominado “presidente del empleo” le pidió a Estados Unidos el empleo de presidente de México.

La comparecencia fue auspiciada por la Reinhart Foundation, de San Diego, California, que fomenta “proyectos para México y Guatemala” bajo el lema “ayudando a otros a ayudarse a sí mismos”, y por el consorcio Servicios Integrados de Gas de México (Igasamex, en inglés) que en su página web se anuncia como una empresa establecida en 1996, dueña de “13 gasoductos en México con los cuales sirve a 86 clientes que representan todas las ramas de negocios del país”.

De acuerdo con su propio portal, Igasamex tiene presencia en todo el Golfo de México, desde Altamira, Tamaulipas, hasta Yucatán, pero, ojo, no en Campeche, territorio exclusivo de la familia Mouriño. Socios de Igasamex, y por lo tanto copatrocinadores del encuentro de Calderón con Davidow, fueron asimismo Fergus Thermes, Corporativo San Ángel y Saks Energy.

Fergus Thermes, “empresa mexicana con 60 años de experiencia”, posee una múltiple personalidad que le permite fabricar equipos de refrigeración, importar/exportar petroquímicos, alquilar bodegas en el estado de México y oficinas en la colonia Del Valle y dar toda clase de asesorías, mientras Corporativo San Ángel, con oficinas en la calle de Altavista, DF, lleva “80 años distribuyendo combustóleo, diesel y combustibles marinos”, desde que alguien la fundó en 1927 y, por lo visto, no se enteró de la expropiación petrolera de 1938. Lo misterioso del asunto es que en Internet, ni Fergus Thermes ni Corporativo San Ángel revelan los nombres de sus propietarios, como tampoco hacen los de Sask Energy, que “suministra gas natural a 314 mil clientes a través de 64 mil kilómetros de ductos en Canadá”.

Estos magnates sin rostro impulsaron la precandidatuta de Calderón ante Davidow, un embajador de carrera que estuvo en Chile antes y después del golpe contra Salvador Allende, más tarde en países petroleros de África y por último en México, donde se jubiló a mediados de 2001, antes de asumir, en junio de 2003, la presidencia del Instituto de las Américas, creado por intelectuales de la Universidad de California en San Diego para “promover discusiones y debates sobre políticas públicas en países de la región”.

Aquella noche de noviembre de 2003, Davidow dijo que Calderón estaba sentado en “la silla más caliente del gabinete de Fox” y le pidió su opinión sobre la industria petrolera. El aspirante al empleo, hablando un inglés de campesino pese a que estudió en Harvard, dijo, además de todo lo que ustedes ya han leído, que México “requiere de una reforma fiscal que le permita librar a Pemex de la tremenda carga impositiva que soporta”.

Hoy, esa reforma fiscal, diseñada por Agustín Carstens, es todo un hecho, pero Pemex no se libró de ninguna carga impositiva. Por lo tanto, Calderón propuso una “solución” que se llevó a la práctica y no sirvió absolutamente para nada. ¿Por qué habrían de funcionar entonces las medidas que desea aplicarle a Pemex para cumplir sus compromisos secretos con Igasamex, Saks y las petroleras anglosajonas?

En una sociedad democrática, una reforma como la que pretende la derecha (Manlio Fabio Beltrones incluido, a estas alturas no va a engañar a nadie con sus desplantes y sus alianzas con lo peor del hampa política), tendría que empezar por un debate a fondo, difundido por todos los medios y con la participación de todos los sectores, después de lo cual, como siguiente paso, debería efectuarse un plebiscito nacional, cuyo resultado determinaría, por último, la conducta de los legisladores en las cámaras. Esto, como todos sabemos, no es posible en México. Aquí no sólo no existe la figura del plebiscito sino que tampoco contamos con instituciones electorales confiables.

Aparte de perder el debate antes de iniciarlo, Calderón se quedó sin mano derecha para negociar nada, y al llegar a la ceremonia del 18 de marzo en compañía de Juan Camilo Mouriño y declamar asombrosamente que “quien viola la ley ofende al prócer”, convirtió el homenaje a Benito Juárez, como bien señala Joaquín Romo de Vivar desde Monterrey, “en un homenaje a Maximiliano que ofende a todo el país”.

Pero si la sociedad mexicana está preocupada por Pemex, y más activa que nunca (hay quienes ya no duermen porque se pasan la noche quemando cds para divulgar información contra el anuncio del tesorito), otros fiscalizan a Felipe Calderón y descubren, como Óscar A. García, del portal de la resistencia atsyber, que el 15 de septiembre pasado el gobierno espurio despilfarró 19 millones de pesos en el Zócalo.

De acuerdo con un reporte del IFAI, los gastos del Grito ascendieron a 18 millones 813 mil 743 pesos, que fueron repartidos así: 6 millones 207 mil pesos para “talento artístico” (?); 320 mil pesos para la conductora Mariana Seoane (que estuvo imitando a Gabriela Cuevas), 2 millones 282 mil pesos para la banda El Recodo y 2 millones 800 mil pesos para K-Paz de La Sierra (cuyo vocalista fue asesinado por el narcotráfico tiempo después). ¿Este es el gobierno que merecen los mexicanos?

(Para comunicarse con esta columna jamastu@gmail.com)


Kikka Roja

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