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sábado, 5 de abril de 2008

Cemex y las FARC : Calderon no chilló por 4 mexicanos asesinados, chilla amargamente por cemex

Cemex y las FARC
jorge carrasco araizaga

México, D.F., 4 de abril (apro).- De nuevo, en apenas un mes, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) no sólo quedó rebasada por lo que ocurre en América Latina en temas relacionados con México, sino que demostró cuáles son las verdaderas prioridades del gobierno de Felipe Calderón.

Primero, a comienzos de marzo, la SRE fue incapaz de reaccionar ante el asesinato de cuatro mexicanos por parte del ejército colombiano en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio de Ecuador. Incluso, soportó el desplante del presidente colombiano, Álvaro Uribe, al negarse a indemnizar a los connacionales, tratándolos como terroristas. Ahora, pese a todas las evidencias públicas que existían, se sentó a esperar que el gobierno de Hugo Chávez, en Venezuela, anunciara su intención de nacionalizar la industria del cemento, lo que afecta principalmente a Cementos Mexicanos (Cemex).

Pero a diferencia de la agresión del ejército de Colombia a ese grupo de mexicanos, esta vez, de inmediato, mandó llamar al embajador de Venezuela en México, Roy Chaderton, para hacerle ver que el gobierno mexicano tiene el “deber… de velar por los intereses legítimos de las empresas mexicanas en el exterior”. En menos de 24 horas, desde que Chávez hizo el anuncio –reacción que contrasta con casi el mes que debió pasar para que condenara el asesinato de los mexicanos a manos de militares colombianos– la SRE se movilizó para expresar su preocupación y anunciar la defensa de la empresa. De haber estado a la altura de su cargo, el subsecretario para América Latina y el Caribe, Gerónimo Gutiérrez, hubiera advertido sobre la intención de Chávez, quien en varias ocasiones había amenazado con la nacionalización bajo el argumento de que las empresas extranjeras estaban dejando sin cemento a su país.

Según Chávez, esa es la causa del déficit en la construcción de vivienda para los venezolanos.

El embajador de México en Venezuela, Eduardo Baca Cuenca, también tendría que dar cuentas si es que no informó adecuadamente a la cancillería sobre ese asunto. En primera instancia, eso parece improbable, pues su principal tarea en ese país era, precisamente, advertir sobre las dificultades que existen en las relaciones bilaterales luego de que estuvieron a punto de romperse por la confrontación de Vicente Fox con Hugo Chávez, quien, incluso, caracterizó al expresidente mexicano como “cachorro del imperio”. Si bien Cemex tiene un ejército de abogados que la defienda, el gobierno mexicano, y en especial quien lo encabeza, Felipe Calderón, que tanto se dice defensor de las empresas, pudo haber actuado directamente con Chávez en torno a esta decisión.

No es nada inusual que los presidentes hagan recomendaciones a sus homólogos sobre las empresas de su país. Son, incluso, sus principales promotores en lo que se ha dado en llamar como “diplomacia económica”. La secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, Gerónimo Gutiérrez y Eduardo Baca pudieron no ser los únicos en dejar que el tema siguiera creciendo. Tan importante como su posible omisión fue la de Cemex, que por su condición de emporio cuenta con un servicio de inteligencia industrial que le debe advertir sobre las condiciones en las que se encuentran sus filiales en más de 50 países.

Para esa tarea, Lorenzo Zambrano, dueño de la transnacional, contrató desde que el PRI perdió la Presidencia en el 2000 al exdirector del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Jorge Tello Peón. Vicepresidente de Desarrollo de Información Internacional del Área de Planeación y Finanzas de Cemex, Tello es, además, titular del Seminario de Sistemas de Inteligencia Estratégica del Tecnológico de Monterrey. Es imposible que Zambrano y Tello no hayan tenido información sobre las intenciones de Chávez.

Si el gobierno de Calderón y Cemex esperaban esta medida, por qué ahora no salieron a defender la libertad de empresa como lo hicieron en el 2006, cuando se dedicaron a generar miedo en México al comparar a Andrés Manuel López Obrador precisamente con Chávez.

jcarrasco@proceso.com.mx


Kikka Roja

Desfiladero: Repsol: el contrato que cambió la historia de México

Jaime Avilés

Repsol: el contrato que cambió la historia de México

Ampliar la imagen El titular de la SG, Juan Camilo Mouriño, charla con el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, en torno a la reforma energética El titular de la SG, Juan Camilo Mouriño, charla con el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, en torno a la reforma energética Foto: Notimex

Cuando Evo Morales nombró procuradora de justicia de Bolivia a una indígena, Carlos Loret de Mola dijo a través de su micrófono concesionado: “¡Imagínense! Es como si una chacha estuviera al frente de la PGR”. Ese es el pensamiento que brilla tras la imborrable sonrisa que la mañana del martes disparó un tableteo incesante de preguntas sin dejar que ninguna recibiera respuesta, para evitar que Andrés Manuel López Obrador explicara a los ciudadanos del país en qué consiste la estafa del gas peruano que Repsol venderá en México a precio de oro.

El sábado pasado, Desfiladero reveló la existencia de un video grabado el 11 de noviembre de 2003 en La Jolla, California, que reproduce una charla entre el ex embajador estadunidense Jeffrey Davidow y el entonces secretario de Energía, Felipe Calderón. En el tramo final de esa cinta (que se puede ver en YouTube tecleando “Encuentros: Davidow and Calderon November 2003), el ahora Presidente espurio detalla el esquema de la compra del gas peruano, que él y su coordinador de asesores, Juan Camilo Mouriño, ya estaban preparando para Repsol.

“México necesita gas natural y sólo podemos traerlo por tierra desde Estados Unidos o por barco desde otras regiones”, le dijo Calderón a Davidow, hay que repetirlo, el 11 de noviembre de 2003. La fecha es significativa porque el 16 de octubre de 2003, es decir, tres semanas y media antes del encuentro en California, Calderón le otorgó su primer contrato a Repsol “por un monto de 2 mil 437 millones 196 mil 256 dólares americanos”, como consta en el boletín número 258 expedido por Pemex a las 20:25 horas de aquel 16 de octubre. Cito:

“Petróleos Mexicanos dio a conocer que la empresa petrolera más grande de España, Repsol, resultó ganadora del contrato para la ejecución de las obras de desarrollo, infraestructura y mantenimiento de campos de gas no asociado en la Cuenca de Burgos en el Bloque Reynosa-Monterrey, bajo el esquema de contratos de servicios múltiples (CSM)”.

Esa fue la base de la privatización de toda la industria petrolera que hoy Calderón y Mouriño promueven con la hipócrita anuencia de Manlio Fabio Beltrones y las mafias del PRI. Al referirse a los CSM, el boletín 258 señaló que “agrupan, en un solo contrato, los servicios que Pemex siempre ha contratado (sic). El contratista recibe un pago en efectivo basado en los precios unitarios”, obviamente, del gas natural, que se mide en millones de unidades térmicas británicas (btu en inglés).

Calderón renunció a la Secretaría de Energía en junio de 2004, pero dejó en marcha el proyecto de construir una planta de regasificación en Colima. ¿De regasificación para qué? Para descongelar el gas natural que venga desde Sudamérica por barco. Un año y medio más tarde, el 12 de diciembre de 2005 y de manera completamente sorpresiva, Repsol anuncia que acaba de firmar un contrato con el gobierno de Perú para comprar gas natural en la región Pampa Melchorita de aquel país y revenderlo en México.

Sin embargo, mucho ojo, México no había divulgado su intención de comprar gas peruano ni de poner una planta regasificadora en Manzanillo para los barcos que llegaran del Pacífico sur. Era un asunto de importancia estratégica, vital para la seguridad del país, que Calderón le adelantó a Davidow en 2003 (está en el video de YouTube) y, como ahora resulta evidente, comprometió con Repsol antes de buscar la candidatura a la Presidencia a partir de junio de 2004.

Examinemos otras fechas. El 23 de octubre de 2005, el PAN unge como su abanderado a Calderón. El 12 de diciembre de ese año Repsol anticipa que venderá gas peruano a México. El 6 de junio de 2006 –26 días antes de los comicios presidenciales– el Diario Oficial publica las licitaciones para el suministro de gas natural y la construcción de la planta de regasificación en Manzanillo. Con esa medida, Fox le avisa a la petrolera española que su candidato ganará las elecciones del 2 de julio por las buenas o por las malas. Es la confirmación abierta, pero en clave, de que habrá fraude para impedir el triunfo de López Obrador, que hubiera echado abajo el abusivo negocio.

Otra evidencia: la licitación precisa que el contrato será por un plazo de 25 años y que la junta de aclaraciones, o sea, la reunión en que los interesados presentarán su oferta, se llevará a cabo el 25 de septiembre de 2006. Ese día, en efecto, Repsol entregó su propuesta con una salvedad: sólo podía garantizar el abasto de gas peruano por 20 años, no 25. Al día siguiente, según consta en un documento que Loret de Mola no permitió que le mostrara López Obrador, la Comisión Federal de Electricidad modificó la licitación para que el contrato fuera por sólo 20 años. Y quien firmó ese cambio fue el señor Juan Granados, que en ese momento fungía como “encargado de proyectos” de la paraestatal.

El 18 de septiembre de 2007, la CFE asignó el contrato a Repsol pero por sólo 15 años, debido a que Perú redujo su convenio con la empresa ibérica a 18 años, de los cuales los primeros tres se destinarían a construir la planta en el puerto de Camisea, donde el gas será congelado y embarcado a México. Fue, en suma, un traje a la medida, en cuya confección Calderón y Mouriño violaron reiteradamente la Constitución general del país, con la muy notable complicidad de Fox.

Como se trataba de un traje a la medida hubo todavía otro ajuste. El 18 de septiembre de 2007, la CFE asignó el contrato a Repsol pero por sólo 15 años, debido a que Perú redujo a 18 su convenio con la empresa ibérica, tres de los cuales serán dedicados a levantar la planta en el puerto de Camisea, donde el gas será congelado y embarcado a México. Y aquí viene lo más interesante.

Perú le venderá el gas a Repsol a precios de Perú y Repsol se lo dará a México a precios de Texas, que son los más altos del mundo, sujetos a un tabulador llamado índice de Henry Hub. ¿Qué hizo Repsol para ganar la licitación? Ofrecer a la CFE que le proporcionaría gas peruano a 91 por ciento del índice Henry Hub menos 3 centavos de dólar. ¿Por qué México no le compró el gas directamente a Perú? ¿Por qué contrató los servicios de intermediario de Repsol, que sólo beneficiaron a Repsol?

Elías Ayub, director de la CFE, ha salido a los medios a declarar que México “ahorró” mil 500 millones de dólares gracias a la supuesta rebaja. Pero eso es falso. Perú ganará 6 mil millones de dólares por entregarle ese gas natural a Repsol durante 15 años. Y Repsol se lo revenderá a CFE en 21 mil millones de dólares, por lo que su utilidad neta, descontando lo que pagará a Perú, será de 15 mil millones de dólares, mismos que México hubiera podido destinar a cosas útiles.

El movimiento de López Obrador debe no sólo frustrar la privatización de Pemex, sino exigir que se anule el contrato con Repsol por su ilegalidad manifiesta. Ese contrato es la clave del fraude electoral de 2006, que cambió la historia de México, y explica por qué Mouriño se ha vuelto un cadáver viviente.

Para comunicarse con esta columna jamastu@gmail.com


Kikka Roja

Carstens: Reforma o más impuestos "El gordo se cagó fuera del hoyo"

QUE HAGAN TODO LO QUE QUIERAN, QUE TODO LES ESTALLA EN LA CARA, LOS PANISTAS SON MARICAS Y HABLADORES

La reforma evitaría el riesgo de “muchos ajustes” al final del sexenio, según Calderón
Carstens: sin cambio en Pemex, más impuestos o menos gasto
Toca al Congreso decidir la vía, indica

Roberto González Amador y Juan Antonio Zúñiga (Enviados)

El presidente Felipe Calderón y su esposa, Margarita Zavala, con el embajador de España en México, Carmelo Angulo Barturen. El mandatario se reunió ayer con empresarios españoles El presidente Felipe Calderón y su esposa, Margarita Zavala, con el embajador de España en México, Carmelo Angulo Barturen. El mandatario se reunió ayer con empresarios españoles Foto: José Antonio López

Acapulco, Gro., 4 de abril. La ausencia de una reforma energética, que impulsa el gobierno federal aunque todavía no presenta una propuesta concreta, planteará el dilema de elevar los impuestos que actualmente pagan los contribuyentes mexicanos o reducir el gasto público federal, advirtió hoy el secretario de Hacienda, Agustín Carstens Carstens.

En entrevista con una televisora Carstens afirmó que “si no hay reforma (energética), lo más probable es que los ingresos petroleros cayeran rápidamente como proporción del producto interno bruto y eso pondría sobre la mesa una cuestión muy clara que, de hecho, tendríamos que resolver todos los mexicanos: o más impuestos o menor gasto”.

El secretario de Hacienda aseguró que tocará al Legislativo decidir cuál de las dos opciones planteadas es la más adecuada. “Corresponderá al Congreso decidir por dónde se va”, dijo.

Interrogado respecto de las posibilidades de que el gobierno federal logre consenso para avanzar en la idea de reformar el marco legal de Petróleos Mexicanos, el funcionario manifestó que la discusión de las últimas semanas ha sido muy productiva.

“Yo pienso que es un tema que se ha puesto sobre la mesa, se han vertido diferentes opiniones y todas se tienen que considerar. Pero el hecho es que ya tenemos el tema sobre la mesa y yo espero que nos dé oportunidad de avanzar”, declaró.

Por su lado, Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, afirmó que sin una reforma energética el país enfrentaría un problema de finanzas públicas, el déficit en cuenta corriente seguramente empeoraría y habría una mayor dependencia de recursos del exterior si este escenario ocurriera.

“No necesariamente” se encaminaría el país hacia una crisis nacional. Depende de cómo se maneje el resto de las variables, “porque esto es algo que ocurriría en un lapso de tiempo prolongado”, concluyó.

El Ejecutivo, “absolutamente resuelto” a lograr transformaciones

Claudia Herrera Beltrán

El presidente Felipe Calderón declaró estar “absolutamente resuelto” a hacer todo lo necesario para sacar adelante la reforma energética y, contrario a su discurso del día anterior, previó reducciones presupuestales y “muchos ajustes” al final del sexenio si no se actúa ahora.

Sin plantear aún su propuesta de reforma del sector, señaló que no es ético evadir los problemas y por eso se enorgulleció de tomar decisiones que muchos jamás se atrevieron ni siquiera a plantear de frente para resolver problemas para las futuras generaciones.

El marco fue propicio para que Calderón hiciera su tercer pronunciamiento sobre el tema en menos de una semana. En nombre de la comunidad hispanomexicana, Valentín Diez Morodo, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce), señaló que las reformas energética y laboral son “prioridad nacional” y facilitarían la corriente de inversiones españolas en México.

La comida fue con los presidentes de los centros españoles en el país, quienes ante una mención de Diez Morodo sobre la “valentía” del Presidente en su lucha contra el narcotráfico, respondieron con aplausos, la mayoría puestos de pie. Tras esto, el presidente de la Cervecería Modelo confesó su “emoción” y le prometió a su invitado un balón de obsequio, lo que al final no se cumplió en presencia de los comensales.

Aunque como presidente del club de futbol Toluca el empresario debió aclarar de inmediato: “Ese balón, señor Presidente, no lleva ningún color, pero puedo asegurarle que el deseo de todos nosotros es que pueda seguir metiendo usted muchos goles que le vamos a celebrar”.

A Margarita Zavala, quien acompañó a su esposo, le ofreció “una Virgen de Guadalupe para que rece por todos nosotros”.

Con estas palabras de bienvenida y rodeado de mesas con banderitas de México y España, Felipe Calderón volvió a abogar en pro de la reforma energética y aseguró: “Mi gobierno está absolutamente resuelto a hacer lo que tenga que hacer, independientemente de que los beneficios de lo que haga vengan mucho después y no los alcance a ver todos, directamente, este gobierno”.

A diferencia del día anterior, cuando se mostró confiado de sortear dificultades energéticas que puedan presentarse durante su gobierno, esta vez dijo: “Si no actuamos ahora, quizá en los últimos años de mi gobierno habrá que reducir algunos presupuestos y hacer muchos ajustes”.

No es ético, añadió, evadir los problemas con el argumento de que no estallan ahora, sino después, como ha ocurrido con tantas cosas en México, sino que lo ético y lo correcto es enfrentar los problemas, planteárselos a la sociedad y tomar la resolución de resolverlos, independientemente de los riesgos, los costos y las críticas.

Reiteró que su convicción “personalísima” es que el petróleo sólo es y sólo puede ser exclusivamente de los mexicanos. “Y una empresa tan grande sólo puede ser de todos nosotros los mexicanos, como dijo alguna vez su propia publicidad”, expresó.

Sostuvo que es posible encontrar esquemas que fortalezcan a Pemex, le den autonomía, capacidad de decisión, de contratación y de administración de proyectos para hacer de la paraestatal una de las empresas petroleras más importantes del mundo.

Consideró que la obligación de un gobernante es mirar lejos, tomar decisiones pensando en el país, y por eso “estamos optando por las decisiones que nos permitan a los mexicanos, especialmente a los más pobres, vivir mejor”. A los argumentos expuestos en días anteriores agregó nuevos, como que México está vendiendo casi tres barriles de petróleo al día por cada uno que repone, que por no poder contar con “inversión complementaria” en el país, Pemex invirtió en una refinería en Deer Park, Texas, donde “genera empleos para los texanos y paga impuestos a los texanos, aunque la gasolina es comprada por los mexicanos”.



Kikka Roja

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