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domingo, 13 de abril de 2008

PROCESO: Denise Dresser: El plantón reloaded

El plantón ‘reloaded’

DENISE DRESSER

Escribió Cicerón que cualquier hombre es capaz de equivocarse, pero sólo los tontos persisten en el error.

Y el Frente Amplio Progresista (FAP) está demostrando de nuevo su falta de inteligencia táctica y estratégica al cometer error tras error. La toma del Congreso para clausurar cualquier debate nacional sobre el petróleo es una decisión que se asemeja al plantón post-electoral y con las mismas consecuencias tóxicas. De nuevo, la izquierda toma tribunas, en vez de convencer ciudadanos. De nuevo, la izquierda bloquea la ruta institucional, en vez de participar en su remodelación. De nuevo, la izquierda opta por acciones que le restan credibilidad y se la transfiere a sus adversarios.

El FAP cree que ha clausurado la reforma energética cuando lo único que ha dañado es su reputación.

Es un error ocupar la Cámara de Diputados y de Senadores de forma adelantada, sobre todo cuando hasta el propio AMLO había aceptado debatir allí. La izquierda ha desaprovechado una extraordinaria oportunidad para presentar sus puntos de vista y promoverlos. Para criticar la iniciativa presidencial y modificarla. Para cuestionar todo aquello que no le gusta y destazarlo. Para proponer una visión alternativa que sirviera como contrapeso necesario y deseable.

Es un error emprender una maniobra sin hacerla del pleno conocimiento o consenso de los líderes parlamentarios del propio Partido de la Revolución Democrática (PRD). Sin duda, la exclusión deliberada de Ruth Zavaleta y Carlos Navarrete fue parte de una estrategia amloísta, que buscaba aislarlos aun más. Pero lo único que se obtiene con ello es reforzar la imagen de un partido dividido, canibalizado, confrontado. Un partido en el cual la mano derecha no sabe lo que hace la mano izquierda. Así, la izquierda continúa desacreditándose a sí misma, porque parte de ella sigue pensando cómo dividir y no como sumar.

Es un error no coordinar el mensaje que se quiere mandar y con qué objetivos. Por un lado, Ruth Zavaleta cuestiona las decisiones tomadas y, por otro lado, Ricardo Monreal las aplaude. Un día se asume una posición para al día siguiente contradecirla. El lunes los perredistas promulgan su disposición al debate y el martes demuestran que ya estaban organizándose para dinamitarlo. De esa manera contribuyen a alimentar todas las percepciones negativas que repudian: el partido rijoso, el partido confrontacional, el partido que prefiere gritar en las calles antes que convencer en el Congreso. Así, la izquierda se vuelve una opción poco creíble, poco confiable, incapaz de aumentar su atractivo electoral.

Es un error argumentar que la toma de la tribuna busca frenar el "albazo" legislativo del que acusan al Partido Acción Nacional (PAN) y al Partido Revolucionario Institucional (PRI). Hubiera tenido más sentido seguir empujando la ampliación del debate público, antes que impedirlo de tajo. Hubiera sido más sagaz participar en una discusión inicial y luego alzar la voz si sus adversarios buscaban clausurarlo antes de tiempo. Al sabotear por adelantado, la izquierda mimetiza todo aquello que aborrece de sus adversarios: la intolerancia, la cerrazón, la propensión a asumir actitudes autoritarias. Los perredistas denuncian la ausencia de un debate real y después hacen todo para asegurar que nunca se dé.

Es un error apostarle tan sólo a la polarización como método para hacer política. Quizás la movilización en las calles y la clausura del Congreso y el ataque de las "adelitas" atraigan los reflectores y paralicen el proceso legislativo. Pero ese no debería ser el objetivo. El FAP debería abocarse a resolver los problemas de Pemex, no sólo en cómo impedir la discusión en torno a ellos. Al actuar como lo hace, contribuye a alienar a un público cada vez más escéptico y cada vez más desconectado de un proceso político al que mira con desconfianza creciente.

Es un error del FAP automarginarse, porque sólo contribuye a cimentar la alianza PRI-PAN, cuando podía haberla debilitado y en su favor. Como todos lo saben, el PRI no tiene una posición homogénea ante el tema de Pemex. Algunos priistas están dispuestos a avalar ciertos aspectos de la iniciativa presidencial, mientras que otros quieren rechazarla de entrada. Algunos podrían haber apoyado las posturas del PRD, pero ahora se rehusarán a hacerlo. Así, los perredistas empujan al PRI a erigirse en "defensor de las instituciones" —como lo fueron durante la toma de posesión— y cierran la posibilidad de alianzas de conveniencia que hubiera sido posible forjar. Si el PAN y el PRI terminan por votar la iniciativa por la vía del fast-track, en gran medida, el propio PRD habrá sido responsable de ese desenlace.

Es un error pensar que el plantón ante el tema del petróleo, la izquierda acaba de derrotar políticamente al gobierno de Felipe Calderón. Paradójicamente, el Presidente ya ganó. Poco importa ya el contenido de la iniciativa y todo lo que la izquierda podría denunciar en ella. Calderón salió frente a la opinión pública, proveyó un documento para iniciar la negociación y se colocó al frente de debate después de semanas de no hacerlo. Ahora, aunque la reforma no sea aprobada, Calderón podrá decir que peleó por ella y el PRD ni siquiera estuvo dispuesto a debatirla. Calderón podrá argumentar que buscó una discusión amplia y que la izquierda no permitió que el país la tuviera. Calderón podría haber pagado los costos políticos de plantear una reforma, pero ahora el PRD se apresta a absorberlos todos. En lugar de pasarle la factura al Presidente, el PRD los transfiere a su propia chequera y de manera voluntaria.

Es un error revivir la lógica equívoca del plantón y los costos políticos que acarreó. Parecería que el PRD y sus aliados no pueden aprender de los errores que cometieron y reinciden en ellos. Durante el plantón, la izquierda fue incapaz de movilizar a la población de manera permanente, y la diáspora del campamento lo demostró. Fue incapaz de generar apoyos para una estrategia paralizante de largo plazo y las críticas arreciaron. Fue incapaz de mantener el momentum de un movimiento que no tenía un fin claro ni ofrecía beneficios concretos a la población.

Pero lo que sí logró el Frente Amplio Progresista de la mano de Andrés Manuel López Obrador fue construir la autoridad presidencial de Felipe Calderón. Lo que sí consiguió fue empoderar al PRI y convertirlo en beneficiario de toda negociación. Lo que sí logró fue alienar a los electores independientes con creciente peso electoral y cuyo apoyo necesita para ganar. Lo que sí consiguió la izquierda fue lastimarse a sí misma y ahora lo hace de nuevo. Parafraseando al escritor Samuel Johnson, quienes han tomado las tribunas y las calles parecen tener una sola idea... y es una idea equivocada.

¡¡¡ HOUSTON !!! PERDIMOS A DENISE DRESSER
..ya divaga por el espacio infinito y sin el mecate de regreso

Monero Rocha


¿Y por las clases populares quién responde y habla?
¿Que tanto se equivoca la persona que evita la imposición y el despojo oligarca?
Nooo! pus, si pa´pendejo y ricachón, no se estudia...

Kikka Roja

PROCESO: Una Propuesta Reciclada: REPSOL saqueo impune

Las controvertidas iniciativas de reforma energética del gobierno federal enviadas al Senado no son nuevas. Ya en octubre de 2005 el director general de Exploración y Explotación de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía, Rafael Alexandri Rionda, dio a conocer el esquema: modificar las leyes “para evitar cuestionamientos de legalidad” y dar “incentivos” a los participantes. Ese anuncio se hizo en momentos en que la empresa española Repsol comenzaba a monopolizar la distribución de gas en el país.

JESUSA CERVANTES / APRO
Las iniciativas de reforma energética presentadas por el gobierno panista el martes 8 pretenden dar certeza jurídica, posibilidad de inversión con menor riesgo, así como esquivar posibles juicios de nulidad a los contratos que desde hace una década tienen en el país empresas extranjeras, asegura el catedrático de la UNAM Víctor Rodríguez-Padilla. Especialista en el análisis de los contratos que Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad entregaron a inversionistas extranjeros a partir de 2003, Rodríguez-Padilla menciona que los que se elaboraron ex profeso para Repsol sólo benefician a esta compañía española y representan pérdidas para Pemex. En caso de concretarse las reformas que propone el gobierno federal, insiste, las ambigüedades de los contratos que le ha entregado a esa trasnacional petrolera Felipe Calderón quedarían zanjadas y legalizarían lo ya hecho. Repsol entró a México en 1997 al apoderarse de empresas mexicanas que contaban con permiso por 30 años para distribuir gas natural a industrias y casas-habitación. Su mayor logró fue cuando ganó la primera licitación de los cinco Contratos de Servicios Múltiples (CSM) en el que participaron empresas con capital extranjero para explorar y explotar yacimientos de gas en la Cuenca de Burgos. Eso sucedió el 16 de octubre de 2003, cuando Calderón era secretario de Energía. El contrato tiene una vigencia de 20 años.

Aquellos contratos fueron objeto de juicios administrativos para demandar su nulidad por violar el artículo 27 de la Constitución, la Ley Reglamentaria del 27 y la Ley de Adquisiciones de Obra Pública. Las demandas las encabezó Manuel Bartlett Díaz, quien entonces era senador; también los cuestionó la Auditoría Superior de la Federación (ASF), y en paralelo la Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera, A.C. (Uncip) demandó la nulidad del contrato entregado a Repsol. Al principio, el gobierno de Vicente Fox pretendía entregar ocho contratos, pero las demandas de juicio lo inhibieron y las empresas extranjeras desistieron. El 27 de abril de 2005, por ejemplo, el director de Pemex, Luis Ramírez Corzo, aceptó: el esquema de CSM dejó de ser atractivo para la paraestatal. “Pemex está muy preocupado porque el mercado ya no reconoce como atractivo este esquema por todo el entorno que encierra”, arguyó. También dijo: “Ya causamos una incertidumbre en el mercado, donde los que invirtieron están teniendo que responder a demandas judiciales y dicen, ‘mejor me voy a Cuba o a otro lugar del mundo donde está abierto este tema’.”

Ramírez Corzo mencionó también que los CSM son los que menos incentivos ofrecen al capital extranjero, por lo que adelantó que se cambiaría el esquema de obras y servicios por los “contratos-alianza”. Y explicó que mediante este mecanismo se “pagaría a la empresa una cuota por el volumen que produzca”. En la actualidad, en los CSM el pago es independiente de la producción que se tenga por cada yacimiento, dijo; de lo que se trata ahora es de “garantizar a los inversionistas la legalidad de los contratos”. Un mes después, en mayo de 2005, el funcionario encargado de materializar los CSM, Sergio Guaso Montoya, reconoció que “la legislación actual no permite claramente la explotación y exploración de los yacimientos de hidrocarburos, por lo que Pemex deberá modificar la redacción para evitar ambigüedades”.

El anuncio de 2005

Por aquellas fechas, la ASF recomendó entregar nuevos contratos sólo si había “certeza en los términos”. Y el 27 de octubre de 2005, el entonces director general de Exploración y Explotación de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía (Sener), Rafael Alexandri Rionda, adelantó lo que el martes 8 presentó Felipe Calderón: modificar las leyes “para evitar cuestionamientos de legalidad”. Dijo Alexandri Rionda: “Se deberán hacer nuevos modelos de ejecución que contengan incentivos que permitan atraer el interés de los privados… Necesitamos proponer cambios en leyes secundarias que permitan a Pemex contratar de distintas formas.” Pasaron tres años y Felipe Calderón Hinojosa concretó esos cambios. En las reformas entregadas el martes 8 al Senado de la República se prevén cambios a leyes secundarias que permitan nuevos contratos a la iniciativa privada, sin tener que enfrentar juicios de nulidad.

Entre los cambios, el gobierno panista propone una nueva ley orgánica de Pemex que permita nuevos esquemas de trabajo y que a su vez ofrezcan “incentivos” a los participantes. Lo anterior se desprende del artículo 46 de la citada ley: “Pemex y sus organismos subsidiarios podrán celebrar contratos en los que se pacte una remuneración fija o variable, determinada o determinable (es decir, se puede modificar el contrato en años posteriores a su firma), o que el desarrollo del proyecto exija con posterioridad. Pemex podrá condicionar a que el proyecto genere ingresos para cubrir los costos correspondientes y podrá pactar incentivos tendientes a maximizar la eficacia o éxito de la obra o servicios, los cuales serán pagaderos únicamente en efectivo”. Para Víctor Rodríguez-Padilla, responsable de argumentar jurídicamente la inconstitucionalidad del CSM entregado a Repsol, explica que se trató de “un contrato de riesgo disfrazado”, puesto que la única que ganaba era la compañía, mientras que la paraestatal perdía.

Dice que ese CSM permite a Repsol subcontratar toda la operación del yacimiento Reynosa-Monterrey, ubicado en la Cuenca de Burgos. Lo único que hace la trasnacional es administrar el contrato, ya que entregó a una empresa venezolana toda la operación. Así mismo, detalla que dicho contrato sólo exige a Repsol la inversión de 60 millones de dólares, los cuales desembolsó la empresa española sin ningún problema. “Pemex le dejó los yacimientos produciendo y con reserva, de tal manera que lo que genera ese bloque, lo que produce, lo usa para hacer la inversión que le demanda el gobierno; además de que le alcanza para subcontratar a una tercera empresa que es la que opera el yacimiento. Ni siquiera hay inversión de Repsol”, denuncia Rodríguez-Padilla. Y resume: “Repsol sólo entró como un gran contratista sin grandes riesgos ni inversiones. Y si la producción te da para subcontratar, significa que es demasiado lo que genera en recursos. Ese yacimiento sí es rentable y Pemex lo pudo haber hecho ahorrándose al intermediario de Repsol. Aquí lo curioso es que la empresa que le opera a Repsol (en este caso) es la misma que le opera en otros lugares del mundo”.

Rodríguez-Padilla comenta que Pemex se escudó siempre en que no cuenta con el dinero ni la tecnología para “multiplicar la capacidad de ejecución”, cuando en realidad sí la tiene. En ese mismo año –2005– se selló el juicio promovido por Bartlett, ya que el juez en turno consideró que no tenía personalidad jurídica para impugnarlo. No sucedió lo mismo con la demanda de la Uncip, a pesar de los esfuerzos de Pemex por concluir el proceso. Luego de más de cuatro años de litigio, el pasado 28 de febrero el juez décimo primero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal ordenó emplazar a Repsol para que argumente lo que a su juicio corresponda y evitar así la nulidad del CSM entregado por Felipe Calderón en 2003. El emplazamiento a Repsol fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el lunes 7, un día antes de que Calderón enviara su paquete de reformas en materia energética.

El monopolio

En 1997, Repsol llegó a México, cuando el gobierno zedillista abrió la distribución de gas natural para abastecer a casas y empresas. Y a partir de 2000, la empresa española empezó adquirir empresas y a monopolizar la distribución de dicho energético, Hoy, gracias a la Comisión Regu-ladora de Energía (CRE) y al aval de la Comisión Federal de Competencia (Cofeco), encargada de evitar los monopolios, Repsol tiene ocho de los 22 permisos a través de dos de sus filiales, Gas Natural México (GNM) y Comercializadora Metrogas. En su página electrónica, Repsol señala a la dupla gas-electricidad como una de sus grandes apuestas. La compañía abastece de gas natural a las industrias y casas-habitación de las zona norte y del bajío, así como el Distrito Federal. De acuerdo con documentos de la propia CRE, la mayor parte de los ocho permisos para distribución de gas fueron entregados a empresas mexicanas que poco a poco fueron absorbidas por la empresa española. Cada una de esas fusiones fue autorizada por la propia CRE y avalada por la Cofeco. El 31 de agosto de 2000, por ejemplo, la Cofeco autorizó la compra de Servicio de Energía de México y DF-Gas. Ambas tenían en su poder el permiso para abastecer durante 30 años la distribución de gas en el Distrito Federal. Al comprarlas, Repsol se quedó con todo el mercado. Lo mismo ocurrió con la empresa Metrogas, que fue adquirida por la empresa española ese mismo año.

La Cofeco y la CRE sabían que Repsol estaba monopolizando la distribución domiciliaria de gas natural, pero no trataron de impedirlo. El único caso en que el gobierno frenó a la empresa española fue el 11 de mayo de 2000, cuando su filial Gas Natural México obtuvo de parte de la CRE el permiso número siete para abastecer a la zona occidente del país. Tras analizar el caso, la Cofeco concluyó que de otorgárselo contaría con siete permisos y monopolizaría el mercado. Para consolidar su dupla gas-electricidad, la compañía española adquirió ocho empresas: Administradora de Servicios de Energía de México, Comercializadora Metrogas, Energía y Confort Administración Personal, Gas Natural México (GN-M), Gas Natural Servicios, Sistema de Administración y Servicios, Trans-natural SRL de México y CH4 Energía. En el caso de esta última, Repsol contó con el aval del gobierno foxista, que incluso participó en su constitución. El 20 de diciembre de 2000, recién iniciada la gestión del guana-juatense, GNM se asoció con Pemex-Gas y Petroquímica Básica para constituir dicha empresa con un capital de 50% y 50%. GNM se dedica a la compra y venta de gas natural y todas las actividades relacionadas con la comer-cialización y servicios que se prestan “en el trayecto del gasoducto Palmi-llas-Toluca”. Es a través de éste que los corredores industriales más importantes del país se abastecen de gas.

Rodríguez-Padilla asegura que el objetivo de Repsol es lograr la mayor renta del gas, es decir, llevarlo hasta la producción de energía, y para ello, dice, contó con el respaldo del gobierno de Felipe Calderón, quien se inventó un requerimiento innecesario de energía para poder entregarle el multimillonario contrato de gas licuado en Manzanillo en octubre de 2007. Tal como lo hizo cuatro años antes cuando era titular de la Sener, ahora Felipe Calderón, ya como titular del Ejecutivo federal, se inventó una demanda inexistente de gas y pagó a Repsol 183 mil millones de pesos para que traiga gas de Perú. Este proyecto consiste en cambiar a gas licuado el combustóleo que actualmente utiliza la planta de energía ubicada en Manzanillo y que es propiedad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). “El contrato dice que Repsol entregará 500 millones de metros cúbicos de gas de Perú, pero la verdad es que dicha planta no requiere tanto, así, el excedente se enviará a dos plantas más que se edificarán, y se construirá también un gasoducto para que todo ese excedente se envíe a los consumidores de energía de la zona occidente”, dice el investigador de la UNAM.

Acepta que el gas es más barato, como sostiene la CFE, pero aclara: el asunto es que no lo necesitamos, sólo se justifica el que irá a la planta de Manzanillo. “Lo que se usará en las dos plantas que se construirán de aquí a 2011 se puede traer de la planta de Rosarito o de Altamira, ahí hay excedentes y existen la red de interconexión. No es necesario construir un gasoducto, mucho menos comprar tanto gas”. Lo que ocurre, explica, es que a Repsol no le redituaba ganancias vender únicamente gas para la planta de Manzanillo. Critica a Felipe Calderón porque, arguye, “se inventó una demanda inexistente”. El mandatario pudo destinar esa suma millonaria a programas sociales. El de manzanillo es, dice, un contrato “ventajoso para Repsol e innecesario para México”, pues le da a la empresa española un aumento en sus acciones de la bolsa, le abre las puertas para solicitar millonarios créditos bancarios, así como para hacer futuros negocios. Así, según Rodríguez-Padilla, el negocio de Repsol es acumular tanto gas como sea posible, generar su propia energía y convertirse en el vendedor más grande del país del ramo. Y se está preparando para ello. El pasado 27 de diciembre, a través de Gas Natural México compró a EDF de Francia las cinco plantas de ciclo combinado que tenía en México, con lo que se convirtió en el único operador de gas y electricidad en el país. La operación fue avalada por la CRE “Su siguiente estrategia es absorber Iberdrola, la segunda generadora de energía en México”, concluye el investigador.



Kikka Roja

PROCESO: Retroceso histórico: Lorenzo Meyer y Rolando Cordera

Para Lorenzo Meyer, las reformas energéticas propuestas por el presidente Felipe Calderón serán aprobadas porque ya fueron negociadas con el PRI. En entrevista con Proceso, el historiador afirma que este proyecto no es más que la conclusión de una larga marcha de la derecha que comenzó con el surgimiento del PAN en 1939 “y que ahora está queriéndole arrancar al cardenismo la joya de la corona”. En cambio, para el economista Rolando Cordera la derecha aún no ha ganado la batalla…

ÁLVARO DELGADO / APRO
Con el conjunto de iniciativas que envió al Congreso el martes 8, Felipe Calderón pretende, junto con sus patrocinadores del sector privado y sus aliados priistas, concluir la “larga marcha” de la derecha mexicana contra la principal herencia de la Revolución y de Lázaro Cárdenas: La nacionalización de la industria petrolera.

“Es una vuelta al Porfiriato”, advierte el historiador Lorenzo Meyer, quien afirma que el proyecto privatizador de Calderón, materializado en las iniciativas de reforma petrolera, forma parte de una “sistemática ofensiva contra los valores del cardenismo”, entre ellos el ejido y el combate a la desigualdad. “Lo que ahora vemos no es más que la conclusión de una larga marcha que comenzó con el surgimiento del Partido Acción Nacional (PAN), en 1939, y ahora está queriéndole arrancar al cardenismo la joya de la corona”, expone el investigador, al dar dimensión histórica a la decisión de Calderón.

Meyer, autor de libros imprescindibles sobre la industria petrolera –como México y los Estados Unidos en el conflicto petrolero (1917-1942), editado por El Colegio de México en 1968, y Petróleo y nación (1900-1987). La política petrolera en México, escrito junto con Isidro Morales y editado, en 1990, por el Fondo de Cultura Económica (FCE)–, tiene la certeza de que las iniciativas serán aprobadas con el apoyo de los legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI). “Nadie puede hacerse el tonto. Si la propuesta está es porque ya se negoció con el PRI. Si no se hubiera negociado, no envía esa propuesta. Hubieran hecho el ridículo y no esperan hacer el ridículo”, puntualiza el historiador, quien censura a Calderón por haber ensalzado, en su mensaje en cadena nacional, a Cárdenas y “destruir lo último que, de manera material, queda” de él.

“El hecho de que Felipe Calderón haya hablado de Lázaro Cárdenas es un homenaje del vicio a la virtud”, juzga el historiador, quien advierte de la repercusión histórica de la apertura al sector privado: Con cierta frivolidad o estupidez no se le da mayor importancia, pero esto es un negocio redondo. Los recursos que se van a obtener ahora abriendo la puerta al capital externo es a costa del futuro.” En ese mismo sentido Rolando Cordera concluye, después de revisar las iniciativas enviadas por Calderón al Congreso, que efectivamente se pretende permitir la participación del sector privado en áreas que el artículo 27 constitucional reserva al Estado. Autor junto con Carlos Tello de La disputa por la nación –un libro que, en 1981, planteó la confrontación entre los proyectos nacionalista y neoliberal– y El auge del petróleo: De la euforia al desencanto, editado en 1989, el economista disiente del historiador en cuanto a la aprobación segura de las iniciativas apoyadas por la derecha encabezada por Calderón.


“Hay una larga marcha de la derecha mexicana en la que se ha involucrado el panismo, en algunos casos incluso renegando de sus postulados, pero esa larga marcha no ha terminado ni creo que termine con una victoria que le sea útil al propio proyecto económico y social de la derecha. “Da la impresión de que aquí había demasiada prisa porque la coalición de negociantes que apoyó al PAN y a Calderón, y antes a Vicente Fox, estaban ya hartos de tanta posposición. Pero les hicieron caso y se aventaron con esto, pero no significa que vayan a ganar. Yo, al contrario de Lorenzo, pienso que la moneda sigue en el aire en esta materia”, sostiene Cordera. Participante junto con Meyer en el grupo de intelectuales que le exigen al gobierno de Calderón honrar su palabra de convocar a un amplio debate en la sociedad sobre la reforma energética, el economista cree que es posible evitar la aprobación.

Regreso al siglo XIX

En entrevistas por separado Meyer y Cordera examinan las repercusiones históricas y económicas de las iniciativas enviadas por Calderón al Congreso, el martes 8, que contradicen el compromiso gubernamental de concitar un debate previo, tal como lo plantearon la secretaria de Energía, Georgina Kessel, y el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Jesús Reyes Heroles. De hecho, fue a partir de esta convocatoria que un grupo de intelectuales decidió conformar un comité en defensa del petróleo, anunciado por Andrés Manuel López Obrador, el pasado 25 de marzo, en el Zócalo, que comenzó a reunirse para exigirle al gobierno “formas y métodos del debate”, tal como lo expusieron en su “Carta 1¿Qué es la privatización?”, firmada por 25 de ellos, que se han reunido en los domicilios del diplomático José María Pérez Gay y de la escritora Laura Esquivel.

El historiador Lorenzo Meyer, investigador de El Colegio de México y autor de Su majestad británica contra la Revolución Mexicana, 1900-1950. El fin de un imperio informal, es poco optimista en evitar la privatización del petróleo, pero es preciso, aclara, “dejar testimonio de que esto es una infamia”. Para Meyer no hay duda: Se trata de liquidar la principal herencia de la Revolución y del cardenismo. “En 1939 era imposible, pero con el paso del tiempo cada vez más la derecha pudo darle golpes a la herencia cardenista. Si tomamos como derecha al (priista) Miguel Alemán, que auque no era panista parecía, tenemos entonces los ‘contratos riesgo’ de 1949-1951; luego la lucha constante contra el ejido y la creación de un México en donde la desigualdad volviera a privar, porque quizá es con Cárdenas cuando la desigualdad social recibe el golpe más duro, pero luego se vuelve a constituir en el hecho central de México. Así, hay una especie de ofensiva sistemática contra los valores que representó el general Cárdenas y el cardenismo.”

Dice Meyer: “Desde la derecha quieren darle un golpe más, no el ultimo, porque todavía tendrían que cambiar el artículo 27 constitucional. Todavía no se atreven a tanto, no tienen la estatura para llegar a eso, pero están haciendo la labor de zapa.” Por eso insiste en que Calderón ya pactó con el PRI: “Que quede alguien con el espíritu cardenista es poco importante, porque lo que pueden hacer desde dentro los militantes es nada, porque las cúpulas son las que cuentan. Y yo no veo a Manlio Fabio Beltrones como heredero del cardenismo.” Por eso no queda mucho que hacer, ni siquiera desde el ámbito del grupo de intelectuales del que Meyer forma parte: “Nosotros no tenemos ningún poder político formal. Este grupo es, en última instancia, depositario de una idea de México, pero si el resto de México no la considera apropiada, qué cosa va a hacer uno, excepto expresar el rechazo y listo. Que quede por lo menos constancia histórica de que no todos los mexicanos fueron indiferentes, que no se tragaron el anzuelo o de plano iban abiertamente a contrariar esa que era la mejor herencia de la Revolución Mexicana.” –En ese sentido, ¿hay una asunción de una derrota ante la derecha? –se le pregunta. –Ese es mi caso. No puedo hacerme tonto.

Es decir, la derecha ganó las elecciones de 2000, ganó las elecciones de 2006, tiene a todos los poderes fácticos, a todas las grandes concentraciones de capital, tiene a la mayoría de los medios de difusión, tiene a la Iglesia católica, tiene al Ejército Mexicano. ¿Qué más quiere? Tiene, desde luego, el apoyo exterior. Ya nada más falta que Dios venga y abiertamente les dé su apoyo. Después de que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) “se suicidó”, por el inacabado conflicto de su elección interna, Meyer afirma que lo único que queda es el movimiento que encabeza López Obrador. “Todas las instituciones, incluyendo a los partidos –unos porque se han suicidado, otros porque están a la venta al mejor postor y otros porque son abiertamente de derecha– están yendo en una dirección y el movimiento social es lo único que queda. Y la guerrilla, pero también es francamente más simbólica que real.” En ese sentido, dice, “toda la responsabilidad” está en López Obrador y en el movimiento que encabeza. “Es el único líder carismático en México, el único líder de izquierda capaz de mover masas, el único que mueve masas, porque, desde luego, la derecha mueve intereses, pero no masas. Y las masas sólo en muy contados momentos tienen importancia en la historia de México. –¿Cuál es la dimensión histórica de la privatización de Calderón? –Es una vuelta al porfiriato, a la situación original.

El arranque de la privatización del petróleo es Manuel González, en 1884, pero la consolidación es responsabilidad, ciento por ciento, de Porfirio Díaz. Son sus leyes mineras y petroleras que culminan en la de 1909, en donde le dan la propiedad absoluta de la riqueza petrolera a los dueños de la superficie sin que haya ninguna obligación, nada en contraparte. “Esa fue la primera privatización. Luego vino la segunda, con Miguel Alemán, con los contratos de riesgo; viene la tercera cuando ya se hacen los contratos de servicios múltiples, y esta vendría a ser la cuarta privatización. –¿Faltaría una quinta: la reforma al artículo 27? –Sí, faltaría la quinta. Pero no creo que les haga mucha falta. Que Pemex saque el petróleo que pueda y, a partir de ahí, el interés privado hace todo lo demás: lo vende al exterior, lo refina, lo convierte en lo que sea y la renta petrolera se les va a ellos, dándole una parte al Estado para que éste no se moleste en hacer la reforma fiscal, no sea que se vayan a incomodar Telmex, Bimbo, Cemex o el montón de millones de mexicanos que viven en la economía informal y que no pagan nada de impuestos.

Las iniciativas de Calderón, advierte, ni siquiera tocan la voracidad de la élite administrativa y la corrupción del sindicato: “Es el corporativismo priista reciclado a favor del corporativismo panista. Y no los líderes petroleros, sino Elba Esther Gordillo. El PAN, en teoría, estaba comprometido en una lucha frontal contra el corporativismo, en la práctica es exactamente lo opuesto: Son cómplices.” Por eso, dice que la responsabilidad de López Obrador es gigantesca: “El tiene una gran confianza en el movimiento social, pero la prueba que le viene encima es enorme. ¿Cómo se va a oponer ese movimiento social a la brutalidad de la fuerza del Ejército, de la Policía Federal Preventiva, del México oficial armado? Al final de cuentas, detrás de toda decisión política, está la fuerza y en este caso es más claro que nunca. Toda decisión gubernamental tiene la fuerza como última razón, pero en esta es más evidente. “Ya tomaron una decisión desde el momento del desafuero. Ese es el arranque. Ahí quedó claro: La evolución política de México no pasa por entregar, aunque sea como parte de un juego de alternancia, nada a la izquierda, a la izquierda real, claro, a esa cosa que queda ahorita en las estructuras del PRD sí, también puede negociar con ella, pero la de a deveras, no.” Ante el panorama que aprecia adverso, Meyer aclara: “Nunca nada es definitivo, es el único consuelo que me queda. No fue definitiva la expropiación petrolera, no será definitiva su privatización.”


Calderón “se pasa de listo”

Por su parte, a Rolando Cordera no le queda duda de que las iniciativas pretenden burlar el artículo 27 constitucional: “Están destinadas a ir abriendo puertas para una mayor participación de la empresa privada en diferentes actividades de la industria, sin que se justifique ni técnica ni analíticamente, y me atrevería a decir que ni constitucionalmente”. Añade: “Lo que me preocupa es que el gobierno se haya obstinado en una práctica que, sobre todo los panistas, decían querer erradicar de la arena política mexicana: Es la táctica del engaño y del juego del gallo y la gallina” Recuerda que Calderón, Kessel y Reyes Heroles convocaron a un diálogo nacional, previo a enviar una iniciativa, pero después el coordinador de los senadores panistas, Santiago Creel, dice que será el PAN el que la presente y luego, sin aviso, finalmente sí la envía el Ejecutivo “Calderón se quiso pasar de listo con todos nosotros. Vuelve a las mismas jugarretas a las que ya estábamos acostumbrados con el PRI”, censura Cordera. “Quién sabe a quién quiso engañar o sorprender, pero fue una falta de respeto a sus propios términos de gobierno por la vía de la discusión y la deliberación, que es de todos los gobiernos democráticos. –Pero esto acredita que van con todo. –Yo no creo que estemos en México para eso y pienso que el propio debate que se va a tener que abrir se demostrará que no se pueden aprobar así las cosas.

Y por otro lado, suponiendo que haya uso de la fuerza, sería una victoria muy costosa y casi me atrevería a decir que pírrica, porque tendría un efecto boomerang que negaría, de tajo, todas las promesas de los diferentes tesoros que andan por ahí sembrados. “Va a haber una reacción de grupos muy grandes en el país, de diferente tipo, y esto va a crear condiciones de poca estabilidad y consecuentemente poco propicias para atraer la inversión del exterior que supuestamente están buscando con estas reformas.” Inclusive, anota, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya recomendó que haya consenso: “Fíjese nada más cómo cambia el mundo. Saben que las disputas prácticamente en todo el planeta y particularmente en América Latina, es por el uso, disposición y control de los recursos naturales y particularmente los recursos que tienen que ver con la energía. Pensar que aquí podemos hacer caso omiso de lo que está ocurriendo en el resto del continente y en el resto del mundo es una ingenuidad autodestructiva.”

Cordera, catedrático de la Facultad de Economía de la UNAM, recuerda también que en el mundo hay una crítica con implicaciones prácticas a lo que se denominó la revolución neoliberal o “la revolución de los ricos”, y eso debe tomarlo en cuenta el gobierno. “Empeñarse en la versión más pueril, casi diría banal, del consenso de Washington y del canon neoliberal, es ir –aquí sí– contra los tiempos de la historia presente. A lo mejor imponen, porque sería imponer, estas iniciativas, pero no se corresponde a lo que está ocurriendo en buena parte del planeta y con el compromiso esencial que todos tenemos para dirimir nuestros proyectos. “No. El código democrático supone deliberación y discusión, y no imposición ni jugarretas legislativas. Eso se daría si se da una operación fast track en esta materia. No está tan sencillo que lo logren, pero si lo logran será una victoria terriblemente costosa para quienes participen en ella.” Por eso, insiste, no hay nada escrito en la aprobación de las iniciativas privatizadoras, que materializarían la victoria del PAN: “Esto aun cuando ha avanzado mucho la derecha que incluso ha cantado himnos de victoria, como su supuesta victoria cultural. No hay ninguna victoria cultural y menos de ellos. Es verdaderamente ridículo.”



Kikka Roja

Monosapiens : Una limosna, por el amor del señor de los cielos




Mono Sapiens : Una limosna, por el amor del señor de los cielos

Por Helguera y Hernández: Monosapiens: Una limosna, por el amor del señor de los cielos

Kikka Roja

AUDIO VIDEO: Discurso AMLO domingo 13 abril 08: bonos petroleros para los banqueros y especuladores

VIDEO:

RADIOAMLO.TV
NO a la farsa de UN DEBATE A MODO, SI AL DEBATE NACIONAL:
DISCURSO DEL FAP

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DISCURSO DE AMLO

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AUDIO: LAS BRIGADAS BIEN ORGANIZADAS EL MARTES A LAS 12 DEL DIA, HEMICICLO A JUAREZ

http://www.divshare.com/download/4243962-236

(audio con FALLAS TÉCNICAS DE ORIGEN)


Por anticipado y con información privilegiada, banqueros y especuladores se frotan las manos para apropiarse de los bonos petroleros: AMLO
México, Distrito Federal Domingo 13 de abril de 2008

* Discurso del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, en la Asamblea Nacional Informativa para la Defensa del Petróleo, realizada en el Zócalo

Nuestro movimiento avanza con serenidad y optimismo, porque tenemos la razón y el tiempo lo ha venido demostrando. Este movimiento de hombres y de mujeres libres y concientes, tiene a su favor el hecho indiscutible de que hablamos con la verdad, ante un adversario que ha optado por el camino trillado de la simulación y del engaño. En la lucha emprendida en la defensa del petróleo, poco a poco, hemos venido poniendo al descubierto a quienes movidos por la codicia y el afán de lucro, pretenden despojar al pueblo de México de su patrimonio. Fuimos los primeros en denunciar que se fraguaba un gran atraco a la nación. Dijimos con mucha claridad que querían privatizar la industria petrolera y llamamos a debatir a quienes consideramos los principales promotores de este acto de felonía y de traición a la patria.

Ninguno de ellos respondió abiertamente, como siempre, le encargaron la palabra a sus incondicionales y lanzaron otra más de sus campañas mediáticas contra nosotros. Nos acusaron de que alucinábamos, que veíamos fantasmas, que luchábamos contra molinos de viento, que queríamos notoriedad para nuestros fines políticos y se dedicaron a exclamar ¿Cuál privatización? ¿Cuál reforma? ¿Cuál iniciativa? Cuando dimos a conocer que preparaban el video del llamado “tesoro escondido en las aguas profundas”, primero lo negaron y luego, cínicamente, lo lanzaron al aire, pretendiendo engañar al pueblo de México. A partir de entonces, empezaron a manejar eufemismos para tratar de ocultar la privatización que estaban fraguando. Usaron todos los términos y frases, habidas y por haber: asociación, alianzas, acompañamiento, apertura, maquila, permisos, contratos de riesgo, contratos de servicios múltiples, contratos con terceros, contratos de servicios ampliados, autonomía de gestión; en fin, todo lo que les ayudara a disimular sus verdaderas intenciones.

Luego ya de plano, se arrancaron la máscara y se exhibieron sin tapujos: el miércoles pasado el presidente usurpador mandó sus iniciativas de reforma energética al Senado, y ya es innegable su deseo de privatizar la totalidad de la industria petrolera nacional. Lo que estaba claro, quedó clarísimo: quieren consumar una de las más grandes afrentas que haya padecido el pueblo de México en toda su historia. Esto explica el nerviosismo que mostró Calderón cuando apareció en cadena nacional, informando sobre su propuesta. Por eso sudaba y se mostraba inseguro. En su interior sabía que está muy cerca del papel que jugó, en su tiempo, Antonio López de Santa Anna. ¿Cómo se traducen y qué significan realmente estas reformas? Lo que quieren es modificar leyes secundarias que violan la letra y el espíritu del artículo 27 Constitucional. Están proponiendo otorgar permisos a extranjeros y privatizar la exploración, la perforación, la refinación, la petroquímica, el transporte, los ductos y el almacenamiento de petrolíferos.

Pretenden dejar a Pemex como simple abastecedora de petróleo crudo.

Nos quieren quitar la posibilidad de utilizar todo el potencial del sector energético para llevar a cabo el desarrollo económico independiente que necesita nuestro país. Nos quieren condenar a que sólo vendamos materia prima y nunca podamos utilizarla para producir nosotros mismos la gasolina, los productos petroquímicos y la energía eléctrica, y con ello, industrializar a México, crear empleos, fortalecer nuestro mercado interno, reducir los precios al consumidor del gas, la luz y las gasolinas, y sobre todo, elevar los niveles de bienestar de nuestro pueblo. Por si fuese poco, proponen un andamiaje legal que no sólo otorga derechos a extranjeros y nos obliga a someternos a tribunales internacionales, sino que le permite a los más altos funcionarios públicos actuar con manos libres para hacer jugosos negocios y elevar a rango supremo la corrupción en Pemex. Por ejemplo, están contemplando que no haya licitaciones públicas y que se entreguen contratos de obras y servicios por asignación directa; es decir, Calderón, Mouriño, Elías Ayub y otros, podrán seguirse despachando con la cuchara grande.

Aquí sólo quiero recordar los siguientes hechos irrefutables y los enumero:

1. El primer contrato de servicios múltiples que se otorgó violando la Constitución a una empresa extranjera, se suscribió cuando Felipe Calderón fue secretario de Energía y Presidente del Consejo de Administración de Pemex. El día 14 de noviembre de 2003, sin que hubiera participado en la licitación ninguna otra empresa, se entregó a Repsol de España un contrato por 2 mil 437 millones de dólares, para explotar yacimientos de gas en la Cuenca de Burgos. Contrato que, por cierto, se encuentra en litigio en los tribunales, por inconstitucionalidad.

2. Recientemente, la Auditoría Superior de la Federación, denunció un daño patrimonial a Pemex cuando Calderón era Secretario de Energía y Presidente del Consejo de Administración de Pemex, por haber vendido a bajo precio bonos de las acciones que Pemex posee en Repsol. Cabe señalar que meses después esas acciones aumentaron su valor, por lo que se registró una pérdida patrimonial para Pemex por 655 millones de dólares.

3. Está plenamente demostrado que Juan Camilo Mouriño, actual Secretario de Gobernación, es un traficante de influencias confeso: Aceptó de manera cínica haber firmado contratos con Pemex para beneficio de su empresa familiar. Y es necesario decir, que ante este evidente caso de impunidad, nuestros detractores de la televisión y de la radio, que gritan contra nosotros, se han quedado callados como momias.

4. También tenemos pruebas de que el contrato que otorgó la Comisión Federal de Electricidad a Repsol, sin que hubiese otra oferta, por 21 mil 650 millones de dólares para la compra de gas del Perú, y cuya ganancia será de 15 mil millones de dólares, fue autorizado desde Los Pinos, en 2007, cuando Juan Camilo Mouriño era Coordinador de la Oficina de la Presidencia.

5. Por si fuese poco, obran en nuestro poder, pruebas que demuestran que desde antes de que enviara sus reformas al Senado y de que apareciera Calderón hablando de los bonos petroleros que supuestamente serán adquiridos por el pueblo, ya los banqueros de México y los especuladores financieros, daban a conocer de manera confidencial a los principales integrantes de sus gremios, sobre los pormenores de este asunto. Es decir, por anticipado y con información privilegiada, los banqueros y los especuladores financieros ya se están frotando las manos.

Como es evidente, detrás y adelante del afán privatizador está la voracidad de una minoría de políticos corruptos y de algunos potentados nacionales, asociados con empresas extranjeras.

Estas son las razones que nos han llevado a oponernos a la privatización del petróleo. Esto es lo que explica el por qué de la resistencia civil pacífica. Afortunadamente, pudimos prever lo que vendría y hemos aprovechado el tiempo, no sólo para denunciar la intención del despojo, sino para organizarnos e impedirlo.

El pasado jueves, en forma coordinada y simultánea, comenzaron las acciones de resistencia civil pacífica.

La primera medida la tomaron los Senadores al ocupar la tribuna de ese recinto legislativo. Y de inmediato hicieron lo propio, en apoyo a sus compañeros, los diputados del Frente Amplio Progresista. Todo esto fue acompañado por la acción extraordinaria y ejemplar de las mujeres brigadistas que participan activamente en la defensa del petróleo; quienes a su vez fueron respaldadas por los hombres que forman parte de las brigadas de la Ciudad de México y del municipio de Ecatepec, del Estado de México. Hemos contado con la solidaridad de muchos mexicanos, mujeres y hombres libres y concientes. Por eso no han podido destruirnos políticamente. Aquí repito lo que decía el Presidente Juárez: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. En eso radica nuestra fuerza. Con las primeras acciones de resistencia civil pacífica y con el apoyo de muchos otros, inclusive, de aquellos con los que tenemos algunas diferencias, pero con los que coincidimos en la defensa del petróleo, hemos logrado alejar el riesgo del albazo legislativo. No olvidemos que querían, como lo hicieron con la Ley del ISSSTE, aprobar al vapor las reformas de Calderón sobre el petróleo. Pero la acción oportuna de nuestros legisladores y de las brigadas, lo ha impedido. Y es casi un hecho que no podrán, en este periodo de sesiones que termina el 30 de abril, aprobar las iniciativas entreguistas.

Sin embargo, no podemos confiarnos. Sabemos cómo piensan y cómo actúan nuestros adversarios, pero sobre todo sabemos que es mucha su avaricia. Aquí quiero dejar en claro cuál es nuestra principal demanda en estos momentos. Lo que queremos es algo totalmente racional, pacífico y posible, racional, pacífico y posible. Estamos exigiendo que se convoque a un debate nacional, plural y democrático con toda la sociedad. Un debate sin prisas, no simulado, abierto a todas y a todos los que tengan algo que decir. En el entendido de que el petróleo es de todos los mexicanos y, por lo tanto, todos tenemos derecho a opinar.

Puede ser que los senadores y diputados tengan la última palabra, pero la primera palabra la tendrá siempre el pueblo de México. No podemos aceptar que algunos quieran robarse el patrimonio de todos los mexicanos, y mucho menos a espaldas del pueblo.


Amigas y amigos:

En tanto no haya respuesta a nuestra petición de que se lleve a cabo un amplio debate nacional sobre el petróleo y lo que implica en cuanto a soberanía, historia, legalidad, corrupción, desarrollo, bienestar y paz social, nosotros continuaremos con la resistencia civil pacífica. El martes de la semana próxima, vamos a estar atentos a lo que suceda en la Cámara de Senadores y de ello dependerán las acciones que llevemos a cabo. También les propongo que todos los brigadistas de los estados, mujeres y hombres, así como quienes se quieran sumar de manera voluntaria, nos dediquemos a informar al pueblo de México y dar a conocer nuestras razones y las gravísimas consecuencias de la privatización de la industria petrolera. Para ello, a partir de la semana próxima, vamos a distribuir una carpeta con la información básica que servirá de herramienta a los brigadistas y a los ciudadanos, para ir a concientizar casa por casa, barrio por barrio, colonia por colonia y pueblo por pueblo.

Ante el cerco informativo, cada uno de nosotros será un medio de comunicación. Ante el engaño y la manipulación nos haremos cargo de abrirle paso a la verdad. También les propongo, porque las circunstancias lo ameritan, que el domingo próximo haya asambleas informativas en todas las principales plazas del país. Estas reuniones serán convocadas por la Comisión Nacional en Defensa del Petróleo y por los Comités de Defensa del Petróleo de los estados.

Hago un llamado de nuevo para no caer en ninguna provocación. Este movimiento ha sido, es y seguirá siendo pacífico.


Amigas y amigos:

Como lo sabíamos y lo habíamos previsto, a partir del pasado jueves se intensificó la campaña en contra de nosotros, en la mayoría de los medios de comunicación. Se nos echaron encima con todo. Con gran hipocresía se han dedicado a rasgarse las vestiduras y a atacarnos y a ofendernos de manera vulgar. En medio del griterío ¿qué es lo que se alcanza a escuchar, qué es lo que alegan? Veamos: dicen que nuestros legisladores secuestraron al Congreso.

La pregunta es: ¿Qué acaso un senador o diputado, puede permitir con los brazos cruzados que se viole la Constitución, cuando ha jurado respetarla y hacerla cumplir?

¿Qué acaso no son realmente los poderosos, los potentados de este país, los que tienen tomadas las instituciones para su beneficio personal? ¿Qué acaso no han convertido al gobierno de la República en un comité al servicio de unos cuantos?

¿Con qué autoridad moral hablan de democracia, cuando ellos mismos han venido reconociendo públicamente que se robaron la Presidencia de la República, “haiga sido como haiga sido”? Dicen que hay que apegarse a los procedimientos legales, pero deliberadamente olvidan que la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia, no son más que encubridores de políticos corruptos y de delincuentes de cuello blanco. Claro que sabemos cuál es el procedimiento legal ante una violación a la Constitución. Claro que podemos acudir a la Corte para presentar un recurso de inconstitucionalidad. Pero no somos ingenuos. Desgraciadamente, esa institución, como es de dominio público, sólo sirve para legalizar los despojos que comenten los poderosos.

En la mayoría de los medios de comunicación, en la radio y la televisión, los conductores también vociferan que tenemos secuestrado el Congreso. ¿Qué acaso no son ellos los acaparadores de la palabra, de la información y los más tenaces manipuladores de la opinión pública? Desde aquí les decimos que no nos detendrán con sus campañas de odio y de linchamiento político.

Debe saberse que nada nos llevará a convertirnos en cómplices del atraco al pueblo y a la nación. Este movimiento está integrado por mujeres y por hombres dignos que no se miden con el rasero de la política tradicional, sino con el de la historia. En la vieja política, en donde todos los intereses cuentan, menos el interés del pueblo, la mujer y el hombre público deben ajustarse a las reglas del juego: no pueden ejercer a plenitud su libertad, no pueden reflexionar en voz alta, están obligados a cuidar su imagen para no afectar su carrera y a someterse al código que exigen los intereses creados.

El caso de nosotros es distinto. Para nosotros lo más importante es mantener nuestra dignidad y nuestros principios. Nos mueven ideas y convicciones, no meros intereses políticos. Aquí insisto: No importa que al final de esta jornada patriótica, nos desgastemos políticamente, si logramos mantener bajo el dominio de la nación la explotación y el aprovechamiento de nuestro petróleo. A diferencia de la derecha que lo deshumaniza todo y en pos de lo material actúa con irresponsabilidad e intolerancia. Nosotros tenemos nuestra conciencia tranquila. Nosotros sabemos lo que es el amor al prójimo. Sabemos que amar es luchar por los demás y respetar al diferente. Y también sabemos que la paz es fruto de la justicia y de la libertad. Sabemos que arrebatar jamás trae nada bueno. Y precisamente por eso sostenemos que el despojo del petróleo creará un ambiente de insatisfacción y farsa, y viviremos los mexicanos en constante riesgo de confrontación interna y amenazas de conflictos con el extranjero. En suma, porque queremos vivir en paz es que estamos defendiendo el petróleo.

Amigas y amigos:

Se trata de crear una nueva política, sustentada en principios, en valores morales y en el respeto al pueblo y donde prevalezca el interés general, por encima de los intereses particulares. En este camino hacia una nueva forma de hacer política, nos ha tocado enfrentar al poder autoritario, ejerciendo un contrapoder que nos da la autoridad moral y el apoyo del pueblo. Por ejemplo, en el Congreso de la Unión, los legisladores del Frente Amplio Progresista, no tienen el poder cuantitativo de los votos, pero la defensa de causas justas les confiere un importante poder moral, cualitativo: el poder del veto, el poder de oponerse y, en última instancia, el derecho a ejercer la resistencia civil pacífica, cuando sus argumentos no son considerados para la toma de decisiones que atañen al pueblo y a la nación. El contrapoder está, también, en no entrar al juego del sistema, de la política tradicional que ha imperado, por mucho tiempo, en nuestro país, donde todo se resuelve por arriba, en las cúpulas, sin tomar en cuenta los sentimientos y las necesidades de las mayorías.

Amigas y amigos:

La historia nos enseña que los avances de justicia, libertad, democracia y soberanía, sólo se han logrado cuando el pueblo, los obreros, los campesinos, los indígenas, los estudiantes, las mujeres, se han movilizado en contra de los opresores nacionales o extranjeros.

Sólo el pueblo puede salvar al pueblo, sólo el pueblo puede salvar a la nación.

Sigamos luchando juntos para defender las aspiraciones libertarias y de justicia del pueblo de México.

¡Viva la Resistencia Civil Pacífica!
¡Vivan las mujeres brigadistas!
¡Vivan los hombres brigadistas!
¡Vivan nuestros legisladores!
¡Viva México!


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