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jueves, 24 de abril de 2008

Gobernador de Jalisco González Márquez : “Chinguen a su madre”

  • “Chinguen a su madre”: González Márquez a críticos de donativo a banco diocesano
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En una cena y ante el cardenal de Guadalajara, el gobernador de Jalisco expuso: “don Juan Sandoval, qué desmadre traemos. Perdón, señor cardenal: ¡chinguen a su madre!”.

Juan Carlos G. Partida, corresponsal Publicado: 24/04/2008 14:23
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Guadalajara, Jal. El gobernador de Jalisco, el panista Emilio González Márquez, expresó que le “vale madre” lo que dicen de su gobierno, en referencia a un nuevo donativo al clero católico luego de la donación de 90 millones de pesos del erario para la construcción de un templo cristero. En una cena realizada la noche de ayer miércoles durante la entrega de 15 millones de pesos a la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos, ligada a la Iglesia católico, el mandatario sostuvo sabe lo que se tiene que hacer por Jalisco. “Yo tengo poco de gobernador, pero a lo mejor ya se dieron cuenta que a mí lo que algunos poquitos dicen me vale madre, así de fácil. Yo sé lo que se tiene que hacer en Jalisco”, manifestó. “(El dinero) no es mío, yo no lo tengo, yo no tengo 15 millones de pesos, pero ¿saben qué?, la gente votó por mí… y me vale madre si a algunos periódicos no les gusta”, puntualizó. En la cena realizada en Expo Guadalajara estuvo presente el cardenal Juan Sandoval Iñiguez. Dirigiéndose al prelado, el gobernador jalisciense remató: “Don Juan Sandoval, qué desmadre traemos. ¿Sí o no?, nos estamos haciendo famosos don Juan. Digan lo que quieran, perdón señor cardenal: ¡chinguen a su madre!”.

  • Gobernador de Jalisco se disculpa por mentada de madre que profirió
Me ganó la emoción y utilicé un lenguaje inapropiado. Jalisco no puede tener un gobernador con ese léxico, manifestó Emilio González Márquez.

Juan Carlos G. Partida, corresponsal Publicado: 24/04/2008 16:29

MAS COMENTARIOS AL MOCHO PANISTA

Tamazula, Jal. Durante una gira que realizó por este municipio para poner en marcha la construcción de la presa Vistahermosa, el gobernador de Jalisco, el panista Emilio González Márquez se disculpó por la mentada de madre que profirió la víspera durante la entrega de recursos a la Asociación Mexicana del Banco Diocesano de Alimentos. En una cena en la que estuvo presente el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, el mandatario expresó: “Digan lo que quieran… ¡chinguen a su madre!”, en referencia a las críticas por las donaciones del erario al clero católico. “Voy a empezar a enmendar un error que cometí ayer. Anoche en un evento destinado a combatir el hambre en nuestro estado me ganó la emoción y utilicé un lenguaje inapropiado, indigno de Jalisco, impropio de un gobernador”, expresó este jueves.

“No suelo hablar así, no es la educación que recibí, no es el ejemplo que quiero dejar a mis hijos. Ayer me equivoqué (y) si de algo sirve ofrezco una disculpa a Jalisco. Jalisco no puede tener un gobernador con ese léxico, abundó. “Ofrezco una disculpa a quienes estaban en el evento, a quienes lo organizaron y a quien se haya sentido ofendido. Espero tener la oportunidad con los hechos cotidianos de hacerme merecedor que acepten esa disculpa que por mis dichos cometí esa equivocación”, concluyó el panista.


Kikka Roja

claramente privatizadora: Centro de estudios de San Lázaro: inconstitucional proyecto sobre Pemex

  • Advierte que es “claramente privatizadora”; el coordinador panista rechaza el análisis
  • Centro de estudios de San Lázaro califica de “inconstitucional” proyecto sobre Pemex
  • Los gobiernos recientes han convertido al petróleo en área de negocios del sector privado, dice
Ciro Pérez Silva y Roberto Garduño

La reforma a Petróleos Mexicanos (Pemex) propuesta por el gobierno “es anticonstitucional y claramente privatizadora”, concluye el Centro de Estudios de Derecho e Investigaciones Parlamentarias (CEDIP) de la Cámara de Diputados, que dirige el priísta Alfredo Ríos Camarena, análisis que descalificó el coordinador de los diputados panistas, Héctor Larios, por tratarse del estudio “de un priísta”.

El CEDIP sostiene que los gobiernos recientes “han convertido a la industria del petróleo y los hidrocarburos en una vasta área de negocios del sector privado, sobre todo extranjero, porque se han invadido áreas medulares de la explotación petrolera mediante contratos de servicios múltiples o integrales. De modo que empresas privadas se hallan participando en actividades que constitucionalmente sólo pueden ser realizadas por el Estado”.

En conferencia de prensa, Ríos Camarena enfatizó que el proyecto de reforma energética está incompleto y “no podemos llegar a conclusiones de ningún debate si no existe la reforma completa del Ejecutivo federal. Hay un debate falso, puesto que todavía el Presidente no ha presentado la iniciativa de carácter fiscal y está muy cerca de que termine el periodo de sesiones”, argumentó.

Dijo que antes del 30 de abril se debe presentar la iniciativa de reforma fiscal en materia petrolera, y afirmó que sería un error grave si el Ejecutivo esperara a la presentación del proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, “ya que no sabríamos de lo que estamos hablando si no existe la base financiera para hacerlo”.

Esta información fue descalificada en entrevista por el coordinador del PAN, Héctor Larios, al señalar que no comparte el análisis del centro de estudios de la propia Cámara, y enfatizar que “no hay ninguna prueba de que violente la Constitución, así lo han afirmado ya varios juristas”, aunque no consideró necesario mencionarlos.

Dijo además que si el problema es que el Presidente no ha presentado la iniciativa de reforma a la Ley Federal de Derechos en Materia de Régimen Fiscal de Pemex, “que no tenga preocupación, porque se presentará en los próximos días”.

Acompañado por Onosandro Trejo Cerda, director general del CEDIP, Ríos Camarena aseveró que “no estamos tampoco frente a una reforma energética, es una reforma petrolera que tiene que ver con un viejo apetito de las grandes trasnacionales del petróleo, y del modelo neoliberal que vivimos, de apropiarse de los energéticos en el mundo”.

Insistió en que son inconstitucionales las cinco iniciativas que el Ejecutivo presentó ante el Senado de la República en materia energética pues, dijo, “consideramos que estas reformas no corresponden a una interpretación adecuada de la Constitución y por lo tanto no deben ser atendibles por ninguna de las cámaras del Congreso”, agregó.

Al referirse a la propuesta de los bonos petroleros, señaló que éstos podrían dar buen rendimiento, pero están limitados “a un cajoncito muy pequeño de inversión”, lo cual no significa nada en relación con la inversión petrolera. En tanto, Trejo Cerda puntualizó que el centro de estudios procedió a revisar dichas iniciativas y a elaborar un documento que deriva del análisis jurídico y constitucional. Consideró que el planteamiento que se ha hecho en esas iniciativas ha sido respecto de la industria petrolera y a la de los hidrocarburos, y que sería ése el motivo de la discusión, por lo que en una primera instancia el fin sería no privatizar Pemex.

“Debe quedar muy claro que cuando se habla de esa propuesta privatizadora se refiere a las actividades que forman parte de la industria petrolera; esto tiene que ver, por supuesto, con la exploración, con la perforación, con la extracción del petróleo, con la refinación, con su transportación, con su almacenamiento y, por supuesto, con la venta de los derivados del petróleo”, sostuvo.

Kikka Roja

Lorenzo Meyer: El primer intento privatizador

El primer intento privatizador

E-mail Lorenzo Meyer AGENDA CIUDADANA
opinion@elnorte.com
lmeyer@colmex.mx

Articulos recientes del Dr. Lorenzo Meyer Cossio

“El primer intento privatizador lo impidió la propia clase politica, hoy sólo pueden hacerlo los ciudadanos”
Gobernantes vs Gobernados. No es raro que un Gobierno tome decisiones en contra de la voluntad popular; de ese tipo de contradicción está hecha buena parte de la política. Hoy, por ejemplo, la opinión pública en Polonia y en la República Checa se opone a que Estados Unidos establezca una base de misiles interceptores en el primer país y un radar en el segundo. Sin embargo, lo anterior no ha impedido que los Gobiernos polaco y checo sigan negociando con Washington mientras intentan modificar la percepción del público; son muchos los millones de dólares en juego. Lo mismo ocurre con la reforma energética en México.

Prácticamente desde el momento mismo en que tuvo lugar la expropiación y nacionalización petrolera los intereses afectados se propusieron echarla por tierra. Tras setenta años, el empeño se mantiene y hoy la coyuntura aparece como relativamente propicia para quienes desean modificar el estatus legal de la actividad petrolera. Hay tres razones para ello: a) la persistencia de la concepción neoliberal de la política económica entre las élites mexicanas, b) la mala situación financiera de Pemex como resultado de su corrupción endémica y de una política fiscal abusiva que le ha privado del grueso de sus utilidades y c) la presencia de un Gobierno de derecha deseoso de solidificar sus lazos con el gran capital internacional.

Hasta ahora el mayor obstáculo para avanzar en la privatización de la actividad petrolera es la movilización nacionalista encabezada por Andrés Manuel López Obrador y una opinión pública que ha aprendido a desconfiar de las supuestas bondades de las privatizaciones. En estas condiciones, el Gobierno ha optado por forjar una alianza con el PRI a la vez que ha lanzado un blitzkrieg propagandístico para cambiar la percepción pública. Si en 2006 en un estudio del CIDE sólo el 24% de los entrevistados estaba a favor de abrir a la empresa privada la actividad petrolera en exploración y distribución, para febrero de 2008, y según una encuesta de GEA-ISA, el 44% ya veía bien una reforma energética en los términos en que finalmente la presentó Felipe Calderón, (MUND Américas, Serie 8, N°. 8, marzo 4).

No es la primera vez que un Gobierno mexicano en alianza con los petroleros internacionales intenta reformular la política petrolera argumentando que la debilidad económica de Pemex requiere acudir al capital privado externo para sacar a la paraestatal del barranco en que se le metió. Esto ya ocurrió –y fracasó- con Miguel Alemán.

El Intento Inicial. Al presidente Lázaro Cárdenas primero y luego a su sucesor, Manuel Ávila Camacho, los petroleros extranjeros y sus Gobiernos les sugirieron que una solución al problema planteado por la compensación que se les debía pagar por lo expropiado y de la falta de recursos de Pemex, era retornar a un tipo de privatización. Y es que tras el golpe de marzo de 1938, las empresas afectadas y sus Gobiernos tuvieron como objetivo no el que México les compensara por lo tomado sino revertir la nacionalización misma y para ello amenazaron, presionaron y finalmente ofrecieron un acuerdo “benéfico” para ambas partes.

Gracias a la coyuntura de la II Guerra Mundial –la necesidad de Washington de contar con la cooperación política y las materias primas de México y América Latina- el Gobierno de Roosevelt aceptó la legalidad de la expropiación primero y luego decidió, en nombre del interés nacional, presionar a la Standard Oil y al resto de las empresas a aceptar como legal la expropiación y los términos mexicanos de la indemnización. Así, el primero de octubre de 1943 se dio por resuelta la reclamación diplomática de Estados Unidos, pues México se comprometió a pagar 30 millones de dólares a las empresas americanas afectadas.

Los anglo-holandeses tardaron en seguir este ejemplo pero finalmente, en agosto de 1947 aceptaron los 81.25 millones de dólares que les ofreció Alemán. De todas formas, americanos y europeos abrigaron la esperanza de renunciar a la indemnización a cambio de volver a los campos mexicanos, pues según ellos Pemex estaba tan débil que apenas podía; llevaba a cabo el 10% de perforaciones requeridas. Igual que ahora, entonces se dijo que sin el capital y la tecnología del exterior, la empresa mexicana era inviable. No lo fue.

“Contratos Riesgo”. Durante la II Guerra Mundial y para facilitar el envío de materias primas a Estados Unidos, el Gobierno norteamericano dio créditos a Ferrocarriles Nacionales, una empresa pública, pero le regateó su ayuda a Pemex para obligarle a acudir a una asociación con el capital norteamericano.

Al llegar la paz e iniciarse la Guerra Fría, el congreso de Estados Unidos vio al petróleo mexicano como reserva estratégica del hemisferio occidental. Bauxita y petróleo dominaron entonces el pensamiento estratégico de Washington en torno a México y El Caribe, (The New York Times, [NYT] marzo 5, 1949). Para entonces, la producción petrolera mexicana era modesta (167 mil barriles diarios), pero se sabía que con una inyección adecuada de recursos se podía más que duplicar en un corto plazo. Sin embargo, en Estados Unidos había diferencias en cómo lograr el objetivo. Mientras senadores como Dennis Chávez pedían otorgar a Pemex un préstamo por 203 millones de dólares, tal y como lo había pedido su director y hacer de México un proveedor potencial de Estados Unidos, el EXIMBANK –la institución encargada de facilitar el préstamo- y las compañías petroleras se negaron a facilitar la consolidación de una empresa producto de una nacionalización.

Entonces como en nuestros días, la perspectiva de los “duros” era la de aprovechar la debilidad económica de Pemex para forzar a México a dar marcha atrás en su política nacionalista (NYT, diciembre 30 y 31 de 1948 y abril 11, julio 20, agosto 27 y septiembre primero de 1949).

Ambas posiciones se apoyaban en su peculiar idea de México: el senador Chávez pedía usar la estrecha relación que se había desarrollado entre Alemán y Truman -calificada, con razón, como una sin paralelo- para reforzar la “buena vecindad” con México mediante un gran préstamo petrolero a su Gobierno. Los oponentes consideraron que, sin el préstamo, la buena disposición de Alemán hacia el capital americano permitiría el retorno de éste al petróleo. Finalmente ganaron los duros y fue así que en 1948 Alemán decidió desafiar a Cárdenas en el punto más sensible de su herencia y readmitir por la puerta de servicio a los norteamericanos.

Como entonces a la derecha del PRI no le era posible chocar de frente con la nacionalización, Alemán justificó los contratos con argumentos similares a los del Gobierno de hoy: era urgente que Pemex aumentara sus reservas y producción para un mercado interno creciente. Ahora bien, Alemán, sin ninguna ayuda externa inauguró la refinería de Salamanca, una de las más modernas del mundo. Sin embargo, anunció que en materia de nuevas reservas, y ante las limitaciones de Pemex, se había tenido que firmar cinco “contratos riesgo” con petroleros norteamericanos para que buscaran petróleo. Hay que reconocer que Alemán no invitó a ninguna empresa grande sino a “petroleros independientes”, relativamente pequeños y sin gran poder político. Como ahora, se dijo que el acuerdo era óptimo, pues México lograba inyectar capital a su actividad petrolera sin que Washington hubiera tenido que prestárselo. Aparentemente, la magia del mercado resolvía cualquier contradicción, (NYT, enero 2, 1949).

La Respuesta. A diferencia de la situación actual, la reacción nacionalista contra ese primer intento de reprivatización provino del interior mismo del grupo gobernante, En 1952, y actuando como portavoz del cardenismo, Natalio Vázquez Pallares publicó en El Popular veinte artículos en contra de los “contratos riesgo”. Los escritos fueron efectivos, pues a partir de ellos no se firmó ninguno más, en los sesenta se modificó la ley para ya no permitirlos y luego Pemex rescindió los vigentes (véase en: En defensa de nuestro petróleo, Universidad Michoacana, 1994).

El primer intento de privatización se detuvo sin que el público participara. En contraste, hoy la posición de Cuauhtémoc Cárdenas o de los muchos artículos periodísticos cuestionando la reforma energética le tiene sin cuidado a la derecha panista, mucho más radical que la alemanista. En tales condiciones, sólo la movilización social puede generar la energía política que detenga el actual proceso de privatización petrolera, mismo que se inició desde el salinismo.

En suma, hoy depende no de la cúpula sino de la acción ciudadana que la moneda que Felipe Calderón lanzó al aire caiga del lado privatizador o del nacionalista. Esta vez, hoy no es como ayer.

Kikka Roja

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