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domingo, 19 de julio de 2009

Jorge Moch: De la saciedad y el hartazgo: cabezalcubo

Jorge Moch
tumbaburros@yahoo.com
De la saciedad y el hartazgo


Estoy, como televidente, como ciudadano, como lector, como escritor, como periodista, pero sobre todo como estupefacto testigo diario de la porquería idiosincrásica del ser humano y, en la humanidad, del mexicano, más que harto de que siempre hay alguien intentando zarandearme la fibra emocional, queriendo hacerme llorar (cosa fácil), hacerme enojar (cosa todavía más fácil) o queriendo, pues, que yo reaccione a estímulos previamente estipulados, quizás graficados, predichos, calculados según ajenos intereses no siempre loables, en una sala de juntas donde un cónclave de infelices a los que jamás, afortunadamente, tendré el disgusto de conocer, se dedican precisamente a eso, a jalar los cables de millones de cándidos y presuntamente libres seres humanos como tú y como yo.

De inmediato dice uno: “es la tele”, para luego venir a ver que siempre ha estado allí la manipulación: el clero, la Banca , los sucesivos gobiernos ahora supeditados a los primeros, la oligarquía empresarial y, en términos vagos y generales, el falansterio cupular al que alguien denominó con triste lucidez la cleptocracia mexicana. Siempre detrás del aparato de la manipulación masiva se encuentran dos de las peores drogas que la humanidad destila: poder y dinero, sobre todo el segundo. Siempre hay alguien acechando el modo de inventarse el despojo. Ya disfrazándolo de comercio legítimo, ya a las claras el pillaje en alguna de sus infinitas formas: mercancías inútiles, impuestos inútiles, el negociazo del siglo, la donación filantrópica, la limosna misericordiosa… trácalas, estafas, asaltos.

El remedio para evitar buena parte de esa alharaca manipuladora es un ínfimo movimiento que en realidad nada cuesta pero cuesta tanto: apachurrar el botón con que se apaga la maldita cosa. Y queda allí para el rescate de uno mismo el viejo arte de la conversación, la página en blanco, el libro prodigioso, la jardinería o cualquier pasatiempo –se van perdiendo también ahora los pasatiempos; los niños y jóvenes han trucado el aeromodelismo, la filatelia o la colección de insectos por la banalidad del videojuego, la radio afición por los mensajitos del celular, la pintura, las lecciones de inglés o francés o piano por las tardes de internet– en lugar de pasarse las horas absorbiendo directamente de la televisión la voluntad ajena, los programas calculadamente emotivos, el mentís perverso de los noticieros siempre oficiosos, las eternas campañas publicitarias y de propaganda electorera, de programas de gobierno que no hacen sino ponderar como extraordinario el que debe ser el trabajo de quienes contratamos para que lleven las riendas de la administración pública. Contratamos, ¡já!

Bendigo el paraje campirano donde todavía puedo, indolente privilegiado, salir a pasear y no toparme con anuncios espectaculares, con la estridencia estúpida de los publicistas ni con la insulsa machaconería de los asesores de campaña; paraje donde a plantas y animales y, al menos a este gordo amargado, nos importan un bledo el gesto triunfal del candidato o si un reyezuelo del pop se murió más polímero que humano, o si los empréstitos de la banca están en problemas o si el papanatas presidencial de turno ahora sí nos va a llevar al primer mundo, o cuántos matones norteños se cantaron ora las golondrinas a balazos. Allí, acá, todavía hay espacios intocados por la bestialidad del progreso y ese detestable afán de unos cuantos puestos perversamente de acuerdo en lo de controlar las vidas de otros muchos.

Nuestro querido Hugo Gutiérrez Vega lo sintetizó con su natural maestría para ordenar palabras y pensamiento cuando, por estas mismas páginas, en un magnífico Bazar de asombros que publicó en abril, se hizo cargo del tema. Cito: “Podemos ahondar en una de las hipótesis objeto de esta columna, que consiste en aceptar que los aparatos político-ideológicos son las fuerzas determinantes en el sistema de control social. La manipulación informativa y los productos de los medios de comunicación de masas son las fuerzas determinantes en el sistema de control social y los productos de los medios constituyen una fuerza administrada por la clase dominante. Su poder, capaz de reforzar pautas de conducta, de modificar criterios ya existentes y de crear nuevas convicciones, los convierte en aparatos ideológicos indispensables para asegurar la perdurabilidad del sistema.”

Un sistema que triste, cínicamente ha demostrado hasta la saciedad y la náusea cómo, en México, por incordios, grimas y desvergüenzas no paramos.
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FOTO: Viviana Yuridia Esteban Hernández: 7 medallas ATLETA niña nahua

APOYEN A ESTA NIÑA ¡¡
no sean TACAÑOS.

Niegan apoyos a atleta indígena destacada

Es muy pobre y corre descalza; en riesgo, su participación en las olimpiadas infantiles de Grecia
Carlos Camacho Corresponsal

Huejutla, Hgo., 17 de julio. Es una niña nahua de la Huasteca. Desde los nueve años practica atletismo; en cinco años de actividad ha cosechado siete medallas en competencias atléticas, lo que le ha valido su pase a las olimpiadas infantiles de Grecia, pero su participación está en duda, pues no cuenta con apoyos; su familia es pobre y apenas tiene para sobrevivir.

Viviana Yuridia Esteban Hernández corre descalza desde que comenzó a competir. Las carencias en el hogar no han sido obstáculo para sus deseos de trascender en el deporte.

Vive en Hueynali, comunidad de Panacaxtlán, localidad fundada en 1645. Apenas hace pocos años sus habitantes conocieron una carretera y supieron lo que es el servicio de drenaje. El agua la toman de los arroyos, pues no hay sistema de líquido potable.

La vivienda de Viviana es de ramas de árbol de otate cubiertas con lodo. Tiene una sola pieza, que hace las veces de sala, comedor, cocina y recámara. Afuera, la letrina. Eso sí, ya cuenta con piso firme.

Santos Julián Esteban y María Mónica Hernández son padres de cuatro hijos. Viviana es la más pequeña. Orgullo de la comunidad.

El padre de familia recuerda que hace 14 años, precisamente cuando nació Viviana Yuridia, 45 familias fueron desalojadas violentamente de sus predios, “sólo –asegura– por militar en la UNORCA (Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas)”, lo que lo orilló a vivir durante 55 días afuera de la catedral de Huejutla.

El entonces gobernador, Jesús Murillo Karam, ayudó a resolver el problema y ordenó que quienes los expulsaron les regresaran sus predios y les construyeran sus casas.

Esa situación provocó que Viviana tuviera problemas de aprendizaje, que con el tiempo ha superado; ahora cursa de manera normal la secundaria.

El gusto por el atletismo lo heredó de su padre, quien en 1975 fue medallista estatal en la prueba de caminata.

El progenitor sostiene: “mi hija tiene y puede ser una buena atleta”. Pero se desanima cuando habla de la falta de apoyos. Nos han dicho que busquemos patrocinio, pero no lo encontramos.

Lamenta que en el país escasee el respaldo para deportistas de alto rendimiento, como ocurre con Viviana Yuridia, quien tiene facultades y posibilidades de ser una brillante atleta, pero los recursos son mínimos en una zona considerada entre las más pobres del país, la Huasteca hidalguense, con 75 por ciento de su población indígena, hablante de la lengua náhuatl y con severos problemas de marginación y extrema pobreza.

Viviana se emociona cuando habla sobre haber sido seleccionada para ir a las olimpiadas infantiles de Grecia en 2010, pero luego se entristece, cuando reconoce que no hay ayuda, por más que la han buscado. Alberga una leve esperanza de que quienes promueven el deporte en Hidalgo volteen a mirarla y la apoyen. A cambio, ofrece dar lo mejor de mí, para poner en alto a México.

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Iniciativa Mérida: ayuda envenenada

Iniciativa Mérida: ayuda envenenada
La Iniciativa Mérida representa, por lo visto, mucho más que un mero acuerdo de seguridad y cooperación entre los gobiernos de México y Estados Unidos en materia de lucha contra el narcotráfico y combate al terrorismo, pues constituye también –como lo informamos en la edición de hoy– una espléndida oportunidad de negocio para decenas de empresas del país vecino: unos 40 corporativos del aparato industrial-militar estadunidense esperan recibir una tajada sustancial de los cientos de millones de dólares en que quedó –tras una reducción sustancial– el monto de la ayuda de Washington a las autoridades mexicanas, entre ellas se encuentran Dyncorp, Northrop Grummman Corp., NOC y Blackwater, firmas que, en los distintos conflictos bélicos propiciados por Estados Unidos en el mundo, han convertido la guerra, la destrucción y el sufrimiento humano en abultadas utilidades para sus accionistas.

Dicha iniciativa ha sido criticada desde antes de que fuese firmada, entre otras cosas, por su enfoque unilateral, militarista y simplista del problema de la criminalidad y la seguridad, por sus semejanzas con el Plan Colombia –que involucró al país sudamericano en el tradicional esquema de contrainsurgencia asistida–, por las claudicaciones que conlleva en materia de soberanía y porque hunde a México en causas que, además de caducas, le son ajenas, como la guerra contra el terrorismo emprendida por la pasada administración estadunidense.

La información ahora disponible agrega un nuevo aspecto negativo, y particularmente alarmante, al acuerdo signado por el titular del Ejecutivo federal de México, Felipe Calderón, y el entonces presidente estadunidense George W. Bush: los presupuestos destinados por el Congreso de Washington a la asistencia a México son, a fin de cuentas, una subvención a la voraz industria militar de Estados Unidos, urgida de nuevos escenarios bélicos –es decir, de nuevos mercados– tras el anuncio de la salida de las tropas ocupantes de Irak.

Es de sobra conocido el círculo perverso que vincula al complejo militar-industrial de la superpotencia con las decisiones geoestratégicas de su gobierno: en numerosas ocasiones, la decisión de involucrarse en conflictos armados o de generarlos tiene la motivación económica precisa de crear oportunidades de negocio para la industria bélica; las consideraciones sobre la democracia, la libertad, la seguridad y la paz suelen ser meros agregados retóricos a un discurso justificador, e incluso los cálculos geopolíticos suelen supeditarse al cumplimiento de las metas de ventas de las empresas de armas y tecnología castrense.

Con esos hechos en mente, no puede desdeñarse el riesgo de que los intereses de la industria militar del país vecino presionen para exagerar, prolongar o extender amenazas reales o supuestas en territorio mexicano a fin de perpetuar sus negocios. Lo que de origen constituye un problema policial de seguridad pública puede ser escalado, en función de esa lógica perversa, con consecuencias impredecibles, pero ciertamente indeseables para México. Por lo pronto, es lógico suponer que los fabricantes de armamento y equipo de defensa han hecho su tarea de cabildeo en el Capitolio, en Washington, para presentar los peores ángulos de la circunstancia mexicana actual.

Todo lo anterior lleva a constatar, una vez más, la equivocación central en la estrategia antidelictiva formulada y aplicada por el actual gobierno mexicano. El combate al tráfico de drogas y a la criminalidad organizada en general debe replantearse en forma radical y sobre bases distintas.
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México-Canadá: Para Canadá, 11 de cada 12 dólares del comercio con México

México-Canadá: una relación desigual
Más allá del aspecto diplomático –ampliamente discutido luego de la intempestiva decisión del gobierno canadiense de imponer visas a los viajeros mexicanos–, la relación entre México y Canadá –miembros del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)– acusa profundas desigualdades y exhibe marcadas desventajas para nuestro país en el aspecto económico y, por ende, en el social.

En el tiempo transcurrido entre la suscripción de ese acuerdo de comercio trilateral y la actualidad, los capitales canadienses han recibido un trato privilegiado en México; las empresas de aquel país que operan en el territorio nacional –particularmente en el sector minero– han obtenido cuantiosos beneficios y vastos márgenes de ganancia sin que para ello hayan tenido que realizar grandes inversiones productivas y sin que hayan realizado aportes significativos al bienestar de la población en general.

Por añadidura, el acuerdo ha servido como acicate para un desembarco económico canadiense en el país y, al igual que ocurre con Estados Unidos, la relación comercial se ha vuelto sumamente desventajosa para México: entre enero de 1994 y la actualidad, ese intercambio ha arrojado un saldo deficitario para nuestro país (de más de 12 mil 500 millones de dólares) y el beneficio neto obtenido por cada nación durante los últimos tres lustros es por demás desproporcionado: de 11 dólares a uno, en favor de la economía canadiense, según informes del Banco de México.

El profundo desequilibrio entre lo que Canadá otorga y lo que recibe de nuestro país hace inevitable percibir, como trasfondo de esa relación bilateral, una lógica de tipo colonialista antes que la procuración de beneficios mutuos que supuestamente tendrían que derivar del proceso integracionista a que el país ha sido sometido desde hace tres lustros. A las notables asimetrías que prevalecían hace 15 años entre México y sus vecinos del norte –asimetrías que se reflejaban en dimensión de las economías, niveles de desarrollo industrial y tecnológico, productividad, salarios y, en general, en calidad de vida de las respectivas poblaciones– se ha sumado la aplicación de instrumentos contemplados en el propio TLCAN que resultan inequitativos en prácticamente todos los ámbitos para nuestro país. Al día de hoy, a la par del avance de las empresas foráneas en el territorio nacional, se ha registrado un retroceso incluso en los terrenos en que México solía ser autosuficiente, como el alimentario.

Ante tales elementos de juicio, el gobierno tendría que asumir como una de sus tareas principales el emprendimiento de las gestiones correspondientes ante sus pares canadienses y estadunidenses a efecto de obtener de éstos un compromiso y un aporte al desarrollo nacional que sea mínimamente congruente con el beneficio que esos socios reciben de México. Sería deseable y necesario, por ejemplo, suscribir compromisos que obliguen a las empresas de esos países a incentivar las tareas productivas en el territorio nacional, a minimizar los efectos nocivos en el medio ambiente y a contribuir, en suma, con el desarrollo de las comunidades en que se establezcan.

Por desgracia, episodios como la imposición del visado canadiense a los connacionales han venido a recordar que la dependencia económica redunda en una pérdida de autonomía política y de soberanía por parte de nuestro país y que la diplomacia nacional se encuentra en un marasmo que le impide adoptar acciones que restañen, así sea mínimamente, el peso político de México en el ámbito regional.

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Además del norte y centro del país, mineras canadienses planean operar en el sureste
  • Para Canadá, 11 de cada 12 dólares del comercio con México
  • En 15 años del Tratado de Libre Comercio sólo en tres el intercambio favoreció a mexicanos
  • La presencia de sus compañías no ha beneficiado a las comunidades en que se asientan
Foto
La mina de oro La Ciénega, en el estado de DurangoFoto Fabrizio León
Israel Rodríguez J. y Juan Antonio Zúñiga

Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hasta la fecha, la relación comercial y de inversiones de México y Canadá ha sido desfavorable para nuestro país, indican informes del gobierno federal.

En este periodo, iniciado el primero de enero de 1994 y el cual se extiende a mayo de 2009, el intercambio de mercancías entre ambos países ha sido deficitario para México en más de 12 mil 500 millones de dólares, en una relación en la que por cada 11 dólares de beneficios netos para Canadá en 15 años, uno ha sido para generar empleos en México, precisan informes del Banco de México.

En 15 años de TLCAN sólo en tres la balanza comercial fue superavitaria para el país en mil 230.5 millones de dólares, mientras que en los 12 restantes el beneficio para Canadá fue de 13 mil 749 millones de dólares.

De esta relación de intercambio comercial tan desigual México se ha beneficiado con apenas 8.9 por ciento mientras que los canadienses han obtenido beneficios equivalentes a 91.1 por ciento.

Por el lado de las inversiones canadienses en México, escasas y muy rentables, éstas fueron de 9 mil 400 millones de dólares en el mismo periodo, una cantidad que representó 75 por ciento de las ganancias obtenidas por Canadá en el terreno del intercambio comercial, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).

Asimetrías

Recordemos que después de la firma del TLCAN se realizaron cambios fundamentales para la inversión en México. Se estableció la libre circulación de mercancías, servicios e inversiones bajo condiciones preferenciales para los socios firmantes sin crear mecanismos de compensación para las enormes desigualdades entre Canadá, Estados Unidos y México.

La Ley minera de 1993, que sustituyó a la de 1961, abrió la puerta del sector minero al capital extranjero que previamente eran áreas reservadas a la inversión nacional y eliminó la exigencia de que éste se asociara con inversión mexicana en una proporción de 49-51 por ciento respectivamente.

Posteriormente, la Ley de Inversión Extranjera acentuó la liberalización de la industria minera, proceso que se consolidó con la firma del TLCAN, que eliminó diversos requisitos a la inversión, como el hecho de que la producción se realice con insumos nacionales, la obligación de proporcionar capacitación y transferir tecnología al país en donde se asientan las inversiones o la exigencia de que la mayoría de los miembros de algún consejo de administración de la empresa sea de cierta nacionalidad, así como los aranceles que se aplican al comercio exterior y la importación de equipo y maquinaria.

Pese a la crisis económica internacional que afecta a México, el empleo en el sector minero, caracterizado por una alta explotación y bajos salarios, además de condiciones de inseguridad laboral, ha tenido un importante crecimiento.

Los capitales canadienses se han visto particularmente activos tanto en la extracción de minerales como en la rama minero-metalúrgica. De acuerdo con informes de la Secretaría de Economía (SE) de 224 empresas con inversión extranjera directa en la rama minero-metalúrgica 175 tienen capital de origen canadiense, una de las más elevadas concentraciones de inversionistas externos en una rama de producción industrial.

Según cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), desde noviembre de 2006 a junio de 2009, en el sector manufacturero se han perdido 533 mil 889 empleos. Sin embargo en este mismo periodo, que comprende el actual sexenio, el empleo en la industria minera o extractiva se ha incrementado en 21 mil 702 nuevos puestos de trabajo, al ascender de 77 mil 84 en noviembre de 2006 a 98 mil 786 a junio de 2009.

Sólo por la explotación de oro y plata, las empresas canadienses asentadas en México obtuvieron utilidades brutas por 593 millones de dólares solamente en 2008, según estimaciones extraoficiales.

Lo anterior pese a que el año pasado el precio del oro tuvo un comportamiento variable. Durante el primer cuatrimestre de 2008 la cotización mantuvo una tendencia ascendente alcanzando un máximo histórico en marzo de mil 23 dólares por onza (28.34 gramos). Sin embargo a partir de agosto inició un comportamiento descendiente hasta caer a un mínimo de 720.5 dólares en octubre. Así, el precio promedio anual de la onza fue de 871.96 dólares que comparado con el precio promedio vigente durante 2007, refleja un incremento de 25 por ciento. Con ello, la producción minero-metalúrgica alcanzó las 46.7 toneladas de oro, equivalente a un valor de mil 302 millones de dólares, 48 por ciento superior a los 881 millones de dólares logrados en 2007, según informes de la Cámara Minera de México (Camimex).

Para 2009 se prevé que la canadiense Minefinders produzca en su mina Dolores 128 mil onzas de oro (4 toneladas) y 3 millones de onzas de plata (93.3 toneladas). Desde el año pasado la también canadiense Agnico-Eagle tenía programado para mediados de este año iniciar operaciones en Pinos Altos, Chihuahua, donde se espera que esta mina produzca 190 mil onzas de oro por año (5.9 toneladas).

Las empresas mineras canadienses también han mirado hacia el sureste del país en estados que cuentan con abundantes recursos naturales, y donde paradójicamente prevalece un alto índice de pobreza extrema.

En el estado de Oaxaca, por ejemplo, la Continuum Resources de Vancouver tiene, al menos 10 proyectos en distintas etapas de avance, los cuales abarcan más de 70 mil hectáreas y la empresa sigue consolidando su dominio en mayores extensiones de tierra.

A finales de 2006 la empresa Chesapeake Gold Corp, de Vancouver, anunció que había cedido el 70 por ciento de dos proyectos en Oaxaca a la empresa Pinacle Mines, también canadiense.

La Horseshoe Gold Mining, también de Vancouver, adquirió 60 por ciento de las acciones de Almaden’s Fuego, una explotación minera en Oaxaca. La Linear Gold Corp, de Halifax, Canadá, también es dueña de un proyecto minero en ese estado.

También las compañías del país de la hoja de maple han mostrado interés por establecerse en el estado de Chiapas, otra de las entidades más empobrecidas de México, donde el gobierno federal ha otorgado por lo menos siete concesiones mineras que abarcan más de 727 mil hectáreas. Poco más de la mitad de esa tierras, es decir, unas 420 mil hectáreas, está en manos de dos empresas canadienses: la Linear Gold y la Frontier Developemt Group.

(Con información de Juan Carlos Miranda).

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CHINA: La agenda oculta de Xinjiang: petróleo, gas y oleoductos : Alfredo Jalife-Rahme

Bajo la Lupa

La agenda oculta de Xinjiang: petróleo, gas y oleoductos
Alfredo Jalife-Rahme
Foto Imagen tomada de la televisión del enfrentamiento entre policías y manifestantes en Urumqi, capital de Xinjiang, el pasado 5 de julioFoto Reuters

El contencioso del Tíbet es similar al de Xinjiang en cuanto se refiere a su sensible localización estratégica como a sus pletóricas materias primas.

A diferencia del Tíbet, poco conectado con los budistas aledaños, la relevante etnia uigur de Xinjiang (8.3 millones del total centroasiático de 11 millones), de origen turco-mongol, exhibe amplias redes con sus similares étnicos e islámicos en Asia central y Turquía.

De allí que el conflicto étnico-teológico entre la mayoría han y la minoría uigur en la amplitud china constituya un verdadero choque de civilizaciones del que se refocilan los huntingtonianos, quienes alientan la balcanización de China y su confrontación con el Islam (mil 500 millones de feligreses).

Conforme se profundiza el tsunami financiero global provocado por la dupla anglosajona de Estados Unidos y Gran Bretaña, se intensifica la espectacular ofensiva bélica de Washington y Londres en toda Eurasia, primordialmente en el añejo arco de la crisis propugnado por el fanático ultrarracista Bernard Lewis (muy cercano a Israel y a los neoconservadores straussianos), con el fin de cercar a las tres grandes potencias geoeconómicas emergentes: China, Rusia e India, que viven intensas conflagraciones en sus respectivas fronteras bajo el travestismo del jihadismo islámico, al unísono de los preparativos israelíes para atacar a Irán.

El paranoide Bibi Netanyahu (ver Bajo la Lupa, 12/7/09) ha lanzado a sus tres submarinos nucleares al mar Rojo, al golfo Pérsico y el mar Mediterráneo para amedrentar a Irán (Réseau Voltaire, 15/7/09), que aún no resuelve su crisis poselectoral.

El añejo arco de la crisis del fundamentalista israelí y teórico de los halcones anglosajones Bernard Lewis se entrelaza con lo que hemos denominado la línea Brzezinski que conecta la antigua Palestina a Irán y al binomio Afganistán-Pakistán, entre los paralelos 20 y 40 grados, que representa geopolíticamente el talón de Aquiles de China.

En este contexto habría que ubicar el reciente estallido étnico-teológico en la rica provincia islámica de Xinjiang, sexta parte del territorio chino que equivale a la superficie de Irán.

Rick Rozoff, colaborador de Global Research (10/7/09), desmenuza la mayor operación de combate desde la guerra de Vietnam del Pentágono y la OTAN desde Afganistán hasta el mar Caspio y Asia central con el fin de controlar las reservas de petróleo y sus oleoductos regionales.

¿La escalada de la dupla anglosajona –mediante su huntingtoniano choque de civilizaciones que ha incendiado las fronteras de Rusia, India y China– responde a la exigencia de un nuevo orden monetario mundial y una nueva divisa que sepulten al otrora omnipotente dólar?

F. William Engdahl, investigador estadunidense-alemán, demuestra cómo Washington juega en profundidad con China (Global Research, 11/7/09), cuyo artículo fue reproducido por China Daily (16/7/09) bajo el título sugestivo: La agenda oculta detrás de la violencia en Xinjiang.

Además de fracturar la cohesión del Grupo de Shanghai (SCO, por sus siglas en inglés), F. William Engdahl demuestra que algunos de los más importantes gasoductos de China pasan por Xinjiang en procedencia de Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán y Rusia.

F. William Engdahl, con fuertes vínculos con los servicios alemanes de inteligencia, indica que fue determinante el papel que jugó en los disturbios étnicos de Xinjiang la supuesta ONG independiente (sic) Fundación Nacional para la Democracia (FND): “la interferencia de Estados Unidos tiene poco que ver con los pretendidos abusos a los derechos humanos contra los uigures. Al contrario, tiene mucho que ver con la estratégica localización geopolítica de Xinjiang. La FND financia con 215 mil dólares al año al Congreso Mundial Uigur (CMU), con sede en Washington, que busca la creación del ‘Turkistán Oriental’ mediante la secesión de Xinjiang de China”.

La FND se vio implicada en la violencia del Tíbet en marzo del año pasado con el fin de mancillar la imagen china con antelación a los Juegos Olímpicos. Allen Weinstein (muy cercano a Israel y uno de los creadores legislativos de la FND), comentó en 1991 que gran parte de la actividad de la FND era realizada en manera encubierta por la CIA (¡súper-sic!) hace más de 25 años (cita de F. William Engdahl).

Por cierto, el neoconservador straussiano, eterno presidente de la FND y anterior consejero de la Comisión Kissinger (¡extra súper-sic!) Carl Gershman se defiende de ser un títere de la CIA.

¿Cómo puede un pretendido filántropo y demócrata como Gershman ser aliado de los halcones bélicos israelíes y neoconservadores straussianos como Irving Kristol y Norman Podhoretz? ¡Tales son los derechos humanos y la democracia de Estados Unidos e Israel: pura simulación!

F. William Engdahl desenreda la madeja de los financiamientos por el Congreso de Estados Unidos a la FND mediante receptores inocuos y filántropos como la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el sindicato AFL-CIO y el Centro para la Empresa Privada (¡extra súper-sic!) Internacional.

No fue casual que los disturbios étnico-teológicos en Urumqi (capital de Xinjiang) se hayan escenificado días después a la cumbre del Grupo de Shanghai (ver Bajo la Lupa, 14/6/09).

Tampoco fue coincidencia que el pasado 18 de mayo la FND haya realizado una conferencia de derechos humanos sobre Turkistán Oriental: 60 años bajo el régimen comunista chino. Entre sus copatrocinadores se encontraron Human Rights Watch (del megaespeculador George Soros, padrino de las revoluciones de color en la periferia rusa) y la Organización de las Naciones y Pueblos sin Representación (UNPO, por sus siglas en inglés), una extraña entidad balcanizadora de 57 multietnias que se acopla a los intereses desestabilizadores anglosajones.

La presidenta del CMU es Rebiya Kadeer, instrumento del Departamento de Estado, a juicio de Donald Kirk, quien expone que Washington financia a sus amigos (sic) uigures (Asia Times, 18/7/09): Estados Unidos se ha tropezado casi inadvertidamente en medio del conflicto étnico en China occidental del que no tiene ninguna oportunidad de salir airoso.

Mas allá de las instalaciones nucleares y satelitales chinas en su seno, la sensible ubicación estratégica de Xinjiang (comparte fronteras con Tíbet, India, Mongolia, Rusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, Afganistán y Pakistán) se dimensiona aún más debido a sus pletóricas reservas de carbón (40 por ciento del total), petróleo y gas natural (25 por ciento del total). La extracción de petróleo y gas en la rica provincia de Xinjiang (60 por ciento de su economía) se conecta con Shanghai.

¿Cómo responderá en forma civilizada China, al tiempo que proteja los intereses inalienables de sus minorías en Tíbet y Xinjiang, para levantar el ominoso desafío que le propinó la CIA, perdón, la FND, en su yugular económica y energética?
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POBREZA: con $1900 AL MES, 50 millones de personas: Se disparan miseria y desigualdad con felipe calderon inepto usurpador: México

  • Aumentó la pobreza en los dos primeros años de este gobierno
  • Sobrevive la mitad de los mexicanos con mil 900 pesos al mes
  • Los programas sociales han sido un paliativo, pero resultan insuficientes
  • La situación en las zonas rurales se agrava, señala estudio de la Sedeso
  • Sin acceso a la seguridad social, al menos 65 por ciento de los trabajadores
  • Crece 5.5 millones la cifra de mexicanos en pobreza patrimonial: análisis de la dependencia
  • Se disparan miseria y desigualdad en lo que va del sexenio: Sedeso
  • En el sector más marginado, nueve de cada 10 personas carecen de seguridad social, informa
  • Aún lejana, la meta del milenio sobre muertes maternas por cada cien mil nacidos vivos
Ángeles Cruz Martínez

La pobreza en el país ha aumentado en lo que va del sexenio. Con un ingreso mensual de mil 900 pesos en el área urbana y de mil 282 pesos en la rural, la mitad de la población estuvo el año pasado imposibilitada para cubrir sus necesidades básicas (educación, salud, alimentación, transporte). El número de mexicanos en pobreza patrimonial pasó de 46.1 millones a 50.6 millones entre 2006 y 2008, reveló el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso).

Un análisis del Coneval, realizado con base en los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2008, presentados el pasado 16 de julio, destaca que si bien la pobreza tuvo una tendencia decreciente entre 1992 y 2006, al pasar de 53.1 a 42.6 por ciento de personas en pobreza patrimonial, para 2008 el porcentaje subió a 47.4 puntos.

Aunque los programas sociales han sido un paliativo y servido para mejorar el acceso a algunos servicios, resultan insuficientes para aumentar los ingresos de los mexicanos y dotarlos de los satisfactores mínimos.

Destaca la situación en las zonas rurales (poblaciones con menos de 15 mil habitantes), donde 60.8 por ciento de los individuos se encontraba en pobreza patrimonial. En las áreas urbanas, el problema afectaba a 39.8 por ciento.

Como explicación de estos indicadores, el Coneval planteó que reflejan el inicio de la situación económica adversa a nivel internacional y nacional, aunque también admite que la superación de la pobreza pasa por dirigir la atención a los aspectos estructurales que la originan, a la vez que se otorga prioridad a las condiciones de vida de los grupos de población más vulnerables ante el impacto negativo de los cambios en el entorno económico.

El reporte, difundido ayer, señala que en 2008 19.5 millones de los mexicanos (18.2 por ciento) estaban en pobreza alimentaria. Sus ingresos mensuales per cápita, menores a 949 pesos en el área urbana y de 707 en la rural, les impidieron adquirir una mínima canasta alimentaria, aún si destinaran todas sus entradas a ese fin.

De esos mexicanos, 7.2 millones estaban en zonas urbanas y 12.2 millones en las rurales. En estas últimas la pobreza alimentaria afectaba a 31.8 por ciento de los habitantes.

La desigualdad en el salario también aumentó en los pasados dos años. Mientras en 2006 10 por ciento de los mexicanos más marginados concentraron 1.6 por ciento de los ingresos corrientes totales, para 2008 el porcentaje de esas percepciones se ubicó en 1.4 puntos.

En tanto, 10 por ciento de las personas con mayores ingresos del país se mantuvo con 39.3 por ciento de las percepciones totales corrientes.

Al analizar la situación de la pobreza de patrimonio en el periodo de 1992 a 2008, el reporte de Coneval indica que si bien el porcentaje disminuyó de 53.1 a 47.4, por el crecimiento poblacional el número de personas se incrementó de 46.1 a 50.6 millones. Algo similar ocurrió con la pobreza alimentaria, que en el mismo lapso pasó de 18.6 millones a 19.5 millones de personas.

Sin seguridad social, 65%

Otro indicador que da cuenta del rezago es la falta de acceso a la seguridad social, el cual se ha mantenido en el mismo nivel durante los pasados 16 años.

En 1992, 64.1 por ciento de los trabajadores no eran derechohabientes de alguna institución de seguridad social, es decir, carecían de un empleo formal. En 2008, 65.2 por ciento de la población económicamente activa estaba en la misma situación.

No obstante, en el sector de la sociedad más pobre, más de 90 por ciento no pertenece a ninguna de las instituciones de seguridad social.

En cuanto al impacto de los programas sociales, el Coneval resalta el aumento de la cobertura de servicios básicos de educación, salud y vivienda, principalmente, entre los menos favorecidos. También subraya la disminución de hogares con piso de tierra, que pasó de 22.3 a 18.9 por ciento entre 2006 y 2008.

Afirma, respecto a la cobertura de los programas sociales, que mientras 69.3 por ciento de los hogares nada tenían en 1992, el porcentaje disminuyó a 50.1 en 2006 y a 44.1 en 2008.

El mayor beneficio ha sido para 20 por ciento de los más pobres, 70 por ciento de los cuales eran beneficiarios en 2008 de alguna de las acciones sociales del gobierno federal.

Como ejemplo de la mejoría en las condiciones de salud de los mexicanos, el Coneval señala el incremento en la esperanza de vida, de 71.7 años en 1992 a 75.1 en 2008, y la reducción de la mortalidad infantil, de 31.5 a 15.2 decesos por mil nacidos vivos en el mismo periodo.

En contraste, el análisis reconoce rezagos, ya que a pesar de que la tasa bajó de 89 a 55 muertes maternas por cien mil nacidos vivos entre 1990 y 2007, todavía está lejana la meta del milenio de 22 muertes por cada cien mil nacidos vivos que se debería cumplir para 2015.

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