BUSCA, BUSCADOR

jueves, 10 de diciembre de 2009

¿Estado o comunidad? : Enrique Dussel*

¿Estado o comunidad?
Enrique Dussel*
Pareciera que las comunidades de los pueblos originarios actuales en América Latina pudieran desarrollar un modelo democrático político más adecuado que la forma de Estado burgués moderno. Tal posición es defendida por aquellos que piensan que la disolución del Estado es condición de posibilidad de un ejercicio justo de la política.

En su última obra, Commonwealth, Antonio Negri considera nuevamente la forma Estado como una institución propia de la modernidad burguesa (lo mismo que J. Holloway y otros intelectuales) que hay que superar para iniciar lo que pudiera llamarse propiamente la política.

Esta tesis, como es sabido, fue defendida por el anarquismo (como el de Bakunin). K. Marx se opuso a este último en el sentido de que desde el campo social, por la lucha de clases en el nivel económico, había que superar a) el trabajo asalariado y b) el capital como condición de posibilidad de c) la disolución del Estado, y no por una lucha política directa (como los anarquistas) contra el Estado.

Esta triple negación es el tema que expone con gran solvencia el antiguo asistente de G. Lukacs, expulsado muy joven de Hungría, István Mészáros, en su obra reciente Más allá del capital (2006). La diferencia de Mészáros, con respecto de los otros pensadores nombrados, es que expone a partir de esa triple negación la manera como Marx llega a una importante conclusión: "De aquí que él [Marx] mantuviera su definición preponderantemente negativa de la política hasta en sus últimos escritos, a pesar de su claro reconocimiento de que es necesario involucrarse en la política" (Mészáros, p. 532), y por esto mismo "no resulta en modo alguna sorprendente que Marx jamás haya logrado trazar aunque fuese los perfiles desnudos de su teoría del Estado" (p. 564). Esto no niega que "la elaboración de una teoría marxista del Estado es tanto posible como necesaria hoy en día" (Ibid.). Es decir, la deficiencia del marxismo posterior a Marx en torno a la cuestión del Estado se origina en este "hueco teórico" del mismo Marx que debemos llenar urgentemente. Pero el "hueco teórico" no es sólo sobre el Estado, sino en una labor que Marx nunca pudo cumplir en el campo político; es decir, desarrollar una crítica de todo el sistema de las categorías de la filosofía política burguesa (crítica que realizó en el campo económico).

Hablando personalmente con Samir Amin en un Foro Social Mundial de Porto Alegre me decía: "El Estado egipcio fue el primer Estado en sentido estricto de la historia mundial, hace 5 mil años". De la misma manera el incario en el Perú antes de la conquista, la organización política de las ciudades mayas o el altépetl azteca (como muestra) son estados tributarios (como los clasificaría Darcy Ribeiro en su obra El proceso civilizatorio). De manera que el Estado liberal moderno, manejado por la burguesía desde la revolución inglesa, es una forma de Estado particular, pero de ninguna manera la única. La superación de esta forma estatal no significa la disolución empírica del Estado como tal –que en sentido estricto es un postulado–. Y éste es el debate actual.

Algunos, como hemos dicho, en nombre de la organización política (o meramente social) de las comunidades originarias, tal como se encuentran hoy, las oponen a una forma de Estado liberal burgués, y se inclinan por el modelo de democracia directa de las comunidades indígenas actuales, sin Estado por lo tanto. En primer lugar, olvidan que las actuales comunidades son el resto de las naciones originarias que antes de la conquista (en las civilizaciones urbanas) tuvieron Estado, que comprendía a veces millones de miembros (como entre los incas). Allí había una organización estatal, no burguesa ni liberal, pero había Estado. En segundo lugar, pueden ser tomadas como un modelo ejemplar para ser aplicado a situaciones analógicas como las asambleas de barrios, pequeñas aldeas, fábricas, etcétera, donde la participación de democracia directa es esencial.

Pero, como hemos indicado en una colaboración anterior, esta participación en la base (y a través de mediaciones de la participación hasta el poder ciudadano en el nivel del Estado federal) no se opone, sino que debe fiscalizar las instituciones de la representación del Estado (transcapitalista, transliberal, transmoderno).

De manera que si oponer “representación versus participación” es una falsa contradicción (ya que hay que articularlas y definirlas en sus funciones distintas), de la misma manera “Estado versus comunidad democrática directa” es también una falsa contradicción, porque hay que saber articular ambas dimensiones en diversos niveles.

En un nuevo Estado (más allá del Estado moderno y burgués, que se iría acercando a la disolución del Estado por la disminución de la burocracia, la participación de las mayorías democráticamente en las decisiones, la transparencia de la representación, etcétera) la participación debe arrancar en la base de todas las instituciones (estatales) a partir de comunidades (cuya vida puede aprender muchísimo de los pueblos originarios tal como se encuentran en la actualidad en América Latina). Esto no se opone a que haya que inventar instituciones de participación a escala municipal, del Estado local o provincia, hasta llegar al Estado federal (por ejemplo, con el indicado poder ciudadano de la Constitución bolivariana). Pero esto no elimina, porque sería un idealismo voluntarista, la necesidad de la representación en los indicados niveles (municipal, del estado local o provincia, etcétera), que serían fiscalizado, mucho más estrictamente por las instituciones de participación.

Si alguien expresa: "La comunidad es socialismo-comunismo", habría que tomarlo con cuidado. En el nivel de la base popular: sí. Pero esto no es lo mismo que el "socialismo-comunismo" en el nivel de las comunidades políticas de millones de ciudadanos como pueden ser las de Brasil, Ecuador o la India.

Intentar poner como modelo a) la organización de la comunidad en la base poco numerosa (con la participación del ciudadano por medio de una democracia directa, lo que debería implementarse) con b) la organización de millones de ciudadanos es idealismo político, moralismo anarquizante; es comprometerse sólo en el nivel social, y optar por una posición negativa ante la política (puerta que dejó abierta el mismo Marx en la interpretación de I. Mészáros), lo que hace cometer decisiones estratégico-políticas discutibles. Y la cuestión es aún políticamente más relevante en situaciones como las que se dan en Bolivia, Venezuela o Chiapas, y por ello son posiciones que deben ser debatidas explícitamente, para no caer en dogmatismos vanguardistas o utópicos (en el sentido negativo de este último término).

* Filósofo
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México SA: CAMBIOS CARSTENS A BM, CORDERO A SHCP: Todo queda en familia y los cuates

México SA
  • Todo queda en familia
  • Prevalecerá la ineficiencia de los cuates
Carlos Fernández-Vega
Lento, pero seguro, al ahora inquilino de Los Pinos le llevó 11 años cobrar la factura. Finalmente se le hizo: mandar a paseo a Guillermo Ortiz, aunque ello implique trasladar de Hacienda al Banco de México la probada ineficiencia del doctor "catarrito", Agustín Carstens, el aplicado "soldado del señor presidente" que, si el Senado lo ratifica en el cargo, a partir de ya se encargará de la "autonomía" del banco central. Y para redondear el numerito, Felipe Calderón decidió mover al electorero Ernesto Cordero, con sus 6 millones de pobres adicionales durante su estancia en Sedesol (y lo que acumule en 2009), a la Secretaría de Hacienda, y encargar el asistencialismo oficial (que ellos llaman "política social") a un empresario sinaloense –senador panista con licencia– que hasta ayer se dedicaba –versión oficial– a promover pequeñas y medianas empresas en la Secretaría de Economía, junto al eficiente Gerardo Ruiz Mateos.

Todo queda en familia, en el círculo íntimo y con perspectiva para 2012, con el único mensaje claro: la fracasada política económica no se moverá un milímetro, se mantendrá la ineficiencia de los cuates, y de paso se perfila la sucesión, aunque quede claro que es verdaderamente misérrima la caballada del calderonismo, cuando su jamelgo es el itamita Ernesto Cordero, uno de los responsables del vertiginoso crecimiento de la pobreza en México, cuya única "virtud" es ser amigo del amigo, a quien debe todo tipo de huesos: el puesto en Banobras (director de Administración Integral de Riesgos), en la Secretaría de Energía (subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico), en la campaña electoral (coordinador de Políticas Públicas), y ahora en lo que llaman gobierno (subsecretario de Egresos en Hacienda y Crédito Público, titular de la Sedesol). Todos los cargos y "virtudes" de la mano de Felipe Calderón (la misma historia de Juan Camilo Mouriño).

A este amigo íntimo le ha encargado la diezmada Secretaría de Hacienda, mientras públicamente presume "estar convencido de presentar al Senado la mejor candidatura" para gobernar el Banco de México, es decir, la de Agustín Carstens, el fallido doctor "catarrito", hasta ayer titular de la SHCP, quien deja su voluminoso cuan indeleble sello: devaluación, subejercicio presupuestal, vertiginoso endeudamiento interno y externo, raquitismo fiscal, quiebra de las finanzas públicas y desplome de entre 7 y 8 por ciento del producto interno bruto en 2009, entre tantos otros elementos, virtudes que no parecen sustentar la referida presunción calderonista.

Así es. Si el Senado de la República le hace el favor a Calderón, aunque sea en contra de los intereses nacionales, el doctor "catarrito" despachará en la oficina que por 11 años ocupó Guillermo Ortiz, desde la cual fortalecerá la tesis autonómica del banco central y su independencia de Los Pinos, según ha dejado en claro el propio Carstens: "yo estoy para ayudarle al señor presidente, y si quiere que me vaya al Banco de México lo haré".

El hasta ayer titular de la Secretaría de Hacienda tiene una virtud: conoce muy bien el funcionamiento del Banco de México. Tanto, que, por ejemplo, fue pieza importante en uno de los incontables asaltos a la nación perpetrados por la familia financiera del sector público: como director de Investigación Económica (1994-1998) de esa institución colaboró decididamente en el armado y operación del "rescate" bancario, vía Fobaproa, con los dos gobernadores del banco central (Miguel Mancera Aguayo y Guillermo Ortiz, éste primero como secretario de Hacienda de Zedillo) que a los mexicanos sólo les costó –les cuesta– 20 por ciento del PIB (sin considerar la extranjerización del sistema de pagos).

Se supone que el citado atraco provocó el arrebato público de Felipe Calderón de exigir (1998) la decapitación de Guillermo Ortiz como gobernador del Banco de México, aunque lo cierto es que en privado no sólo avaló el uso de dineros públicos para fines privados, sino que, como presidente panista, instruyó a su bancada en San Lázaro para que votara favorablemente por la "legalización" de la voluminosa deuda producto del referido "rescate". De hecho (Foro Económico Mundial, Davos, Suiza, febrero de 2009), el doctor "catarrito" reivindicó el Fobaproa, al destacar que en el "rescate" bancario "se hizo lo mejor que se pudo". Y lo celebró mientras Felipe Calderón compartía el pan y la sal con Ernesto Zedillo –"ahora te comprendo mejor", le dijo tiernamente al ex mandatario– y proponía un Fobaproa mundial "para salvar la crisis". También por esas fechas el actual inquilino de Los Pinos presumía a su "muy buen equipo económico, probablemente uno de los mejores del mundo".

Eso sí, los amigos reacomodados por el amigo no pararon en compromisos. Agustín Carstens dijo que si el Senado lo palomea retomará (¿?) "la senda del crecimiento económico acelerado, multiplicar los empleos y abatir la pobreza", algo que se supone tenía que haber hecho desde la Secretaría de Hacienda, independientemente de que ninguno de esos elementos se cuenta dentro de las funciones del Banco de México. Algo similar pronunció Ernesto Cordero, especialmente lo relativo a la pobreza, algo que le correspondía como titular de Desarrollo Social, pero su paso por esa dependencia (cifras oficiales) le costó al país 6 millones de pobres adicionales.

Por si fuera poco el tino, a Felipe Calderón se le ocurrió designar titular de la Secretaría de Desarrollo Social a Heriberto Félix Guerra, ex integrante del Consejo Sinaloense de Hombres de Negocios, fallido candidato panista a gobernador de Sinaloa en 2004, senador blanquiazul con licencia y hasta ayer subsecretario para la Pequeña y Mediana Empresa de la Secretaría de Economía. Es de suponer que su padrino es el siempre atinado cuan efectivo Gerardo Ruiz Mateos, otro amigo del amigo.

Como siempre, surge una duda cuando se dan este tipo de movimientos de piezas. A la hora de los discursos, el funcionario removido (Carstens, en este caso) resulta el mejor de todos, el más valioso y exitoso del equipo, el de mayores logros, el que promovió avances históricos, etcétera, etcétera, lo que de ser cierto invitaría a no moverlo de la posición de la que precisamente se le desplaza. Si el doctor "catarrito" tuviera todas las virtudes, las "capacidades inmejorables", resumidas por Calderón en su perorata matinal de ayer, ¿para qué cambiar la pieza, la joya del gabinetazo? ¿A quién se le ocurre?

Las rebanadas del pastel

¿Qué no fue el propio inquilino de Los Pinos quien planteó la alternativa de "seguir en la inercia" o "impulsar cambios de fondo para transformar el país"? Pues bien, con los nombramientos de ayer optó por la primera.

cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx

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El presidente al mando de la economía: Samuel García

El presidente al mando de la economía
El Observador
Samuel García

2009-12-10•Negocios


Ayer el presidente Felipe Calderón se colocó al timón de la economía del país con el nombramiento de su amigo Ernesto Cordero como nuevo secretario de Hacienda.

Podría decirse que no es ninguna novedad. Era ampliamente conocido que el presidente Ernesto Zedillo se involucraba en los detalles de las decisiones económicas que se tomaron durante buena parte de su gobierno en un momento crítico para la economía. El propio Carlos Salinas de Gortari había seguido un patrón similar con las reformas económicas que impulsó. En todo caso, se puede argumentar que el Presidente como jefe del Ejecutivo puede y debe involucrarse en cada una de las decisiones del ámbito económico del país.

Sin embargo este es un caso distinto. El presidente Felipe Calderón puso por encima del mejor perfil que exige el puesto en un momento complejo como el actual, a la amistad y la confianza de los amigos; un rasgo ya característico de las decisiones en su gobierno.

Mas allá de la virtud de ser amigo del Presidente, Ernesto Cordero es un hombre inteligente, con formación técnica y profesional suficiente para enfrentar los retos que exige un cargo de alta responsabilidad. Pero la secretaría de Hacienda requiere no solo de conocimientos y confianza presidencial, sino también de una probada experiencia y de un elevado prestigio profesional en momentos como los que vive la economía del país.

El titular de Hacienda debe tener luz propia para cumplir su encargo y aunque es subordinado del Presidente, se espera de él capacidad de conducción, temperamento y personalidad incluso para convencer al Presidente y modificar sus decisiones cuando éstas afectarán la marcha de la economía.

Sin embargo la decisión del presidente Calderón no buscó ese perfil que se requiere en Hacienda. Por el contrario, colocó a un amigo fiel que ha transitado con él desde el PAN, pasando por Banobras, por la secretaría de Energía, por la campaña electoral y por la subsecretaría de Egresos de Hacienda. Siempre recibiendo indicaciones de su mentor.

Es probable que el Presidente y sus asesores no hayan leído bien el estado de cosas por las que transita la economía mundial y los potenciales riesgos que se tienen enfrente que podrían generar desequilibrios en los mercados financieros. Posiblemente el Presidente no tiene en su radar analítico la posibilidad de que un aterrizaje forzoso provocado por las burbujas financieras globales cause estragos en México y requieran de un piloto experimentado. Tampoco el Presidente ha sopesado que la llegada de Cordero a Hacienda podría provocar la salida de experimentados funcionarios como Alejandro Werner o José Antonio González Anaya e, incluso, de José Meade, que ha vivido un largo desgaste en los últimos dos años. También es probable que el Presidente no haya meditado lo suficiente en que Cordero requiere -para enfrentar los retos de la discusión fiscal y hacendaria que se avecina- de funcionarios altamente experimentados en cuestiones fiscales y tributarias de las que, por cierto, el nuevo secretario no es un conocedor.

Probablemente el Presidente no sopesó todo ello, sino solo que necesitaba allí un amigo en este último tramo de su gobierno para decir y hacer con la economía lo que bien le parece con miras a intentar salvarle el pellejo a su partido en las elecciones del 2012.
sgarcia@elsemanario.com.mx
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El cordero de Hacienda: Marcela Gómez Zalce

El cordero de Hacienda
A Puerta Cerrada
Marcela Gómez Zalce
2009-12-10•Política


• El ejemplo de Sinaloa…
• El PEF y la gasolina

El orgullo, mi estimado, se encuentra en el fondo de todos los grandes errores. Maravilloso el contexto de botones políticos en una mercería atiborrada de simulaciones, cinismos y desencuentros. El primero tiene que ver con la atractiva fotografía (Reforma) tomada hace dos décadas del actual alcalde de Culiacán, Jesús Vizcarra, quien aparece en un rancho privado rodeado de traviesos personajes del organizado crimen.

Jesús, delfín del gobernador Aguilar Padilla, ha salido a defender lo indefendible y le solicita a la PGR de Arturo Chávez Chávez una carta de buena conducta para continuar con sus aspiraciones políticas. Un guiño de buena voluntad de este (des)gobierno que lo deslinde de una foto que dice mucho desencadenando que Vizcarra pida audiencia con Chávez para revisar si a lo largo de su vida ha cometido algún ilícito.

Es probable, my friend, que Jesús no haya cometido violación alguna, pero lo que debe aclarar muy puntualmente, sin perderse en pendejadas jurídicas y cortinitas de humo, es qué hacía en un rancho propiedad de un poderoso narcotraficante. Porque el ejemplo de esta simpática fotografía tiene secuelas importantes en los mensajes que Sinaloa… y su polémico gobernador quieren enviar. Y efectivamente honran aquellito de dime con quién andas y te diré quién eres. El ejemplo para las nuevas generaciones de sinaloenses será que no hay límites, barreras, pudor y ética para aspirar a ser gobernador. Es el cinismo en su más pura expresión.

El dilema, mi estimado, es que no hay dilema. Lo que hay es la distintiva terquedad (moda sexenal) de Aguilar Padilla por imponer al alcalde de Culiacán como candidato, sin importar viejas imágenes que, by the way… compromete a ambos porque en la fotito Jesús ya contaba con la edad suficiente para saber el negocio de esos simpáticos revoltosos.

Pero al PRI de la bendita y virtuosa Beatriz Paredes no parece escandalizarle en absoluto que el encantador delfín de uno de sus gobernadores aparezca en una imagen rodeado de narcos. Sello que convierte a este partido en blanco fácil para una campaña de descalificaciones porque… el que se ríe se lleva y el que se lleva se aguanta. Y de ser Vizcarra el candidato, my friend, Sinaloa podrá presumir, además de ser un estado (bellísimo) atiborrado de traviesos, un ejemplo mundial para las nuevas generaciones del cinismo mexicano. El PRI y Aguilar Padilla enseñan que sí se puede y al diablo con la vergüenza.

El segundo botón es la terca decisión de Felipe de seguirle dando en la madre al país con sus pésimas decisiones. De desoír las señales enviadas por diversos sectores y especialistas que ante la volatilidad de la actual crisis le sugerían dejar a Carstens y a Ortiz en sus respectivas carteras y medirle el agua a los camotes económicos.

Pero no.

Calderón, más preocupado en las próximas elecciones, movió sus fichas. A Carstens —que ya estaba hasta la madre del gymboree (con minúsculas) en Los Pinos— le dio el BdM para darle flit a Guillermo Ortiz, con quien tuvo severos desencuentros en materia económica. El lamentable paso de Agustín por Hacienda resultando en errados diagnósticos y nula ejecución de medidas anticíclicas contrastan con su éxito de la incontinencia verbal y el talento en relaciones públicas con lacritas tricolores. Feliz y sin decoro, Carstens será gobernador del banco central…

¿Y Ernesto Cordero, apá…?

Representa la espléndida imagen de este sexenio. La imagen del chisguete. Sin pasado que le de credenciales suficientes para ser titular de Hacienda cuenta, of course, con lo único importante: la amistad de Felipe Calderón.

Su lealtad es pagada y se pavimenta una posible candidatura aunque (chill dorks) el 2010 trae descomunales retos en materia económica y falta medir las reacciones internacionales de tan, digamos, atinado nombramiento.

Ahora, mi estimado, la parte divertida…

Que radica en los arreglones que tejió Carstens con el PRI durante el accidentado jaloneo del PEF y que Cordero podría bien… no cumplir. Y como el billete es motor (de poder) electoral, las lacritas podrían quedarse sin gasolina. ¿Me sigue?

El aviso integral de Felipe y sus genialidades es que va por todas las canicas. Es el inicio de un nuevo capítulo de hostilidades por parte de un personaje inseguro, autoritario, indeciso e intolerante. Es ir construyendo el camino, acompañado de una inédita sordera, para el futuro, haiga sido como haiga sido.

¡¡Chingoooooón!!
gomezalce@aol.com
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La renuncia de Juanito : podria ir a la carcel por falsificar acta curp y rfc

Periodistas de El Universal
Bajo Reserva
10 de diciembre de 2009
Y LOS PANISTAS QUERÍAN TOMAR VENTAJA CON GUANITO
LAS SOBRINA-PRIMA DE FELIPE CALDERON YA SE LAMÍA LOS BIGOTES CON SU GRAN AMIGO "CABALLO DE TROYA" PARA ENTRAR A IZTAPALAPA.

¿LOS PANISTAS YA SABRÁN QUE CLASE DE PORQUERÍA SON?
JUANITO NUNCA HA SIDO UN LUCHADOR SOCIAL Y SE LE VINO EL MUNDO ENCIMA. POLITICOS MEDIOCRES. RATEROS.

Que Rafael Acosta Juanito renunciará en las próximas horas. A ese acuerdo llegó con Marcelo Ebrard. Parece que Juanito sí falsificó su acta de nacimiento, su Registro Federal de Contribuyentes y su CURP. Miguel Ángel Mancera, procurador capitalino, le informó sobre los cargos a los que se enfrenta, nos dicen. Esta vez, según la versión, renunciará de manera definitiva a Iztapalapa, y se lo ha jurado al jefe de Gobierno del DF, con quien se reunió la tarde de este miércoles. “A Juanito se le informó que puede ir a la cárcel por falsificar documentos oficiales y por realizar sus trámites ante las autoridades electorales con documentos falsos”, nos dice una fuente. Lo que hizo Ebrard en esta reunión privada fue recordarle los datos que, una noche antes, le dio Mancera: “La falsificación se castiga con prisión de 4 a 8 años y el castigo puede incrementarse hasta el doble si se trata de un servidor público…”

¿Ernesto Cordero para Hacienda? No. Ni Agustín Carstens para Banxico. Hasta el martes en la noche, antes de que Felipe Calderón los convocara, esa era la posición de muchos senadores panistas. Por eso el nombramiento de Carstens se salió de los tiempos ordinarios. La oposición fue real, y hubo muchas dudas entre ellos, como las que se plantearon ayer en los comederos políticos una vez que se dieron los enroques. “Yo soy un empresario cualquiera, identificado con PRI o PRD. Tengo un problema o traigo un proyecto de desarrollo importante. ¿Qué trato recibiré del nuevo secretario de Hacienda, precandidato del hombre más poderoso del Estado? ¿Ni me acerco? O, desde ahora, ¿espero que me presionen?” Otra: “¿Por qué lo hace Calderón, si hasta Vicente Fox, y no se diga los priístas, cuidaron de no politizar Hacienda?” Una más: “Si ya no fue un gabinete de especialistas, sino de amigos, ¿por qué no enviar al delfín a otro puesto, también lucidor, pero menos riesgoso para el país?”

Alejandro Werner, subsecretario de Hacienda, lo dijo: quiere irse a Banxico. Adivine por qué. Werner pertenece a una casta de especialistas que por muchos años el Estado ha entrenado para garantizarse cuadros, como lo hace una nación que respeta sus instituciones. Pero no sólo él se quiere ir, ni es sólo a ése nivel, ni sólo en Hacienda. También en Sedesol.La llegada de un desconocido (Heriberto Félix Guerra) que viene de una secretaría (Economía) de bajo perfil fue tomado por esos de por sí molestos con Cordero como el colmo.

Apunte final: Rafael Acosta dijo ayer que nació en 1960 y que se llama Ponfilio. Pero un día antes dijo que nació en 1958 y que no se llamaba Ponfilio. Le gusta que le llamen Juanito y Juanito no tiene edad. Usted, ¿cuántos años le calcula? ¿Cuál será su verdadero nombre?
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Recibe abucheos y huevazos en acto en la explanada delegacional
Rafael Acosta cambia versión: ahora afirma que no nació en 58, sino en 60

Josefina Quintero y Claudia Álvarez Laris

Periódico La Jornada
Jueves 10 de diciembre de 2009, p. 37

Juanito decidió dejar en manos de sus abogados el asunto de su identidad. Un día después de que aseguró llamarse Rafael Acosta Ángeles, y haber nacido en 1958, anoche se desdijo y afirmó que su nombre completo es Rafael Ponfilio Acosta Ángeles, y haber nacido el 17 de julio de 1960. Luego de una atropellada ceremonia de Encendido del Fuego Nuevo, Acosta Ángeles no logró explicar las contradicciones en que incurrió y rechazó que el martes pasado haya hecho esas declaraciones, y retó a que se lo demostraran.

De la existencia de las dos actas de nacimiento diferentes detectadas por el Gobierno del Distrito Federal responsabilizó al Partido del Trabajo. Dijo que fue ahí donde perdieron el documento. "Yo les entregué los documentos que me pidieron, fueron ellos quienes me perdieron un acta". Sin embargo, se conoció que con dicho documento tramitó su clave única de registro de población (CURP) y la credencial de elector, además de que el 7 de julio pasado festejó su cumpleaños 51, y lo hizo públicamente. Con dicho dato se hace evidente que ostentaba una identidad que ahora el delegado desconoce. Para evitar más cuestionamientos, sólo respondió que el asunto está en manos de sus abogados y serán ellos quienes digan lo que procede. Rafael Acosta afirmó que no se irá de la delegación.

Vigilancia extrema

En su primera salida a la explanada delegacional, para dar inicio al Festival Cultural del Fuego Nuevo, Acosta recibió todo tipo de insultos de simpatizantes de Clara Brugada, quienes se mantienen en plantón para exigir su salida.
Foto
Rafael Acosta Ángeles, titular de Iztapalapa, fue abucheado durante un acto oficial en la explanada de la sede delegacional, y salpicado con huevos que le arrojaron seguidores de Clara Brugada, pese al fuerte dispositivo de seguridad en torno a su persona. En la imagen, un colaborador le limpia el rostro con una gorraFoto Latitudes Press -


Pese al amplio resguardo de elementos de seguridad, que formaron una valla, Acosta no salió ileso. Recibió restos de los huevos que se estrellaron en los escudos de los granaderos. Por cierto, desde que se inició el conflicto, por lo menos 33 colonias de Iztapalapa, la segunda delegación donde más delitos se cometen, se quedaron sin vigilancia de elementos policiacos. Según datos de la Coordinación General de Seguridad Pública de la demarcación, de los 532 policías auxiliares contratados por la delegación Iztapalapa para vigilar esas zonas, 300 fueron enviados al edificio delegacional para resguardar la integridad de Rafael Acosta.

Los 232 policías restantes, informó una fuente de dicha coordinación, realizan labores policiacas en parques, centros deportivos y oficinas de gobierno ubicadas en la jurisdicción. Quince de las colonias afectadas se encuentran en la zona limítrofe con la delegación Iztacalco, muy cerca de la estación Aculco del Metro; ocho más están en el centro de la demarcación, siete entre Periférico y Ermita Iztapalapa, y el resto se ubican en la zona aledaña a la cárcel de Santa Martha. Antes de la llegada de Juanito al gobierno delegacional de Iztapalapa, 25 policías auxiliares adscritos al agrupamiento 52 custodiaban todo el inmueble por cada uno de los dos turnos. Ahora ese número está asignado a cada uno de los seis accesos de la delegación.

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Obama no estaba obligado a un acto cínico: Fidel Castro Ruz

Obama no estaba obligado a un acto cínico
Fidel Castro Ruz
En los párrafos finales de una Reflexión titulada "Las campanas están doblando por el dólar", elaborada hace dos meses, el 9 de octubre de 2009, hice una referencia al problema del cambio climático adonde el capitalismo imperialista ha conducido a la humanidad.

“‘Estados Unidos -dije, refiriéndome a las emisiones de carbono- no está haciendo ningún esfuerzo real. Sólo están aceptando un 4% de reducción con respecto al año 1990?”. En ese momento los científicos exigían un mínimo que fluctuaba entre el 25 y el 40% para el año 2020.

De inmediato añadí: “En horas de la mañana de hoy viernes 9, el mundo se despertó con la noticia de que "el Obama bueno" del enigma, explicado por el Presidente Bolivariano Hugo Chávez en las Naciones Unidas, recibió el Premio Nobel de la Paz. No siempre comparto las posiciones de esa institución, pero me veo obligado a reconocer que en estos instantes fue, a mi juicio, una medida positiva. Compensa el revés que sufrió Obama en Copenhague al ser designada Río de Janeiro y no Chicago como la sede de las Olimpíadas del 2016, lo cual provocó airados ataques de sus adversarios de extrema derecha.”

"Muchos opinarán que no se ha ganado todavía el derecho a recibir tal distinción. Deseamos ver en la decisión, más que un premio al Presidente de Estados Unidos, una crítica a la política genocida que han seguido no pocos presidentes de ese país, los cuales condujeron el mundo a la encrucijada donde hoy se encuentra; una exhortación a la paz y la búsqueda de soluciones que conduzcan a la supervivencia de la especie."

Era obvio que observaba cuidadosamente al Presidente negro electo en un país racista que sufría profunda crisis económica, sin prejuzgarlo por algunas de sus declaraciones de campaña y su condición de jefe del ejecutivo yanki.

Casi un mes después, en otra Reflexión que titulé "Una historia de ciencia ficción", escribí lo siguiente:

"El pueblo norteamericano no es culpable, sino víctima de un sistema insostenible y lo que es peor: incompatible ya con la vida de la humanidad."

"El Obama inteligente y rebelde que sufrió la humillación y el racismo durante la niñez y la juventud lo comprende, pero el Obama educado y comprometido con el sistema y con los métodos que lo condujeron a la Presidencia de Estados Unidos no puede resistir la tentación de presionar, amenazar, e incluso engañar a los demás."

De inmediato añado: "Es obsesivo en su trabajo; tal vez ningún otro Presidente de Estados Unidos sería capaz de comprometerse con un programa tan intenso como el que se propone llevar a cabo en los próximos ocho días."

Analizo, como puede observarse en esa Reflexión, la complejidad y las contradicciones de su largo recorrido por el Sudeste asiático y pregunto:

"¿Qué piensa abordar nuestro ilustre amigo en el intenso viaje?" Sus asesores habían declarado que hablaría de todo con China, Rusia, Japón, Corea del Sur, etcétera, etcétera.

Es ya evidente que Obama preparaba el terreno para el discurso que pronunció en West Point el 1º de diciembre de 2009. Ese día se empleó a fondo. Elaboró y ordenó cuidadosamente 169 frases destinadas a tocar cada una de las "teclas" que le interesaban, para obtener de la sociedad norteamericana su apoyo a una estrategia de guerra. Adoptó poses que harían palidecer a las Catilinarias de Cicerón. Ese día tuve la impresión de estar escuchando a George W. Bush; sus argumentos en nada se diferencian de la filosofía de su antecesor, excepto por una hojita de parra: Obama se oponía a las torturas.

El jefe principal de la organización a la que se atribuye el acto terrorista del 11 de Septiembre, había sido reclutado y entrenado por la Agencia Central de Inteligencia para combatir contra las tropas soviéticas y ni siquiera era afgano.

Las opiniones de Cuba condenando aquel hecho y otras medidas adicionales fueron proclamadas ese mismo día. También advertimos que la guerra no era el camino para luchar contra el terrorismo.

La organización del Talibán, que significa estudiante, surgió de las fuerzas afganas que luchaban contra la URSS y no eran enemigas de Estados Unidos. Un análisis honesto conduciría a la verdadera historia de los hechos que originaron esa guerra.

Hoy no son los soldados soviéticos, sino las tropas de Estados Unidos y la OTAN las que a sangre y fuego ocupan ese país. La política que se ofrece al pueblo de Estados Unidos por la nueva administración es la misma de Bush, quien ordenó la invasión de Iraq, que nada tenía que ver con el ataque a las Torres Gemelas.

El Presidente de Estados Unidos no dice una palabra de los cientos de miles de personas, incluidos niños y ancianos inocentes, que han muerto en Iraq y Afganistán y los millones de iraquíes y afganos que sufren las consecuencias de la guerra, sin responsabilidad alguna con los hechos ocurridos en New York. La frase con que concluye su discurso: "Dios bendiga a Estados Unidos", más que un deseo, parecía una orden al cielo.

¿Por qué Obama aceptó el Premio Nobel de la Paz cuando ya tenía decidido llevar la guerra en Afganistán hasta las últimas consecuencias? No estaba obligado a un acto cínico.

Anunció luego que recibiría el Premio el día 11 en la capital de Noruega y viajaría a la Cumbre de Copenhague el 18.

Ahora hay que esperar otro discurso teatral en Oslo, un nuevo compendio de frases que ocultan la existencia real de una superpotencia imperial con cientos de bases militares desplegadas por el mundo, doscientos años de intervenciones militares en nuestro hemisferio, y más de un siglo de acciones genocidas en países como Vietnam, Laos u otros de Asia, África, el Medio Oriente, los Balcanes y en cualquier parte del mundo.

El problema ahora de Obama y sus aliados más ricos, es que el planeta que dominan con puño de hierro se les está deshaciendo entre las manos.

Es bien conocido el crimen cometido por Bush contra la humanidad ignorando el Protocolo de Kyoto y dejando de hacer durante 10 años lo que debió hacerse desde mucho antes. Obama no es ignorante; conoce como conocía Gore, el grave peligro que amenaza a todos, pero vacila y se muestra débil frente a la oligarquía irresponsable y ciega de ese país. No actúa como un Lincoln, para resolver el problema de la esclavitud y mantener la integridad nacional en 1861, o como un Roosevelt, frente a la crisis económica y el fascismo. El martes lanzó una tímida piedra en las revueltas aguas de la opinión internacional: la administradora de la EPA (Agencia de Protección Ambiental) Lisa Jackson, declaró que las amenazas para salud pública y el bienestar del pueblo de Estados Unidos que significa el calentamiento global, le permiten a Obama adoptar medidas sin contar con el Congreso.

Ninguna de las guerras que han tenido lugar en la historia, significan un peligro mayor.

Las naciones más ricas tratarán de lanzar sobre las más pobres el peso de la carga para salvar la especie humana. Debe exigírseles el máximo de sacrificio a los más ricos, un máximo de racionalidad para el empleo de los recursos, y un máximo de justicia para la especie humana.

Es probable que, en Copenhague, lo más que se logre sea un mínimo de tiempo para alcanzar un acuerdo vinculante que sirva realmente para buscar soluciones. Si eso se logra, la Cumbre significaría al menos, un modesto avance.

¡Veremos qué ocurre!

Diciembre 9 de 2009

12 y 34 p.m.
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Festival navideño: Itacate

Itacate

Festival navideño
Marco Buenrostro y Cristina Barros
La ciudad empieza a prepararse para las celebraciones decembrinas. En este ambiente tuvo lugar, el fin de semana pasado, el primer Festival Gastronómico Navideño del Centro Histórico en el claustro del convento de Regina Coeli, que se ubica en la calle del mismo nombre, esquina con Bolívar. En la organización participaron Ritos y Retos, la Autoridad y el Fideicomiso, todos del Centro Histórico.

Este convento, fundado en 1553 según algunos, o en 1570 según otros, fue reconstruido y reinaugurado en 1731. Ahí tuvieron su sede las monjas concepcionistas que amasaban el pan y, cuenta Guadalupe Gómez Collada, fueron famosas por sus eficaces emplastos y pomadas para paliar dolores.

La iglesia principal se conserva y luce sobria fachada labrada en cantera gris; lo mismo ocurre con la capilla de los Medina Picazo, familia que contribuyó de manera importante al sostén de ese monasterio de clausura.

En algunos de los patios, pues otros corresponden a un asilo administrado por una fundación de beneficencia, diversos restaurantes del Centro ofrecían especialidades navideñas; fue el caso de las tortas de bacalao y romeritos de El Cardenal, de El Águila Real, de Sanborns y aun del grupo cultural Ritos y Retos.

También se podía degustar comida yucateca del Coox Hanal, tacos de los restaurantes Carnitas de Tehuacán y El Taquito Restaurant Taurino, antojitos de El Huarache, dulces y otras delicias árabes del Al Alandalus y el H’elus, picones y jamoncillos de la más que centenaria Dulcería de Celaya, buñuelos de Mi Abue, rompope de sabores, chocolate, pan de yema y quesillo de Oaxaca surtidos por Yolanda Moguel, así como almendrado, adobo de avellana y otros moles de Gourt Mole.

Para empezar no faltaban los mezcales, la cerveza y las aguas frescas para acompañar, y el centenario café Equis para cerrar. El Mercado de San Juan estuvo representado por los embutidos de El Porvenir y los quesos de Gastronómica San Juan.

Había amplios espacios para comer entre amigos y la familia. Los estudiantes de la Universidad del Claustro de Sor Juana y el chef pastelero del Al Alandalus impartieron clases y talleres de cocina. También se podían adquirir panes y pasteles de la Casa de Oficios de la Fundación Centro Histórico y de la pastelería Del Camino.

La Zamorana ofrecía los adornos de papel picado y los farolitos navideños; algunos establecimientos tomaban pedidos para la cena de Navidad. Los comerciantes entregaron las ganancias recaudadas al asilo que ahí se encuentra. Deseamos larga vida a este acto, que esperamos se repita el próximo año.

marcri44@yahoo.com.mx

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Derechos humanos: Miguel Ángel Granados Chapa

PLAZA PÚBLICA
Derechos humanos
Miguel Ángel Granados Chapa
10 Dic. 09

No se puede celebrar el día de los derechos humanos en México, mientras arrecian las violaciones a los mismos, las agresiones a los defensores de tales derechos y el órgano nacional respectivo está en pleno deterioro

Desde hace 61 años en que se emitió la Declaración Universal de Derechos Humanos, el 10 de diciembre se consagra a informar y reflexionar sobre el respeto y la vigencia de esas prerrogativas de las personas, factor indisoluble de todo régimen democrático.

En México no podemos hoy festejar este día. Por doquier se perciben violaciones a esos derechos e incapacidad estatal o carencia de voluntad para indagar tales infracciones y castigar a quienes las cometen. Por si algo faltara en ese triste panorama, el órgano del Estado que debería ser salvaguarda de las personas se deterioró notoriamente en los años recientes y la sucesión de su titular, lejos de abrir expectativas de un porvenir menos opaco y más eficaz, significa un declive aún más veloz hacia profundidades más hondas.

Anteayer fue presentado un informe de Amnistía Internacional sobre violaciones a derechos humanos cometidas por miembros del Ejército. No hace falta subrayar la relevante presencia de esa organización en la observación y denuncia de agravios a las personas en todo el mundo, de suerte que no es trivial el acerbo juicio contras las autoridades mexicanas que se desprende de su reporte, que es en algún sentido confirmación del que hace varios meses presentó otro organismo de similar naturaleza, Human Rights Watch, sobre el mismo tema aunque con fundamentos e información diferentes. Los dos informes coinciden, sin embargo, en que por razones estructurales y coyunturales no se propicia ni se aplican castigos a los violadores que visten uniforme. Y bien se sabe que no hay mejor caldo de cultivo que la impunidad para que crezcan las infracciones, los abusos y excesos.

Esa impunidad se ha evidenciado, por enésima ocasión, en el caso de dos desaparecidos emblemáticos, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, militantes del Ejército Popular Revolucionario, de los que nada se sabe desde mayo de 2007. A pesar de que no son por desgracia los únicos, su caso ha dado lugar la integración del libro Desapariciones forzadas, compuesto por la sola documentación resultante del esfuerzo fallido de una comisión mediadora que se dispersó ante la evidente intención del gobierno de no sólo pretender inocencia en aquella desaparición sino omitir todo avance en la averiguación previa iniciada por la denuncia de la privación ilegal de la libertad de esas personas. Ese libro será presentado hoy en la benemérita organización civil Servicios y Asesoría para la Paz.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la oficina del ombudsman, debería ser un valladar contra esas violaciones y actuar no sólo en busca de remedios y castigos en casos particulares, sino promoviendo políticas de Estado que generen condiciones de respeto a los derechos de las personas. En vez de proceder en tal sentido, la cúpula que dirigió la CNDH en los años recientes la convirtió en una pesada maquinaria burocrática, propensa al despilfarro y al cultivo de apariencias más que al cumplimiento de sus altos objetivos, para lo cual serviría su carácter de órgano constitucional autónomo.

La conclusión del decenio en que la CNDH fue encabezada por el doctor José Luis Soberanes fue ocasión propicia para su reconstrucción. El procedimiento de designación del nuevo titular, sin embargo, fue capturado por intereses partidarios y personales ajenos a los fines institucionales de la Comisión. La trayectoria de algunos candidatos, su solvencia ética, la prestancia con que respondieron a la comisión senatorial responsable de componer la terna de que el pleno del Senado eligió al presidente del órgano federal, nada de eso sirvió ante el hecho, comprobado sin lugar a dudas, de que el nombramiento de Raúl Plascencia Villanueva como sucesor de Soberanes, tras haber sido su colaborador y notoriamente su candidato, se fraguó aun antes del procedimiento formal que de ese modo quedó reducido a la condición de mascarada, a pesar de que lo dirigió la enhiesta figura de Rosario Ibarra.

En el afán de conservar una esperanza, por tenue que fuera, hubo quienes supusieron posible que el ombudsman curara la ilegitimidad de su origen con un desempeño acorde con las necesidades sociales en esta materia. Cabe esperar poco en tal sentido después de la integración del equipo ejecutivo de la CNDH. Fue llamativa de inmediato la designación como tercer visitador de Daniel Romero Mejía, simplemente presentado como ex dirigente empresarial, sin experiencia alguna en el ámbito en que ahora deberá cumplir delicadas encomiendas. Pero ése es su defecto menor.

Abogado por la Universidad Autónoma de Baja California, como su ahora jefe Plascencia Villanueva, y amigo personal suyo, Romero Mejía ha hecho carrera como funcionario medio en la Procuraduría General de la República y en el gobierno federal, donde no hizo huesos viejos. Trabajó en la Secretaría de Gobernación durante el sexenio salinista y en la propia Presidencia de la República en la primera administración panista. Súbitamente dejó la burocracia y apareció en Tijuana como líder de Consejo Coordinador Empresarial de esa ciudad; y presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora.

Según información del semanario Proceso (de cuyo número 1727, que está en circulación, proceden los datos anteriores), la designación de Romero Mejía es parte de la política que condujo a Plascencia Villanueva a la CNDH y que responde a los intereses de Jorge Hank Rohn, el impresentable ex alcalde de Tijuana. El senador Fernando Castro Trenti habría sido el operador.



Cajón de Sastre

Si, como las apariencias indican, fue una motivación personalísima, ajena a las atribuciones de su cargo, la que condujo al presidente Calderón a no proponer una nueva reelección de Guillermo Ortiz como gobernador del Banco de México, se ha añadido un factor más a la descalificación que padece México como el país que peor enfrenta la crisis. No es compatible con las responsabilidades de un gobernante en apuros el otorgar lugar privilegiado a sus fobias y sentimientos personales. Los reconcomios que separan desde hace más de una década a Calderón y a Ortiz debieron ser dejados de lado en esta delicada coyuntura porque el prestigio y la presencia internacional de director del banco central son parte del herramental para promover la economía de un país. Y si bien Agustín Carstens puede guardar una posición semejante, para llenar su hueco se echó mano de un novato carente del perfil requerido en esta coyuntura.


miguelangel@granadoschapa.com
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¿Qué hacer con nuestra gran guerra civil?: Lorenzo Meyer

AGENDA CIUDADANA
¿Qué hacer con nuestra gran guerra civil?
Lorenzo Meyer
10 Dic. 09

La justicia de una gran rebelión social no es garantía de su éxito final, y la Revolución Mexicana es un ejemplo de ello

Guerras en torno a una guerra

En toda guerra, en particular en las civiles, cuando cesa el fuego se inicia otro combate, incruento pero sin término: el de su interpretación. Eso sucedió con la Revolución Francesa, la Guerra de Secesión norteamericana o con la Revolución Mexicana, especialmente cuando estamos a punto de conmemorar su centenario.



Relativo

Cada tanto se reconstruye e interpreta al pasado según las preocupaciones del presente. Y dentro de cada época hay juicios encontrados porque en su realidad cotidiana hay intereses objetivos en pugna. En la elaboración de toda historia se debe intentar la "imparcialidad" y la "certeza". Sin embargo se trata de objetivos imposibles. Nunca nadie podrá recrear "lo que realmente pasó" y menos juzgar "sin ira y con estudio" un acontecimiento tan controvertido como una guerra civil. La simple incorporación o rechazo de datos inclina el relato y la interpretación en una dirección o en otra.



Una respuesta tajante

En torno al qué hacer con la Revolución Mexicana, Roger Bartra aconseja que lo mejor es enterrarla y poner la energía en el futuro, en la construcción de una democracia moderna y una economía dinámica (La Jornada, 21 de noviembre). Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda, en un ensayo en torno al futuro de México, aseguran que: "La historia acumulada en la cabeza y en los sentimientos de la nación... obstruye su camino al futuro" (Nexos, noviembre, 2009).

Pero hay otras propuestas. Estados Unidos envuelve cada uno de sus proyectos de futuro en las luchas del pasado: Barack Obama, por ejemplo, se inspiró en el Lincoln de la guerra norte-sur para integrar su gabinete y en el segundo de los Roosevelt -en los 1930- para enfrentar la gran crisis económica que estalló el año pasado. Otra respuesta interesante se está dando en Rusia. Ahí Andrei Zubov y 45 historiadores más acaban de publicar Rusia en el siglo XX. Por informaciones de la prensa internacional sabemos que este libro en dos tomos ha causado ya una conmoción porque intenta dar una visión desde el aquí y ahora de la última etapa del zarismo, de la revolución bolchevique y del régimen soviético que le siguió. ¿Qué tan significativo es repensar la historia revolucionaria rusa? Según, Aleksandr Arkhangelsky, un conductor de televisión y columnista, "la sociedad no está satisfecha y busca en el futuro respuesta a la pregunta ¿quiénes fuimos? y en el pasado respuesta a ¿quiénes vamos a ser?". Para el comentarista, "nos esperan tiempos serios, pues la conciencia histórica colectiva de Rusia se agudiza en vísperas de cambios sustantivos" (The New York Times, 24 de noviembre, 2009).

Es válido intentar mandar al olvido a nuestra gran guerra civil de hace 100 años, pero eso no significa que el pasado haga caso y se vaya. La alternativa es volver a someter a examen a la Revolución Mexicana, que no es otra cosa que examinarnos en el aquí y ahora. Los individuos, como las colectividades, sólo pueden entender a cabalidad su situación y sus opciones de futuro si son conscientes de lo que ya fueron e hicieron y asimilan positivamente esa experiencia hasta convertirla en parte de su carta de navegación de cara al futuro.



Las revisiones

El intento de reflexión sobre nuestras guerras civiles ha sido continuo. A diferencia de lo que aconteció en la URSS, en México el juicio sobre el pasado es ejemplo de pluralismo. En el campo de la historia de la Revolución Mexicana, las versiones siempre fueron varias y contrastantes. José Vasconcelos, por ejemplo, elaboró una desde su frustración y desde la derecha. Jesús Silva Herzog presentó otra, crítica pero positiva. La lista es larga, en 1947 Daniel Cosío Villegas publicó "La crisis de México" donde fundamentó por qué la Revolución Mexicana había fracasado en su empeño último: hacer de México un país justo, pero tendría éxito si podía revertir la tendencia y volver al espíritu original. Y esa discusión continúa hasta el presente.



Ayer y hoy

En The Civic Culture (Princeton, N. J., Princeton University, 1963), los profesores Gabriel Almond y Sidney Verba examinaron las actitudes y valores políticos en cinco países, uno de ellos México. Entre sus muchos hallazgos hay uno que aquí importa: el grueso de los mexicanos se sentían orgullosos de los grandes momentos de su historia política, entre ellos el movimiento de 1910. En contraste, casi medio siglo más tarde, una encuesta de Consulta Mitofsky publicada el 15 de noviembre encontró que sólo el 11% de los mexicanos considera importante celebrar la Revolución Mexicana. En un sentido estadístico, Bartra, Castañeda y Aguilar Camín le dan gran lanzada a moro muerto, pues la actitud hoy dominante frente al movimiento de 1910 es de indiferencia. Si México está mal -y vaya que lo está- no es porque sea "prisionero de su historia" sino por otras razones.



Desde aquí

Desde el 2009, la guerra civil iniciada hace un siglo debe verse, primero, como resultado de un fracaso mayúsculo de la élite del poder de entonces; su incapacidad de cambio, su abuso del poder y su corrupción, la pagaron muy caro todos. El movimiento de 1910 fue de izquierda, pero desatado por el fracaso de la derecha.

En la medida en que la lucha iniciada por Madero puso fin a una dictadura -dictablanda, para estándares actuales- y a un sistema oligárquico, ese movimiento amplió los grados de libertad de la sociedad mexicana, pero finalmente no alcanzó su meta y a partir de 1940 las derechas, pues son varias, fueron las beneficiadas y no las mayorías.

Si la Revolución Mexicana debe ser recordada hoy, es para sacar una lección de los errores de la elite que la motivó. Si debe ser celebrada, debe serlo sólo por el espíritu que la animó en sus mejores momentos: el espíritu de la justicia. En una sociedad diseñada hace casi cinco siglos como colonia de explotación, como sociedad de desiguales por naturaleza, la guerra civil de 1910-1920 llevó a una expansión de la conciencia del derecho a la igualdad. La reforma agraria fue el gran instrumento del cambio, pero tuvo una vigencia muy limitada, pues justo cuando se llevó a cabo, durante el cardenismo, México empezó a dejar de ser la sociedad rural de siglos para convertirse en urbana. Por otro lado, el nacionalismo que entonces arraigó, constituyó la única defensa posible para un país pobre y vecino de una gran potencia, Estados Unidos, que era y sigue siendo, agresivamente nacionalista.



El lado obscuro

El "sufragio efectivo" -motivo inicial de la rebelión- nunca tuvo oportunidad de ser efectivo y el proceso desembocó en la construcción de uno de los sistemas autoritarios más exitosos del siglo XX. Al final, la guerra civil no logró la destrucción del Porfiriato sino simplemente su modernización. El nuevo sistema de poder ya no dependió de un dictador sino de un partido que ya no estaba sostenido sólo por una oligarquía -base social siempre precaria- sino que incorporó, subordinándolos, a obreros, campesinos, clase media y a la nueva burguesía y controló al Ejército. La cooptación fue su arma más importante de control, pero cuando desató la represión, ésta no tuvo más límite que la voluntad presidencial.

El nuevo régimen fortaleció una cultura cívica basada en la simulación, en el desprecio por la norma jurídica y en el respeto por la regla no escrita. La impunidad y la no rendición de cuentas deben ponerse en el lado negativo de la Revolución Mexicana. Finalmente, la corrupción que hoy caracteriza a México no tuvo su origen en lo que ocurrió a partir de 1910, pero entonces echó raíces más profundas.

La oligarquía Porfirista desapareció, pero surgió otra, tan o más voraz que la anterior. La subordinación de la nueva oligarquía al presidencialismo autoritario fue uno de sus límites, pero al final del siglo pasado desaparecido ese presidencialismo, la sociedad mexicana quedó a merced de los actuales "poderes fácticos", que son tan o más dañinos que los del pasado.



Un balance siempre provisional

La rebelión de 1910 surgió de la demanda de justicia de una sociedad por largo tiempo humillada. De la explosión nació una utopía que por un tiempo revitalizó al presente. Sin embargo, agotada la promesa, el país desembocó en un arreglo institucional tan injusto como corrupto. La búsqueda de la salvación individual volvió a ser la única motivación tanto para las mayorías como para las élites. Hoy, el legado de esa gran guerra civil es ambivalente y se le puede resumir así: la tolerancia de la sociedad ante la irresponsabilidad y corrupción de sus dirigencias tiene un límite, pero la justicia de una rebelión no es garantía suficiente de su éxito final.
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