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lunes, 4 de enero de 2010

México SA: Los de Fox y Calderón, los peores gobiernos en 80 años: Carlos Fernández-Vega

México SA
  • Los de Fox y Calderón, los peores gobiernos en 80 años
  • Segunda década perdida para el país
Carlos Fernández-Vega
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Vicente Fox y Felipe Calderón, durante un desayuno en el hotel María Isabel Sheraton el 3 de diciembre de 2005 en la ciudad de MéxicoFoto José Antonio López
Delirante, el calderonato hace hasta lo impensable por hundir en la miseria al mayor número posible de mexicanos (6 millones adicionales sólo en su primer bienio de estancia en Los Pinos), y con el panismo clerical se aferra a no dejar ir el galardón como el peor gobierno, junto con el de Fox, en 80 años, incluido el de Miguel de la Madrid. Es la segunda década perdida para el país (la del arranque del siglo XXI), mucho más profunda que la primera (la de los 80, en plena crisis de la deuda externa y el arribo del neoliberalismo).

El panismo llega a su décimo año consecutivo en la residencia oficial, y más allá de rosarios, crucifijos y "buenas conciencias" nada ha procurado en favor de los mexicanos. El peor resultado, producto de los peores gobiernos, entre los peores. A punto de montarse en el Ipiranga, Porfirio Díaz dejó tras de sí una década, la primera del siglo XX, con una tasa anual promedio de crecimiento económico de 3.31 por ciento. Cómo estará la cosa, que la dupla Fox-Calderón apenas si libra uno por ciento anualizado.

El "cambio" (Fox) con "continuidad" (Calderón), presumido por el panismo, ha sido un estrepitoso fracaso en lo político, lo económico y lo social. Por abajo del infausto resultado blanquiazul, sólo se registran los resultados históricos en la segunda y tercera décadas del siglo XX, con el país convulsionado por el movimiento revolucionario, la guerra cristera –de la que se ufana ser heredero el actual inquilino de Los Pinos– y la hecatombe económica de 1929, lo que ni de lejos sucedió en la bonanza petrolera del foxiato ni el "navío de gran calado" del calderonato.

En el periodo 1911-1920 la tasa anual promedio de crecimiento económico a duras penas alcanzó 0.21 por ciento, mientras en 1921-1930 el indicador se redujo a 0.20 por ciento, lo que resume 20 años de convulsión política, económica y social, de reacomodos, de guerra y crisis "externa" (Calderón dixit), carentes de bonanza petrolera, "histórica" inversión extranjera, "boyante" planta productiva, "exportaciones sin límite", finanzas públicas "sanas" y demás bellezas presumidas por los neoliberales. En resumen, nada con qué responder en las citadas dos décadas del siglo pasado, es decir, todo lo contrario a lo registrado en la primera del siglo XXI, los tiempos de "cambio" con "continuidad".

La dupla Fox-Calderón, el panismo institucionalizado, prometió todo e incumplió todo, y decididamente va por más. En el periodo 2001-2009 el resultado económico es desastroso: el "crecimiento" anual promedio va de 1.03 a 1.13 por ciento (depende de si la economía mexicana se hunde 7 u 8 por ciento en 2009), algo no registrado en 80 años. Ahora que si el balance se limita al primer trienio calderonista en Los Pinos, entonces el desplome va de 0.83 a 1.17 (ambas, obviamente, cifras negativas).

En la primera década perdida –los años 80– la tasa anual promedio de "crecimiento" fue de 1.9 por ciento, el peor resultado –hasta la llegada del panismo a Los Pinos– de la dictadura neoliberal mexicana. En la segunda, la de la dupla Fox-Calderón, el balance es infame: de 1.03 a 1.13 por ciento, en el mejor de los casos. Pero aún en el supuesto, y sólo eso, de que en 2009 la economía mexicana hubiera registrado un incremento de 3 por ciento (como originalmente estimó el doctor "catarrito", hoy en funciones de "gobernador" del Banco de México), la tasa anual promedio en el "cambio" con "continuidad" aún resultaría menor (2.3 por ciento) a la registrada en los años 90, la cual tampoco fue para presumir.

Ya con el México "moderno" encarrilado e integrante del "primer mundo" (Salinas de Gortari dixit, y de pilón la perorata zedillista), la pujante cuan envidiable economía mexicana apenas si promedió anualmente 3.51 por ciento de "crecimiento" económico (con todo y crisis de 1995), una proporción a todas luces insuficiente para atender las urgencias nacionales (no así los intereses oligárquicos, porque es al principio de este periodo cuando por primera vez los orondos magnates nacionales aparecen en Forbes y son presumidos como "muestra inequívoca" de los bien que marcha el país), equiparable a la reportada en el México de los años 40 y prácticamente la mitad con respecto al avance anual registrado de 1951 a 1980. El raquítico "logro" de los años 90 se dio a pesar del desmantelamiento del aparato productivo del Estado (léase privatización) y, se supone, el río de dinero que implicó –también es suposición– para el erario.

En el repaso histórico, y superada la convulsión 1911-1930 (con su 0.2 por ciento de "avance"), la tasa anual promedio de crecimiento económico mexicano se registró de la siguiente forma: 1931-1940, 3.36 por ciento; 1941-1950, 5.98 por ciento; 1951-1960, 6.14 por ciento; 1961-1970, 6.48 por ciento, y 1971-1980, 6.71 por ciento. A partir de ese año todo ha sido escalera para abajo, con un creciente costo social.

Así, el periodo 1951-1980 se ubica como el mejor en términos económicos para México, con una tasa anual promedio de 6.45 por ciento, un sueño a estas alturas, porque con el arribo del neoliberalismo (Miguel de la Madrid-Felipe Calderón) tal indicador cayó a 2.17 por ciento, apenas una tercera parte del avance logrado en el lapso citado. Lo peor del caso es que nada apunta a una mejoría. Por el contrario, los resultados de la dictadura neoliberal han ido de mal en peor, por mucho que el actual cuenta cuentos de Los Pinos suponga que en el año 2050 "seremos la cuarta economía mundial".

Ahora que vienen las fiestas por el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución, para el registro queda el comparativo entre la última década de Porfirio Díaz (con un crecimiento anual promedio de 3.31 por ciento) y la primera del siglo XXI, con la dupla Fox-Calderón y el panismo institucionalizado en Los Pinos (1.03 a 1.13 por ciento). Entonces, si alguien sabe dónde quedó el crecimiento y el desarrollo de México, favor de notificarlo a la brevedad. Ciento siete millones de personas y el futuro nacional lo agradecerán profundamente.

Las rebanadas del pastel

Bienvenidos a 2010, el año de la "recuperación de la crisis externa". Sigue la feria de precios en bienes y servicios del sector público. Agreguen el incremento en tarifas eléctricas al ya de por sí voluminoso inventario. Como van las cosas y para "vivir mejor", el gobierno calderonista insiste en que los mexicanos se alumbren con velas y guisen con leña, recurran al trueque, recolecten frutos de la madre natura y cacen con piedras, porque el arco y las flechas también subieron de precio.

cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx

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10 millones de jóvenes truncan sus estudios por carencias económicas

  • Calculan que la deserción escolar en bachillerato y universidad se sitúa en 13 por ciento
  • Unos 10 millones de jóvenes truncan sus estudios por carencias económicas
  • Otro de los factores para abandonar las aulas es la falta de estímulos para seguir la instrucción
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Entre los jóvenes de 16 a 18 años, poco más de 35 por ciento truncó sus estudios en educación básica. En la imagen aparecen estudiantes del IPN en una marcha realizada en la ciudad de MéxicoFoto José Carlo González
Karina Avilés

Periódico La Jornada
Lunes 4 de enero de 2010, p. 31

Actualmente hay cerca de 10 millones de jóvenes en edad de asistir al bachillerato y a la universidad, que no lo hacen por falta de recursos económicos, porque truncaron su educación a temprana edad o porque no quisieron continuar con sus estudios, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Tan sólo en edad de acudir a la educación media superior existen 6.6 millones de jóvenes. De ellos, 37 por ciento, esto es, 2.4 millones, están fuera del sistema, mientras que 63 por ciento, es decir, 4.15 millones, sí tienen acceso a este nivel educativo.mPara el año que empieza, la SEP tiene proyectado alcanzar 65 por ciento de cobertura mediante la apertura de 110 mil espacios en dicho nivel. Para ello anunció que en este 2010 pondrá en marcha 320 nuevos bachilleratos en el país –120 federales y 200 en cooperación con las autoridades educativas de los estados–, además de rehabilitar 4 mil 500 planteles.

De acuerdo con la Subsecretaría de Educación Media Superior (SEMS), la deserción escolar, que ha sido el talón de Aquiles en este sistema, se sitúa en 13 por ciento, luego de que en 2006 alcanzó 17 por ciento.

En el sector de jóvenes de 16 a 18 años de edad, poco más de 35 por ciento truncó sus estudios en educación básica y menos de 5 por ciento asiste ya sea a la primaria o a la secundaria para concluir con los estudios mínimos, según estadísticas de la Subsecretaría de Educación Superior (SES). Entre tanto, los jóvenes de 19 a 23 años en edad que deberían acudir al nivel profesional ascienden a cerca de 10 millones. La gran mayoría de ellos, 75 por ciento, que representan 7.5 millones de jóvenes, no acude a una institución de estudios superiores. Lo anterior obedece, entre otras causas, a que no terminaron la primaria, la secundaria o la preparatoria o incluso, si concluyeron esta última, no continuaron adelante, según la SES. Con base en la encuesta más reciente del Instituto Mexicano de la Juventud existen dos razones principales por la que los jóvenes abandonan sus estudios: por la escasez de recursos o porque no desean continuar su enseñanza.

Por otra parte, quien toma la decisión de que los jóvenes comiencen a trabajar es la familia, con 48.2 por ciento. Aunque en ellos existe gran responsabilidad hacia sus hogares, ya que más de 80 por ciento contribuyen económicamente en sus núcleos familiares. Actualmente la cobertura en el nivel superior es de 27.6 por ciento, lo que significa que 2 millones 900 jóvenes sí ejercen este derecho. Sin embargo, son los jóvenes de los estratos socioeconómicos más bajos quienes son víctimas de la inequidad y no tienen acceso, en su gran mayoría, a dicha garantía. Estadísticas de la SES indican que sólo 4.9 por ciento de los jóvenes entre 19 y 23 años pertenecientes al primer nivel de ingreso, es decir, al sector más pobre, asisten a una institución de educación superior, en tanto 58 por ciento de quienes se ubican en el décimo nivel, esto es, el de los más ricos, acude al nivel profesional. En los pasados tres ciclos, apunta la SES, la matrícula en educación superior aumentó en 317 mil estudiantes, lo cual es "importante, pero no suficiente". El abatimiento de este "rezago histórico" en materia de cobertura implica la realización de "enormes inversiones, espacios de calidad y número suficiente de egresados de la educación media superior".

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