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viernes, 22 de enero de 2010

El terremoto : Luis Javier Garrido

El terremoto
Luis Javier Garrido
Los pueblos latinoamericanos están exigiendo un cambio profundo en las políticas actuales impuestas desde Washington, pero el proyecto inflexible de la Trilateral, que ahora gobierna por conducto de Obama (por más que éste busque disimularlo), constituye el mayor escollo para la liberación del continente, y el dramático caso de Haití lo está poniendo de relieve.

1. El terremoto del 12 de enero que dejó a Haití en ruinas y a Puerto Príncipe arrasado con más de 200 mil muertos, 600 mil sin techo y 70 por ciento de los edificios derruidos, y convertido en un campamento, sin ninguna autoridad visible, en un país ocupado militarmente por Washington desde 2006 con la presencia de casi 9 mil cascos azules de Naciones Unidas, encabezados por un contingente al mando del general brasileño Floriano Peixoto –en uno de los más vergonzosos apoyos de Lula a Bush–, así como los acontecimientos que se han sucedido, han sacudido a América Latina.

2. La tesis de la administración de Barack H. Obama de que lo primordial tras el sismo era "la seguridad" (de Estados Unidos, naturalmente) y luego "la asistencia", llevó a una rápida ocupación militar de Haití por 12 mil marines, estimada como urgente por el Departamento de Estado y el Pentágono, que ordenaron controlar de inmediato el aeropuerto de la capital, denegando el aterrizaje de aviones con ayuda humanitaria procedentes de Francia y de Rusia, militarizando la ciudad, avalando la ejecución sumaria de quienes robaran alimentos y ordenando incluso el de-salojo de los periodistas de la capital haitiana.

3. Esta brutal reacción de Washington ante la peor tragedia que ocurre en el país más pobre de América Latina está determinada por varios motivos que no corresponden a los intereses de los habitantes de la antigua isla de La Española. Estados Unidos ha considerado siempre a Haití (y a República Dominicana) un enclave estratégico para sus intereses militares y comerciales, mucho antes de que se construyera el canal de Panamá, según analizó en varios de sus textos Gérard Pierre-Charles, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, lo que produjo en dos siglos decenas de intervenciones y golpes de Estado en ambos países. La toma de Haití de 2010 está determinada por la intención de Washington de a) controlar de manera más estricta a un país y a un pueblo que les ha resultado incontrolable, para adueñarse directamente de los recursos estratégicos del continente, y b) de frenar la vinculación del actual gobierno haitiano con los países integrantes del Alba (Venezuela, Cuba, Bolivia), que fueron de los primeros en llegar con ayuda humanitaria, sin descartar c) la intención de establecer ahí una nueva base militar.

4. El espectáculo que horrorizó al mundo por la prepotencia de Washington de pretender ocupar militarmente Haití antes que enviar asistencia médica y social es ya un momento clave del nuevo siglo, y la foto que ha dado la vuelta al mundo de un grupo de marines armados hasta los dientes bajando en helicóptero en los jardines del (ex) Palacio Presidencial de Puerto Príncipe no es más que una advertencia para todos.

5. Haití fue durante la mayor parte del siglo XX un protectorado estadunidense, lo mismo durante los días de la ocupación directa por los marines de 1915 a 1934, que con la dictadura sangrienta, impuesta por la CIA, de François Duvalier, Papá Doc (1957-1971), sucedido por su hijo Bebé Doc (1971-1986), sostenidos ambos por la policía secreta, los Tonton Macoutes. Y así siguió siendo con las múltiples intervenciones estadunidenses de finales del siglo XX y principios de éste, sin olvidar que en los pasados seis años Haití ha estado ocupado militarmente por una fuerza de Naciones Unidas impuesta por Bush. El desastre de Haití, el país más miserable de América Latina, es por lo mismo responsabilidad directa de Estados Unidos.

6. La crisis política que se abre en Haití es muy grave. El presidente René Préval, quien en su primer periodo (1996-2001) privatizó cuanto pudo y ante la creciente oposición disolvió el Parlamento y terminó gobernando por decreto, fue impuesto en 2006 para un segundo periodo tras un fraude avalado por la administración de Bush, que terminó desconfiando de su gobierno ante su acercamiento con Venezuela y los países del Alba, lo que explica la actual reacción estadunidense.

7. El modelo capitalista neoliberal preconiza el desmantelamiento hasta su mínima expresión de los estados nacionales para que éstos puedan ser fácilmente controlados por los poderes trasnacionales, lo que buscan hacer en el continente quienes actúan de manera lacayuna como sus personeros: Uribe en Colombia, Alan García en Perú, o Calderón en México, pero en el Haití de 2010 esto ya se había zanjado, y tras el sismo el aparato estatal haitiano casi no existe y sus vestigios sólo son simbólicos: las instancias formales quedaron reducidas a su mínima expresión: el palacio presidencial derruido con un presidente Préval vagando como zombi por la ciudad, siete ministerios destruidos, la casi totalidad de los senadores muertos, la incipiente infraestructura dañada severamente, las telecomunicaciones colapsadas y los servicios hospitalarios reducidos a su mínima expresión.

8. La propuesta del francés Dominique Strauss-Kahn (director general del FMI) de ofrecer como ayuda nuevos préstamos a Haití (15 de enero), que después ha disfrazado como "un nuevo Plan Marshall" (20 de enero) aparece ahora como una nueva amenaza que ya concita oposiciones. La Unión Europea reclamó a Washington que "es hora de coordinar la ayuda y no de desplegar soldados", y Francia está exigiendo a Obama aclarar su papel en Haití mientras los medios franceses hablan ya del estado 51 de la Unión, y se suceden los reclamos airados de los gobiernos de Uruguay, de Bolivia y de Venezuela.

9. La ayuda humanitaria habla también de dónde se encuentra el mundo. Las brigadas de la sociedad civil y de muchos gobiernos están actuando en Haití, mientras otros se han rehusado a actuar. El gobierno panista de Fox envió hasta destacamentos del Ejército federal a Nueva Orleáns en 2005, y ahora Calderón se ha opuesto a que médicos del IMSS o del ISSSTE viajen a Puerto Príncipe, lo que contrasta con la actitud de países como Cuba, Venezuela o Ecuador.

10. El terremoto de Haití en este inicio del siglo XXI, en un país depredado por las políticas del capitalismo neoliberal, debe ser el punto de partida para una auténtica reconstrucción autónoma y democrática, así como una llamada de atención para los pueblos del continente de dónde está el verdadero enemigo.

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Alianzas en Hidalgo y Oaxaca (PAN PRD): Miguel Ángel Granados Chapa

PLAZA PÚBLICA
Alianzas en Hidalgo y Oaxaca
Miguel Ángel Granados Chapa
22 Ene. 10

El diario Reforma convocó a Xóchitl Gálvez y a Gabino Cué a una mesa redonda sobre alianzas electorales en los estados de Hidalgo y Oaxaca, de donde son oriundos. El periódico presentó una fotografía en que los dos, sonrientes, alzan el pulgar de su mano derecha en señal de triunfo. Cada uno podría encabezar las coaliciones que se aprestan a formalizar la mayoría de los partidos opositores, entre ellos el PAN y el PRD. El potencial de una conjunción de fuerzas de esa índole ha quedado dibujado por la reacción de priistas eminentes, que las descalifican pretendiendo en realidad exorcizarlas: "engendro contra natura", las llamó Manlio Fabio Beltrones; "perversas" dijo Enrique Peña Nieto, ducho en practicar las que verdaderamente lo son. Y es que el partido del que ambos buscan ser candidatos presidenciales podría ser desplazado en esas entidades por esa unión de fuerzas y por lo tanto aminorar la expectativa de que el PRI retorne a Los Pinos en 2012.

Cué es senador de la República. Ganó su curul en 2006 con más de 600 mil votos, monto casi igual a los sufragios sumados de sus adversarios del PAN y del PRI. Es claro que su capacidad de convocatoria personal se consolidó con el magnético efecto López Obrador, pero ya dos años atrás había tenido una amplia votación en la contienda en que las autoridades electorales concedieron el triunfo a Ulises Ruiz. Éste obtuvo 474,758 sufragios, el 47.2 por ciento, mientras que Cué alcanzó 448,254, el 44.6 por ciento, es decir hubo un diferencia de sólo 26,504 votos, menos del tres por ciento del total. Entre otras trapacerías para lograr ese resultado, Ruiz y el gobernador saliente José Murat consiguieron que el PRD se dividiera y que su líder en el Istmo, Héctor Sánchez, acudiera a la contienda con un partido local, Unidad Popular, que obtuvo 41,257 votos. El resultado permite conjeturar que sin ese factor la victoria hubiera sido para Cué.

El ahora senador oaxaqueño fue apoyado entonces por el PAN, el PRD y Convergencia, partido al que se afilió tras su salida del PRI. Entonces el PT se alió al partido oficial. Si esta vez la alianza se consuma, con Cué como candidato, resultados que van de la mano, es previsible que el ensanchamiento de la coalición (pues ahora el PT entraría en ella) y el desprestigio de una opción como la de Unidad Popular asegurarían el triunfo opositor, pese al despliegue de recursos de toda índole que Ruiz puede efectuar. Oaxaca es, así, un caso probado de la eficacia de una alianza entre partidos que contienden entre sí pero se unen en pos de un objetivo específico, como es librar a esa entidad de gobiernos como los dos anteriores.

En Hidalgo no ha habido una coalición de ese alcance. En 1998 se frustró un intento de construirla. Pero existen hoy mucho mejores condiciones para consolidarla. Y, sobre todo, está en el centro del escenario una mujer que con su fuerza personal y el apoyo de los partidos mencionados harían realidad la vieja aspiración de sustituir al PRI en el gobierno del estado, a fin de emprender políticas favorables a la mayor parte de la población, que cuenta entre las más necesitadas de la República.

Por ese motivo, por su carisma anunciador de éxito electoral, se ha convertido en blanco de acciones ruines. Circuló el fin de semana un impreso en donde, con obvia intención de desprestigiarla, se la presenta como propagandista del uso del condón. Y el miércoles fueron adquiridos casi todos los ejemplares de la edición pachuqueña del diario Milenio, ostensiblemente porque contenía el resultado de una encuesta que la presenta como la precandidata más conocida y digna de apoyo.

En principio, la alianza ha sido aprobada por los comités nacionales de los partidos, y por la coordinación del DIA, el frente formado por el PRD, el PT y Convergencia. Es decir, idealmente debería ocurrir lo que está en curso en Oaxaca, en que nadie disputa a Cué la candidatura por la evidente fuerza de su postulación. Pero en Hidalgo los dos senadores de mayoría, que lo son por el mencionado efecto López Obrador, y de ningún modo porque generen un amplio asentimiento ciudadano, buscan un procedimiento interno que favorezca sus pretensiones.

Se trata de José Guadarrama y Francisco Xavier Berganza. Éste pasó de la farándula al escenario político sin transformación alguna, por lo que puede decirse que sigue siendo sólo un tonadillero. En 1997 el PAN lo hizo diputado, y candidato a gobernador al año siguiente, cuando se fracturó con malas artes la desde entonces necesaria coalición. Pero Berganza, que tenía corazón tricolor, salió del clóset y se ostentó como priista en la campaña de Francisco Labastida. Luego de peripecias personales que lo hicieron sujeto de juicios penales, reapareció como dirigente local de Convergencia y, en ese carácter, formó parte de la fórmula lopezobradorista de candidatos al Senado que resultó elegida por la potencia del candidato presidencial.

La también sinuosa carrera de Guadarrama es más conocida. Protagonizó en el PRI no pocos episodios de la guerra sucia con que ese partido ganaba elecciones, a pesar de lo cual el PRD, que contó entre sus víctimas, lo acogió en sus filas y lo hizo candidato a gobernador y a senador. No cuenta con asentimiento pleno ni siquiera en su partido, donde lo conocen y temen. Pero con auxilio de Nueva Izquierda se empeña en encabezar una coalición imposible si es el candidato.

En cambio Xóchitl Gálvez tiene una carrera limpia. Por eso la agreden.



Cajón de Sastre

Después de 10 años de colaborar con la agencia Notimex, no siempre con retribución, Teresa Gurza fue despedida sin explicaciones. Las pidió al propio presidente de la República sin obtenerlas, hasta que se le habló de una "reestructuración" del servicio editorial. Ahora se ha enterado de las causas. Alfonso Millares, ex funcionario de la agencia, que presumiblemente no es del gobierno sino del Estado, dijo a Ruth Esparza Carvajal, de la revista etcétera, que "el año pasado Sergio Uzeta me pidió suspender a todos los editorialistas... Una de las razones fue porque Teresa Gurza, que es una periodista muy aguerrida, mandaba colaboraciones que le pegaban al Presidente o al gobierno federal... y para que no se viera que solamente era ella la que se iba, me pidieron que despidiera a todos".


miguelangel@granadoschapa.com
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Penca y pastelazo: Juan Villoro

Penca y pastelazo
Juan Villoro
22 Ene. 10

Durante la presentación de la serie de programas Discutamos México, Miguel León Portilla hizo un pertinente llamado a entender el debate como una forma de la crítica. No podemos ser complacientes con lo que en las novelas policiacas se llama "el lugar de los hechos" y en la Historia se llama "la patria".

La perplejidad de vivir en esta tierra comenzó desde hace mucho. En La visión de los vencidos, León Portilla recoge estos versos, compuestos en náhuatl entre 1430 y 1519: "¿A dónde pues iremos?/ ¿Cómo sufriremos aquí?". En 1958, Carlos Fuentes ofreció un eco a esa interrogante: "Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire". Patria: lugar del destino inescapable.

No escogemos un país en el surtido de las naciones. Te toca uno y aprendes a quererlo o soportarlo. El nuestro cumple doscientos años de una vida que puede llamarse "independiente" si se omite el hecho decisivo de que casi todos los bancos son extranjeros.

De madrugada, las preguntas son terribles. Pensemos, al modo de las leyendas antiguas, que nuestro país duerme un sueño profundo, recostado en sus montes y sus valles. De pronto un temblor lo despierta. Son las cuatro de la mañana y la nación padece vértigo existencial: "¿Es necesario que exista?", se pregunta.

Ahondemos en ese despertar tan próximo a una pesadilla: ¿es necesario que haya mexicanos? ¿Qué perdería el mundo sin nuestra especificidad regional?

Hace unos días, un conductor tomó el segundo piso del periférico "a valor mexicano", es decir, sin precaución ni permiso. Conducía un camión de basura. Ya en lo alto, perfeccionó el desastre y se desplomó sobre tres coches. La metáfora no puede ser más inclemente: la basura cae del cielo para aplastar a quienes sufren aquí.

Uno de los problemas de ser mexicano es que otros también lo son. No es habitual que un compatriota se desplome sobre ti desde un puente, pero puede pasar. Lo habitual no siempre es mejor.

¿Cómo sobrellevamos la vida en común? Esta semana 23 presos murieron en una reyerta en la cárcel de Durango. La explicación cómoda consiste en pensar que los violentos no saben convivir. ¿Qué tan bien convivimos los que estamos fuera de un penal?

En una canción reciente, Alejandro Fernández propone un nuevo trato entre mexicanos y mexicanas: "Unas nalgadas con pencas de nopal/ es lo que ocupas por falsa y traicionera./ Cómo te amaba, qué bruto, qué animal/ cómo fui a darte mi amor a la ligera./ Unas nalgadas con pencas de nopal,/ una lección es la que te mereces./ Unos rasguños con espina de maguey,/ hoy se me antoja jugar gato en tus cachetes;/ me hacías piojito y luego me 'hicites' güey/ ya te veré empeñando los aretes". Es obvio que El Potrillo no necesita escándalos para triunfar. Seguramente, la canción le pareció divertida y no pensó que podía tener consecuencias. Lo grave está precisamente en eso; en ignorar que se trata de una ofensa.

¿Cuándo empezamos a malentendernos? Nuestro escudo nacional es el único que representa un acto de depredación. ¿Debemos entenderlo como un modelo para actuar como el águila y la serpiente y usar la penca como sugiere Alejandro Fernández? Por supuesto que no.

Sin embargo, las noticias indican que somos víctimas de algo que podríamos denominar "maldición del escudo". Unos se creen águilas y otros serpientes. Incluso los pastores de la Iglesia, que profesan una fe de conciliación y amor al prójimo, caen en la intransigencia. Es el caso del Cardenal Norberto Rivera, quien practica un catolicismo selectivo donde no caben disidentes.

¿Y qué decir de la intolerancia en los medios? El conductor de Televisa Esteban Arce se refiere a los homosexuales como "puñales" y hace poco dejó caer este alarde oratorio: "La finalidad de la vida sexual es la reproducción... comer Cheetos por las tardes y masturbarse es una preferencia pero no es normal". Arce considera anormales a quienes se tocan a sí mismos o tocan a alguien de su mismo sexo. Esto lleva a una pregunta: ¿cómo es un mexicano normal? ¿Se parece al chofer del camión que se despeñó del segundo piso, al golpeador con penca, al arzobispo de México, a los Zetas y los miembros del cártel de Sinaloa que se enfrentaron en el penal de Durango, al comunicador que juzga perverso a Elton John? Todos son mexicanos por igual. Y no sólo eso: ninguno de ellos califica como extravagante. Se trata de gente que piensa y actúa como muchos otros mexicanos. ¿No ha llegado la hora de ser típicos de otro modo?

Mientras esto ocurría, ese especialista en festejos que es Felipe Calderón, le hundía la cabeza en un pastel al director del ISSSTE. Tal vez me falte imaginación, pero no concibo un acto oficial donde Vaclav Havel, Olof Palme o Lázaro Cárdenas le hundan la cabeza en un pastel a un subordinado. "Yo quiero celebrar con alegría y patriotismo", dijo Calderón en su mensaje del 4 de enero. Ya sabemos a qué se refería.

Lo único que alivia este recuento es que no incluye a ninguna mujer. La verdad sea dicha, es más fácil celebrar la matria que la patria.

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