- - . KIKKA: Carmen Aristegui
BUSCA, BUSCADOR

Buscar este blog

Mostrando las entradas con la etiqueta Carmen Aristegui. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Carmen Aristegui. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de junio de 2008

Carmen Aristegui Flores : Acta por acta

Acta por acta

20 Junio 2008
Carmen Aristégui
Periodista y analista política

Distrito Federal— Una sociedad que busca democracia no puede darse el lujo de abandonarse al conformismo y renunciar a la verdad. El camino puede ser largo, fragmentado o sinuoso. Por eso cuando alguien hace esfuerzos para suministrar información, datos y elementos de juicio para conocer y comprender los asuntos que marcan a un país, no queda más que el agradecimiento, sobre todo si se trata de un trabajo minucioso, con rigor académico y esclarecedor de uno de los asuntos más relevantes que han sacudido a la sociedad mexicana como las elecciones presidenciales de hace dos años.

Me sumo a quienes ya han escrito sobre la importancia de la investigación hecha libro, de José Antonio Crespo: 2006: hablan las actas. Las debilidades de la autoridad electoral mexicana (Debate. Random House Mondadori. 2008.)

La investigación de José Antonio es un potente chorro de luz a una parte sustantiva del proceso electoral más confrontado de nuestra historia. Como buena realidad, es inabarcable en su totalidad pero, con el fragmento seleccionado para este examen, es suficiente para saber o ratificar hoy, con claridad, varias cosas. Una fundamental: el papel de las autoridades electorales fue catastrófico.

Con benevolencia se puede hablar de ineptitud y falta de miras. Con ganas de que alguien rinda cuentas del desastre se puede hablar de responsabilidades tan graves que merecerían ser sancionadas. ¿En México nadie juzga a jueces y autoridades cuando su acción u omisión causa daños mayúsculos a la población? La responsabilidad del Tribunal Electoral (TEPJF) es enorme en su condición de última instancia. Simple y llanamente no cumplieron con su tarea fundamental para dotar de certidumbre al resultado final de una elección, en este caso una que –como nunca– polarizó, enfrentó y dividió a los mexicanos en un proceso que no ha logrado revertirse.

Dos años después, México sigue lamiéndose las heridas. Un país cuya población sigue dividida entre los que piensan que se registró un fraude generalizado, que le robó la elección a Andrés Manuel López Obrador; los que afirman que Felipe Calderón ganó con un estrecho margen de 0.5 por ciento, pero que obtuvo un mandato legal y legítimo y los que piensan que, después de lo ocurrido, no se puede saber con certeza quién ganó la elección.

¿Tenía que haberse anulado la elección presidencial de 2006? Sí. Con los argumentos que surgen a partir de este trabajo, no parece caber duda sobre ello. Anular una elección debe ser el último de los recursos pero, con lo mostrado por Crespo, queda claro que no se requería siquiera de una valoración subjetiva sobre los varios factores que contaminaron la contienda. Haciendo a un lado la irresponsable intervención de Fox, las campañas negras de unos y otros, los miles de spots en radio y televisión de origen desconocido, el dinero de empresas y empresarios que intervinieron ilegalmente en el proceso; por citar los elementos más conocidos y obvios que para muchos hubieran sido suficientes para invalidar el proceso.

Con un solo elemento, Crespo demuestra que el Tribunal estaba obligado a anular las elecciones por una razón fundamental que deriva de un ejercicio aritmético. El Tribunal fue omiso en un asunto crucial en el que la ley lo obliga para anular. Ante la enorme cantidad de inconsistencias que se presentaban en las actas de escrutinio y cómputo –entre 800 mil y 2 millones, según los rubros comparados– el Tribunal sólo atinó a decir que la mayoría de los votos irregulares encontraba plena justificación y los que quedaban no llegaban a afectar el resultado final.

Eso, hoy lo sabemos, no fue cierto. Los magistrados o mintieron o se equivocaron, que cada quien escoja. El mérito de Crespo radica en que, incrédulo del dicho del Tribunal, decidió revisar por su cuenta las actas oficiales en el número suficiente (la mitad de los distritos del país) para demostrar que los diversos errores e inconsistencias superaban en número a la diferencia de votos que había entre Calderón y López Obrador.

Entre uno y otro hubo 233 mil votos. En el estudio de Crespo se comprueba que el número de votos irregulares fue del orden de 300 mil. Esa única razón obligaba al Tribunal a declarar nulas las elecciones.

Crespo va desgranando, sin pasiones partidistas ni estridencia alguna, los significados de su trabajo. La conclusión mayor es, sin duda, que los mexicanos podemos afirmar que la verdad jurídica no corresponde a cabalidad con lo que empieza a ser ya la verdad histórica de lo ocurrido en 2006.

José Antonio se vale de una cita de Marc Bloch para ilustrar uno de los principales propósitos de su investigación y libro. Ajustar la historia de la elección de 2006 a la definición de este especialista: “El verdadero progreso en el análisis histórico llegó el día en que la duda... se hizo examinadora... cuando las reglas objetivas fueron elaboradas paulatinamente y permitieron escoger entre la mentira y la verdad”.

Crespo no sólo planteó las dudas sino que realizó el examen riguroso para conocer parte de la verdad de lo ocurrido en 2006.

Kikka Roja

viernes, 7 de marzo de 2008

Círculo de Estudios: VIDEO: Carmen Aristegui 6 Marzo 2008



  • DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER, VALORAR EL TRABAJO DE LAS MUJERES
  • CONSTRUCCIÓN DE LA CONFIANZA EN LA DEMOCRACIA: ELECCIONES DEGRADADAS
  • QUE SIGNIFICA QUE PEÑA NIETO ESTÉ CONSTANTEMENTE EN LA TV.
  • UNA TELEVISORA CON INTERESES
Hola compañeros:
Les envío el link del video de la presentación de Carmen Aristegui en el Círculo de Estudios del Club de Periodistas, del 6 de Marzo de 2008, transmitido en vivo por RadioAMLO.TV
http://ustream.tv/recorded/OIH.8ElawmdiuWTfqK3qj4269DdHSe89
Saludos.
Cheetos.

(Gracias a Caro y Druida)

www.radioamlo.org
www.radioamlo.tv
www.portal.radioamlo.org
www.senderodelpeje.com
www.cheetoslandia.com.mx

Kikka Roja

viernes, 15 de febrero de 2008

Carmen Aristegui Flores: Evaluación crítica

Evaluación crítica

La evaluación crítica que hizo la organización internacional Human Rights Watch a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y presentada el miércoles pasado es, por decir lo menos, demoledora. Calificada en su tarea como decepcionante, la CNDH ha sido exhibida como una institución con uno de los presupuestos más altos del mundo -73 millones de dólares anuales y aproximadamente mil funcionarios en su estructura- y que pese a ello su impacto a favor de los derechos humanos resulta limitado.

Este informe deja varias cosas en claro. La primera: que el Estado mexicano destina muchos recursos para investigar y documentar casos de violaciones a derechos humanos y que lo hace de forma razonablemente eficiente, pero que la manera en que la CNDH se entiende a sí misma limita seriamente el impacto para sancionar o frenar los abusos y excesos de las autoridades. Se trata desde esta visión de una tarea inacabada y por lo tanto ineficaz. “Ladra, pero no muerde”, dicen sus críticos.

Es una CNDH conservadora, no sólo en el perfil ideológico de su titular sino por las definiciones en políticas y prácticas que -a partir de ese perfil- limitan y achatan su actuación. Si bien exhibe prácticas abusivas a través de sus informes y recomendaciones, no se mete en mayores honduras, salvo cuando ese mismo perfil la lleva a impugnar hasta la Corte asuntos como el de la despenalización del aborto en algo que resulta insólito tratándose de un organismo de esa naturaleza.

HRW considera que la CNDH realiza una tarea importante en la documentación y levantamiento de quejas (aunque no analizó -por ahora- el caso Zongolica), sin embargo, no les da continuidad ni seguimiento, por lo tanto queda trunco su objetivo fundamental. Adolece también de opacidad en la entrega de informes, especialmente en los casos de conciliación con los que resuelve la mayoría de los asuntos, con la particularidad de llegar a ellos, en la mayoría de las ocasiones, sin considerar el parecer de la víctima. Así como lo lee. ¿Qué es lo que no hace y sí debería hacer la CNDH , según HRW, para hacer valer a cabalidad su existencia? Básicamente cinco cosas: impulsar a las instituciones del Estado a que se aseguren que los abusadores respondan por sus actos; promover leyes para prevenir abusos; objetar todo aquello que sea contrario a los estándares internacionales de derechos humanos; divulgar información con transparencia e involucrarse constructivamente con funcionarios y defensores de derechos humanos para avanzar en la materia.

Tenemos, pues, una CNDH subutilizada y reacia a adoptar medidas que serían fundamentales para cambiar el estado de las cosas en materia de derechos humanos. Dice HRW que la CNDH tiene a la mano un montón de herramientas, mandatos y facultades legales que debería usar ampliamente, entre otras cosas, para convertirse en “el principal impulsor de los cambios que México requiere con urgencia para prevenir que se cometan violaciones de los derechos humanos en el futuro”. Bajo esta idea, cabe perfectamente que en el informe se le recrimine a la CNDH por su ausencia y omisión en un tema tan relevante como la legislación sobre telecomunicaciones, radio y televisión.

“En el 2006, la CNDH no objetó públicamente cuando el Congreso mexicano aprobó un decreto (sic) por el cual se otorgaba a las principales compañías de telecomunicaciones el control del espectro radioeléctrico del país y que socavaba los esfuerzos por promover la libertad de expresión en México”. ¿Por qué no se pronunció al respecto? Buena pregunta. ¿Se pronunciará ahora ante lo que se supone es la inminencia de una nueva ley de medios para favorecerla o para impugnarla según sea el caso? Esto será, espero, parte de la discusión que viene en los próximos días cuando la CNDH dé respuesta a este informe que la coloca como una giganta, autolimitada, ineficaz y timorata. Ya se adivina la respuesta, en su comunicado de prensa, cuando dice que tanto su competencia, funciones y atribuciones están delimitadas por las leyes y normas vigentes.

A reserva de abundar, la CNDH adelanta que rechaza este informe, porque proponen acciones y conductas que exceden el ámbito legal de esta institución. Venga el debate. La CNDH dice que hace hasta donde se lo permite la ley. Más no se puede. HRW dice que más bien ha renunciado a las posibilidades que le otorga la ley y que sus facultades alcanzan para mucho más. Un desperdicio, pues, de facultades.

En este informe de 136 páginas analiza el trabajo de la comisión en 40 casos. Ahí están los abusos de soldados metidos a la seguridad pública, la represión de Guadalajara y San Salvador Atenco, los asesinatos de Ciudad Juárez, crímenes de Guerra Sucia, militares y VIH, tortura, detención de niñas y niños y jurisdicción militar, entre otros asuntos.

El informe habla de profesionales comprometidos y de una tarea valiosa al documentar violaciones de derechos humanos y obstáculos, progreso en esta materia. “Sin embargo, cuando se trata de impulsar medidas para mejorar... a través de asegurar un recurso efectivo a las víctimas y de promover reformas estructurales, la actuación de la CNDH ha sido decepcionante”. La evaluación crítica parece decir que el problema no está, necesariamente, en el cuerpo sino en la cabeza de la CNDH.

Kikka Roja

domingo, 13 de enero de 2008

Federico Arreola : La Victoria de Carmen Aristegui

EN EL SENDERO DEL PEJE
FEDERICO ARREOLA EN EL CHAMUCO : LA VICTORIA DE CARMEN ARISTEGUI

Federico Arreola nos manda el siguiente texto que aparecerá en la edición de esta quincena de la revista El Chamuco:
  • La victoria de Carmen Aristegui
Por Federico Arreola

En la campaña electoral de 2006 me buscó uno de los representantes del Grupo Prisa en México, Antonio Navalón, para decirme que visitarían México dos de sus jefes españoles, Juan Luis Cebrián y Jaime Polanco. Querían reunirse con Andrés Manuel López Obrador, a la sazón candidato a la presidencia de la república postulado por la coalición Por el Bien de Todos.

No me resultó sencillo convencer a Andrés Manuel de reunirse con los empresarios ibéricos. “No confío en esa gente”, me dijo López Obrador cuando le comenté lo que me había pedido Navalón. Repitió esas palabras cada vez que insistí en la necesidad de atender a personas tan importantes. Al final el argumento que lo convenció, en mi opinión, no fue el del gran prestigio de El País ni el de su fundador, Cebrián, sino mi deseo, casi capricho de no quedar mal con Antonio Navalón, que me llamaba varias veces al día para concretar la cita con el político que encabezaba todas las encuestas de preferencias electorales.

Cenamos en un hotel de la capital de Tabasco y como además de los mencionados asistió también José María Pérez Gay, durante buena parte de la reunión este escritor y su colega Cebrián charlaron acerca de libros y de filósofos famosos. Pero aun en las veladas más intelectuales hay tiempo para las vulgaridades. Así que hablamos también de Televisa y de los principales directivos de esta empresa: Emilio Azcárraga Jean y Bernardo Gómez Martínez.

En esa cena Cebrián dijo que Televisa (que posee el 50 por ciento de W Radio; el otro 50 por ciento lo controla Grupo Prisa) estaba insistiendo en despedir a Carmen Aristegui, pero que eso jamás lo iban a permitir los socios españoles de la radiodifusora, no sólo porque Carmen conducía el noticiario de mayor audiencia sino sobre todo porque ellos eran absolutamente respetuosos de la libertad de expresión.

Admito que me impresionaron las palabras del señor Cebrián, que no es el único que las utiliza en el Grupo Prisa. En los documentos que la empresa entrega a sus inversionistas, se lee que “la primera responsabilidad de un grupo de medios de comunicación es defender y ejercer con honestidad y vigor el derecho a la información y a la libertad de expresión”. Ignoro si estos hombres de negocios cumplen en su país de origen con tan elevada obligación. Lo que me consta, ahora, es que en México no lo hacen.

En México, el viernes 4 de enero de 2008 la dirección del Grupo Prisa despidió a la periodista Carmen Aristegui simple y sencillamente porque esta mujer, conductora hasta ese día del noticiario más exitoso de W Radio, ha seguido siempre una línea editorial plural, objetiva, libre y honesta, es decir, una línea editorial que inevitablemente incomoda a quienes controlan los poderes político y económico. La explicación oficial que sus patrones dieron del despido de Aristegui fue, por decir lo menos, cínica. Es que, de plano, representa un acto de cinismo decir que esa decisión “se enmarca dentro de un proceso de renovación, actualización y expansión en el que está inmersa la W”.

Ese proceso de “renovación, actualización y expansión” comenzó hace meses con la sorpresiva llegada de un nuevo director editorial. Aquí conviene precisar un dato. En España, el Grupo Prisa jamás sorprendería a sus periodistas con la llegada de un nuevo director a la dirección de su diario insignia, El País. En los estatutos de este medio se establece que en el nombramiento del director intervienen todos los periodistas. En México, Prisa actúa de otra manera. Así, Carmen Aristegui y los otros informadores un buen día se encontraron con la sorpresa de que tenían un nuevo jefe en W Radio: Daniel Moreno, que entre sus activos cuenta no sólo con experiencia en diversas redacciones, sino también con excelentes relaciones con personas muy cercanas a Felipe Calderón.

Lo más triste para Daniel es que él llegó al Grupo Prisa después de haber sido injustamente despedido (¡por diferencias editoriales!) del diario Excelsior. Según me contó el propio Daniel, alguno de sus jefes en Excelsior se molestó por un titular más o menos crítico respecto de no sé qué funcionario. El día en que despidieron a Carmen Aristegui de W Radio hablé con Daniel y me juró que se había tratado de una decisión estrictamente empresarial, “nada que ver con lo editorial”. Cuando le conté que eso me dijeron sus jefes de Excelsior cuando lo corrieron a él (“Daniel se fue por motivos de empresa, no editoriales”), se quedó callado y cambió de tema. Hay veces en que los hechos son tan aplastantes que al afectado no le queda más remedio que cerrar la boca o ponerse a hablar de otra cosa.

En el diario El País, que dio origen al Grupo Prisa, a los periodistas los ampara en sus contratos laborales una “cláusula de conciencia”, que simplemente obliga a la empresa a indemnizar con generosidad a cualquier informador que se vea obligado a dejar su trabajo por diferencias editoriales con el patrón. En W Radio, la empresa de comunicación mexicana que maneja Prisa, se actúa con base en otros principios.

Aunque el asunto se ha tratado de manejar como la culminación de un contrato civil de prestación de servicios entre una profesional independiente y una empresa mercantil, lo cierto es que Carmen Aristegui realizaba un trabajo subordinado a un patrón, que al despedirla no fue capaz de entregarle ni un solo peso de indemnización. Sabía que los españoles pueden ser miserables a la hora de negociar, pero no pensé que llegaran a ese extremo.

Todos los abogados a los que he consultado me dicen que si Carmen demanda al Grupo Prisa y a Televisa en los tribunales laborales, los vencerá fácilmente y obtendrá de esas compañías una importante cantidad de dinero. Ojalá lo haga, ya que no es justo que ella, mientras encuentra otro empleo, deba tomar recursos de sus ahorros para mantener su nivel de vida y, sobre todo, el de su hijo, el pequeño Emilio. Pero también tendría que acudir a la Junta de Conciliación a demandar a sus patrones para que, al menos, a los propietarios de W Radio una cosa les duela. Porque a estos tipos inmensamente ricos pero enfermos de ambición lo único que les afecta es desprenderse de dinero. Las críticas que han recibido en todas partes por lo que le hicieron a la señora Aristegui les tienen sin cuidado, de plano. Son tan cínicos que hasta presumen su fama de malvados. Pero si Carmen les quita, con la ley en la mano, unos cuantos cientos de miles o algunos millones de pesos, van a quedar seriamente adoloridos. Y si bien no se tratará de un gran desquite, ya que a ellos les sobra capital, pues algo es algo.

Carmen tendría que demandarlos, además, para proteger a muchos de sus compañeros de trabajo que permanecen en W Radio y a los que no se les reconoce, en esa empresa, derechos laborales. Con el cuento legaloide de que firman contratos de prestación de servicios y de que se les paga mediante recibos de honorarios, se les dice que no son trabajadores de la empresa, aunque se trate de personas que pasan todo el día en esa compañía invariablemente haciendo lo que les ordenan sus patrones.

En la campaña electoral de 2006, Carmen Aristegui me invitó a participar en un debate en su programa de radio. Los otros invitados eran Juan Ignacio Zavala, cuñado de Felipe Calderón, y el priista César Augusto Santiago. Dos tercios de este debate se fueron a las planas del diario español El País unos días antes de las elecciones: Juan Ignacio publicó un artículo sosteniendo su punto de vista y yo otro exactamente con el punto de vista opuesto. A César Augusto no lo invitaron los pragmáticos editores ibéricos porque su candidato, Roberto Madrazo, iba muy abajo en las encuestas.

A pesar de esa exclusión de los priistas, El País se mantuvo más o menos imparcial hasta el día de las votaciones. Después, sus editores decidieron que debían defender a Felipe Calderón y atacar a Andrés Manuel López Obrador. Desde luego, los periodistas españoles tienen derecho a defender y a atacar a quienes se les pegue la gana. Y tienen, también, el derecho de contratar para trabajar en sus empresas a la persona que se les antoje. En esas fechas contrataron, como alto funcionario del grupo, a Juan Ignacio Zavala, el cuñado hasta entonces cómodo (el incómodo era Hildebrando). Estoy seguro de que Juan Ignacio está preparado para desempeñar el cargo, muy bien pagado por cierto, que le ofrecieron en el Grupo Prisa. También estoy seguro de que jamás se lo hubieran ofrecido si el resultado electoral hubiera sido otro. Tal vez si Andrés Manuel hubiera llegado a la presidencia, el puesto que hoy ocupa el señor Zavala le hubiera sido entregado por el Grupo Prisa a cualquier amigo o pariente de El Peje, y si ninguno lo hubiera aceptado, habrían colocado ahí al perro de la casa del vecino del edificio de departamentos donde vive López Obrador. Todo sirve cuando se trata de proteger la venta de millones de libros de texto anuales en México.

Se ha dicho mucho que Juan Ignacio Zavala intervino en el despido de Carmen Aristegui. No lo creo, o no quiero creerlo. Me atrevo a pensar que Carmen tampoco lo cree. Ellos se han llevado muy bien durante años. Nadie puede ser tan hipócrita o tan perverso. Fue cosa de Prisa y Televisa, dos empresas dispuestas a hacer lo que sea con tal de agradar al gobierno. Y vaya que le debe haber caído bien a Felipe Calderón la noticia de la salida de la periodista de W Radio. Es del dominio público que Calderón detesta a Aristegui.

Después de la toma de posesión de Felipe Calderón, no recuerdo ahora la fecha, Carmen Aristegui entrevistó a Andrés Manuel López Obrador. Este político, no Carmen, criticó a las empresas dueñas de los micrófonos a través de los que estaba hablando. Andrés fue duro con el Grupo Prisa y con Televisa, y tal vez hasta fue injusto en lo que dijo; lo que estoy tratando de decir es que, para los propósitos de esta discusión, no importa si las críticas de López Obrador eran correctas o no. Carmen no refutó a El Peje (a los entrevistadores no les toca debatir con sus entrevistados), pero tampoco estuvo de acuerdo con el hombre que en mi opinión es el único presidente legítimo de México. Como los cuestionamientos de Andrés tenían que ver con la libertad de expresión ejercida en Prisa y Televisa, Carmen consideró que era suficiente defensa para las empresas en las que trabajaba recordarle a su invitado que él estaba en esa radiodifusora hablando de lo que se le pegaba la gana.

Como yo ya no tenía contacto con la gente de Televisa, no supe qué pensaron ahí de esa gran oportunidad que López Obrador les había dado de presumir su respeto por la libertad de expresión. Con el que sí hablé (entonces todavía me llamaba con cierta frecuencia) fue con Antonio Navalón, de Prisa. Este hombre, en vez de estar agradecido con Andrés Manuel por haber hecho quedar bien a su empresa expresándose con total libertad incluso contra los mismos dueños de la radiodifusora, estaba realmente molesto: “Andrés no le ayuda a Carmen. Si cada vez que vaya a ser entrevistado por ella nos va a criticar, seguro que será muy difícil sostenerla. Lo peor es que Carmen no fue capaz de ponerlo en su lugar, de decirle que nadie viene a nuestra casa a decirnos nada”.

El hecho es que Carmen Aristegui salió de W Radio. Qué derrota para el Grupo Prisa, para el diario El País, para gente con prestigio como Juan Luis Cebrián. Para Carmen ha sido una victoria. No es exagerado decir que en todo México hay gente aplaudiéndola y solidarizándose con ella. La señora Aristegui es hoy por hoy la más influyente persona en los medios de comunicación mexicanos. Se lo merece.

  • EDITORIAL CHAMUCO

Kikka Roja

sábado, 12 de enero de 2008

Miguel Concha : Los derechos de las audiencias

Miguel Concha
Los derechos de las audiencias

Entre muchas cualidades y actuaciones positivas, que con objetividad han venido siendo destacadas en la red y otros medios nacionales e internacionales, Carmen Aristegui es la periodista que ha estado más cerca y de manera constante con dos sectores sociales importantes de la lucha por la democracia en México: los intelectuales independientes y las organizaciones civiles autónomas. Como todo comunicador actualizado, su labor no se ha limitado a difundir sus puntos de vista, lo que ya es mucho, sino también a participar en sus análisis y encuentros, con el fin de conocer mejor sus opiniones, compenetrarse más del contenido de sus informes y participar con su experiencia en la mejor realización de sus actividades.

Yo la recuerdo personalmente desde los inicios de la década de los 90, en un programa de la recién nacida Comisión Nacional de los Derechos Humanos en Radio Educación, dándoles voz a las organizaciones privadas de derechos humanos, fundadas exclusivamente con propósitos nacionales por lo menos 10 años antes. Por ello la decisión de no renovarle su contrato como conductora del noticiario matutino Hoy por hoy en la cadena W Radio por razones políticas, aunque no de información, y ni siquiera inmediatamente comerciales, ha sido interpretada con razón como un acto de censura y una afrenta a la libertad de expresión. Y si no que lo desmientan inmediatamente en México los directivos de la empresa española Prisa, pues somos muchos los que todavía no entendemos en todo el país a qué se refieren cuando hablan de un nuevo “modelo editorial” en el manejo de sus noticiarios. Cuanto más que estamos enterados de que existe una campaña soterrada para desacreditarla hipócritamente y en forma mentirosa y vil, luego de que fueron ellos los que no cumplieron durante todo un año con las peticiones que con todo derecho ella les hizo. Y ello sobre todo en una nación regresivamente autoritaria, en la que todavía los deseos inconfesados del príncipe son obsequiados con diligencia, con la esperanza de ganancias económicas y políticas futuras.

Todo esto obliga, como ya se ha propuesto, a que la sociedad, que en este como en otros asuntos vitales para el país ha sido la menos tomada en cuenta cínicamente en esta irresponsable decisión, se articule mejor y refuerce su lucha organizada para promover y defender pacífica, pero firmemente, sus derechos como audiencia. Cuanto más que el espacio radioeléctrico es un bien público del Estado mexicano, y no una propiedad privada de los concesionarios de los medios, y ni siquiera un instrumento que el gobierno puede manejar a su antojo, a espaldas y contra los intereses del pueblo. Como expresaron con toda razón en este sentido varias organizaciones importantes de periodistas y expertos en comunicación en un boletín el pasado jueves, “Los medios de comunicación son las vías mediante las cuales se materializa el ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Por ello deben cumplir fundamentalmente con el fin social de mantener informada a la población de manera plural, a fin de que ésta pueda obtener información y tomar decisiones para mejorar su participación y el desarrollo social. De ahí que los medios de comunicación deben funcionar de cara a la sociedad, transparentando y fundamentando sus decisiones”. Todo esto igualmente obliga a que la sociedad organizada ahora más que nunca exija a los que en teoría son nuestros representantes populares en el Congreso una legislación moderna urgente para la radiodifusión y las telecomunicaciones, que sea capaz de propiciar la pluralidad de contenidos, acotar la concentración mediática y garantizar el respeto a las audiencias, luego de que ya fue aprobada la reforma constitucional en materia electoral, hoy descaradamente objetada en los medios y en algunos juzgados por sectores influyentes de la clase empresarial, con el interesado pretexto de la libertad de expresión.

Como propuso desde noviembre del año pasado al Grupo Plural del Senado para la Reforma de las Leyes de Radio y Telecomunicaciones la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, dicha legislación tiene que garantizar y proteger entre otras cosas el derecho de los ciudadanos a estar bien informados, a ejercer su derecho de réplica, a ser interpelados con respeto, y a ejercer su derecho a la libertad de expresión y de información. Debe también definir con toda claridad y precisión la función de servicio público de la radio y la televisión, como un servicio esencial para la sociedad y el fortalecimiento de la democracia, y consecuentemente promover una programación de calidad, garantizando el derecho de acceso a la información y la comunicación de los grupos sociales.

Desde mi punto de vista, debe también incorporar la cláusula de conciencia de los periodistas, ya reconocida por ejemplo por la Ley Orgánica Reguladora de la Cláusula de Conciencia de los Profesionales de la Información de España, hoy desvergonzadamente ignorada en México por la empresa Prisa, y de la que nos ocuparemos con más detalle en otra ocasión.

Kikka Roja

martes, 8 de enero de 2008

Miguel Ángel Granados Chapa : ¿Por qué echan a Carmen Aristegui?

¿Por qué echan a Carmen Aristegui?

Miguel Ángel Granados Chapa

Nadie puede objetar el derecho de una empresa de radiodifusión a confeccionar su programación conforme a sus intereses que, sin embargo, deberían tener presentes los de sus usuarios, pues en último término el negocio de un concesionario consiste en conseguir el mayor público para vender la mayor cantidad posible de anuncios a la mejor tarifa. Porque no procedió conforme a esa lógica, sino ateniéndose a otros criterios ajenos a la operación comercial, es necesario buscar la causa verdadera del virtual despido de Carmen Aristegui, pues a eso equivale la decisión de W Radio de no renovar el contrato de una periodista que la prestigiaba y le daba a ganar dinero.

En la página del propio consorcio que prescindió de sus servicios constaban, todavía la mañana del viernes 4 de enero, las razones para contarla entre su personal: Carmen Aristegui, a decir de sus empleadores, es “una de las periodistas más reconocidas y respetadas de México, quien presenta de manera ágil y precisa el acontecer nacional e internacional”. Esa opinión coincidía con la que suscitaba casi universalmente el desempeño profesional de Carmen Aristegui. José Antonio Fernández, un periodista especializado en medios de comunicación, la sintetizaba señalando que ella es “la conductora de noticias de mayor prestigio en la radio y la televisión mexicana. Su estilo serio, analítico, de muy buen trato y valiente, se impuso (…) Sus niveles de credibilidad son muy altos. Es muy respetada en los círculos intelectuales y políticos”.

Apenas un mes atrás, el programa conducido por Carmen había obtenido una vez más el premio del Club de Periodistas, que se agregaba a los muchos otros reconocimientos que se le han prodigado, entre los cuales sobresale el haber ganado en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo, una vez cuando el certamen respectivo era organizado por el gobierno federal y otra vez cuando ese galardón se ciudadanizó, al ser otorgado por un jurado profesional escogido por un consejo en el que participan universidades públicas y agrupaciones de concesionarios, editores y académicos dedicados a la comunicación. En España la periodista mexicana había recibido el premio Ondas Iberoamericanas de la cadena Ser.

Pero Carmen Aristegui, si bien significaba uno de sus activos más importantes, era también pluma de vomitar para la división de radio de Televisa y en general para esa empresa, que es remilgosa en cuanto concierne a la autonomía de sus comunicadores. Quizá ya no se les trata a puntapiés, o por mejor decir a patadas, como lo hacía Emilio Azcárraga Milmo –o con simple autoritarismo, como en el tiempo de Emilio Azcárraga Vidaurreta–, pero no son admitidas las expresiones sistemáticas de independencia profesional. Esa política de personal, uno de los pilares del funcionamiento del monopolio, se radicalizó en los últimos dos años, cuando durante el proceso electoral, y sobre todo en su secuela, fue creciendo la crispación social y se demandó de los conductores de radio y televisión una conducta militante a favor de los propios concesionarios y en contra de quienes presuntamente podrían dañarlos, como Andrés Manuel López Obrador.

Carmen Aristegui acrecentó su conciencia y márgenes de acción profesional, haciéndolos más anchos de los que esa política y esa radicalización podían admitir. Por eso paulatinamente el beneficio corporativo que la empresa recibió con la presencia de la periodista se trocó en molestia y aun irritación crecientes para Televisa, que comenzó a hostigarla en un territorio en que no tenía que contar con el asentimiento de su contraparte española, el Grupo Prisa de la familia Polanco: unilateralmente suspendió la emisión de Hoy por hoy a través del canal 629 de Sky, pretextando un problema técnico que, de haber existido, hubiera sido resuelto en minutos, pero que perduró hasta el último minuto de la presencia de Carmen porque surgió de un impedimento político.

Durante meses, los intereses comerciales de Prisa neutralizaron los políticos de Televisa, y de esa oposición derivó una suerte de escudo protector para la mejor periodista en ejercicio en nuestro país. Pero cuando aquellos intereses del grupo español se convirtieron también en intereses políticos –en virtud de los cuales Juan Ignacio Zavala, cuñado del presidente Calderón, fue contratado por el consorcio de los Polanco–, Carmen Aristegui quedó a la intemperie y nada pudo impedir que, contrariando la lógica comercial del mayor beneficio en el menor tiempo, se resolviera no renovar su contrato, máscara de un despido que a nadie engaña, entre otras razones porque allí donde sí funciona la relación profesional entre el difusor y la periodista, su programa cotidiano de entrevistas en CNN, la relación contractual ha venido mejorando. Es que el consorcio de Ted Turner tiene claro cuán provechosa le resulta la aparición de la periodista en su pantalla.

Quizá la decisión de echarla de Televisa se engendró en junio de 2006, cuando en las vísperas de la jornada electoral Carmen Aristegui probó que la relación entre Hildebrando, una empresa informática propiedad de otro cuñado de Calderón, y el Instituto Federal Electoral hacía posible que en la página web del entonces candidato presidencial del PAN estuviera disponible información a la que sólo puede accederse a través del padrón electoral y que podía ser manipulada con fines aviesos. A partir de entonces se reputó a la periodista como contraria a las posiciones panistas en general y de Calderón en particular. Al paso de los meses, sobre todo después del 2 de julio, esa gratuita clasificación evolucionó hasta considerar a Carmen como una traidora que no hace honor a la amistad que en algún momento la vinculó con la familia que ahora radica en Los Pinos.

No sólo eso: también contó la constancia y la penetración con que la periodista se ocupó del caso de la señora Ernestina Ascencio, en que Calderón intervino de modo aberrante si bien eficaz (se consiguió impedir la indagación sobre la presencia militar en el ataque mortal a aquella mujer anciana en la sierra de Zongolica). Y si a eso se añade la persistencia de Carmen en ofrecer información sobre acusaciones al cardenal Norberto Rivera por su eventual protección a un cura pederasta; y si se agrega que la conversación entre el gobernador de Puebla Mario Marín y su amigo Kamel Nacif sobre la trama para vulnerar los derechos de Lydia Cacho por su denuncia de poderosas mafias dedicadas la pornografía infantil, fue conocida a través de su programa… se comprende la dimensión de los intereses a los que Televisa sabía conveniente servir defenestrando a Carmen.

A todo ello se unió el agravio que, según Televisa, le infirió la periodista al informar sobre el verdadero carácter de la reforma a las leyes de Telecomunicaciones y de Radio y Televisión, y su festejo ante la decisión de la Suprema Corte de declarar inconstitucionales sus principales artículos. Y por si algo faltara, la colmó su posición ante la reforma constitucional en materia electoral: no sólo se opuso a considerar que hay en ella ataque a la libertad de expresión, sino que, ejerciendo su propia autonomía, se abstuvo de figurar en el enfrentamiento de los concesionarios y sus comunicadores con el Senado de la República en septiembre pasado.

Su acusado sentido de la propia dignidad y su profesionalismo, acendrado desde entonces, permitió a Carmen Aristegui superar la crisis de noviembre de 2003. Entonces se produjo la ruptura del Grupo Imagen en que participaba y fue impedida de cumplir sus obligaciones profesionales por Pedro Ferriz, cuya vulgaridad tradujo a empellones físicos el choque de concepciones éticas que lo distanciaron de Carmen y de Javier Solórzano. Es seguro que las acrecidas virtudes personales y profesionales de la periodista le deparen el espacio que la sociedad reclama y que concesionarios duchos en identificar oportunidades para sus negocios pueden ofrecerle.


Kikka Roja

PROCESO : Cuñado de Calderón se deslinda del caso Aristegui

Juan Ignacio Zavala
Foto: miguel dimayuga

Cuñado de Calderón se deslinda del caso Aristegui
jenaro villamil * Desde Buenos Aires lamentó la salida de la conductora de W Radio

México, D.F., 7 de enero (apro).-

Juan Ignacio Zavala, cuñado del presidente Felipe Calderón, declaró a Apro que no tuvo “ninguna injerencia” en la salida de la conductora Carmen Aristegui de la W Radio.

En entrevista vía telefónica desde Buenos Aires, Argentina, el excolaborador de Marta Sahagún de Fox lamentó la salida de Aristegui y desmintió las versiones que le adjudican un papel clave en ese hecho.

“No conozco siquiera las oficinas de W Radio en la Ciudad de México”, indicó Zavala, y agregó que, desde su incorporación al Grupo Prisa, "mi trabajo ha sido definir cómo estar lejos del manejo informativo para evitar cualquier suspicacia".

Aseguró que él no es el responsable de la operación de Prisa en México, y sólo está a cargo del área “administrativa y comercial” de la edición local del diario El País, propiedad del mismo grupo.

“Lo último que quiero hacer es meterme en el asunto”, abundó Zavala, quien también participó en la mesa de debate político que condujo Aristegui durante el proceso electoral del 2006, representando al equipo de campaña de Felipe Calderón, al lado de Federico Arreola, del equipo de Andrés Manuel López Obrador, y César Augusto Santiago, exvocero de Roberto Madrazo.

El pasado viernes 4, el excandidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, responsabilizó a Zavala de la salida de Aristegui, una de las pocas periodistas que abrió su espacio al tabasqueño, después de la toma de posesión de Felipe Calderón como presidente de la República.

Deplora Le Monde separación de Aristegui

“El año de 2008 comenzó mal para la libertad de la información en México”, evaluó hoy el influyente rotativo francés Le Monde, al considerar que Aristegui, "una de las periodistas más influyentes del país", salió de W Radio porque su estilo crítico resultó incompatible con el “nuevo modelo editorial” impulsado por Televisa y grupo Prisa.

Bajo la firma del corresponsal Joëllo Stoltz, la nota constituye una de las primeras reacciones en los medios europeos sobre la salida de Aristegui, y se prevé que la organización Reporteros sin Fronteras, también con sede en París, se pronuncie sobre el caso en los próximos días.

Le Monde enmarca la salida de Carmen Aristegui en el clima de preocupación y “alarma” que se ha desatado entre observadores y periodistas mexicanos. Incluso recordó la relativamente reciente suspensión del noticiario radiofónico Monitor, dirigido por José Gutiérrez Vivó, y atribuida a un "boicot publicitario".

La nota también enuncia los temas más polémicos y críticos que durante los últimos meses destacaron en el programa de "Hoy por Hoy", en especial, el escándalo del gobernador poblano, el priista Mario Marín, y la periodista Lydia Cacho; las denuncias en contra del cardenal Norberto Rivera Carrera, así como su cobertura crítica sobre las elecciones de 2006 y su deslinde frente a las protestas de Televisa por la reforma electoral.

Le Monde recordó que Televisa controla 80% del mercado audiovisual en México, y Prisa, su socio en 50% en W Radio, edita El País y es propietario de la editorial Santillana.

Por otro lado, por tercer día consecutivo se reportaron protestas de decenas de radioescuchas a las afueras de la estación, ubicada al sur de la Ciudad de México.

También en los principales blogs y sitios en Internet se ventilaron cientos de cartas de protesta por la salida de Aristegui, calificando este hecho de franca censura.

DIME DE LO QUE PRESUMES...
FAMILIA DE RATEROS EN TURNO,
Kikka Roja

PROCESO : Aristegui: Fue Felipe Calderón

Aristegui: Fue Felipe Calderón
alvaro delgado
México, D.F., 7 de enero (apro).-

Salvo que Televisa y Prisa hayan depuesto su principio fundamental de generar ganancias y estén en vías de convertirse en emporios benefactores, al menos en México, el despido de Carmen Aristegui sólo puede entenderse como una maniobra política pactada con el único que puede compensar las pérdidas --económicas, no de credibilidad-- de tamaña decisión: el gobierno de Felipe Calderón.

Porque el solo sentido común indica que nadie, menos una empresa que tiene el lucro como fin --Televisa y Prisa inobjetablemente lo tienen--, se da el lujo de tomar decisiones a sabiendas de que le generarán pérdidas, traducidas en baja en el rating y menores tarifas en el cobro a los anunciantes, salvo que exista la certeza de que habrá utilidades extraordinarias en otros ámbitos, no sólo en materia de medios.

Y ya se sabe: el grupo español Prisa --que emplea a Juan Ignacio Zavala Gómez del Campo, cuñado y confidente de Calderón-- tiene extendidos intereses en México que van más allá del ámbito editorial, que de suyo le reporta fabulosas ganancias a través de Editorial Santillana, el principal proveedor de libros de texto para la educación pública de México.

Y no hay que hacerse tontos: Aristegui no fue echada de W Radio porque el Grupo Prisa la haya abandonado después de ceder a las “presiones” de Televisa, que la abominaba después de que no se alineó en la ofensiva de repudio a la reforma electoral, ni se trata de una decisión que obedezca a la “concentración mediática” y aun a la influencia de personajes exhibidos en una frecuencia de alcance nacional, como los gobernadores priistas Mario Marín y Ulises Ruiz, el cardenal Norberto Rivera o el empresario pederasta Jean Succar Kuri.

Siendo pertinentes las tres interpretaciones, porque existen hechos de sobra que las acreditan, los que las sostienen pasan por alto un elemento fundamental: Aristegui era aborrecida por Felipe Calderón, particularmente después de las elecciones del 2 de julio de 2006, y era un estorbo para el objetivo de uniformar el cuadrante radiofónico, cuyas voces son las mismas que se escuchan en televisión y en un vasto sector de la prensa escrita.

Son las voces y las plumas del oficialismo de siempre --los de la era priista trasmutados a la panista-- y los del nuevo oficialismo, los que han dado forma a un comportamiento de criticar, a coro, a quienes consideran enemigos de México y de sus “instituciones”, con el único fin de obtener ganancias desde el poder.

Es decir: pegan para que les paguen.

Aristegui, como escasos medios y periodistas, no entraba en ese esquema impuesto por la derecha que encabeza Calderón y sus patrocinadores. Y así se lo hizo sentir ese personaje (que quienes lo conocen saben de su talante vengativo) con el circuito de entrevistas que hizo con motivo de su primer año de gestión gubernamental, en diciembre, el mes del golpe.

El objetivo de acallar desde Los Pinos a Aristegui no era sólo por difundir la información que la planta de reporteros de W Radio enviaba a la redacción central, controlada por personeros de Zavala Gómez del Campo, y que con ella podían trascender el tufo oficialista que exigía por ejemplo el locutor Ezra Shabot (que, dicho sea de paso, no dejó la conducción del vespertino por razones editoriales, sino por la promesa que recibió del PAN para ser consejero electoral y ahí está, al acecho), sino evitar que por su iniciativa siguiera recogiendo información de interés público de medios escritos, como el semanario Proceso, que concita la furia de Calderón.

Con el país hecho un caos, exhibida la demagogia de su campaña, que sembró de odio el país, Calderón busca evitar que en los medios audiovisuales se difunda información que escurra la gruesa capa de maquillaje y, además de los 3 mil 700 millones de pesos que dispone para publicidad gubernamental, ha resuelto cerrar cualquier resquicio de información a los mexicanos en los medios audiovisuales.

Calderón ya fracasó y, en su desesperación, se atrinchera en Los Pinos: Nada debe saberse de él, ha dictaminado, y tiene con qué pagar.

Por eso, la salida de Aristegui de la conducción del noticiario matutino de W Radio no se entiende sin la participación directa de Calderón, quien ofreció mejores negocios a quienes a eso se dedican, los empresarios españoles del Grupo Prisa, cuyo representante en México, Antonio Navalón, fue uno de los primeros personajes que se entrevistaron con él después del 2 de julio de 2006.

Y los que leemos El País no tenemos duda, ni entonces ni ahora, de qué intereses se estaban defendiendo: Ese periódico, que en España se hace pasar como cercano a la izquierda, tuvo una cobertura posterior al 2 de julio de 2006 absolutamente deleznable que, como dice Lorenzo Meyer, fue casi como La Crónica de hoy, el periódico insignia de Carlos Salinas.

La colusión de Prisa con Calderón se tradujo, además, en un hecho hasta grotesco: la contratación de Juan Ignacio Zavala, una de cuyas glorias profesionales, además de hacer chistes justamente en el programa de Carmen Aristegui, fue armar en los medios la trama de El Encanto.

En esa finca de las Lomas de Chapultepec, según el cuñado de Calderón basado en la bruja Francisca Zetina “La Paca”, estaba la osamenta del diputado priista Manuel Muñoz Rocha, mediante el cual Raúl Salinas asesinó a su cuñado José Francisco Ruiz Massieu.

Pero todo fue un montaje del también panista Antonio Lozano Gracia, el procurador General de la República con Ernesto Zedillo, de quien Zavala Gómez del Campo era el jefe de prensa y encargado de las filtraciones.

De manera que Zavala, hermano de la mujer de Calderón, podrá decir que nada tiene que ver con el despido de Aristegui –porque estaba en Argentina ejerciendo sus talentos--, pero tiene tanta credibilidad como “La Paca”, y lo que está claro es que, pronto, habrá de verse el pago de Calderón a Prisa. En contratos, claro.

Apuntes

El panista Javier Corral lo sabe: la “cobardía” del Grupo Prisa, como la llama, no es sólo de Televisa, sino de Calderón y Zavala, sus correligionarios y amigos. ¿O será que Zavala presentará su renuncia a Prisa, inconforme con la arbitrariedad contra Aristegui? ¿Y Calderón la invitará para que ejerza su trabajo informativo en una de las estaciones del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), que se supone son de Estado? ¿O nada hará Calderón para que sea contratada?

delgado@proceso.com.mx


Kikka Roja

Pedro Miguel : Tiempo de indecentes

Pedro Miguel
navegaciones@yahoo.com
http://censurahoyporhoy.blogspot.com/http://navegaciones.blogspot.com

Tiempo de indecentes

Qué bien. Ahora es el momento en el que los dueños de W Radio se tiran en sus poltronas y paladean la indecencia que campea en el país y a la cual ellos hicieron una contribución muy jugosa: sin Carmen Aristegui en los micrófonos matutinos, la indecencia se inflará como la masa con levadura, como los parásitos que prosperan en la oscuridad, como la espumosa babosa de la impunidad que anida en numerosos rincones de la patria.

Ahora la suma de discursos oficiales fluye con suavidad y sin obstáculos por el cuadrante: el gobernador Mario Marín encabeza un programa contra la pederastia (Norberto Rivera también acaba de inventar el suyo), el campo mexicano está tan verde como un campo de golf, la inflación no existe, se está ganando la guerra contra el narcotráfico, Calderón es el presidente del empleo y su primer año de gobierno exhibe más logros que cualquier otro en la historia. Ah, y Ernestina Ascensión Rosario murió de una gastritis no atendida.

Si las mentiras elaboradas por las oficinas de prensa del país oficial son muy tontas como para aspirar al calificativo de orwellianas, la campaña de silencio emprendida por la mafia gobernante resulta demasiado pueril como para equipararse al macartismo. Éste llegó a ser irresistible porque poseía un relato del mundo, así fuera maniqueo, y un enemigo real, por más que la mayoría de sus tentáculos fuesen inventados. El hostigamiento calderonista, en cambio, no se atreve a mencionar el nombre de los adversarios del régimen, que son las fuerzas sociales y los individuos que propugnan un país equitativo, soberano, libre y regido por la legalidad.

Esta debilidad no siempre es obstáculo para clausurar espacios de información independiente y lúcida. Hace muchos años que la censura no pasa por las oficinas públicas, sino que se decreta en los consejos de administración que controlan a los medios electrónicos: en ellos, no se requiere de más trámite para censurar que calificar de malos negocios a las voces independientes, los pensamientos críticos y los ejercicios periodísticos honestos. Aunque, con el despido de Carmen Aristegui, W Radio haya perdido a la gran mayoría de sus radioescuchas en el horario matutino.

Negocios son negocios, mi estimado, y los mercados mexicanos del petróleo, de la electricidad, del agua potable, de las telecomunicaciones, justifican el sacrificio de una audiencia, y no se diga de la libertad de expresión de una informadora metiche o del derecho a la información de unos indios insumisos. Los consorcios peninsulares pueden permitirse en su propio país el discurso de la democracia, el decoro informativo y los derechos humanos, pero para ellos México no es una sociedad, sino, ante todo, un mercado a conquistar, y para ello hay que tejer las alianzas con los saqueadores en turno.

Es extraoficial: el proceso sucesorio ha concluido y los Zavalas han remplazado a los Sahagunes en el manejo de los contratos. Uno de los primeros, Juan Ignacio, antiguo fabulador de la Procuraduría General de la República –¿o no fue en sus tiempos de vocero de esa dependencia que se pretendió tomar el pelo a la gente con la historia de La Paca?–, funge ahora como delegado de los intereses de Grupo Prisa, copropietario, con Televisa, de W Radio.

No debe perderse de vista que tras las mentiras mediocres, la censura mediocre y la represión mediocre, hay la apuesta estratégica de acabar con lo que queda de propiedad pública, de derechos laborales, de soberanía, de libertades ciudadanas, de garantías individuales. En lo corporativo y en lo institucional vivimos el tiempo de la indecencia.

Y, a propósito de indecencia, señores magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Salvador Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Margarita Luna Ramos, Guillermo Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero y Sergio Valls Hernández: por favor sean piadosos con ustedes mismos, tengan un mínimo de consideración con la ciudadanía, ahórrenle más náuseas, renuncien a sus cargos y gánense el olvido.


Kikka Roja

Libertad de expresión José Blanco

José Blanco
Aristegui

La salida de W Radio de Carmen Aristegui –la mejor comunicadora de México, según mi opinión, en la que no tomo en cuenta el género– es una prueba contundente de que en México ubicamos los derechos derivados de la capitalización realizada sobre un bien público por encima del derecho a la libertad de expresión. El comunicado de prensa de la empresa radiofónica, entre otras cosas, dice: “el nuevo modelo de organización y trabajo que se viene implantando en W Radio es el mismo que funciona en 10 países de habla hispana con éxitos y liderazgos incontestables”; tal argumento es desmentido con la información que Carmen diera en su despedida: “nos vamos justo cuando mejor y más alto marcaban nuestros registros en rating y en audiencia, lo cual sólo es posible con una audiencia como la que usted conforma”.

Carmen se va porque su voz es un caso ejemplar de libertad de expresión y porque dio voz en libertad a ciudadanos de todo tipo que algo tenían que decir sobre temas candentes, algunos de los cuales la propia Carmen ha enumerado: “las elecciones presidenciales de 2006, el debate de la Ley de Radio y Televisión, la reforma electoral, los procesos judiciales contra el cardenal Norberto Rivera en Estados Unidos, los casos Zongolica y Lydia Cacho”. Recordó asimismo que en su emisión matutina se difundieron las llamadas telefónicas de los inefables Kamel Nacif y Mario Marín, y el reconocimiento que hiciera al trabajo de la Suprema Corte “donde puso por delante el tema del servicio público de los medios de comunicación y su sentido fundamental” para una vida democrática en México.

El debate sobre el liberalismo en nuestro país, con demasiado infortunio, se redujo a la descalificación de un “neoliberalismo” económico que ha acarreado desgracias sin fin a amplias zonas del planeta. Puesto en su contexto histórico, se habría podido ubicar en coordenadas más informadas y mucho más amplias. Los “liberalistas”, como los llama Luis Medina para referirse entre otros a quienes comúnmente llamamos neoliberales, acabaron abarcando en los hechos al liberalismo en todas sus facetas y sus historias diversas.

El liberalismo, para seguir a Medina, es una cultura. Agregaría, una cultura que ha formado parte central del ethos de todas las épocas de la historia conocida. Las posiciones, actitudes, idiosincrasias, resortes, del liberalismo, han sido muy anteriores a su propio nombre y pueden resumirse en una breve frase: la lucha por la libertad. Por eso el liberalismo, en perspectiva histórica, no es un conjunto de preceptos o “valores” ideológicos ahistóricos. Siempre han tenido un contenido distinto, porque diferentes han sido las condiciones opuestas a las libertades.

De otra parte, la Asamblea General 217 A (iii) de Naciones Unidas aprobó y proclamó, el 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de Derechos Humanos. El artículo 19 de la Declaración dice: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. La Declaración fue recogida, ampliada y precisada por la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica, que en su artículo 13, fracción 3ª, señala: “No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”.

De ahí pasó a casi todas las estructuras legales de los países democráticos. Ese derecho acaba de ser conculcado por la empresa de W Radio a Carmen Aristegui, a todos a quienes habría podido seguir dando esa libertad, y nos ha negado a todos sus oyentes el derecho a la información sobre asuntos centrales para la vida democrática y civilizada de este país, que ella era capaz de hallar y proporcionarnos.

La libertad de expresión y de opinión no es un derecho humano más; es un derecho sin el cual muy difícilmente pueden ejercerse los demás derechos humanos. Pero como todo derecho referido a la libertad es tema de debate, casi siempre referido a sus límites, por cuanto la vida en sociedad obliga a que el ejercicio del derecho de uno no afecte el de otro(s).

Los liberalistas sostienen, en breve, esta posición: la libertad de prensa es una extensión del derecho sobre la capitalización del trabajo personal, por lo cual todos tienen derecho a poseer una empresa de comunicación a condición de haberla creado y que se sostenga por el propio esfuerzo.

El pueblo como colectividad no representa al pueblo, sino la sociedad civil formada por una pluralidad autónoma de individuos. Considerando a éstos como origen de toda voluntad, sólo el derecho de propiedad privada posibilita la representación real de las opiniones particulares (http://es.wikipedia.org/prensa).

Es claro que esta posición está en contra del espacio radio eléctrico y de las ondas hertzianas como bien público concesionado. La superioridad para la sociedad del derecho a la libertad de expresión, sobre los derechos derivados de la capitalización hecha sobre un bien público, la resolvió adecuadamente la Corte y la ley correspondiente que, inexplicablemente, sigue sin ser publicada por el Ejecutivo. Esta tesis la ha defendido siempre Carmen Aristegui. Acompañémosla en esta lucha.
PARA EL SEÑOR QUE ME REGAÑÓ POR TRAER LOS ARITICULOS DE GUADALUPE LOAEZA, PARA EL ANÓNIMO QUE AMENAZÓ A "LAS NIÑAS FRESAS OBRADORISTAS"
PARA LOS PANISTAS DISFRAZADOS DE ANONIMATO
SU IGNORANCIA ES COMPLETA E INFINITA. ... ADEMÁS EVIDENCIARON SU DESPRECIO A LAS MUJERES.
Kikka Roja

domingo, 6 de enero de 2008

Diego Hildebrando y Juan Ignacio Zavala

Diego Hildebrando Zavala Gómez del Campo
La gente que nunca trabaja, vive del ROBO y asesina a los pobres, los perfectos hijos de una pinche madre.

Diego Hildebrando y Juan Ignacio Zavala parientes de Felipe Calderón
Zavala: sí tuve contratos en la gestión de Felipe

  • El llamado cuñado incómodo acepta finalmente los negocios con Pemex
  • En octubre de 2003 obtuvo 10 convenios para una de sus compañías
  • Estos se asignaron a Meta Data en un solo día, según datos de Compranet
  • El asegura que fueron cinco y por ''renovaciones''
  • Sostiene que todo fue por licitación; datos oficiales indican adjudicación directa
  • En enero de este año fue sancionado por mentir al fisco
Meta Data: más allá del descaro

El empresario Diego Hildebrando Zavala admitió ayer que su empresa Meta Data obtuvo pingües contratos por adjudicación directa en el sector público, y particularmente en el ámbito de Pemex, en tiempos en que su cuñado, Felipe Calderón Hinojosa, era titular de la Secretaría de Energía, de la que depende la paraestatal. La confirmación es relevante en dos sentidos: porque arroja luz sobre lo que podría denominarse, parafraseando a Daniel Cosío Villegas, el estilo personal de adjudicar que ha caracterizado al foxismo, y cuya expresión más lamentable es el conjunto de turbiedades institucionales operadas para beneficiar a los hermanos Bribiesca Sahagún, y porque coloca en un callejón sin salida la candidatura presidencial del propio Calderón Hinojosa y, con ella, al conjunto del foxismo.

La red de tratos de Hildebrando alcanza a ISOSA, ligada a Gil Díaz

La red de negocios de Hildebrando SA de CV, sociedad encabezada por Diego Hildebrando Zavala Gómez del Campo, cuñado del candidato del PAN a la Presidencia, Felipe Calderón, alcanzó a la controvertida compañía Integradora de Servicios Operativos (ISOSA), la cual también contrató sus servicios de software.

De 2002 a 2005 Diego Zavala ganó mil 595 millones y pagó impuestos por 35.7

La empresa de Diego Hildebrando Zavala Gómez del Campo, cuñado de Felipe Calderón Hinojosa, candidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN), obtuvo en 2005 ingresos -principalmente por servicios prestados al gobierno- por 683 millones 447 mil 895 pesos, sin haber pagado impuestos por esas operaciones, según consta en la declaración fiscal presentada a la Secretaría de Hacienda el 3 de abril de 2006.


Diego Hildebrando Zavala Gómez del Campo
http://www.jornada.unam.mx/2006/06/08/politica.php
http://www.jornada.unam.mx/2006/06/09/politica.php
http://www.jornada.unam.mx/2006/06/10/index.php

Kikka Roja

sábado, 5 de enero de 2008

Intelectuales

Carmen Aristegui

Informar, señalar, promover el debate y alentar la crítica son tareas que los medios de comunicación deben anteponer a cualquier otro interés.

A fin de año, un grupo de conocidos intelectuales trajo a la mesa el asunto de la libertad de expresión y su importancia para una vida democrática. Enhorabuena por el tema. Promovieron una demanda de amparo en contra de la reforma electoral porque argumentan que la prohibición para comprar tiempo en radio y televisión atenta contra la libertad de expresión.

La justicia rechazó éste y otros casi 80 amparos -promovidos por cúpulas empresariales- por notoriamente improcedentes. Más allá de que las reformas a la Constitución no son materia de control jurisdiccional, el tema está ahí para el debate.

Hay que tomarle la palabra a este conjunto de ciudadanos -preocupados por la libertad de expresión- para dar la batalla en donde sí se puede dar a favor de lo que esgrimen. ¿O creen que solamente en esa prohibición para comprar espots radica el único o el principal peligro a la libertad de expresión en México? Su estatura intelectual los obliga a conocer sobre las múltiples acechanzas a la libertad de expresión que hoy existen en México.

El narcotráfico, los cacicazgos locales, la concentración en medios, por citar los más evidentes. Yo personalmente no creo que las nuevas reglas del juego político electoral coarten, como se dice, a un “régimen deliberativo democrático”. Digamos que es opinable. Lo importante es el tema. Debatir, en serio, qué es lo que posibilita o imposibilita, en este país, el libre juego de las ideas. Ésa es, en sí misma, una obligación de los intelectuales. Este grupo y los demás que se dedican profesionalmente al debate deben comprometerse, también públicamente, a promover una discusión profunda, por ejemplo, sobre una reforma de medios de comunicación como la que dejó perfilada la Suprema Corte de Justicia con su brillantísimo debate y resolución sobre la acción de inconstitucionalidad a la Ley de Radio y Televisión.

Utilizar estos recursos intelectuales y jurídicos para impulsar un nuevo marco legal que garantice el acceso a la información libre, a la competencia y estándares de comunicación ética y profesional que este país requiere. Quedarse en la prohibición de espots a particulares como único tema de denuncia pública sería muy pobre para el tamaño de las firmas.

Las restricciones para el uso del dinero -como herramienta electoral por parte de particulares- no son, por cierto, nuevas. Existen desde 1996. Ahora está en la Carta Magna y habrá sanciones al infractor. Evidentemente la reforma es una respuesta a la serie de abusos, intervenciones indebidas y prácticas antidemocráticas que marcaron, sin remedio, la elección presidencial del 2006 y que no recibieron sanción alguna para nadie, pero que sí produjeron una profunda crisis político-electoral cuyos estragos todavía padecemos.

Los intelectuales reclaman con su recurso -bajo la batuta legal de Fabián Aguinaco- que se reduce el campo del ejercicio de la libertad de expresión de las ideas, así como de la libertad para deliberar... arrancando y eliminando de dicha esfera el derecho de los quejosos para acceder a los medios de comunicación con igualdad y equidad. No poder comprar espots, dice Aguinaco, restringe sus derechos “... al gobernado, al hombre de la calle, al intelectual y al campesino”. ¿De veras creen que un campesino o ciudadano de a pie iba a comprar espots en el Canal 2 para hacerse escuchar?

Si en verdad preocupa la libertad de expresión, no gasten la pólvora en infiernitos. La verdadera discusión está en recuperar el carácter público de los medios, en el tema de la regulación de telecomunicaciones, de radio y televisión, en los derechos de las audiencias, en el narcotráfico, en el asesinato de periodistas. Las libertades de conciencia, de opinión y de pensamiento son aquellas que permiten expresar y defender las ideas propias y criticar aquello que se estime conveniente, sin sufrir por ello reprimenda o represalia por parte de ente o autoridad alguno.

Eso ocurre en democracia. ¿Estamos en ella? Un elemento principal radica en que los ciudadanos puedan incidir, de alguna manera, en lo que ocurre dentro de su entorno y en el marco de las decisiones y políticas que afectan al interés general. Opinar, decir, cuestionar y criticar deben ser valores irrenunciables en la vida de cualquier ciudadano. Informar, señalar, promover el debate y alentar la crítica son tareas que los medios de comunicación deben anteponer a cualquier otro interés. Ésa es, o debería ser, su tarea principal. Aquello del artículo 19 de la Declaración Universal : la libertad de expresión y opinión implica el derecho de no ser molestado a causa de sus opiniones y la de investigar, recibir e impartir información.

Los intereses económicos, de negocios, políticos o de cualquier otra índole no deben, bajo ninguna circunstancia, interferir en el libre flujo de la comunicación entre emisores y receptores. Cuando esto ocurre la víctima principal es, por supuesto, la propia sociedad. La libertad de expresión es reconocida en el mundo entero como un derecho humano fundamental. De su sano ejercicio depende la viabilidad y funcionamiento de una vida democrática. La pelea por ella debe ser irrenunciable. Los intelectuales están obligados a darla.


Kikka Roja

Censura a Carmen Aristegui | Periodismo Herido | jorge carrasco araizaga

jorge carrasco araizaga

MEXICO, D.F., 4 de enero (apro).- Cuando los periodistas se convierten en noticia, las más de las veces es síntoma de lo mal en que se encuentra la libertad de expresión. Los asesinatos, secuestros o amenazas de periodistas son los extremos de un mal que también se expresa en la censura abierta –mediante la prohibición expresa y forzada de ventilar algo– o sutil, cuando se presiona a través de la publicidad oficial. Pero hay también otras heridas al periodismo, como la censura que disfraza la comunión de los intereses económicos y políticos.

Eso fue lo que ocurrió con la salida de la periodista Carmen

Aristegui de W Radio, estación cuya propiedad comparten Televisa y el consorcio mediático español Prisa.

A pesar de tener los niveles más altos de audiencia en la edición matutina del noticiario Hoy por Hoy, la periodista debió salir de la estación por “incompatibilidad editorial” entre ella y los dueños de la estación. En realidad, se trata de un eufemismo que oculta el ánimo censor no sólo de Televisa y Prisa, sino de la presidencia de la República y de grupos de poder, en especial la Iglesia católica. Nada nuevo en el caso de Televisa. En el de Felipe Calderón, Aristegui no perdió oportunidad para recordar la manera en que llegó el actual ocupante de Los Pinos, ni dejó de abrirle el espacio a Andrés Manuel López Obrador. No era nada gratificante para Calderón que, en un medio de tanta penetración como la radio, se recordara en forma reiterada la manera en que llegó a Los Pinos, con los abusos del anterior presidente y la prepotencia del Consejo Coordinador Empresarial, al margen, desde luego, de los propios errores y soberbia de López Obrador. El “desencuentro periodístico” de Aristegui con W Radio significa que ni a Televisa ni a la Presidencia le gustaba la cobertura y política editorial que estaban a cargo de la periodista.

Es, en realidad, una muestra más de la intolerancia de la Presidencia hacia la crítica.

Apenas Calderón ocupó la presidencia de la República, salió del aire el noticiario Monitor del periodista José Gutiérrez Vivó, a quien el equipo de comunicación presidencial le pidió que “se portara bien” para recibir publicidad oficial y mantenerse así en el aire. El noticiario se encontraba en penuria económica debido al pleito legal con el Grupo Radio Centro, al que el gobierno de Vicente Fox defendió por considerar que Gutiérrez Vivó “era perredista”.

Después de tres meses, Monitor regresó al aire, pero confinado a una modesta estación de AM.

Ahora, la salida de Aristegui –intempestiva, pero esperada– se explica por la convergencia del poder político y el económico. También, por lo insostenible que era para Prisa mantener una línea editorial crítica hacia un gobierno que, como el de Fox, le ha facilitado –como a otras empresas españolas– millonarios negocios en México, varios de ellos incluso por encima de la ley. Ha sido con los gobiernos del PAN con los que Prisa pudo por fin tener presencia en México, luego de dos fallidos intentos durante los años noventa, cuando primero compró el diario La Prensa, del DF, y luego instaló una oficina para publicar El País México. El de Prisa es un caso que ya en España había dado muestras de la incompatibilidad entre los contenidos editoriales y los interese económicos de las empresas, entre ellas el diario El País; la cadena de radio SER –asociada con Televisa–; la editorial Alfaguara; el Canal Plus, así como de los derechos de transmisión de fútbol en España.

Para el caso de México, El País, Alfaguara y la cadena SER han demostrado con creces su entendimiento con el actual poder político en México. Durante la contienda poselectoral presidencial de 2006, El País apostó por Calderón y no dudó en criticar en su editorial institucional la estrategia de protesta de López Obrador. Luego, ya instalado Calderón, le dedicó su editorial con el título “Calderón, en serio”. Más todavía, hace un año, Alfaguara designó al cuñado de Calderón, Juan Ignacio Zavala, como número dos de Prisa en México.

La permanencia de Aristegui era una esquizofrenia o, por lo menos, una contradicción que Prisa no podía sostener.

Pero es también una muestra más del periodismo herido, como el periodista y profesor español José Manuel de Pablos Coello tituló un libro publicado en 2001, en el que relata cómo El País se convirtió de defensor de la democracia a promotor no sólo de la monarquía juancarlista, sino de los intereses económicos de España en el exterior.

jcarrasco@proceso.com.mx

Kikka Roja

censurahoyporhoy.blogspot.com | EL FISGON | Opina sobre despido de Carmen Aristegui

censuran a Carmen Aristegui, opina, lee y deja tus comentarios en el siguiente link




Kikka Roja

El lunes llevaré al pequeño Emilio al colegio : Carmen Aristegui

  • No le renovaron contrato por “incompatibilidad de criterios” entre su programa y la empresa
  • El lunes llevaré al pequeño Emilio al colegio, dice Carmen Aristegui al despedirse de la W
  • Recuerda que en su espacio habló de la reforma electoral, la ley Televisa y el caso Zongolica
Emir Olivares Alonso y Blache Petrich
La periodista Carmen Aristegui a su salida de W Radio, donde la esperaban radioescuchas con pancartas de apoyo a su "labor crítica" La periodista Carmen Aristegui a su salida de W Radio, donde la esperaban radioescuchas con pancartas de apoyo a su “labor crítica” Foto: Yazmín Ortega Cortés

Cuando hay una noticia inesperada “se abre naturalmente el vacío. Al pensar en mi propio vacío, recordé un cuento infantil de Uri Shulevitz que se llama Un lunes por la mañana (...) ¿Qué haré el lunes por la mañana? –fue la pregunta–, y en mi caso no tardó mucho la respuesta: haré lo que no he hecho en los últimos años de mi vida, por estar aquí; llevaré al pequeño Emilio a la escuela”, fueron las palabras con que la periodista Carmen Aristegui cerró un ciclo de cinco años de colaboración en W Radio.

Ayer, la periodista informó que por razones de “incompatibilidad” entre los criterios editoriales de su programa informativo y el proyecto que desean encabezar Televisa y Grupo Prisa para la estación no se le renovó el contrato para 2008, por lo que el de ayer fue el último matutino en el que estuvo al frente. “El modelo editorial que hemos practicado a lo largo de estos años en W Radio es incompatible, en todo caso, con el modelo de noticiario y dirección editorial que la propia empresa ha determinado”, señaló en un mensaje de alrededor de 20 minutos. Explicó que durante cuatro años, su contrato “se renovaba prácticamente de forma automática”; sin embargo, en diciembre de 2007 los directivos de la W le notificaron que no existía más ese interés, aunque sí se abrió un espacio para discutir la posibilidad de que continuara en la emisora.

“La empresa fue muy clara al comunicarme que buscaría modificar las condiciones contractuales en algunas partes e incorporar cambios en el modelo de dirección editorial, para lo cual se me presentó un documento de observaciones y preocupaciones sobre el manejo en esta materia del noticiario, su conducción y lo que finalmente acabó siendo la dirección de este espacio informativo”. La comunicadora agregó que aunque ella y su equipo se mantuvieron a la espera de propuestas concretas en las que se expresaran las preocupaciones de la empresa, éstas no fueron presentadas, y el jueves se le notificó de la no renovación del contrato bajo ninguna nueva o actual circunstancia. Cabe destacar que la línea editorial del informativo de Carmen Aristegui incluyó temas como el conflicto poselectoral de 2006, por las dudas en los resultados que dieron como ganador de la Presidencia a Felipe Calderón; los efectos por la aprobación de la llamada ley Televisa –que permitía la concentración mediática en unas cuantas manos–; el caso Zongolica; los abusos contra Lydia Cacho por el gobernador de Puebla, Mario Marín, y el empresario Kamel Nacif; los procesos judiciales en Estados Unidos contra el cardenal Norberto Rivera por presunto encubrimiento de curas pederastas; el conflicto en Oaxaca y otras violaciones a los derechos humanos. La mayoría de esos temas fue recordada por la comunicadora en su mensaje de despedida.

“Dado que no hubo esa compatibilidad, esa coincidencia precisamente en lo que corresponde a la dirección editorial de este espacio informativo, finalmente se ha decidido lo que aquí ha ocurrido (su salida de la W)”, dijo. Con la llegada de Daniel Moreno a la dirección de contenidos en W –hombre cercano a Juan Ignacio Zavala, cuñado de Calderón, y a la esposa del ex presidente Vicente Fox, Marta Sahún, y quien, según fuentes de la estación, plantea una centralización de la agenda política de los conductores de noticiarios de la emisora–, un importante grupo de colaboradores de la estación ha decidido salir de la misma. El primero fue Carlos Loret de Mola, quien al despedirse, en septiembre del año pasado, argumentó que el rediseño de los criterios en la empresa reducía su margen de maniobra. Posteriormente también emprendieron la partida personajes como Ezra Shabot, titular del informativo vespertino, y los ex colaboradores de El Wueso, Salvador Soto y Christián Ahumada, El Duende.

Fuentes de la emisora revelaron que el día en que Loret anunció su salida de W se citó a una junta a la que fueron convocados todos los integrantes del departamento de noticias de la emisora. Ahí, la propia Aristegui –dijeron– aclaró ante todo el equipo que, pese a los rumores que corrían en ese tiempo de su probable salida, ella continuaría en la estación “mientras se mantuviera el espíritu de independencia” y se conservara la tónica de hablar “de lo que duele”. Asimismo, se informó a este diario que para justificar la salida de la comunicadora, Moreno comenzó a realizar llamadas a varios columnistas y locutores de diversos medios informativos para que hicieran pública la versión de que fue la periodista quien rompió las negociaciones, pues el argumento del directivo es que la empresa le propuso la posibilidad de renovar mes a mes el informativo, a lo cual presuntamente se negó, “porque quería todo o nada”.

Minutos después de las 10 de la mañana, al finalizar la emisión, Aristegui cruzó por última vez la puerta de cristal de la cabina de la W. Ahí recibió el apoyo de un importante grupo de trabajadores de la estación; los aplausos se prolongaron varios minutos, la conductora los recibió conmovida. Inclusive, colaboradores de las estaciones Ke-Buena, Los 40 Principales y Bésame Mucho, que transmiten desde la misma sede, se dieron cita en el lugar para aplaudir la labor de la periodista. Mientras eso sucedía, afuera de las instalaciones de Televisa Radio, de manera espontánea, una veintena de radioescuchas acudió a mostrar su inconformidad por el fin de las transmisiones de Aristegui. También se cuestionaron qué hacer el lunes por la mañana: “no sabemos qué vamos a hacer ese día, de 6 a 10, sin Carmen; no habrá nadie que llene su espacio”.

Los escuchas llevaban cartulinas en las que redactaron leyendas como: “¡Viva nuestro derecho a la información!”, “¡No nos van a callar, viva la libertad de expresión” y “Carmen, estamos contigo, porque México necesita periodistas valientes y con principios, como tú”. Alrededor de la una de la tarde, la espera rindió frutos, pues la periodista apareció por la salida y se detuvo para charlar con sus escuchas y agradecerles el apoyo. En esos momentos un grito destacó entre los otros: “Que quede claro, no somos W, somos Aristegui”.

Kikka Roja

viernes, 4 de enero de 2008

Carmen Aristegui deja W Radio por incompatibilidad editorial

Aristegui deja W Radio por incompatibilidad editorial

La Jornada On Line

“Hasta aquí hemos llegado", dijo la periodista al despedirse de la estación, propiedad de Televisa y Grupo Prisa. México, DF. La periodista Carmen Aristegui se despidió hoy viernes de su auditorio al conducir la última emisión de su noticiario Hoy por Hoy de la cadena W Radio y señaló que abandona la radiodifusora por incompatibilidad editorial. Explicó que desde hace cinco años, de forma prácticamente automática, se renovaba anualmente el contrato entre la emisora y la periodista, pero a principios de diciembre de 2007 le fue notificado el deseo de la empresa de no querer renovar el contrato, tras lo cual se abrió un espacio de discusión sobre la posibilidad de continuar. Agregó que la empresa finalmente le notificó ayer que era una decisión tomada no renovar el contrato bajo "ninguna nueva o actual circunstancia".

Dijo que había una explicación básica: el modelo editorial que "hemos practicado estos años en W Radio es incompatible con el modelo de dirección editorial que la empresa ha determinado". A las nueve de la mañana, una hora antes de finalizar la emisión, Aristegui declaró: “Hasta aquí hemos llegado. Éste es nuestro último programa en W Radio. Gracias en serio a quienes en su momento nos invitaron a poner los primeros ladrillos de una nueva etapa en esta emisora legendaria que es la XEW”. Agradeció a todos los radioescuchas en México y de otros países y a quienes “con su sintonía construyeron una sólida audiencia crítica y exigente en W Radio.” También agradeció a reporteros y articulistas por su labor en la emisión. Sostuvo “que nos vamos justo cuando mejor y más alto marcaban nuestros registros en rating y en audiencia, lo cual sólo es posible con una audiencia como la que usted conforma”. Recordó que en 2007 su equipo de trabajo recibió el primer Premio Nacional de Periodismo otorgado por colegas del gremio, y el Premio Ondas otorgado por Radio Barcelona de España a talentos de Iberoamérica en cine, radio, televisión y periodismo.

Señaló que el Premio Nacional de Periodismo es “muy valioso para nosotros” pues aquilataba las tareas difundidas "durante un periodo muy duro, complejo, para la información": las elecciones presidenciales de 2006, el debate de la Ley de Radio y Televisión, la reforma electoral, los procesos judiciales contra el cardenal Norberto Rivera en los Estados Unidos y los casos Zongolica y Lydia Cacho. "Cómo olvidar que fue precisamente en W Radio, en esta emisión matutina, donde se difundieron las llamadas telefónicas del empresario Kamel Nacif y el gobernador de Puebla, Mario Marín”, rememoró. También recordó que en su momento “reconocimos” el trabajo de la Corte durante el intenso debate sobre la Ley de Radio y Televisión, “donde se puso por delante el tema del servicio público de los medios de comunicación y el sentido fundamental de los medios de comunicación” para una vida democrática en nuestro país.


Pienso que Carmen Aristegui, fue engañada en el 2006 cuando decidió, separarse profesionalmente de Javier Solórzano, el día que dejó el programa de televisión en MULTIVISIÓN para unisrse a TELEVISA.
Todos tenemos derecho a buscar un mejor trabajo y apoyar a nuestras familias, ...en televisa obligan a sus trabajadores a "brincar el aro" como los perritos amaestrados en el circo, qué bueno que deja a la empresa del INFIERNO, no es pérdida para ella, TODO LO CONTRARIO, Carmen Aristegui, estará en mejores manos y no dudo que ahora si la seguiremos como debe ser, sin apechugar para escucharla. ¡Nos espera a todos una sorpresa cuando regrese al aire!

FELICIDADES A CARMEN ARISTEGUI, COMIENZA UN NUEVO AÑO , EN LIBERTAD.

Kikka Roja

Columna del Periquiello Sarmiento | Enrique Valdivia

Por Enrique Valdivia

Cuantas noticias negras esperamos para confirmar las palabras de Andrés Manuel. Hay algunas que no estaban contempladas y nos han tomado por sorpresa. No dudamos que todo siga siendo parte de un proceso de Militarización y estado de sitio. Pero mientras el día de ayer vimos algunos periodistas editoriales de TV Azteca (salvo el buen Rocha), sobre la libertad de expresión que tanto están dispuestos a defender, escuchamos a la mañana siguiente que Carmen Aristegui salía del aire por problemas con su línea editorial.

¿Qué no podríamos decir de una periodista de izquierda? Tan inteligente como belleza la acompaña. Tuve el gusto de entrevistar a Carmen en la presentación en la UNAM de la película el Violín del Director Francisco Vargas (http://youtube.com/watch?v=FKwyi2yhOWk). En aquella ocasión platicamos de la problemática de cómo una película del Cine Mexicano tuvo 26 premios internacionales triunfando en Francia y en México no más no sabíamos de ella. Aquellos días Carmen hablo de la censura en el Cine a una película que podría bien referirse a una situación que pasa en México, en un pasado, presente o futuro.

Ahora Carmen vuelve a repetir el argumento, lamentablemente ahora en su contra. Ella sigue en otros proyectos por cable, pero no dudamos que sean pocos los ciudadanos que puedan verla a través de la televisión por paga. No dudamos que ella seguirá en busca de espacios que le permitan hacer la noticia como ella sabe hacerlo.

Es claro las últimas noticias se han centrado en las violaciones de derechos humanos (caso Lydia Cacho y los pederastas clericales) y se ha abandonado a su suerte tanto a niños como periodistas. La pregunta es clara ¿A quién le molestaba la presencia de Carmen Aristegui en la Radio? Al Usurpador Felipe Calderón(que sigue los pasos de Fox), al Clero Católico (por eso de los periodistas Prostitutos), a los empresarios (que siguen deseosos que menos se les critique y que ellos influyan en la opinión pública) o incluso a "otros" periodistas. Podríamos especular mucho sobre los actores intelectuales pero confirmamos algo lamentable: El cierre de espacios democráticos llenos de juicios directos a la estupidez gubernamental y la inoperancia de la Ley en estas instituciones Cooptadas. De paso a muchos de nosotros se nos cierra la voz, porque aquél "Ni los Veo ni los Oigo" trasciende a espacios radiofónicos donde la gente tomaba partido, se involucraba y dejaba claro que no estaba contenta con la usurpación y demás violaciones de derechos humanos.

No soy un soñador, ni creo que muchos de nuestros lectores lo sean. No esperamos que aquellos que se rasgan las vestiduras lo hagan por recuperar espacios como los de Carmen. Ya sucedió con Monitor, ya sucedió con otros compañeros y nada vendrá de los "periodistas del sistema". Aquellos defienden a sus jefes, Carmen defendía lo que creía era justo en su espacio, en su trinchera. Con esto queda claro que "los pinches coscorrones" es un gesto que se multiplica, tendrán que darle derechos a Mario Marín.

En este estado de sitio Informativo, en esta guerra declarada por alguna minoría tendremos que esperar una respuesta clara de los medios alternativos y del esfuerzo conjunto. Un abrazo a Carmen Aristegui desde este pequeño espacio que sin duda se formo después de conocerla.

Druida

Visita http://pseudoelecciones2006.blogspot.com

Kikka Roja

viernes, 26 de octubre de 2007

Carmen Aristegui Flores : Lo que dijo Sarukhán

Estallan explosivos caseros en Consulado mexicano en NY

Evacuan la sede tras el confuso incidente; sospecha la policía que alguien que pasó en bicicleta arrojó los artefactos la madrugada de este viernes, causando ligeras explosiones y rompiendo ventanas
AP El Universal Nueva York Viernes 26 de octubre de 2007 12:42
Dos explosivos caseros fueron lanzados esta madrugada al fondo del Consulado de México en Nueva York e hicieron añicos algunas ventanas, informó el comisionado de policía Raymond Kelly. La sede fue evacuada y cerrada al público tras el confuso incidente. La policía cree que alguien que pasó en bicicleta arrojó los artefactos -hechos con réplicas de granadas llenas de una sustancia explosiva- a las 3:00 de la mañana, lo que causó ligeras explosiones, agregó Kelly el viernes al mediodía. El comisionado explicó que algunos testigos dijeron haber visto a alguien en bicicleta en ese momento cerca del consulado. Edgar Trujillo, agregado de prensa del consulado, dijo que hubo tres ventanas rotas. En el 2005, una explosión causada por dos granadas improvisadas con fusibles hizo añicos una ventana cerca del consulado británico en Manhattan. No hubo heridos ni arrestos en ese incidente. El consulado está situado entre un edificio de oficinas y otro en construcción. La policía cerró la calle al tránsito rodado. El viernes por la tarde, unas 50 personas que tenían asuntos en el consulado hicieron fila en la esquina de la calle a la espera de saber si podría entrar en el edificio. Luisa Hernández y Vicente Cortez acudieron a presenciar la boda de un primo de Hernández. "No sé, quizá cancelen" la ceremonia, indicó la mujer.
Lo que dijo Sarukhán
Carmen Aristegui Flores
  • La política de comunicación social de Los Pinos, de tan errática, atenta ya contra el propio Presidente.
El acuerdo entre México y Estados Unidos para incrementar los recursos y cooperación en el combate al narcotráfico finalmente se oficializó. Hasta que George Bush solicitó a su Congreso el paquete de recursos por 500 millones de dólares es que pudimos empezar a escuchar al gobierno mexicano dar algunas explicaciones. La Canciller alcanzó a decir en su comparecencia con el Senado que las negociaciones que desembocaron en la llamada Iniciativa Mérida no habían sido secretas sino discretas.

Bueno... El senador Monreal llegó al punto de pedirle “Por amor de Dios, dénos el documento, queremos analizarlo”. La política de comunicación social de Los Pinos, de tan errática, atenta ya contra el propio Presidente. Esta semana se dieron el lujo de desmentir al embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, sin la más mínima consideración (“Precisión” fue la palabra que usaron en la Presidencia para hacer circular una tarjeta, sin firma ni membrete, que distribuyeron entre la prensa). Se pretendía revertir el efecto causado por las declaraciones hechas por el embajador el martes por la mañana a W Radio, respecto a que México aportaría -si el Congreso los aprobaba- 7 mil millones de dólares durante los próximos tres años.

No conformes con la tarjeta, el encargado del área de comunicación de la Presidencia se acercó a los periodistas que se encontraban en la Sala de Prensa de Los Pinos para decirles que Sarukhán se había equivocado. ¿De verdad se había equivocado el embajador o simplemente se había tomado la libertad de informar algo sobre lo que no le estaba autorizado hablar? Ya se sabe que la mayoría del gabinete está sometido a un férreo, absurdo y, supongo que, humillante control sobre sus políticas de comunicación desde Los Pinos.

Le enmendaron la plana al embajador pero tendrían que hacerlo también con la contraparte estadounidense que ha dicho básicamente lo mismo sobre lo que le correspondería a México poner para este plan antinarco. Vea si no. Transcribo una parte de lo dicho por Sarukhán a W Radio y, en seguida, las palabras del subsecretario del Pentágono, Stephen Johnson, el 16 de octubre en Washington, recogidas por AFP.

W.- Varias preguntas, embajador Sarukhán, una de ellas tiene que ver con algo que la semana pasada informaba un funcionario de Estados Unidos respecto a lo que pone cada país, digámoslo así. Si el Congreso de Estados Unidos aprueba la solicitud del presidente Bush, estamos hablando de un periodo de tres años donde la cifra sería de mil 400 millones de dólares, empezando por 500. ¿Es verdad que en el caso mexicano la aportación llegaría a los 7 mil millones de dólares?

A.S.- A lo largo de ese proceso, así es. El gobierno mexicano este año, el 2007, incrementó 24%, con relación al año pasado, sus recursos canalizados a la lucha contra el narcotráfico, aproximadamente 2.5, 2.4 mil millones que a lo largo del periodo de entregas de fondos equivalentes, de entrega de equipo, equivalentes a los 1.4 mil millones de dólares, suman los 7 mil millones de dólares.

W.- Entonces, a ver si entendí bien, embajador Sarukhán: Estados Unidos pondría mil 400, México pondría 7 mil millones de dólares, a lo largo de los tres años...

A.S.- Correcto.

Más adelante Sarukhán dice: “...el gobierno mexicano sometió un presupuesto que fue aprobado por el Congreso, que efectivamente aumenta de esta manera sustancial los recursos que están siendo canalizados este año a las agencias que tienen como su responsabilidad en México la lucha contra el crimen organizado. Las proyecciones de ejercicio presupuestario y de compromiso presupuestario que el Presidente desearía imprimir a esto, nos da esa cifra (7 mmdd)… El Congreso mexicano tendrá en su momento, a medida que vaya avanzando, se vaya llegando a la aprobación de otros ejercicios presupuestales en los próximos años, tendrá que ir aprobando o no esta proyección de recursos que el gobierno mexicano tenga la intención de dedicar o etiquetar a la lucha contra el crimen organizado.

W.- De los 7 mil millones de dólares calculados para este propósito, ¿hay ya una parte aprobada en el presupuesto vigente o esto tendría que operar para el 2008?

A.S.- Efectivamente, la parte con la que se ha estado operando en este momento, en este año fiscal que es... es de dos punto y pico (mdd), que están siendo ejercidos este año y que fueron aprobados en diciembre del año pasado y evidentemente para este diciembre el gobierno mexicano tendrá que someter nuevamente al Congreso de nuestra nación las proyecciones para el próximo año”.

El subsecretario Stephen Johnson, por su parte, explicó durante una conferencia en el Diálogo Interamericano, un centro de análisis de Washington, que: “Mientras México pidió a Estados Unidos una contribución de mil 500 millones de dólares, está dispuesto a comprometer 7 mil millones de su propia parte en esta cooperación”. Calificó la cooperación “sin precedente e histórica”. “...Seguimos trabajando con México -dijo en aquella fecha- para definir mejor lo que será” el plan... Incluiría helicópteros, “una reforma de la policía (mexicana), material para los puestos fronterizos, entrenamiento para policías, barcos y material para la Marina ”. ¿En qué quedamos pues?, ¿por qué corrigen al embajador?, ¿qué hay detrás de todo esto?

Kikka Roja

Buscar este blog

Gracias por tu Visita ¡

Nuevo

TAMALES UGALDEÑOS DEL TATA JORGE ARVIZU

Para los que pidieron el archivo del 2007, los tamales oaxaqueños ugaldeños grabado por Jorge Arvizu El Tata. Buen Provecho ARDAN PRIANISTAS...

Todos los Archivos

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...