- - . KIKKA: 01/13/07

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François Boucq : Dibujo : Ilustrador en México

Expone el francés François Boucq parte de su obra en el Museo de la Caricatura
El dibujo, arma para defender la nostalgia
ANGEL VARGAS
Pedagogie, obra de François Boucq
Para el francés François Boucq, uno de los más importantes ilustradores e historietistas en el panorama internacional, dibujar es una de las más bellas formas de recobrar y defender el derecho a la nostalgia. Ello, explica, porque "todos siendo niños dibujamos para apropiarnos del mundo y entenderlo mejor; sin embargo, al crecer, sólo unos cuantos deciden continuar por ese mismo camino". Abunda: "mi trabajo ha procurado ser siempre el vehículo con el que he buscado recuperar el ánimo, la fantasía y la realidad que rodeaban mi mundo cuando pequeño". De visita nuevamente en nuestro país, el creador francés ofreció anteayer una charla informal en el Museo de la Caricatura, en la ciudad de México, al término de la cual se inauguró allí la exposición Héroes de papel, integrada por una selección exclusiva de 10 de sus obras.Entrevistado, Boucq asume que, aunque injusto, a los dibujantes les conviene que esa disciplina continúe siendo considerada un género menor, como sucede con el cuento en la literatura: "El dibujo es un arte mayor, con todas las de la ley. ¿Pruebas? Sólo basta mencionar lo hecho en ese terreno por Da Vinci y Rembrandt. Que se le considere un arte menor es algo que nos ayuda a los ilustradores, porque nos da la posibilidad de desarrollarnos y tener nuestro espacio de libertad sin que nadie nos restrinja ni acote. "Reconocido principalmente por su creación de Jerome Mouncherot y por la serie de novelas gráficas de Bouncer, escritas por Alejandro Jodorowsky, el ilustrador considera al dibujo como una disciplina mágica, así como un espacio revolucionario. Héroes de papel permanecerá abierta hasta el 15 de febrero, en el mencionado recinto de Donceles 99, Centro Histórico.

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El Cisen : Raymundo Riva Palacio

Espías en conflicto
Guillermo Valdés, politólogo sin experiencia en el ámbito de la inteligencia, será ahora el vigilante civil mayor del Estado mexicano ¿Cuál era la fórmula perfecta para la parte civil de la seguridad del Estado mexicano? Si se necesitaba experiencia, confiabilidad y certidumbre, el dream team tropical lo integrarían Jorge Tello Peón en la Secretaría de Seguridad Pública, Eduardo Medina Mora en la Procuraduría General de la República y Genaro García Luna en el Cisen. Pero todo ese diseño institucional se derrumbó antes de concretarse cuando Tello Peón, ex director del Cisen, después de haber buscado insistentemente que el presidente electo, en ese entonces, lo designara titular de Seguridad Pública y presentara proyectos, reculó en la víspera del anuncio. Una rebelión familiar en casa provocó no sólo que rechazara el cargo que ya le había entregado Felipe Calderón, sino que se desmoronara todo lo que tenía pensado. El paso hacia atrás de Tello Peón provocó un reajuste apresurado.

Calderón y su equipo movieron piezas en uno de los tableros más delicados para la seguridad del Estado mexicano. Al final, el resultado fue totalmente inesperado. El Presidente optó por nombrar a Guillermo Valdés como director del Cisen, el servicio de inteligencia creado en 1989 en sustitución de la Dirección Federal de Seguridad. Su viejo amigo, confidente y coordinador de las encuestas más azuladas en el último proceso electoral, era también el responsable de las encuestas que en coordinación con Investigaciones Sociales Aplicadas (ISA) realizaba el Grupo de Economistas y Asociados -cuyos directores se encuentran ahora a la cabeza de Pemex-, y miembro importante del cuarto de guerra calderonista durante la campaña presidencial de donde salieron muchas de las ideas de la propaganda negativa, agresiva y efectiva en contra de Andrés Manuel López Obrador.

Valdés, quien en los últimos siete años había escrito un artículo periodístico semanal para rotativos de México y Guadalajara. La confianza personal de Calderón y su capacidad de análisis, que es la tarea fundamental del Cisen, deben haber sido las razones por las cuales se inclinó por él. Su trabajo es analítico, no operativo, por lo que del equipo de Calderón se impulsó como secretario general del Cisen a Edgardo Pérez Campbell, quien había sido el controlador de policías en Tlalnepantla cuando Rubén Mendoza -frustrado candidato a gobernador en el estado de México- era presidente municipal, y pasó a ser director general de Seguridad Pública del mismo municipio con el sucesor de Mendoza, Ulises Ramírez.

Valdés relevó a Jaime Domingo López, quien tampoco tenía experiencia en el área. Campbell, que tampoco conoce el campo, remplazará a Alejandro Rubido, un viejo conocedor de la inteligencia, y que trabajó con varios de sus directores. A Rubido le pidieron la renuncia desde antes que Calderón asumiera la Presidencia, y Valdés está solicitando las suyas a varios funcionarios que cumplían tareas estratégicas dentro del Cisen, como en el área de encuestas, que funcionaba bastante bien. En este rejuego, el Cisen está perdiendo más analistas de los que había ya prescindido cuando Medina Mora fue nombrado al frente del organismo al iniciar el gobierno de Vicente Fox.

La calidad de la inteligencia civil decayó durante el foxismo, en buena parte porque fueron eliminadas plazas importantes dentro del Cisen, con lo cual perdieron un volumen significativo de inteligencia humana. Aún así, habían permanecido cuadros con experiencia que en esta nueva fase del Cisen están siendo relegados o remplazados. El beneficiado directo, paradójicamente, es García Luna. Desde que fue nombrado secretario de Seguridad Pública, se llevó como jefe de la Policía Federal Preventiva y de la AFI, en lo que es el embrión del mando único de una policía nacional, a Ardelio Vargas, quien fue director de Investigaciones del Cisen. Rubido, que tiene una vieja relación mexiquense, será nombrado subsecretario en la misma dependencia. Otros cuadros importantes que tenía el organismo, se fueron a trabajar con Wilfrido Robledo, el máximo responsable de la seguridad dentro del gobierno del estado de México.

Estos movimientos por fuera del Cisen subrayan no sólo la incertidumbre sobre lo que sucederá dentro la agencia, sino la percepción implícita de los expertos en inteligencia acerca del derrotero que puede seguir la agencia civil. De hecho, de manera informal están creando un órgano de inteligencia informal fuera del Cisen frente a la duda sobre si quienes están llegando a dirigirla tendrán la capacidad para conducirla. No son buenas noticias para la seguridad del Estado mexicano, que ha ido viendo cómo se merma su capacidad en los últimos años. La sangría comenzó cuando Fox ganó la Presidencia e inició la duplicidad de documentos secretos, muchos de los cuales fueron enterrados por agentes en diversos lugares de Chiapas, aparentemente como protección política, y otros comenzaron a circular en diferentes sectores, apareciendo algunos comprometedores en los medios de comunicación. Expedientes completos fueron ofrecidos en venta, como uno de Fernando Gutiérrez Barrios que adquirió un empresario en 200 mil pesos.

La filtración de informes del Cisen se ha detenido, pero queda la duda si informes confidenciales que han circulado sobre propiedades de políticos o de su presunta vinculación con el narcotráfico, así como grabaciones telefónicas de políticos y empresarios, tuvieron como origen el Cisen y, como en un pasado que se creía rebasado, fueron utilizados con fines partidistas. La llegada de Valdés y Campbell no aporta en este contexto una mayor confianza sobre la confiabilidad de la agencia. Por el contrario, de acuerdo con personas en ese ámbito, se están generando temores. La dupla no permite dormir tranquilamente. Valdés, un hombre preparado e inteligente, no es un profesional de la inteligencia, entendida ésta como procesamiento y análisis de información, pero sí un politólogo con pasión y mentalidad táctica, lo cual fue aprovechado en el cuarto de guerra de Calderón. El relevo de Rubido por Campbell parece tener como destinatario al estado de México y un viejo diferendo que tiene la gente de Mendoza con el actual gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto.

Es decir, por un lado llegó al Cisen un golpeador de la izquierda, y por el otro alguien con sed de venganza contra el PRI. Para un área donde se necesita desapasionamiento y eliminación de rencores, el binomio calderonista genera tensión. ¿Usará el presidente Calderón al Cisen con fines aviesos? Él ha insistido en diferentes contextos que los tiempos de la campaña se han dejado atrás y que hoy son nuevas y diferentes las reglas del juego. Pero ahí están sus hombres, quienes tendrán que demostrar con trabajo profesional a lo largo de este sexenio que es la seguridad del Estado, y no el poder, lo que es el objetivo único de su responsabilidad.
rriva@eluniversal.com.mx
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