- - . KIKKA: 08/19/07

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domingo, 19 de agosto de 2007

Embarazo, principal causa de despidos

El Universal

La segregación laboral y la división sexual del trabajo, persiste; se sigue encasillando a las mujeres en áreas que tienen que ver con los roles preestablecidos como servicios y educación.

La discriminación laboral camina en tacones por la ciudad. Tiene distintos rostros: hostigamiento sexual, despido o no contratación por embarazo, menores salarios que los varones a iguales tareas, condicionamiento sobre la apariencia física, la talla, la ropa o el estado civil, violencia laboral e incluso abuso sexual. De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo y Fomento del Empleo del Distrito Federal, en los últimos seis años, 3 mil 836 mujeres de la capital del país demandaron a sus patrones por alguna de estas causas y los números van a la alza. Según las estadísticas de 2001 a 2006 las denuncias por hostigamiento sexual subieron 122 por ciento; los despidos por embarazo 106 por ciento; las presentadas por violencia laboral 61 por ciento y la discriminación en general, 133 por ciento. Tan sólo en lo que va del año, la Procuraduría de la Defensa del Trabajo de la Ciudad de México ha recibido 403 denuncias por esos motivos.

Ana María Loaeza, titular de la Subprocuraduría de Atención a Mujeres resaltó que el despido por embarazo se mantiene como la principal causa de discriminación reportada (40 por ciento). “Parece ser que el estar embarazada es un crimen y que los patrones olvidan que es una condición natural de la mujer, que además está reconocida en la Ley y perfectamente normada”, señaló. El hostigamiento sexual, con 17 por ciento es el segundo problema laboral que enfrentan las habitantes de la capital del país con más frecuencia. El Instituto de las Mujeres del Distrito Federal reporta que el hostigamiento sexual es uno de los principales factores para que las mujeres no accedan a los cargos de dirección en los centros laborales y ello, afirma el organismo, implica la limitación ocupacional como parte de la discriminación que los hombres ejercen contra la población femenina ante la escasez de oportunidades de trabajo. La violencia física o verbal también son formas de discriminar, así como negar el ascenso, la falta de capacitación y en general otorgarles menores prestaciones. Existe una marcada discriminación laboral que es cualquier tipo de distinción, exclusión, restricción o preferencia que tenga como resultado eliminar o alterar la igualdad de oportunidades o de trato hacia las mujeres en el trabajo.

Prevalecen roles preestablecidos

Ana Buquet Corleto, secretaria académica del Programa Universitario de Estudios de Género, afirma que persiste la segregación laboral y la división sexual del trabajo; es decir, se sigue encasillando a las mujeres en trabajos que tienen que ver con los roles preestablecidos como son los servicios y la educación y su presencia es todavía mucho menor que la de los hombres en espacios directivos. Asimismo, señala Buquet, persiste la segregación salarial: menores sueldos y prestaciones. Información de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, indica que en la Ciudad de México existen diferencias salariales entre 7 por ciento y 35 por ciento de mujeres y hombres que desempeñan el mismo cargo aún cuando el precepto constitucional refiere que a trabajos iguales, salarios iguales. Además, no sólo persisten las viejas formas de discriminación, sino que hay otras nuevas como por ejemplo los condicionamientos de tallas, estatura o apariencia física marcados por los estereotipos de belleza, así como la soltería. La investigadora apunta que a pesar de vivir en una ciudad que está trabajando en consolidarse como un espacio democrático y equitativo, la discriminación sigue siendo un problema porque tiene que ver con un orden cultural que se arrastra históricamente.Vivimos aún bajo una estructura patriarcal con prejuicios que se basan en la idea de inferioridad hacia las mujeres, explica, la especialista. “Que un Gobierno se preocupe por ser equitativo, no quiere decir que logrará erradicar la discriminación en corto tiempo”, indica Buquet Corleto. Hay avances, dice, pero faltan cambios más de fondo, estructurales que tienen que ver con reformas educativas, que se incluya en los libros de texto la visión de género, así como leyes que promuevan políticas institucionales y empresariales a favor de la igualdad.

Combatir la discriminación

Aunque la discriminación está prohibida en la Constitución y en toda la normatividad laboral, poco se puede hacer contra ésta reconoce Ana María Loaeza, de la Procuraduría de la Defensa del Trabajo. “De que está contemplado esta contemplado, pero es difícil contar con los elementos para probar en un juicio y que se castigue a un patrón por discriminar, por eso se interponen juicios por despido injustificado”, indica la funcionaria. Pero no sólo hay ese vacío. La discriminación, afirma la sub procuradora, se puede dar antes, durante y con el despido. “Antes solicitando más requisitos de los que establece la ley, condicionando aspectos físicos, estado civil, entre otros; durante: no capacitando, pagando menos, hostigando o menospreciando y con el despido”, explica. Cuando es antes, no se puede hacer nada porque no son trabajadoras, “laboralmente hablando no se puede sancionar a las empresas porque no existe una normatividad que diga que si tu empleador pide estos requisitos adicionales a la norma serás sancionado”. El problema de fondo, coinciden las especialistas, gira en torno a los vacíos legales, a que no hay una cultura laboral ni una cultura de la igualdad y la necesidad. “La situación económica y el desempleo han alcanzado niveles alarmantes en donde la gente aun con conocimiento de causa toma los empleos, aún con condiciones que no sean las de ley; en el caso de las mujeres se está dando una figura de jefa de familia y ante esa responsabilidad se aceptan condiciones que bajo otras circunstancias no se aceptarían, pero ante la necesidad extrema no les queda otra alternativa”, concluye Loaeza.


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José Agustín Ortiz Pinchetti

PRD: muerte y transfiguración
Contra el maquiavelismo

Crisis es una mutación que puede conducir a la muerte, a la quiebra o a la salvación y al triunfo. Una coyuntura radical. El PRD está en crisis, pero puede dar un giro favorable con un gran esfuerzo de organización y de toma de conciencia. Está afrontando indicios de descomposición y severas derrotas electorales. Pero tiene una fuerza mayor gracias a haberse montado en la ola de la candidatura presidencial de AMLO.

¿Relación conflictiva con AMLO? No lo creo. Más bien puede decirse que las tribus o corrientes están conflictuadas entre ellas, que dañan al partido y que algunas de ellas resisten el papel protagónico del tabasqueño. Es lícito, como parte de la vida parlamentaria, entrar en negociación con las otras fuerzas. Pero sería un error fatídico reconocer o apoyar al gobierno de Calderón. No sólo es espurio, está vinculado con la irremediable decadencia de un sistema que apenas satisface con plenitud las exigencias de 9 por ciento de la población. Calderón no necesita del PRD, le basta con la alianza convenenciera del PRI. Aceptar su propuesta de aumento de impuestos sin la eliminación previa de los privilegios de la oligarquía y la reducción del despilfarro del gasto es simplemente suicida. Ningún partido del mundo apoyaría a un gobierno por más legítimo que fuera su origen en una propuesta tan descabellada. Parece que a veces no se entiende lo que es ser oposición.

AMLO fue recibido con entusiasmo en el congreso perredista. Su discurso fue aplaudido en grande. ¿Cuál ruptura? No sería justo que el PRD lo traicionara. Su hoja de servicios es brillante. Sin recursos organizó al partido en Tabasco. Logró posicionarlo en el sureste. Como su presidente lo sacó de la depresión de 1994 e hizo posible en 1997 el triunfo de Cárdenas en el Distrito Federal y convirtió al PRD en la segunda fuerza en la Cámara de Diputados. Su gestión como jefe de Gobierno del Distrito Federal llevó al partido a las puertas del triunfo en la elección presidencial. AMLO está contribuyendo a la causa progresista en México formando un gran caudal político con el registro de sus simpatizantes. Ni el PRD ni ningún otro partido podrían haber acumulado más de un millón de adherentes en siete meses. Ciertos grupos del PRD han querido aprovecharse de esta fuerza ciudadana o la han rechazado en forma mezquina; algunos acusan a AMLO de una posición radical. Quien lea con cuidado su discurso del jueves pasado, se dará cuenta que su propuesta no sólo es moderada, sino es todo un programa viable e inteligente de modernización del país. El partido debería impulsarla en lugar de perder su energía en querellas internas.

El partido y AMLO se necesitan. La fuerza obradorista y las estructuras del PRD, del PT y de Convergencia se necesitan. Más que nunca los que apostamos a la confluencia estamos seguros que encontrarán fórmulas para colaborar. El partido del sol azteca debe abandonar la política rapaz del reparto de cuotas y arriesgarse a la conquista del poder por la vía democrática, empezando por la base. En cierta forma el PRD debe morir y transfigurarse en un gran polo progresista que pueda competir con ventaja en las elecciones intermedias de 2009 y ganar la Presidencia en 2012.

jaop@prodigy.net.mx


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