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sábado, 6 de junio de 2009

Elogio de la idiotez: Diálogo Umberto Eco y Jean-Claude Carrière: el imbécil, el cretino y el estúpido

Elogio de la idiotez
Diálogo entre Umberto Eco y Jean-Claude Carrière
El intelectual italiano y el cineasta francés se embarcan en esta charla en una pesquisa inusual, establecer la diferencia entre cretino, estúpido e imbécil, categorías cuyos matices son casi imperceptibles.
aaah ¡¡¡ jájajajajaaa
2009-06-06•De portada

DEL MILENIO.COM.MX

Umberto Eco: En uno de mis libros hacía yo una distinción entre el imbécil, el cretino y el estúpido. El cretino no nos interesa porque es un individuo que en lugar de llevarse la cuchara a la boca se la lleva a la frente; no nos interesa porque es aquel sujeto que no entiende lo que le estás diciendo. Su caso es sencillo. Por el contrario, la imbecilidad es una cualidad social y, en lo que a mí respecta, también puedes llamarla de otro modo, dado que para algunos “estúpido” e “imbécil” son términos que se refieren a la misma cosa. El imbécil es aquel que siempre, llegado el momento, se le ocurrirá decir exactamente lo que no debería decir. Es el autor de metidas de pata involuntarias. Por el contrario, el estúpido es diferente; su déficit no es social sino lógico. A primera vista, tal parece que razona de una manera correcta; y resulta muy difícil darse cuenta, de inmediato, que esto no es así. Por eso es peligroso. (...) Te pongo un ejemplo. El estúpido dirá: “Todos los habitantes del Pireo son atenienses. Todos los atenienses son griegos. Por lo tanto, todos los griegos son habitantes del Pireo”. Te asalta la duda de que algo no está funcionando bien porque sabes que existen griegos de Esparta, por ejemplo. Pero eres incapaz de explicar, expeditamente, en dónde y por qué el estúpido se ha equivocado. Tendrías que conocer muy bien las reglas de la lógica formal. Eso es, creo que deberíamos ocuparnos específicamente del estúpido.

Jean-Claude Carrière: Yo creo que al estúpido no le basta con equivocarse. Afirma claro y fuerte su error, lo proclama a los cuatro vientos, quiere que todos lo escuchen. Es sorprendente ver lo estridente que es la estupidez. “Ahora sabemos por fuentes fidedignas que...”. Y le sigue una garrafal sarta de estupideces.

UE: Tienes toda la razón. Si empiezas a afirmar con insistencia una verdad común, trivial, de inmediato se transforma en una estupidez...

JCC: Flaubert dice que la estupidez consiste en querer sacar conclusiones. El imbécil quiere llegar, por sí solo, a soluciones perentorias y definitivas. Le gustaría ponerle fin de una vez y para siempre a los argumentos. Pero esta estupidez, que de ordinario es percibida como una verdad por un cierto tipo de personas, para nosotros ha sido, en el transcurso de la historia, extremadamente instructiva. Ya habíamos dicho que la historia de la belleza y de la inteligencia, únicos temas a los que hemos limitado nuestra educación, tan sólo constituyen una ínfima parte de la actividad humana. Quizá sería necesario pensar y, por otra parte, tú ya lo estás haciendo, en una historia general del horror, de la ignorancia, así como de la brutalidad. (...)

UE: Después de lo que has dicho, me parece que la estupidez es un poco diferente a la estulticia. Se puede ser un estúpido sin llegar a ser por completo una “bestia”. Ser, por casualidad, un estúpido. (...) Un caso de epifanía de la imbecilidad (en el sentido en el que yo la entiendo) nos lo ofrece James Joyce cuando refiere una conversación con míster Skeffington: “Me enteré que ha muerto su hermano”, dice Skeffington. “Y solamente tenía diez años”, le responden. “En todo caso es doloroso”, responde Skeffington.

JCC: A menudo, la estupidez está muy cercana del error. Fue mi pasión por la imbecilidad la que hizo que me ha acercara a tu investigación sobre los falsos. Aquí tenemos dos recorridos rigurosamente ignorados por la enseñanza. Cada época posee, por una parte, sus verdades, y por la otra, a sus notorios imbéciles, enormes, pero se asume la tarea de enseñar y de transmitir únicamente la verdad. De alguna manera se filtra la estupidez. Sí, existe lo “políticamente correcto” y lo “inteligentemente correcto”. Dicho de otra manera, una buena manera de pensar. Lo queramos o no.

UE: Es el test del papel tornasol que nos permite verificar si estamos ante la presencia de un ácido o de una base. Si existiese un papel tornasol para estos casos, podríamos saber, de vez en vez, si estamos ante la presencia de un estúpido o de un imbécil. Pero regresando a la relación que estableces entre la estupidez y lo falso: lo falso no es, por fuerza, expresión de estupidez o de imbecilidad. Simple y sencillamente es un error. Tolomeo creía, de buena fe, que la Tierra no se movía. Cometía un error por falta de información científica. Pero podría ser que el día de mañana descubramos que la Tierra no gira alrededor del Sol y entonces tendremos que rendirle un homenaje a la sagacidad de Tolomeo. Obrar de mala fe significa decir lo contrario de lo que se considera verdadero. Pero nosotros siempre cometemos nuestros errores en buena fe. Por lo tanto, el error recorre toda la historia de la humanidad; afortunadamente, si no seríamos dioses. La noción de “falso”, que he estudiado, en realidad es muy sutil. Existe lo falso, que debe ser idéntico (en el sentido leibniziano del término) a su modelo. Quienes presentan un falso como si fuese verdadero, a sabiendas de que no lo es, obra de mala fe, y engaña. Tenemos, además, el razonamiento falso de Tolomeo, que hablando en buena fe, se equivoca. Tolomeo no era un falsario porque en verdad creía que la Tierra no se movía.

JCC: Esta precisión no nos facilita nuestro esfuerzo de definición: Picasso decía que él podía pintar picassos falsos. También se vanaglorió de haber pintado los mejores picassos falsos del mundo.

UE: De Chirico también confesó que había pintado falsos de chirico. Y debo confesar que también yo he realizado falsos eco. Una revista satírica italiana, una especie de “Charlie Hebbo”, preparó un número especial de Il Corriere della Sera a propósito de la llegada de los marcianos a la Tierra. Evidentemente se trataba de una noticia falsa. Me pidieron un falso artículo firmado por mí, como parodia de Eco.

JCC: Es una manera de salir de sí mismos, de la propia carne, del propio oficio. Y también de la propia cabeza.

UE: Pero, ante todo, es una forma de criticarse, de poner entre comillas nuestros lugares comunes, porque eran precisamente los lugares comunes los que yo debía repetir para realizar “un falso eco”. El ejercicio que consiste en producir un falso de sí mismos es, por lo tanto, muy sano.

JCC: Lo mismo sucede para esta pesquisa sobre la estupidez que nos ha ocupado por algunos años. Se trató de un prolongado periodo en el que Bechtel y yo sólo leíamos, incansablemente, libros muy pero muy malos. Expurgábamos los catálogos de las bibliotecas, y la mera lectura de ciertos títulos ya nos daban una idea del tesoro que nos esperaba. Cuando descubres, en tu lista, un título como “De la influencia del velocípedo en las buenas costumbres”, puedes estar seguro de que encontrarás miel.

UE: El problema se presenta cuando un loco interfiere en tu vida. Como ya lo he dicho, realicé una investigación acerca de los locos que son publicados en la vanity press (editoriales en las que los autores pagan por publicar. N. de la T.), y para mí era evidente que yo estaba resumiendo sus ideas con total y absoluta ironía. Ahora bien, algunos de ellos no percibieron la ironía y me escribieron para agradecerme que hubiera tomado en serio su pensamiento. Lo mismo sucede con El péndulo de Foucault, que arremetía contra los fanáticos del complot y del ocultismo y que suscitó en ellos algunos casos de manifestaciones de entusiasmo totalmente inesperadas. Todavía recibo (o mejor dicho: mi esposa o mi secretaria, que son las que las filtran) llamadas de teléfono por parte de un maestro de los Templarios. (...)

Dicho esto, la dificultad para decidir si alguien es un cretino, un estúpido o un imbécil se deriva del hecho de que estas categorías representan tipos ideales, son unos idealtypen, como dirían los alemanes. Pero la mayoría de las veces encontraremos en un mismo individuo una mezcolanza de las tres actitudes juntas. La realidad es más compleja que esta tipología. (...)

JCC: En efecto, la primera cosa que se descubre estudiando a la estupidez es que también nosotros somos unos estúpidos. Es evidente. No se puede tratar impunemente a los demás como si fuesen unos estúpidos, si uno no se da cuenta de que su estupidez es un espejo para nosotros. Un espejo permanente, preciso y fiel.

UE: Caemos en la paradoja de Epiménides, que dice que todos los cretenses son mentirosos. Ya que él es de Creta, entonces también él es mentiroso. Si un imbécil te dice que todos los demás son imbéciles, el hecho de que él sea imbécil no impide que acaso te esté diciendo la verdad. Si luego agrega que todos los demás son imbéciles como él, entonces da prueba de inteligencia. Por lo tanto, no es imbécil. Porque los verdaderos imbéciles solamente se pasan la vida olvidándose de que lo son.

También existe el riesgo de caer en otra paradoja, que ha sido enunciada por Owen. Todas las personas son imbéciles, excepto tú y yo. Pero también tú, a decir verdad, si lo pienso bien...

JCC: Nuestra mente es delirante. Todos los libros que coleccionamos, tú y yo, testimonian una dimensión realmente vertiginosa de nuestro imaginario. Es particularmente difícil distinguir la divagación y la locura, por una parte, y la imbecilidad por la otra.

UE: Otro ejemplo de estupidez que me viene a la mente es el de Nehaus, autor de un pamphlet sobre los Rosacruces escrito en la época en la que, hacia 1623, la gente quería saber si realmente existían o no. “El sólo hecho de que nos escondan su existencia es la demostración de que existen”, afirma este autor. (...)

Y para concluir, otra historia. En nuestras sociedades, en las que el problema del trabajo se le plantea a todos por igual, algunas personas están redescubriendo a los trabajadores manuales. A menudo, cuando he hecho uso de sus servicios, me sucede que al leer mi nombre en la tarjeta de crédito manifiestan conocer el oficio al que me dedico; y creo que esos mismos artesanos, hace 50 años, no habrían tenido la más mínima noticia acerca de mis libros. Por lo tanto, muchos trabajadores manuales de hoy en día, antes de dedicarse a un oficio manual, completaron su formación superior. Un amigo me contaba que un día, junto con un colega filósofo, tuvo que coger un taxi que lo llevara de la universidad de Princeton a Nueva York. El chofer, en la narración de mi amigo, era un oso cuyo rostro estaba completamente cubierto por largos vellos hirsutos. Éste da inicio a la conversación para saber un poco con quiénes estaba tratando. Ellos le dicen que imparten clases en Princeton. Pero el chofer quiere saber más. El colega, un poco fastidiado, le dice que se ocupa de las ontologías regionales y de la epojé fenomenológica, y el chofer lo interrumpe diciendo: “Ah, ¿usted quiere decir Husserl, no?”. Se trataba, naturalmente, de un estudiante de filosofía que trabajaba como taxista para pagarse los estudios. Pero en otra época, un taxista que conociese a Husserl era una especie absolutamente rara. En la actualidad ustedes se pueden topar con un taxista que escuche música clásica y que a mí me plantee preguntas acerca de mi último trabajo semiótico. No es algo del todo surrealista.

JCC: En su totalidad, son noticias positivas, ¿no?

UE: Podemos insistir en los progresos de la cultura, que son manifiestos y que tocan categorías sociales que antes estaban excluidas de ella. Pero a la vez, cada vez hay más imbecilidad. No porque en el pasado los campesinos se quedaban callados esto quería decir que eran tontos. Ser cultos no significa, necesariamente, ser inteligentes. No. Pero en la actualidad todas estas personas quieren hacerse notar y, fatalmente, en algunos casos sólo logran hacernos sentir su imbecilidad. Por lo tanto, podríamos decir que la imbecilidad de un tiempo no se exponía, no se hacía reconocer, mientras que ahora ofende nuestros días.

Traducción de María Teresa Meneses

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Dos intelectuales, dos amigos, el semiólogo italiano Umberto Eco y el cineasta francés Jean-Claude Carrière, quienes comparten una profunda pasión por los libros, se reunieron durante varias sesiones —tanto en el apartamento parisino de Carrière como en la casa de campo de Eco en Monte Cerignone— para dialogar —desde sus experiencias profesionales y desde sus culturas particulares— acerca de un tema que preocupa a los lectores, escritores y a la industria editorial en general: ¿el libro impreso tiene un futuro ante el surgimiento de nuevas tecnologías que difunden cada vez más el libro electrónico? Eco y Carrière sostuvieron un diálogo cultísimo pero, al mismo tiempo, irónico, mordaz y rico en citas y anécdotas en torno al futuro del libro, la importancia de la memoria para la transmisión del saber, el cine y las artes visuales, el mundo y su futuro, la sociedad y el individuo, los temas fundamentales que actualmente se tienen que poner en la balanza para poder entender al individuo inserto en una colectividad globalizada.

El fruto de estas conversaciones ha sido recogido en un libro —cuya edición estuvo bajo el cuidado de Jean-Philippe de Tonnac— que en unos días circulará en Italia bajo el sello de Bompiani: Non sperate di liberarvi dei libri (No esperen liberarse de los libros).

En la pasada XXII Feria Internacional del Libro de Turín 2009, que se desarrolló en la tercera semana de mayo, Umberto Eco inauguró el programa con la presentación de Non sperate di liberarvi dei libri; y ante la pregunta acerca de la diferencia que existe entre internet y una gran biblioteca, respondió: “Internet es la gran madre de todas las bibliotecas. Como toda biblioteca, contiene el Evangelio y Mein Kampf. Las diferencias existentes entre ellas son dos: primero, los libros de una biblioteca muestran, a través del nombre del editor, su grado de confiabilidad, y en los sitios de internet no encontramos esto (se necesita una gran cultura y una gran astucia para usar bien internet); segundo, internet incluso ofrece ediciones completas de grandes obras, pero sólo en traducciones sin derechos y no en la más reciente edición crítica. Por lo tanto, no resulta una buena opción para muchas investigaciones con calidad filológica”.

El fragmento que publicamos en estas páginas forma parte del capítulo en el que estos dos grandes intelectuales se dedican a desmenuzar el fenómeno de la idiotez, sus consecuencias y, por ende, su peligrosidad en el mundo contemporáneo.


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LA DERECHA DESTRUYE A LOS HEREDEROS DE LOS DORADOS DE VILLA

  • Algunas de esas personas narran a La Jornada cómo se las arreglan para superar el olvido
  • Precariedad y abandono envuelven a los herederos de los Dorados de Villa
  • Guadalupe Villa Quesada, hija del Centauro del Norte, sólo recibe 900 pesos al mes del gobierno de Chihuahua
  • En contraste, se canalizan abundantes recursos para los festejos de 2010
Foto Entrada de la ex hacienda de Canutillo, ahora Museo de Pancho Villa, en el municipio duranguense de Villa Ocampo. El lugar fue restaurado en 1920 por el líder revolucionario, no sólo para utilizarla como su vivienda al entregar las armas, sino también para dar cabida a un pequeño frontón y una escuela primaria que en su momento llegó a tener más de 300 alumnos Foto Óscar Jiménez Carrillo
Fernando Camacho Servín

El brillo de los Dorados se extingue. Los hombres y mujeres que alguna vez pertenecieron a la División del Norte, uno de los ejércitos campesinos más poderosos en la historia del país, han muerto ya, subsisten en condiciones lamentables o heredaron la precariedad a sus familiares.

Mientras en el país casi todo el dinero que se dedica a conmemorar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución se utiliza para organizar mesas redondas, actos cívicos con abundantes discursos o señalamientos viales de la Ruta 2010, a quienes participaron directamente en el movimiento de 1910 sólo les llegan migajas.

De esa situación parece no escapar nadie. No importa el grado militar, el parentesco ni la necesidad. Tampoco los sitios donde se llevó a cabo la lucha se libran del abandono. En charla con La Jornada, algunas de las personas que viven esta situación narran de qué forma se las arreglan para superar el olvido.

El apoyo que nunca llegó

Prácticamente nada se puede hacer para recibir una pensión digna ni para que ésta llegue a tiempo todos los años. Ni siquiera ser hijo directo de una leyenda. Eso le consta a doña Guadalupe Villa Quesada, hija de Pancho Villa, quien subsiste gracias a la ayuda de sus hijos, en las mismas condiciones de precariedad que el resto de los veteranos de la Revolución.

A los 93 años de edad, doña Guadalupe se escucha por teléfono mejor de lo que se siente en realidad. Si agarro la escoba y doy un barradazo, me caigo. No sé qué tengo, no puedo respirar bien, no me puedo mover, y si mis dos hijas no me atendieran ya me hubiera muerto de hambre, estoy muy mala, dice con un tono entre resignado y triste.

A cada participante en la Revolución –prácticamente en extinción– o a sus familiares directos, el gobierno de Chihuahua les da 900 pesos al mes. Con la salvedad de que casi todos los años les retienen el dinero correspondiente a enero, febrero y marzo.

Nadie sabe por qué. No hay explicación. Doña Guadalupe piensa que son leyes que pone o quita cada gobernador, y que mientras tanto, obligan a la gente a ingeniárselas en lo que llega abril, fecha en que les dan el dinero faltante.

El bienestar de la hija del Centauro del Norte, quien no tiene casa propia a pesar de las promesas de varios gobiernos, depende casi por completo de lo que le den sus parientes. Su hija, quien tiene un puesto de comida en el mercado local, le da puntualmente el dinero que le han regateado las autoridades.

Nunca nos han apoyado. Lo único que nos dan a los hijos de los veteranos es un desayuno con el presidente cada año. Echeverría no nos dio absolutamente nada. López Portillo me dijo que me iba a dar una pensión; yo le dije que mejor me diera trabajo en la sierra, porque yo hablaba muy bien el tarahumara, pero el papelito (para hacerlo) que me dio no estaba firmado, cuenta.

¿Qué cree usted que se puede hacer con 900 pesos? Ellos (los gobernantes) se los gastan en un ratito, y nosotros cada mes tenemos que comprar con eso el gas, el azúcar, café, un pedacito de pollo de vez en cuando, cositas para comer. Con el costo de la canasta básica, ¿qué nos queda?

Para remediar esta situación, “necesitaba nacer otra vez el general, y si naciera, se caía al ver las injusticias que están haciendo. El general –dice con solemnidad, en referencia a su padre– no fue ratero. Vio por los pobres, hizo la Revolución para que hubiera escuelas y médicos”, resume.

Tal vez por esa actitud, por no quedarse callada cuando le quieren quitar lo que en derecho nos corresponde, doña Guadalupe ha tenido roces con las autoridades.

“‘¿Cómo defiende usted a esos quejosos?’, me dijo el anterior gobernador. Pues sí señor, sí los defiendo. Se lo dije y se lo vuelvo a decir. Y ordenó que se nos volviera a dar nuestro dinero. ¡Es que estamos en la miseria! Si no fuera por nuestros hijos, se lo juro que ya nos hubiéramos muerto de hambre.”

La guerra del fin del mundo

Don Julián López Macías es hijo del teniente coronel José López Fierro, integrante de la División del Norte, y ahijado del mismo Pancho Villa. Hoy, cerca de cumplir 90 años, vive en la comunidad de Jiménez, Chihuahua, y también se mantiene con los 900 pesos de pensión que le da el gobierno estatal cada mes. Con la misma historia del retraso.

Con 900 pesos, ¿qué hace uno?, oiga. Es muy poquito, no se puede hacer nada, ni siquiera pagar el agua o los impuestos. Si no fuera por mi hija y mi nieto, que me ayudan con algo, no podría cubrir mis gastos. Ya se acabó el tiempo en que podía andar en el campo, mi amigo, cuenta a La Jornada.

El hijo del combatiente villista considera que en estos tiempos las cosas van de mal en peor. Con otros presidentes al menos no había tantos secuestros y matanzas. Como dice Panchito, la Revolución no ha terminado, apunta don Julián, en alusión al documental del mismo nombre realizado por el cineasta Francesco Taboada.

La situación podría mejorar, dice, sólo si la Secretaría de la Defensa Nacional entendiera que 900 pesos es muy poco dinero, y que nos ayudara con unos mil 500 o 2 mil pesos. Ya teníamos tres o cuatro meses sin que nos llegara ni un cinco, y eso me desagrada.

El disgusto entre los veteranos y sus hijos es todavía más fuerte, porque mi general Villa fue el que defendió México a punta de bala, y consiguió justicia, tierra y libertad. En aquellos años, mi padrino trajo a la gente del campo, que eran esclavos, a defender la patria. Ya sería muy difícil que volviera a haber guerra por la pobreza, ya sería el fin del mundo.

Del pupitre al frontón

El virtual abandono en el que están los veteranos de la Revolución no es la única muestra de la falta de interés de las autoridades. También el patrimonio material de esa época se encuentra en el olvido, y buena parte de los sitios donde se desarrolló la historia revolucionaria están en pésimas condiciones.

Ejemplo de ello es la destrucción del colegio Felipe Ángeles, una de las primeras escuelas rurales del México posrevolucionario, mandada a construir junto a la hacienda de Canutillo por el propio Pancho Villa, y que fue derruida hace poco más de cinco años por órdenes del anterior alcalde del municipio de Ocampo, el priísta Jesús Soto Arzola.

El historiador y periodista José de la O, cronista de dicho municipio duranguense, explica en entrevista que el funcionario justificó su decisión –duramente criticada por varios sectores– afirmando que las ruinas de la escuela estaban sirviendo como “refugio de cholos”.

Lo primero que hace Villa al llegar a Canutillo en 1920 es reconstruir el casco de la hacienda y a la par funda este sitio, que es el motor de la escuela rural mexicana, una de las principales promotoras de la educación en la etapa de José Vasconcelos, señala De la O.

La buena relación que tenía Villa con las autoridades educativas le permitió disponer de libros y maestros pagados por el gobierno federal. El colegio –uno de los más de 40 que construyó el líder revolucionario durante el único mes que gobernó Chihuahua– llegó a tener más de 300 alumnos de Durango y Chihuahua, un hito para una comunidad tan pequeña.

De la O y un grupo de personas interesadas en el patrimonio villista denunciaron formalmente el acto del ex alcalde, pero nunca hubo castigo, ni siquiera un citatorio. Soto Arzola insistió en que ahí se reunían los vándalos para tomar, orinarse y tirar basura. Nunca ofreció una disculpa, y para desmarcarse de las críticas mandó cercar el terreno donde estuvo la escuela.

El historiador señala que el gobierno duranguense ni siquiera ha podido poner en marcha una estrategia para explotar turísticamente el nombre de Villa, como sí se hace en Chihuahua y Zacatecas. Sin embargo, más importante que eso es crear más arraigo e identidad en nuestras comunidades, en vez de estar poniendo anuncios en las carreteras.

Sin embargo, a pesar del derrumbe de la escuela –donde también estudiaron algunos de los combatientes villistas–, todavía quedan en pie, como mudos y nostálgicos testigos, el asta bandera y un muro para jugar frontón, lo que revela una faceta histórica poco conocida: el Pancho Villa amante del deporte, comenta por su parte el periodista local Gilberto Jiménez.

Donde quiera que iba, Villa mandaba levantar paredes para jugar rebote, como se le conoce a ese juego en esa zona del país, cuenta Jiménez. La hacienda de Canutillo no fue la excepción, pero también el frontón del lugar está a punto de caerse si no es rescatada pronto por las autoridades.

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FELIPE CALDERON Desaparece recursos por medio de los fideicomisos

México SA
  • Se aclara el asunto del boquete en las finanzas públicas
  • Desaparición de recursos por medio de los fideicomisos
Carlos Fernández-Vega

Con la mano en la cintura, el gobierno calderonista reportó subejercicios presupuestales cercanos a 120 mil millones de pesos en 2007, su primer año de estadía en Los Pinos, y por la libre transfirió esa cantidad a distintos fideicomisos y figuras similares –como denunció el auditor Superior de la Federación– sin impedimento de autoridad alguna y, lo peor del caso, sin que nadie le finque responsabilidad legal.

Más allá que el citado es un monto equivalente, por ejemplo, al requerido para la construcción de una refinería de buen tamaño y capacidad, los dineros libremente transferidos son recursos que no le pertenecen al gobierno, sino a los mexicanos, a quienes, en un mínimo de decoro, los responsables de tal desviación deben explicar las causas por las que a) no se gastaron como lo establecía la ley presupuestal, y b) con qué propósito se canalizaron a distintos fideicomisos y se sacaron de circulación.

Tanto que criticaron al tricolor por el oscuro manejo de los recursos públicos, y resulta que en tan sólo ocho años los panistas superaron con creces al maestro. Este tipo de prácticas, si bien añejas, han alcanzado su máxima expresión en los sexenios panistas del cambio y continuidad. De la desaparición de recursos públicos por medio de opacos fideicomisos, Fox hizo gala (y fortuna, por lo visto), y su sucesor promete destacar en esta lucrativa actividad. ¿Dónde quedaron esos 120 mil millones de pesos, más de 11 mil millones de dólares al tipo de cambio de 2007? Nadie sabe, nadie supo y nadie de los que por ley están obligados a saber pretende hacerlo.

Por citar sólo algunos casos, el Fobaproa de ayer hoy se denomina políticas anticíclicas y apoyos de emergencia; el ISOSA de hace algunos años, ahora se conoce como FACLA, y el costosísimo FARAC actualmente se conoce como nuevas concesiones carreteras, pero todos ellos, peso tras peso, han sido onerosa e ilegalmente cubiertos con recursos presupuestales que no se ejercen, pero sí se transfieren y desaparecen.

Retomo algunos pasajes de Rendición de Cuentas y Fideicomisos: El Reto de la Opacidad Financiera, de Irma Eréndira Sandoval (investigadora del IIS-UNAM y coordinadora del Laboratorio de Documentación y Análisis de la Transparencia y la Corrupción), libro editado por la ASF, el cual da cuenta de algunas transferencias de recursos públicos a oscuros fideicomisos que han empeñado el futuro de los mexicanos por obra y gracia de los últimos inquilinos de Los Pinos, sus operadores y el cómplice aval de la clase política que hoy exige el voto ciudadano y se pronuncia en contra de la corriente que pugna por la anulación del sufragio.

Subraya la investigadora que por medio de los fideicomisos, entidades y organismos gubernamentales han podido disponer de recursos públicos sin vigilancia y supervisión alguna por parte de los órganos de control del Estado. Ello ha provocado múltiples irregularidades en la gestión pública y llegado a generar importantes daños patrimoniales a través de gastos discrecionales, desvío de recursos y conspicuos casos de corrupción. Por ejemplo, cita, tan sólo en el sexenio foxista el gobierno Federal constituyó más de 150 fideicomisos que por desgracia, en su gran mayoría, no cuentan ni con el control ni con la supervisión adecuados. Al cierre de 2007, ya con el nuevo inquilino en Los Pinos, ese número se aproximó a 700.

Destaca, por ejemplo, la dificultad para transparentar el oneroso rescate bancario instrumentado por el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa, ahora IPAB). “Con el argumento del secreto bancario, las autoridades financieras a cargo de dar seguimiento a las múltiples denuncias de irregularidades cometidas por los bancos han logrado entorpecer las investigaciones y mantenido al rescate bancario en la opacidad. De la misma forma, la gestión transparente de otros fondos y fideicomisos a cargo de distintas dependencias del gobierno federal ha sido constantemente obstaculizada con el pretexto del secreto fiduciario. El gobierno federal y en particular la Secretaría de Hacienda han esgrimido este argumento en innumerables ocasiones para evitar el escrutinio público. (…) Hoy nadie quiere hablar más del Fobaproa ni de aquellos fideicomisos que, pese a haber sido fundados por altos funcionarios del gobierno, en muchas ocasiones han sido señalados como mecanismos utilizados para la defraudación fiscal. También parecería fuera de lugar empañar el bello discurso de la transparencia para hablar de los rescates carretero, azucarero o de los millonarios ingresos públicos que inundan las arcas privadas de los grandes monopolios de las telecomunicaciones a través de mecanismos no siempre caracterizados por conductas apegadas a la legalidad. (…) El caso del Fobaproa es un buen ejemplo de la maleabilidad a la que se pueden prestar los fideicomisos en nuestro país. Un fondo originalmente establecido para proteger a los ahorradores de instituciones financieras privadas, terminó por servir y socorrer a los banqueros privados precisamente a cuenta de los contribuyentes mexicanos, a quienes les fue cargado el peso del enorme costo fiscal”.

Además, los casos de Integradora de Servicios Operativos (ISOSA, hoy se llama “Fideicomiso Público para Administrar la Contraprestación del artículo 16 de la Ley Aduanera, FACLA), el Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (con un amplio repertorio de irregularidades y violaciones a distintas leyes), los diversos fideicomisos establecidos por los poderes Judicial y Legislativo y el Fideicomiso para Apoyar el Cambio de Administración del Ejecutivo federal (150 millones de pesos a Calderón), que ejemplifican el uso del secreto fiduciario y estratagemas legales para mantener la opacidad gubernamental en la administración de recursos del erario.

Qué decir de los varios fideicomisos que soportan prestaciones de lujo para los ministros de la Corte, llegando al extremo de utilizar esos recursos (públicos) para el pago de sus pensiones, servicios médicos de sus familias y hasta el mantenimiento de sus viviendas (seguros contra riesgos, gastos de mantenimiento, pago del predial, consumo de agua, teléfono, electricidad y gas, así como para la creación de un fondo para la compra de casas nuevas para jueces y magistrados).

Entonces, ¿dónde está el boquete en las finanzas nacionales?

Las rebanadas del pastel

¡Atrás, ciudadanos léperos y osados! ¿Cómo amenazan con anular su voto para defenestrar a la sacrosanta clase política? ¡Con lo resultona que ha salido! Y si los eficientes partidos políticos quieren contar, que no cuenten con el mío.

cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx

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Voto: el desencanto ciudadano y sus causas

Voto: el desencanto ciudadano y sus causas
lajornada
El debate ha cobrado fuerza a medida que se acercan las elecciones federales del próximo 5 de julio: ¿se debe o no anular el voto? A lo que puede verse, la primera de estas opciones –ampliamente promovida en Internet y en diversos espacios televisivos y radiofónicos– ha ganado muchos adeptos, a grado tal que consejeros del Instituto Federal Electoral, si bien han reconocido el derecho de los ciudadanos a anular el sufragio, cabildean para que la Cámara de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) valore el impacto de la difusión de los mensajes que promueven el voto en blanco.

Los partidarios y promotores del voto nulo sostienen que la medida constituye una forma válida de protesta y hasta de castigo en contra de una partidocracia a la que se percibe divorciada de las demandas y las necesidades de la población, y consagrada a la defensa de sus privilegios. Esto equivaldría, según los defensores de la anulación, a asumir un papel crítico durante las elecciones sin que ello implique desentenderse de la responsabilidad ciudadana de sufragar.

Por su parte, quienes están en contra de la anulación del sufragio argumentan que la democracia se fundamenta en instituciones y al día de hoy la ley no contempla otro medio de ejercer los derechos político-electorales que a través de las organizaciones partidistas. Asimismo, sostienen que la medida que se comenta puede resultar contraproducente por cuanto acabaría por favorecer al llamado voto duro de los partidos, en detrimento de los ciudadanos independientes, y porque, contrariamente a lo que afirman los defensores, neutralizaría el voto de castigo. En ese mismo sentido, no ha faltado quien concibe esa anulación como un mecanismo que terminaría por favorecer los intereses del grupo que detenta el poder, pues facilitaría la permanencia del statu quo. A estos señalamientos deben sumarse los hechos ayer por el consejero del IFE Marco Baños, en el sentido de que el sufragio nulo equivale a que los ciudadanos se excluyan de la integración de la Cámara de Diputados.

Sin afán de desestimar las críticas a las posturas anulistas, es claro que existe un desencanto ciudadano frente la institucionalidad política del país, que se explica, en buena medida, como consecuencia del desaseo imperante durante el proceso electoral de 2006, que incluyó el entrometimiento ilegal del entonces presidente Vicente Fox en favor del candidato de su partido, así como la intervención de las cúpulas empresariales en contra del ex aspirante presidencial Andrés Manuel López Obrador; la posterior negativa del órgano electoral a contar la totalidad de los sufragios, y el inverosímil fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, organismo que sostuvo, por decirlo en breve, que los comicios habían sido sucios, injustos e inequitativos, pero a fin de cuentas válidos. Estos elementos, en conjunto, sumieron a la institucionalidad electoral en un profundo descrédito, del cual todavía no se ha recuperado.

Por otro lado, no puede obviarse que este debate ocurre con el telón de fondo de una campaña emprendida desde hace casi dos años, por los consorcios mediáticos en contra de leyes electorales vigentes, las cuales prohíben la contratación de espacios para difundir propaganda comicial y afectan, por tanto, los intereses de los concesionarios de medios electrónicos de comunicación, al mermar sus ganancias y su margen de maniobra para incidir en las preferencias de la ciudadanía. Tal campaña ha tenido el inocultable fin de sembrar en la población animadversión en contra del IFE y los partidos políticos y deteriorar de esa forma la de por sí menguada credibilidad de la institucionalidad político-electoral del país. Para ello, los concesionarios de radio y televisión se valieron en su momento de presiones y mentiras contra los legisladores que discutían las reformas en materia electoral, en septiembre de 2007; meses después, en enero de este año, el duopolio televisivo transmitió una serie de promocionales en bloque durante distintos encuentros deportivos, lo que generó comprensibles molestias entre los telespectadores.

Hoy, a casi tres años de los desaseados comicios presidenciales de 2006 y a un mes de la siguiente renovación de diputados, el país necesita de procesos electorales justos, transparentes y confiables. Autoridades y partidos políticos deben estar conscientes de que en la medida en que no se solucionen los problemas de fondo –comenzando por la crisis de representatividad que acusa el actual sistema político– no se pondrá fin al hartazgo, la apatía y el desaliento ciudadanos.
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2 ESPIAS DE EU ESPIARON A CUBA DURANTE 30 AÑOS Kendall Myers

  • Entregaron información a La Habana durante 30 años: Departamento de Justicia
  • Arrestan a un ex alto funcionario de EU y su esposa, acusados de espiar para Cuba
  • El caso reventaría el proceso de acercamiento entre ambos gobiernos, consideran analistas

David Brooks Corresponsal

Nueva York, 5 de junio. En lo que podría ser un revés dramático al proceso de acercamiento entre Washington y La Habana, el gobierno de Estados Unidos anunció hoy el arresto de un ex alto funcionario del Departamento de Estado y su esposa, acusados de espiar para Cuba durante casi 30 años.

Walter Kendall Myers y su esposa Gwendolyn Steingraber Myers (de 72 y 71 años de edad, respectivamente) fueron detenidos el jueves pasado por agentes de la FBI y presentados hoy ante un tribunal en Washington, acusados de conspiración para actuar como agentes ilegales del gobierno cubano y para comunicar información clasificada al gobierno cubano, destacó el Departamento de Justicia.

Kendall Myers se jubiló en 2007 como analista principal sobre Europa, del Buró de Inteligencia e Investigaciones del Departamento de Estado, donde tenía autorización para acceder a documentos de alta clasificación secreta. Comenzó su carrera en el Departamento de Estado en 1977. Antes fue académico. Su esposa fue asistente legislativa del senador James Abourezk, de Dakota del Sur, en los 70. Se casó con Myers en 1982, en Washington, donde trabajó para un banco local y no contaba con ningún acceso a datos oficiales clasificados.

David Kris, procurador general asistente para Seguridad Nacional, declaró hoy que la actividad clandestina alegada en los documentos de acusación, que se extendió durante casi tres décadas, es increíblemente seria y debería servir como advertencia a otros en el gobierno estadunidense que traicionaran la confianza de Estados Unidos al servir como agentes ilegales de un gobierno extranjero.

Eric Boswell, secretario asistente de Estado para Seguridad Diplomática, declaró que ese tipo de casos, en los cuales se filtra información clasificada, es una amenaza seria para la seguridad de nuestra nación.

El Departamento de Justicia acusa a los Myers de ser agentes de Cuba desde 1979 y de transmitir información clasificada por varios medios. Se les señala, además de realizar numerosos intercambios con agentes cubanos, de entrevistarse con el presidente Fidel Castro en 1995, viajando en esa ocasión a Cuba, vía México, con nombres ficticios.

Según los documentos presentados por el gobierno ante el tribunal, Myers viajó a Cuba en diciembre de 1978 a invitación de un oficial que trabajaba en la misión de Cuba en Nueva York. Y eso, de acuerdo con la suposición de los agentes del FBI, dio oportunidad al servicio cubano de inteligencia para evaluar y reclutar a éste como agente.

Unos seis meses después del viaje, el mismo oficial de la misión de Cuba en Nueva York los visitó en Dakota del Sur. En esa ocasión la pareja aceptó laborar como agentes clandestinos del gobierno cubano. El servicio de inteligencia de la isla, se alega, instruyó a Kendall Myers a buscar empleo en el Departamento de Estado o en la CIA.

Mucha información contenida en la acusación formal fue generada durante una operación encubierta que el FBI realizó contra los Myers en abril de este año. Una fuente del FBI se presentó como oficial de inteligencia cubano y entró en contacto con los Myers diciendo que había sido enviado por otro oficial de la isla, a quien mencionó por su nombre, y explicó que por los cambios tanto en Cuba como en el gobierno de Estados Unidos deseaba platicar con él. Lo felicitó por su cumpleaños y le regaló un puro.

En las citas posteriores con el agente encubierto, los Myers acordaron ofrecer información sobre los nuevos oficiales estadunidenses encargados de la política hacia América Latina y sobre la Cumbre de las Américas en Trinidad. Durante esas reuniones, casi todas en bares de hoteles en Washington, los Myers conversaron con la fuente encubierta de la FBI acerca de sus contactos y trabajo en el pasado con los cubanos, incluyendo sus comunicaciones clandestinas vía radio de onda corta, reuniones en México con oficiales cubanos y sus intentos de actuar con suma precaución.

También le contaron cómo habían sido reclutados por el servicio de inteligencia cubano, cómo les fueron otorgados sus nombres en clave –él era Agente 202 y ella Agente 123– y cómo habían realizado numerosos viajes para reunirse con agentes de la isla en México (Distrito Federal, Cancún, Chichén Itzá, Guadalajara), Trinidad, Argentina, Brasil, Ecuador y Jamaica, así como en algunas ciudades europeas y en Nueva York. De igual forma, sobre su encuentro con Fidel Castro y las formas en que entregaban información confidencial de Estados Unidos a los cubanos.

La FBI sostiene que cuenta con información que corrobora la transmisión de mensajes por radio de onda corta, viajes a los países mencionados y correos electrónicos en 2008 y 2009, entre ellos a un sospechoso representante del servicio de inteligencia de Cuba en México.

Se afirma que una revisión a la computadora de Myers en el Departamento de Estado reveló que entre agosto de 2006 y su jubilación en 2007, éste leyó más de 200 documentos de inteligencia clasificados sobre el tema de Cuba, a pesar de que su trabajo formal estaba dedicado a Europa, entre otras evidencias sobre su labor como agente de los cubanos.

Aunque Myers mantuvo un bajo perfil público, provocó revuelo en 2006, cuando se atrevió a criticar en un foro académico la supuesta relación íntima entre George W. Bush y Tony Blair en torno a la guerra contra Irak y cómo eso había sido un fracaso, que a la vez llevó al primer ministro británico a desperdiciar su papel en la historia, ya que nunca hubo reciprocidad de Washington en la defensa de la guerra de Bush. El Departamento de Estado reprobó sus comentarios y consideró castigarlo, mientras los medios británicos registraron ampliamente las declaraciones de un funcionario cuya jefa era Condoleezza Rice.

Un observador veterano de la relación bilateral entre Washington y La Habana comentó a La Jornada que no le sorprende esta noticia: parece que cada vez que hay acercamiento entre los dos gobiernos, ciertas agencias del gobierno estadunidense buscan la manera de entorpecerlo.

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