- - . KIKKA: PRI : Analisis de un derechista

Páginas

lunes, 19 de febrero de 2007

PRI : Analisis de un derechista

Raymundo Riva Palacio
Y qué más da

La elección para líder nacional del PRI sólo indica una cosa: la apuesta fue por el electorado ubicado en la gerontocracia

Beatriz Paredes o Enrique Jackson, ¿qué más daba? La lucha por la presidencia nacional del PRI no despertaba mayores expectativas. Ni presente, ni futuro, ni distintos, ni mejores o peores. Clonados de aquellos que se renuevan sin cambiar, Paredes y Jackson, o Jackson y Paredes, son producto del mismo fruto seco. Hicieron malabares retóricos durante su breve campaña, tratando de dar contenido a lo que hueco está, y dibujando un futuro que, si de recuperar el poder se trata, tiene como ruta de navegación un trazo que los llevará en sentido contrario. Qué más da la elección para la dirección de un partido de viejas glorias cuyos militantes actuales sólo son capaces de responder eficazmente a la primera parte de la ecuación: huelen a viejo hasta los jóvenes en su partido. No dejan de tener sus gracejadas. Por ejemplo, en un acto políticamente correcto, que cada una de las cinco fórmulas estuviera compuesta por una pareja, reconociendo cosméticamente al género como factor de decisión, era bastante irrelevante, pues no se apelaba a ningún nuevo electorado. Paredes, mujer ella, no necesitó fingir renovación cultural. Escogió como su compañero de fórmula a Jesús Murillo Karam para, sin tanta chapucería verborreica, mandar el mensaje claro a los consejeros priístas: en la balcanización del PRI, los jefes de los guerreros mandan. Murillo Karam, en esta lógica, fue quien garantizó a los gobernadores, modernos caciques del partido, que tendrían en ese binomio mucha vela en el entierro.

Paredes y Jackson se lanzaron acusaciones mutuas a través de interpósitos de ser herederos del viejo régimen. Pero ambos lo son. Herederos cojos de un legado discutible, recurrieron a todo aquello que hizo discutible aun aquello que alcanzaron los gobiernos de la patria priísta. Recurrieron a las fuerzas fácticas para sumar su fuerza, y se apoyaron en los sectores -que tienen cerca de 30% de los consejeros que votaron este domingo- que son el emblema corporativo del PRI. Clientelismo y corporativismo, pilares del viejo régimen priísta, regresaron en la envoltura de la fast-food de la política mexicana. Paredes y Jackson, que ya eran figuras priístas cuando la mayoría de los electores mexicanos no habían nacido o no alcanzaban la edad legal, se repartieron los apoyos en las cámaras, encabezadas por otros cuadros con quienes comparten las mismas telarañas. Sigue siendo curiosa la forma como se quieren burlar de los mexicanos. Tanto Paredes como Jackson realizaron una campaña donde la línea discursiva era por atrapar el centro-izquierda, la socialdemocracia de la que tanto habló el PRI para esconder su talante autoritario, sin voltear a ver que ambos, desde sus diferentes posiciones de poder, fueron bocas cerradas cuando se consumó el secuestro del partido por la tecnoburocracia que llegó con la administración de Miguel de la Madrid y se consolidó en la de Carlos Salinas. Por el contrario. Ese PRI que dio machincuepas con la historia mexicana fue alabado y bendecido por los que ahora, que ven la oportunidad de hacerse del partido, dicen haber repudiado. Son corresponsables de haber vaciado al PRI de un discurso de ideología, mismo que ahora quieren recuperar para recuperar electorados que piensan se les fueron al PRD y a otras formaciones de centro-izquierda.

Su ánimo redentor baila entre lo tierno y patético. Todos se decían estrategas, pero ¿hacia dónde? Tomando los resultados de las últimas elecciones presidenciales, un partido de derecha, el PAN, obtuvo casi 14 millones para su candidato a la Presidencia, lo que representó 35.9% de los votantes. Los partidos de centro-izquierda, el PRD, Convergencia, el PT, el PRI, el Partido Verde y Alternativa Socialdemócrata obtuvieron, combinados los votos de sus respectivos candidatos presidenciales, 25 millones de sufragios, lo que abarca 40.2% de los votantes. El 1%, con 397 mil 550 votos, los obtuvo Nueva Alianza, que repartió votos en la presidencial por Felipe Calderón y por Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué significa todo esto? El PRI, que viendo la crisis del PRD está tratando de sacar provecho de la confusión del electorado más volátil de ese partido, pretende correrse al centro-izquierda, después de que durante meses, a partir del 3 de julio, apostó al "centro" en la polarización política que vivía el país. Pero sucedieron dos cosas: ni se redujo la polarización ni el centro era una opción político-electoral. Por tanto, pensaron, hay que irse a la izquierda. Lo que no han visto seguramente es que al virar a la izquierda van a disputar ese espectro con cinco partidos nacionales, perdiendo al sector tecnócrata y conservador del PRI, entregándoselo gratis al PAN.

Si ello ya es un problema en sí mismo, se complica cuando se revisa el volumen de electores que se identifica con el centro-izquierda o con la izquierda: 30%. Es decir, casi dos terceras partes del país se consideran conservadores, con volúmenes menores de quienes se dicen "de derecha". O sea, seis partidos van a disputarse 30% del electorado, porque el 10% restante de las últimas elecciones presidenciales tiene que ser analizado a partir del fenómeno sociológico llamado "López Obrador". Genial. El PRI, como llegó a decir Paredes, va por sus raíces históricas. Ella, Jackson y todos aquellos que avalan el corrimiento hacia el centro-izquierda soslayan otro punto central: si la falta de ideología es uno de los factores por los cuales el electorado duro del PRI se fue disolviendo, las caras al frente del partido han sido su principal enterrador. Lampedusianos, cambian el discurso para no cambiar nada de lo demás, creyendo que el mundo de 2009 y en 2012 pertenece a la gerontocracia. Pero cada intento de burla hacia los mexicanos ha sido rechazado sistemáticamente. Salinas ganó con más de 50% del voto nacional, seguido de Ernesto Zedillo que obtuvo 48.69%, para un total de 17 millones 181 mil 651, votos, casi 8 millones más de los que ganó Roberto Madrazo el año pasado, y 26.49% más en términos porcentuales. Francisco Labastida perdió la Presidencia con 13 millones 579 mil 716 votos, 4 millones 342 mil 716 más que Madrazo, y un respaldo porcentual superior en 13.91%.

Es decir, si bien la caída del PRI no es vertical, sí es sostenida. Nadie la para, ni nadie la ha podido parar. Su muerte ha sido cocida a fuego lento, lo que le permite a los optimistas o tramposos decir lo fuerte que se mantienen pese a todas las cosas. No es así. Tardarán en desaparecer porque se ubicaban muy altos. Pero está visto, por el ánimo del electorado, que ese destino es irreversible. E irremediable, sobre todo si la receta para la refundación siguen siendo piezas de museo, como las que pusieron a jugar entre ellos este domingo de su elección de dirigente.

rriva@eluniversal.com.mx
r_rivapalacio@yahoo.com

NI LOS PRIISTAS CREEN EN SU PSEUDOELECCION, EL PRI ES UN SATÉLITE DEL PAN, SON UN ASCO.
.
.
Kikka Roja

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Comentarios. HOLA! deja tu mensaje ...