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lunes, 27 de agosto de 2007

Televisa se apodera de la celebración

Jenaro villamil. Proceso

Los festejos con motivo del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución, a cargo del empresario Fernando Landeros, podrían convertirse en un reality show al estilo de la empresa televisiva más grande de Latinoamérica. El proyecto presentado por el presidente del Teletón y de México Unido privilegia el aspecto mediático y mercadológico de las conmemoraciones, en pos del lucro y el posicionamiento político del consorcio.

Televisa vuelve a entrar a Los Pinos bajo la batuta de Fernando Landeros Verdugo, socio y amigo de la infancia de Emilio Azcárraga Jean, quien se encargará de coordinar las festividades del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución. De acuerdo con el proyecto presentado por Landeros, presidente de las fundaciones Teletón y México Unido, ante el comité organizador de los festejos –que aún no termina de conformarse–, la conmemoración de las gestas patrias se realizará en el marco de un gran espectáculo televisivo con series, telenovelas históricas, documentales y hasta caricaturas de los héroes nacionales. Las propuestas más específicas del empresario, a quien el presidente Felipe Calderón le encargó la coordinación de los festejos, tienen el sello del Canal de las Estrellas, pues buscan que Televisa reanude “el canal de las Américas”, cuyo propósito es “promover el liderazgo de México en América Latina”. También se pretende coproducir con Editorial Clío, propiedad del historiador Enrique Krauze, miembro del consejo de administración de la empresa televisiva, “dos miniseries, una sobre la Revolución y otra sobre la Independencia”, que se transmitirán en 2010. Se prevé así mismo organizar torneos con la Selección Mexicana de Futbol, que contarían con el patrocinio de las televisoras.

Además, Landeros propone que en el Canal 22 se produzca un concurso “sobre conocimientos de historia patria (al estilo de los antiguos concursos de televisión como La Pregunta de los 64 mil pesos)” y, por supuesto, generar un “documento rector” para “todas aquellas empresas o instituciones que deseen transmitir campañas de comunicación, de modo que todas éstas sumadas generen un efecto de sinergia”. Experto en mercadotecnia de las emociones, Landeros aprovecha el proyecto de las celebraciones para hacerle publicidad a su propia fundación filantrópica: el Teletón, producto de una iniciativa surgida hace 10 años y que se ha convertido en un gran negocio para Televisa, que cobra cuotas a los gobiernos de los estados y a los “participantes solidarios” que participan en esta “cruzada” por los niños con discapacidad. En el proyecto presentado por el empresario, del cual Proceso obtuvo una copia, se establece que los festejos del bicentenario se alinearán con “los objetivos de campañas como el Teletón, el Juguetón (de TV Azteca) y Espacio 2010 (de Televisa), entre otros”. A finales de julio pasado, Landeros, hijo del exgobernador priista de Aguascalientes Rodolfo Landeros Gallegos, planteó su propuesta durante una reunión en las oficinas de Comunicación Social de Los Pinos. De acuerdo con algunos de los asistentes al cónclave, quienes fueron consultados por este semanario, la ausencia más notoria fue la del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sergio Vela, a quien el presidente Felipe Calderón había nombrado coordinador ejecutivo de las festividades. Formado en escuelas de los Legionarios de Cristo, como el instituto Cumbres y la Universidad Anáhuac, Landeros divide su documento en ejes temáticos, que constituyen una enumeración de actividades y de enunciados de buenos propósitos, titulados “filosofía del bicentenario”, la “visión un México unido”, la “misión un México Unido” y el “objetivo un México unido”. Las actividades se enuncian en varios apartados: “medios”, “culturales”, “diplomáticas”, “de beneficio social”, “deportivas”, “empresariales”, “comunicaciones y transportes”, “educativas”, “actividades de celebración” del 15 y 16 de septiembre y del 20 de noviembre, “turísticas” y “científicas”.

Las “actividades políticas” propuestas para el bicentenario se reducen a los recorridos del presidente de la República por la ruta de la Independencia (Chilpancingo, Dolores Hidalgo, Ciudad de México, Guadalajara y Valladolid) y de la Revolución (San Luis Potosí, Parras, Cuautla y Querétaro). Las instituciones culturales y educativas del sector público son apenas mencionadas en este ambicioso proyecto. Por ejemplo, el Fondo de Cultura Económica no aparece en ninguna de las más de 20 propuestas de coediciones y reediciones de textos históricos. De la UNAM, sólo se señala que las actividades que realice “jugarán un papel clave en el bicentenario”. Los medios públicos como el Instituto Mexicano de la Radio o el Canal Once del Instituto Politécnico Nacional tampoco figuran en las actividades específicas. Algunas iniciativas son desproporcionadas, como “la repatriación permanente o temporal de importante acervo cultural. Por ejemplo, el Códice Mendocino (Inglaterra), el Códice Florentino (Florencia), el penacho de Moctezuma (Viena), Nican Mopohua (Nueva York)”. También propone “la construcción de un monumento nacional conmemorativo” y hasta la edificación “del nuevo Archivo General de la Nación”. La megabiblioteca José Vasconcelos, el “nuevo paradigma” de la política cultural foxista, no está considerada en la iniciativa.

La “filosofía” del bicentenario

En su parte introductoria, la propuesta de Landeros Verdugo anuncia lo que constituye “la filosofía” del bicentenario: “Ante la cercanía del Bicentenario de nuestra Independencia y del Centenario de nuestra Revolución es indispensable hacer una profunda reflexión sobre las luces y sombras del México actual. “Enormes retos sociales aún enfrenta nuestra nación. Somos independientes, pero no somos libres del todo. Somos un país democrático, pero el bienestar esperado aún no llega a todos los sectores de la población. “Sin embargo, hay momentos clave en la historia de las naciones. El bicentenario lo puede ser para México: un momento para atesorar lo mejor de nuestro pasado, un momento para dar lustre a nuestra alma mexicana. “Episodio que, si se aprovecha correctamente, puede convertirse en un parteaguas que le permita a nuestra nación fomentar su orgullo, su confianza y fortalecer su destino”. Unos párrafos más adelante, el documento insiste en que se debe preparar el bicentenario “con el alma comprometida” y anuncia el optimismo por venir:

“Es tiempo de hacer brillar a México y verlo fuerte y ganador.
“Es tiempo de que el mundo entero se maraville con nuestro pasado, pero sobre todo, se asombre con nuestro presente.
“¡Es tiempo de festejar porque viene el mejor de los tiempos!
“¡Por lo que fuimos, por lo que somos, por lo que podemos ser!”.

En el apartado “Visión: un México Unido” se plantea el objetivo final de las celebraciones, que tiene muy poca relación con los acontecimientos que se conmemoran: “Que al término de las celebraciones, México se encuentre más unido y cerca de su prosperidad, como fruto de haber conocido, apreciado y vivido los más profundos valores patrios surgidos de su historia”. El texto propone como eslogan de las celebraciones: “Por el México que Podemos Ser”, que contrasta con la frase que hasta ahora se promueve en el sitio del bicentenario: “México, uno y diverso”, que hasta ahora está disponible en la página www.bicentenario.com. En varios párrafos, el proyecto de Landeros habla de “sueños”, convoca a “maravillarnos con nuestro gran pasado”. Sin embargo, no especifica a cuánto ascenderá el presupuesto ni plantea plazos para cada una de sus propuestas, pero sí anuncia, como si fuera un reality show, que “el país celebra una gran fiesta y todos vamos a dar”.
Medios y cultura

Casi una tercera parte del proyecto está dedicado a las actividades mediáticas, pero los medios impresos no figuran en el plan, salvo una referencia marginal al periódico Reforma. Es evidente que en la propuesta lo más importante es la producción televisiva; prueba de ello son los siguientes párrafos: “Se promoverá que los medios de comunicación produzcan y transmitan series, telenovelas históricas, caricaturas y documentales sobre estos movimientos sociales. “Se promoverá el que los medios (sic) produzcan programas de reflexión, análisis y debate sobre nuestra identidad e historia, sobre nuestro pasado, presente y futuro”. Así mismo, propone “crear sinergias” con las campañas del Consejo de la Comunicación, organismo impulsado por Lorenzo Servitje y otros empresarios cercanos al PAN. Plantea rediseñar el contenido de La Hora Nacional para producir el programa Rumbo al 2010. Por último, propone alinear el Bicentenario a las campañas del Teletón, el Juguetón y Espacio 2010. El proyecto incurre en la desmesura cuando propone las actividades culturales que se realizarán en el marco de los festejos: es necesario “promover el más grande movimiento cultural de nuestros tiempos”, y para ello considera como acciones posibles seis coloquios internacionales que tendrían lugar en Guanajuato (septiembre 2009); en la Ciudad de México (septiembre 2010); en Coahuila (noviembre 2010); otro sobre las culturas indígenas (agosto 2009); sobre cultura, globalización e identidad (septiembre 2010), y uno más sobre perspectivas de la ciencia (sin fecha). Entre las publicaciones que propone editar destacan “biografías, por encargo” de las mujeres de la Independencia y de la Revolución, y la reedición y ampliación del libro Mi Pueblo durante la Revolución; un ejercicio de memoria popular editado hace 22 años por Guillermo Bonfil y publicado en coedición por el Museo Nacional de Culturas Populares, la Dirección General de Culturas Populares, CONAFE y el INAH.

Se prevé crear 100 para 200, “una colección popular de la literatura y el pensamiento intelectual y científico, con los 100 títulos mexicanos más significativos desde el siglo XIX hasta mediados del siglo XX”. También reeditarán un facsimilar del libro Las Fiestas del Centenario, editado originalmente en 1910 por el gobierno de Porfirio Díaz, así como una “reedición masiva y revisada” de Historia Mínima de México, publicada por El Colegio de México, y otra reedición de Historia de la Revolución Mexicana, también del Colmex. Otras ediciones nuevas aluden a textos históricos, como Los Sentimientos de la Nación en el Siglo XXI, así como el libro México, a 200 años de su Independencia, una comparación hacia la prosperidad. Las novedades artísticas consistirán en la promoción de los siguientes documentales en video y producciones fílmicas: –Vestigios y Convergencias, largometraje y serie televisiva que “es una reflexión de la vida cotidiana entre 1810 y 2010 (el México que fue y que converge con el de hoy)” y que se realizará mediante una coproducción entre el Centro de Capacitación Cinematográfica, Imcine, Canal 22 y el sector privado.
–Documental y libro sobre los 100 monumentos históricos más importantes.
–Coproducción, con Editorial Clío, de dos miniseries: una sobre la Revolución y otra sobre la Independencia, que se transmitirán en 2010.
–Producción de “cápsulas sobre sucesos, personajes y anécdotas de la Revolución y la Independencia”, que se transmitirán a partir de septiembre de 2008.

En cine, música, pintura y literatura, el proyecto propone concursos y bienales. Para 2008, 2009 y 2010 se convocará al concurso internacional de cine y literatura El poder Humano de la Migración. También plantea realizar exposiciones como Siglos de Esplendor en todo el mundo y en el 2010 en México. Otros eventos, adscritos a la Secretaría de Educación Pública, prevén la inauguración de nuevos murales en el edificio de la dependencia; la organización de seminarios y congresos universitarios, y un concurso escolar con el tema “Los niños del Bicentenario somos constructores de un mejor México”, entre otros.

Los otros bicentenarios

La planeación de los festejos del Bicentenario mexicano tiene un rezago de casi una década respecto de las celebraciones que desde la década pasada se preparan en Chile, Argentina y Colombia. El contraste se advierte en la conformación de los comités organizadores. En Argentina existe una comisión permanente integrada por el jefe del Gabinete de Ministros, Alberto Fernández, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el ministro de Cultura, José Nun. En Chile, la Comisión Bicentenario está presidida por el ministro del Interior y 14 representantes de distintas instituciones y cuenta con un comité asesor formado por 30 personalidades del quehacer nacional. En Colombia, la organización del Comité Bicentenario José Manuel Restrepo (nombre del abogado e historiador de Antioquía, precursor del movimiento de Independencia) tiene un carácter más académico. Está integrado por universidades bogotanas, la Academia Colombiana de Historia, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia y el Archivo General de la Nación. En ninguno de estos casos los festejos se conciben como grandes eventos mediáticos. Más bien buscan difundir la realidad social y política de cada nación y problematizar, contrastar y suscitar reflexiones. El lema del bicentenario argentino juega con los eslóganes mercadológicos: “Argentina tiene una marca. Es tuya. Es de todos”. Para el ministro de Cultura, José Nun, el objetivo de las festividades es despertar el “entusiasmo colectivo” que permita “replantearnos nuestros modos de construir la realidad y quebrar definitivamente la secuencia de las innumerables crisis que hemos venido padeciendo y que todavía sufrimos”.

En ninguno de los casos anteriores se proponen teletones ni juguetones ni maratones televisivos.


Kikka Roja

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