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martes, 5 de febrero de 2008

PROCESO: Sariñana y Canal Once Afinidad con Calderón

Sariñana y Canal Once Afinidad con Calderón
Columba Vértiz De La Fuente

Aunque dice carecer de un programa para la emisora que desde hace una semana dirige, el cineasta comercial Fernando Sariñana manifiesta completo acuerdo con las ideas del Ejecutivo –aun antes de su llegada ala Presidencia– en cuanto a su proyecto de país y al papel de la televisión pública. Y a la par que señala su admiración profunda por la inteligencia de Calderón, dice estar preocupado por que la programación del canal refleje la pluralidad.Fue una invitación expresa de Felipe Calderón, y aunque se siente en una época muy productiva como cineasta, Fernando Sariñana Márquez aceptó ser el titular de Canal Once del Instituto Politécnico Nacional (IPN), “porque es un reto y una posibilidad de servicio”. También argumenta que como todos los que se dedican a los medios de comunicación, “o todos los que estudiamos comunicación, es como una de las aspiraciones que tienes, pero después la vida te lleva por otros lados: a mí me condujo más al cine, sin embargo, la maestría que yo tengo es en cine y televisión, y un buen rato de mi vida la dediqué a realizar televisión” (en el Instituto Mexicano de la Televisión y Televisión Educativa y Cultural de la Secretaría de Educación Pública).Por tanto, expresa que tenía una deuda pendiente con la pantalla chica.Nacido en la Ciudad de México el 15 de diciembre de 1958, Sariñana Márquez, productor, director y guionista, es ubicado como un cineasta comercial.

Creó Veneno Producciones. Ha realizado Hasta morir, Todo el poder, El segundo aire, Ciudades oscuras, Amar te duele y Niñas mal. Informa que sus largometrajes Enemigos íntimos, Los siete magníficos y Erótica se estrenarán en breve, y en producción dejó otros tres proyectos. Así que después de platicar con Calderón para ocupar la dirección de Canal Once, conversó con la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, quien ya había charlado con el presidente, y así se formalizó su nombramiento al frente de esta televisora, que inició sus transmisiones el 2 de marzo de 1959 con una clase de matemáticas. Acepta que mantiene una relación muy cercana con Felipe Calderón: “Hay una amistad desde antes de que ocupara la Presidencia y una afinidad en términos del proyecto del país y la importancia que debe tener la televisión pública. Hemos platicado mucho sobre los medios de comunicación.”

–Julio Di-Bella, el anterior director de Canal Once, se declaró “foxista de corazón” (Proceso 1456). ¿Usted se declara calderonista de corazón?
–Me declaro como un mexicano comprometido con el futuro del país, como una persona que cree que es el momento del diálogo, de la pluralidad. El país pasó por una confrontación muy fuerte y hay quien se empeña en seguir en esa confrontación, y no es el momento, sino de trabajar de la mano, y por eso estoy aquí.
–¿Pero es calderonista?
–Tengo una admiración profunda por la inteligencia del presidente, una admiración profunda por su vocación de servicio, una admiración profunda por su calidad humana. No tengo empacho alguno en decirlo, por eso uno no pierde la figura propia.“En lo que se refiere a Canal Once, tenemos coincidencia en la importancia que debe tener esta emisora como televisora pública, y en eso estamos en absoluto acuerdo, también con la secretaria Vázquez Mota y con José Enrique Villa Rivera, director general del IPN. Es un proyecto de equipo.”
–Al decir que admira a Felipe Calderón, ¿no le importan las críticas porque se habla de un fraude de las elecciones que lo colocaron en la Presidencia y se le ha cuestionado su gestión?
–No, por supuesto que no. Cada quién puede admirar a quien quiera. A mí no me cabe la menor duda en cuanto a mi relación con él y de las cosas que he mencionado. Si jalas para la izquierda, la derecha, en medio, arriba, abajo o para atrás, siempre va a haber crítica, y está bien. La crítica es constructiva, la crítica es una parte que nos pone alertas si estamos haciendo bien o mal las cosas. Bueno, hay crítica que es destructiva. Si uno tuviera temor a las críticas, no haría nada.“Llevo muchos años trabajando en el cine, donde constantemente he sido criticado o alabado. No se debe uno creer ni una ni la otra. El único lenguaje con el que puedes hablar es con tu trabajo, con los resultados y siendo fiel a las cosas que uno cree.”

Total afinidad

–Según Felipe Calderón, ¿cómo debe de ser el Canal Once?
–Creemos que es importante garantizar el espacio. Darle una fortaleza a la televisión pública y esto no hay quien pueda discutirlo. Estados Unidos y la mayoría de los países europeos tienen una televisión pública importante.Enseguida sugiere que la entrevista se enfoque más en torno a Canal Once, y precisa que es evidente que cuando el presidente o un secretario de Estado invita a trabajar a alguien, es porque hay una afinidad “o de intereses o de vocaciones o de lo que uno cree lo que debe de ser”. Se le recuerda que en 2004, al celebrarse los 45 años del Canal Once, asistió Vicente Fox con Marta Sahagún; que era la primera vez que un presidente de la República visitaba sus instalaciones. Entonces, se le pregunta si también invitará a Felipe Calderón a la emisora. “Es muy temprano para aventurarse a decir eso.

Esas cosas no dependen de uno, tampoco son cosas que nos deben importar en este momento. Lo significativo es cómo le vamos a hacer para tener mayor presencia, producir más y garantizar este espacio. “Yo traería al Canal Once a la sociedad entera porque es de todos los mexicanos, por supuesto tenemos un compromiso de trabajo importantísimo con el IPN, pero también el IPN sabe la importancia que ha adquirido esta frecuencia, más allá del propio Politécnico, entonces, eso también es un compromiso de esta instancia educativa y la Secretaría de Educación Pública sabe la importancia del canal.”

Los planes

El pasado 21 de enero, Sariñana Márquez tomó posesión de su nuevo puesto. Es el catorceavo director que transita por el canal. A una semana de su reciente cargo, confiesa que no tiene un proyecto concreto para Canal Once porque labora apenas en ello.
–En los pocos días que está como responsable de esta televisora pública, ¿en qué situación la encuentra?
–Encuentro un canal sano, muy bien organizado, con un enorme prestigio construido a través de los años, con una programación muy buena, pero también encuentro un canal con espacios para mejorar, igual espacios para cambiar.Cree que el canal debe tener mayor producción propia. Recuerda que hay un departamento donde los televidentes califican al canal: Encuentro con el televidente. Por lo que asienta:“Debe haber un mayor contenido hacia dónde va nuestro país, un contenido que sea plural y absolutamente respetuoso de la libertad de expresión. Lo primero que vamos a intentar es producir más. No me refiero sólo a la producción interna del Canal Once, sino también a coproducciones.“Hay que seguir siendo muy respetuosos con lo que debe ser la función publica, pero también hay que saltar el reto de cómo le hacemos para seguir produciendo y producir más, y cómo le hacemos para responder también a lo que la audiencia nos pide.”

–El anterior director, Julio Di-Bella, trazó un plan a mediano y largo plazos, de 2000 a 2025. La segunda etapa se centra en el Plan de Transición Digital 2006-2011 con un costo de 153 millones de pesos. ¿Usted lo continuará?
–Seguiremos los planes a largo plazo, y esto es uno de los grandes retos de la función pública. No llegas a decir: “Se hace así porque se me acaba de ocurrir”. Obviamente las cosas se tienen que adecuar porque las circunstancias van cambiando. No es lo mismo hace seis años que ahora. Es muy importante la transformación digital, pero también es muy importante la transformación de contenidos.
–Hay una obligación para todas las televisoras de estar digitalizadas para el 2012.
–En el canal, cerca de 80% ya está digitalizado. Dependiendo de los recursos, creo que sí nos da tiempo.Sariñana Márquez ingresó a la carrera de economía en la Universidad Tecnológica de México, estudios que compaginó con empleos en Bancomer, Banpaís y casas de bolsa. Decidió abandonar las finanzas para cursar comunicación en la UAM-Xochimilco y realizó la maestría en cine y televisión en la Universidad de California de Los Ángeles.
–Según su visión, ¿cómo debe de ser la televisión pública en este momento y qué objetivos debe de tener para con la sociedad?
–Todos los medios de comunicación pública deben ser un espejo fiel de cuáles son las circunstancias. Deben ser plurales, abrirse a los distintos sectores de la sociedad que demandan un espacio. Deben ser un lugar en donde las ideas se puedan expresar, eso es lo más importante, porque esa es la única vía del entendimiento.Se le menciona que la parte informativa de Canal Once, sobre todo los noticiarios, se ha ceñido mucho al oficialismo en lo nacional, y arguye: “La vocación del canal no es ser un vocero oficial. No comparto esa idea, sin embargo, revisaremos. Estamos preocupados porque también en los noticiarios, como en toda la programación del canal, se refleje esa pluralidad.”

Promesa

–Usted siempre se ha dedicado al cine comercial, por lo que hay una preocupación dentro y fuera del canal de si no va a tomar el rumbo comercial en la televisora.
–La mayor parte de las películas que he hecho han sido privadas, cuya vocación es comercial y la responsabilidad primera es recuperar la inversión. Es una responsabilidad con quien está poniendo el dinero. Muchos de los que critican desconocen el trabajo porque tengo cintas que no son comerciales o que no tienen esa vocación como Ciudades oscuras o Hasta morir, o esta última de Enemigos íntimos, que desde el financiamiento son distintas. “El mandato de Canal Once no es hacer una televisión comercial. No se preocupen, la vocación de la televisora sigue siendo la misma y nuestro trabajo será hacia allá, aunque mientras más nos vean, mejor, porque es importante, si no para qué queremos una televisión pública si nadie la ve. Además, lo cultural y lo educativo no necesariamente tiene que ser aburrido.
–En Canal Once, ¿veremos a gente de Televisa o TV Azteca?
–No sé. Aquí están abiertas las puertas para todos. También abrirá las puertas a cineastas y videoastas mexicanos, “aunque los presupuestos son muy distintos”.Garantiza un contacto respetuoso y de intercambio de ideas con los intelectuales, incluso, señala, podría incluir a algunos en el Consejo Consultivo.Todavía no sabe cómo conseguir recursos, pero es otra de sus metas. Explica que en la Ley de Televisión se menciona que las televisoras permisionarias no pueden incluir en su programación anuncios comerciales, pero sí introducir patrocinios. Entonces se pregunta: “¿Dónde está la diferencia entre uno y otro?”.
–Hay quienes prefieren una ley para medios públicos, ¿qué opina?
–Se debe hacer una ley, no sé si exclusivamente para los medios públicos o si va combinada con los medios privados, lo importante es que sea una ley que les dé certeza jurídica.Manifiesta que participará en la propuesta de Ley de Televisión que se realiza en el Senado, “cuando sea pertinente, cuando nos toque opinar”.Ve un espacio de crecimiento de Canal Once en Estados Unidos, Canadá y sobre todo en Latinoamérica, lugares donde llega la televisora desde el sexenio pasado.Desea incrementar la cobertura nacional por televisión abierta. La señal llega a todo el país, pero por televisión de paga.
–La frase de Di-Bella era “hacer más con menos”, ¿también está a favor de esa expresión?
–Espero hacer más con lo que tenemos y ojalá tengamos más. Esa es la parte más complicada, hacerse de más recursos, no es fácil. Existe toda una normatividad que impide hacer muchas cosas y está bien, porque tiene que ver con el ejercicio público. Por algo existe en México la Secretaría de la Función Pública; de alguna manera estructura o limita las acciones de los servidores públicos. No dejará el cine, pero por lo pronto se centrará en el canal. Tal vez, dice, rodará los domingos por la mañana.

Proceso No. 1631


Kikka Roja

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