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jueves, 5 de junio de 2008

John Saxe-Fernández: Hoja de ruta: El factor geoenergético, fuera del debate

  • El factor geoenergético, fuera del debate: Saxe-Fernández

Mariana Norandi

En el debate sobre la reforma energética se ha excluido el elemento geoestratégico y de seguridad como parte fundamental de un contexto donde Estados Unidos, desde la década de los 70, ha agotado sus reservas de crudo convencional y no tiene la menor intención de controlar sus niveles de consumo y derroche energético, afirmó el investigador John Saxe-Fernández al inaugurar ayer, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el coloquio México: situación y alternativas energéticas 2008-2050.

“El elemento geoestratégico está fuera del debate, como lo estuvo también en los esbozos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, porque el fondo motivacional de este acuerdo fue el petróleo”, puntualizó. El coloquio concluirá mañana en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, y reúne a más de 20 expertos y técnicos en materia energética, que analizarán el panorama nacional del petróleo y posibles alternativas renovables. “La nitidez técnica con la que aquí se está manejando el asunto hace que cualquier interlocución serio sobre la iniciativa energética calderonista tenga presente las observaciones de estos expertos. Porque a nosotros la agenda no nos la impone Los Pinos, sino la situación del país, y ante la falta de planeamiento y percepción queremos ver el panorama energético de ahora hasta el 2050”, manifestó Saxe-Fernández.

El ingeniero Felipe Ocampo, del grupo Pemex Constitución 1917, afirmó que el debate sobre la reforma petrolera se ganó antes de que empezara, porque se cayeron los dos argumentos fuertes que tenía el gobierno: la carencia de recursos y la falta de tecnología. “El primer argumento es de risa, y el segundo, no hay ningún tipo de tecnología en ninguna refinería del mundo que tenga lo que no tenemos en México.” De acuerdo con el especialista, si queremos ser autosuficientes en petroquímicos necesitamos procesar en el país entre 800 mil y 900 mil millones de barriles más de petróleo, “en lugar de un millón 200 mil diarios, tendríamos que extraer 2 millones”. El especialista hizo un análisis de la situación del petróleo en México de 1982, cuando se instauró el neoliberalismo, hasta el actual periodo panista.

Abordó los elementos presentes en la iniciativa de reforma petrolera y señaló que el Banco Mundial, desde un principio, “ha sido actor trascendental en la idea de revertir los aspectos fundamentales de la nacionalización petrolera mexicana. Con el panismo este proceso rebasa todo límite imaginable, legal y constitucional”.

John Saxe-Fernández
http://jsaxef.blogspot.com
Hoja de ruta

La hoja de ruta de EU para Pemex fue adoptada como propia por Los Pinos desde 1982. Usar al Banco Mundial (BM) para revertir la nacionalización petrolera se acentuó con el rescate que pactó Zedillo con Clinton en 1995. Con Fox y Calderón, así lo muestra Israel Rodríguez (La Jornada, 1/6/08), el proceso sobrepasó todo límite imaginable. La desnacionalización del proceso de toma de decisiones requerida para desmantelar Pemex se funda en el manejo discrecional de las condiciones atadas a los préstamos para incidir en la dinámica interna, sea en ferrocarriles, bancos, comercio exterior, infraestructura, agricultura o energía. La codicia empresarial, doméstica y externa, así como la creciente dependencia de EU al crudo importado, impulsaron al BM a colocar la reserva petrolera y el portafolio de negocios de Pemex como objetivos prioritarios.

Para lograrlo sugiere: 1) permitir contratos de riesgos para exploración y desarrollo, 2) abrir a la inversión extranjera mayoritaria en petroquímica, 3) dividir Pemex en empresas separadas y en competencia, 4) permitir la competencia interna e internacional frente a Pemex, y 5) privatizar Pemex.

En sus Mexico Strategy Papers, de 1995, el BM dice que Pemex debe “… otorgar contratos competitivos para exploración y desarrollo de cada campo petrolero para que en los más grandes se puedan extraer mayores rentas, ya que en éstos la extracción es más barata”. Luego que Salinas, country manager del BM, quebró la integración vertical de Pemex en cuatro organismos descentralizados con un ente coordinador, el BM plantea la atomización: “… cada empresa subsidiaria en existencia sería dividida en, quizá, cuatro empresas independientes… cuatro de exploración-producción –cada una tan grande como una empresa privada– y cuatro empresas de refinación y mercadeo. El corporativo Pemex cesaría de existir”. Como en Brasil, el BM propone una institucionalidad similar a la de EU: México debe integrar una “Agencia Federal de Hidrocarburos separada de Pemex, encargada de las áreas de exploración y producción que negociaría y firmaría los contratos… Entes similares existen en EU, como la Texas Railroad Comission” (TRC). Sometida a intereses petroleros, la TRC se encarga no de trenes, sino de regular el mercado del crudo.

El vital elemento geoestratégico y de seguridad, excluido de la discusión pública del TLCAN y ausente en la agenda del debate sobre la reforma calderonista (por fortuna lo abordó Jorge Eduardo Navarrete la semana pasada), fue propuesto por Blyth Eastman & Dillon (BE&D) en 1979 como eje empresarial para la “integración energética de la América del Norte”, establecida, según esa firma asesora de Wall Street, bajo la premisa de borrar “las diferencias nacionales entre Canadá, EU y México” para satisfacer las “necesidades de energía de los tres países”. Se dejó de lado que EU agotó su reserva de crudo convencional a inicios de los 70 y era (y es) el principal consumidor y derrochador de petróleo del planeta, mientras sus dos “socios” son autosuficientes. BE&D propuso “una especie de mercado común que integre los vastos recursos energéticos de América del Norte”.

El petróleo es motivo de fondo del TLCAN que Bush saca a la luz en 2005 con la ASPAN y su Consejo para la Competitividad de la América del Norte, que incluye grandes empresas y cabildos, el Consejo Coordinador Empresarial entre ellos. Mientras un sigiloso Fox, iluminado por Enron y el BM, abría Pemex a decenas de zorros tipo Halliburton, EU agregó el paraguas militar (Comando Norte). Y Calderón, enlazado con la rapiña doméstica, busca constitucionalizar la red de negocios con la ayuda de gobernadores panistas y priístas que esbozan una feudalización de Pemex, al modo de la oligarquía boliviana en Santa Cruz, para lucrar con la balcanización de México.

Esta es la hoja de ruta de las reformas de Calderón. Por eso el BM y Tony Garza, embajador de EU y ex integrante de la TRC, apoyan, entusiastas, la reforma.

Kikka Roja

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