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lunes, 14 de julio de 2008

Buda Guanyin en Tijuana: integrada por 213 piezas: dividida en tres secciones

  • Ayer concluyó; ahora, cerca de 200 piezas se exhibirán en Tijuana
  • Más de 121 mil personas pudieron apreciar la muestra Buda Guanyin
Carlos Paul

Largas filas se formaron dentro y fuera del Museo Nacional de Historia ayer, último día de la exposición de 213 piezas representativas del budismo Foto: María Luisa Severiano

La muestra Buda Guanyin. Tesoros de la compasión, integrada por 213 piezas, generó gran interés por estar dedicada a una de las más antiguas disciplinas espirituales, el budismo. La muestra concluyó ayer en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.

Quizá la aportación más relevante de la exposición –a los más de 121 mil visitantes que la pudieron apreciar– fue la de ofrecer a creyentes y no creyentes, practicantes o no, una visión de tolerancia, altruismo, amplitud de espíritu y serenidad que ayuda en la construcción de la paz interior y el desarrollo, según se desprende de la ideología y experiencias de dicha disciplina.La exhibición se inauguró el pasado 6 de marzo, y su conclusión estaba programada para el 25 de mayo, sin embargo, se extendió hasta este domingo; ahora viajará a la ciudad de Tijuana. “ Más de 90 por ciento de las piezas se expondrán en esa ciudad”, comentó el arqueólogo Gerardo Álvarez Rojas, del área de Difusión Cultural del recinto. La exposición estuvo dividida en tres secciones. La primera, dedicada al Buda histórico. Una introducción al origen del budismo, en India en el siglo VI antes de Cristo, cuyo fundador fue Siddharta Gautama, el Buda Sakyamuni. La segunda, sobre la evolución y significados, cuando se expande a diversas regiones de China, en el siglo I después de Cristo. Y la tercera, enfocada a cómo se adaptó el budismo en el Tíbet, con las manifestaciones de Chenrizig.

El interés por apreciar el universo místico del budismo se vio reflejado durante el tiempo de la muestra y ayer con las largas filas fuera y dentro del museo, donde la atención de los visitantes se enfocaba en los detalles de las extraordinarias esculturas de bronce y los textos antiguos.

Romper estereotipos

El recorrido de la muestra permitió a algunos visitantes alejarse de dos ideas basadas en estereotipos: la primera, que “concibe al Buda como un dios y que se trata de una religión, y la segunda, que al ver las esculturas e imágenes de Buda esperaban encontrarse con uno gordito y bonachón, figura que algunos creen lo representa”, comentó Álvarez Rojas. “Al final se dan cuenta de que el budismo es una actitud, una disciplina espiritual, y no precisamente una religión, aunque cabe señalar que con la evolución y su devenir, en algunas regiones sí se adaptó como religión”.

Debido a que no se podía tomar video ni apuntes, muchos de los visitantes intentaban memorizar algunas de las enseñanzas fundamentales de la doctrina budista o Dharma, conocida también como “el noble camino”, el cual comprende cuatro verdades (la vida es sufrimiento, su causa es el deseo, el sufrimiento puede cesar y hay un camino para liberarse de él), así como ocho preceptos para extinguirlo.Para el budismo, los gestos de las manos o mudras que se ven en las esculturas tienen un significado particular, por ello llamó la atención de los visitantes las pantallas donde se proyectaban, posturas que muchos intentaron imitar.Con la curaduría de la antropóloga mexicana Silvia Seligson, la exposición Buda Guanyin. Tesoros de la compasión, permitió reflexionar sobre una forma distinta de estar en el mundo. De acercarse bajo sus diferentes nombres, rostros y atributos a Guanyin, “ejemplo de la trascendencia del budismo en el espacio y el tiempo”.




Kikka Roja

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