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lunes, 25 de agosto de 2008

Carlos Salinas de Gortari Gobernador de Nuevo Leon: los mega empresarios estan bien chiflados

Carlos Salinas de Gortari ¿Gobernador de Nuevo León?
Desde hace algunos días, el controvertido ex presidente de México evalúa, pide opiniones y cabildea sobre la posibilidad de que su partido lo postule para ser el sucesor de Natividad González Parás

MONTERREY.- Para algunos, a simple vista , la propuesta parecería absurda. ¿Para qué buscaría un ex presidente de México su regreso a la política, sobre todo a una posición formal de menor rango que la que tuvo en Los Pinos? Para otros, sin embargo, es sólo la antesala de un proyecto político estratégico que posicionaría a Carlos Salinas como el líder formal del PRI, en la lucha de ese partido por reunificar la república y reconquistar la Presidencia en 2012. Con base en este supuesto, el ex mandatario aspiraría a convertirse en el gobernador de una de las entidades política y económicamente más poderosas del país, sólo superada por la Ciudad de México, en manos del PRD, y por el Estado de México, hoy gobernado por su delfín, Enrique Peña Nieto. Carlos Salinas confía en que el electorado de Nuevo León le daría su respaldo mayoritario en las urnas, considerando los beneficios que le dejó a la entidad durante su mandato, sobre todo entre las clases populares de la entidad.

Y una vez instalado como gobernador, el ex presidente tendría las cartas credenciales para operar a través de la Conago (Conferencia Nacional de Gobernadores), el organismo político informal que desde el sexenio de Vicente Fox se ha convertido en un contrapeso priísta al poder de los presidentes panistas. Después de todo, de los 32 estados que integran la república, una mayoría de 18 son gobernados por el PRI. Pero sobre todo, Carlos Salinas se convertiría en el pivote político estratégico del poderoso e influyente bloque fronterizo de gobernadores priístas, integrado por los mandatarios tricolores de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Sonora. No hay que olvidar que los apoyos electorales bajo la mesa que dieron Eugenio Hernández, Natividad González Parás, Humberto Moreira y Eduardo Bours fueron los que apuntalaron el controvertido triunfo del PAN y de Felipe Calderón en la contienda presidencial de 2006. Tampoco hay que ignorar que los dos ejes de poder priísta que coordinaron esta operación política, antimadracista primero y antilopezobradorista después, fueron Elba Esther Gordillo y el mismo Carlos Salinas. Para el ex presidente de México, instalarse en la gubernatura de Nuevo León sería la oportunidad de volver a emerger a la superficie del primer plano político, dejando atrás las sombras desde donde hoy opera , guste o no, como el hombre más influyente de la política en México.

Una gubernatura como la de Nuevo León le daría el derecho legítimo no sólo de opinar , sino de proponer políticas públicas.

Y eso no es nada difícil, considerando que en los primeros dos años de la administración de Calderón se ha vivido un entorno de pobres resultados y de deficiente interlocución de alto nivel, tanto con la clase política, como con la empresarial y la intelectual. Por eso el político de Agualeguas considera que el clima es propicio para volver por la puerta grande. La que lo reubicará en el primer plano de la política nacional. Para llenar los vacíos de poder que cada día se ven más abismales dentro del calderonismo. Para instalarse codo a codo con Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto como el factótum priísta para 2012. Analicemos. (vanguardia.com.mx)


Kikka Roja

1 comentario:

  1. CONCHUDOS
    Por: Julián Santos Torroella*
    santostorroella@yahoo.com.mx
    Ante el reciente hallazgo de 24 cadáveres en la Marquesa, a unos cuantos minutos del Distrito Federal, calificado como muy grave, las diversas expresiones de la gente son de acrecentado pesimismo: México se encuentra inmerso en una etapa de decadencia, secuestrado por la incompetencia y la desconfianza; las autoridades hacen poco para superar la situación, falta rumbo y mano firme en la conducción del gobierno, se afirma.
    En la misma vena, los analistas destacan que los índices de la vida social están a la baja; que la economía mexicana es de las últimas del continente; que el sistema político ha perdido confianza y la sociedad sigue polarizada; crecen la desigualdad, el desempleo y la inseguridad; la democratización naufraga y los síntomas tienden a empeorar. Si bien los expertos atribuyen a la recesión estadunidense el agravamiento de nuestros problemas económicos, concluyen que la inflación, la carestía, el desempleo y la crisis de confianza son producto en gran parte de la improvisación y las ausencias de visión y competencia; que seguimos experimentando y aprendiendo.

    Es decir, que las actuales circunstancias de adversidad y crisis de credibilidad por las que atraviesa el país, se deben a equivocadas decisiones en materias económica, financiera, educativa y social de los políticos y funcionarios de los diferentes niveles y esferas de gobierno. Se subraya que en los que toman las decisiones está depositada la responsabilidad primordial de nuestra convivencia y que si bien las sociedades son imperfectas, no tenemos por que conceder que la nuestra lo sea aun más. Ni mucho menos consentir que se frene el progreso y el bienestar de los ciudadanos, sobre todo el de aquellos, la mayoría, que luchan todos los días por una vida digna y segura.

    Los estudiosos del tema, tratando de encontrar el origen de este serio problema, dicen que lo que sucede es que el desarrollo de la estructura gubernamental quedó varado desde el inicio de los setenta, producto de recurrentes crisis económicas, acompañadas de medidas de restricción y austeridad. El viejo edificio gubernamental diseñado a la mitad del siglo pasado para atender los servicios y demandas de veinte millones de habitantes, no se cambió por uno moderno y hoy, resulta insuficiente para darle batería a los arriba de cien millones de mexicanos; los programas, órganos e instancias de gobierno fueron rebasados por el aluvión poblacional; el sistema político del régimen autoritario dejó de operar ante el funcionamiento de los contrapesos entre los poderes de la Unión. Ello explica, en parte, la parálisis legislativa de ocho años, que obstaculiza o impide el avance da las diversas reformas que requiere la Nación.

    Sobran los ejemplos. Confrontado a una batalla de colosales proporciones, al gobierno parecen faltarle los instrumentos para llevarla a cabo. La ausencia de recursos y estrategias en este sentido, se inserta en la añeja tradición de ofrecer remedios cosméticos o mediáticos a las dificultades concretas. Los tiempos, sin embargo, ya no están para retóricas y grandilocuencias. La sociedad se encuentra sensible y reclama rumbo y metas precisas, liderazgo y gobernantes visionarios con programas y objetivos que produzcan resultados tangibles y concretos. Si no pueden que renuncien, se repite, como muestra de la falta de instrumentos constitucionales para exigir resultados al gobernante en todos los niveles y esferas: hace mucho que los funcionarios dejaron de renunciar por ética, incumplimiento o ausencia de resultados; unos, perdieron la dignidad, otros ya se volvieron inmunes o peor, conchudos.

    Para desgracia, no toda la tragedia se refiere a muertes por venganzas, ejecuciones o guerras entre policías, sicarios, narcos y ladrones.

    La semana pasada apareció en los periódicos locales de Nuevo León un desplegado a página completa titulado: Monterrey, corrupción sin límites, publicado por los organismos empresariales. La actividad productiva en el municipio de Monterrey está, en opinión de los empresarios regios -los cuales no son cosa menor-, secuestrada y sujeta al pago de rescate por la extorsión en cada trámite en el gobierno municipal encabezado por Adalberto Madero Quiroga, populachero y frívolo -es un verdadero conchudo- aspirante del PAN a la gubernatura del estado de Nuevo León, que se renovará en 2009. Es una vergüenza lo que ocurre en Monterrey, estamos sumamente mortificados, preocupados y arrepentidos de haber votado por Adalberto, manifiestan en corto los quejosos.

    A la gente de Nuevo León, la cercanía con los Estados Unidos de Norteamérica, le ha resultado estratégica. Es en gran medida la palanca que ha impulsado el crecimiento de la entidad como bastión de grandes capitales y empresarios. Nuevo León significa grandeza, innovación, modernidad, progreso, desarrollo, oportunidades, empleos... desde luego, nada se hubiera logrado sin la pujante fuerza laboral de miles y miles de trabajadores y obreros que han construido el emporio regiomontano.

    Ante el clima de incertidumbre e inseguridad que ha provocado pánico entre empresarios e inversionistas, nacionales y extranjeros, los capitanes regios buscan alternativas para recuperar el sendero que ofrezca un mejor porvenir, con rumbo y metas precisas, con gobernantes experimentados, con liderazgo y visión, que desarrollen programas y objetivos que produzcan resultados tangibles y concretos.

    Es por ello que en todos los rincones de la norteña entidad, pasando por las esferas altas, medias, populares, marginadas y vulnerables, han tomado con certitud la posible participación del ex presidente Carlos Salinas de Gortari como candidato del PRI en las elecciones para gobernador del próximo año; un gobernador serio, experimentado, visionario y de resultados, es lo que pide la gente.

    Recientes estudios de opinión realizados por importantes grupos empresariales, revelan que cerca del setenta porciento de la población de Nuevo León asegura que el ex presidente Salinas tiene los tamaños y el perfil mas que suficientes, para enfrentar los retos del presente y del futuro de la progresista entidad; tanto los priistas, como los simpatizantes de los otros partidos, reconocen la fortaleza de Salinas para obtener un holgado triunfo en la próxima elección para gobernador. Salinas nos ganaría a todos juntos, expresaron representantes locales de partidos de oposición.

    En dicho contexto, el mencionado regreso de Salinas a la arena política ha sido apreciado tanto en el seno del PRI -en lo donde lo consideran Baluarte y Heraldo del partido tricolor- como en el ánimo de los gobernadores priistas, destacando el gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, quien ha manifestado el mayor entusiasmo al respecto. En los sectores agropecuario, rural y agrario, guardan especial estima al ex presidente, por los exitosos programas del PROCAMPO.

    Pero aquí, como en todo proceso electoral, lo importante en realidad es la certidumbre que se ha despertado entre la gente Nuevo León, particularmente la de Monterrey que, cansada de banalidades, quiere pasar del discurso y promesas, a los hechos, como recientemente afirmaría el mismísimo presidente Felipe Calderón Hinojosa.

    Julián Santos Torroella es investigador de la UNAM y analista político. santostorroella@yahoo.com.mx
    15.09.08

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