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jueves, 24 de enero de 2008

Lorenzo Meyer : El ocho

El ocho
Lorenzo Meyer
AGENDA CIUDADANA
Articulos recientes del Dr. Lorenzo Meyer Cossio

“No es necesario esperar al 2010 para encontrar aniversarios que nos muevan a reflexionar sobre nuestra historia política”.

Aniversarios. Este fin de enero es buen momento para fijar la atención sobre la serie de aniversarios políticos que se cumplen en 2008. Bien visto y pensado, este año puede dar tanto para reflexionar como el famoso 2010.

Ilegitimidad y Rebelión. De entrada está 1808, año en que se empieza a incubar la rebelión de Independencia de nuestro país. Fue entonces cuando la invasión napoleónica de España llevó a que un arreglo político en la cúpula –el acuerdo entre Carlos IV, Fernando VII y Napoleón- no fuese aceptado por los españoles y se iniciara una guerra popular contra el invasor.

El conflicto en España tuvo efecto inmediato en sus colonias de América, donde la ausencia del monarca legítimo planteó el tema de la soberanía. Sin rey, la soberanía debía retornar a su origen: el pueblo. Sin embargo, ¿quién era “el pueblo” en la Nueva España? La respuesta tenía implicaciones prácticas al abrir otra pregunta ¿sin rey, quién tenía derecho a tomar las grandes decisiones políticas? ¿el puñado de peninsulares residentes en México o también los criollos? Temerosos de un vuelco contrario a sus intereses económicos, un grupo de ricos comerciantes y terratenientes españoles comandados por Gabriel de Yermo –un monopolista-, derrocó al virrey José de Iturrigaray e impuso a Pedro Garibay. El objetivo de los golpistas era mantener el status quo e impedir averiguar quién realmente era el pueblo en la Nueva España. Dos años más tarde, un grupo de criollos descontentos con Miguel Hidalgo a la cabeza, llamaría a las masas mestizas e indígenas a actuar para decidir por la vía armada quién realmente era el pueblo mexicano.

La importancia del 1808 en España y México está íntimamente ligada a la ilegitimidad de la autoridad, a las consecuencias de la defensa a ultranza de los privilegios y a la adquisición de contenido del concepto de soberanía popular.

La Derrota del 48. En 1838 tuvo lugar la llamada “guerra de los pasteles” con Francia, pero su importancia fue mínima en relación al siguiente ocho: 1848. El 2 de febrero de ese año se firmó el tratado de Guadalupe Hidalgo, documento que puso fin formal a la guerra de Estados Unidos contra México y que implicó para nuestro país la pérdida de Texas, Nuevo México y la Alta California. La abrumadora derrota de un México que aún no era realmente un Estado ni una nación, no sólo le hizo perder la mitad norte de su territorio, sino que definió la naturaleza de su relación futura con el país vecino del norte y limitó su papel como actor del sistema internacional.

La guerra de 1846-1848 puso de manifiesto, entre otras cosas, que es falso suponer que las democracias no son agresivas: Estados Unidos eran la democracia insignia de la época y eran bastante agresivos. El trauma de una derrota tan completa, le impuso a México una política exterior de carácter defensivo que perdura hasta hoy. El 48 dejó en claro que el enemigo también estaba en casa: la corrupción, las divisiones políticas y la falta de solidaridad entre regiones, clases y grupos políticos. Fue el temor de las clases altas a las bajas lo que impidió desplegar entonces el arma de los débiles, pero decididos, esa que usó España contra Napoleón: la guerrilla.

Los dos Méxicos. Apenas había pasado un decenio de la derrota mexicana frente a Estados Unidos cuando en 1858 se inició la Guerra de Reforma, la nueva guerra civil entre los dos Méxicos, Por un lado, estaba el conservador que quería preservar la esencia del orden existente -los privilegios de las minorías y las corporaciones- y disminuir al mínimo el ritmo del cambio social y político. Por otro, el de los inconformes con el status quo, los liberales que en nombre de lo no existente, pero teórica o ideológicamente posible, exigían la transformación del marco legal y moral en que se determinaba la distribución de deberes y privilegios. Los liberales negaron el presente en función de un futuro supuestamente más justo que, finalmente, resultó una utopía.

La Guerra de Reforma concluyó con la restauración de la República en 1867. Los dos Méxicos evolucionaron, pero no desaparecieron y hoy, a inicios del siglo XXI, ambos siguen inmersos en su pugna. Por el momento los conservadores van ganando, pero las razones sociales de la división se fortalecen.

Al Filo de la Tormenta. En 1908 una minoría radical –los magonistas- llevó a cabo actos de acción violenta contra el orden establecido –Viesca, Las Vacas, Palomas- que finalmente no hicieron mella a un régimen que apenas si se dio por enterado. La energía porfirista se centraba entonces en preparar la autocelebración del centenario de la independencia. Fue quizá esa sensación de seguridad la que llevó a Porfirio Díaz a conceder una larga entrevista al periodista norteamericano James Creelman para el Pearson’s Magazine y que fue reproducida en la prensa nacional. Ahí Díaz dijo que México ya estaba listo para la democracia y que su Gobierno vería bien la formación de partidos. Los antirreeleccionistas le tomaron la palabra y se inició la lucha por lograr el “sufragio efectivo”. Cuando, poco después, el dictador decidió dar marcha atrás le fue imposible contener una movilización que desembocó en revolución.

Entre las lecciones que deja el 1908 resalta el inevitable Talón de Aquiles de un poder basado en la contradicción entre las reglas legales y las reales –el ejercicio autoritario del poder.

El Azar. Veinte años después, en 1928, el gran y último caudillo de la Revolución Mexicana, Álvaro Obregón, se reelegía como presidente violando uno de los principios políticos de ese movimiento. Sin embargo, un hecho fortuito permitió un vuelco en el proceso de consolidación del autoritarismo mexicano: el asesinato de Obregón le permitió al presidente saliente, Plutarco Elías Calles, rechazar definitivamente la posibilidad de la reelección y crear un gran partido oficial o de Estado, que serviría para que el régimen diera el salto del autoritarismo caudillista al autoritarismo institucional.

En los 71 años que siguieron a la desaparición de Obregón y aparición del PNR, ese partido monopolizó el poder -una hazaña con pocos paralelos en el siglo XX- y Maquiavelo volvió a tener razón: en política la fortuna suele ser la variable determinante.

El Nacionalismo. En marzo de 1938, el presidente Lázaro Cárdenas jugó a fondo la carta del nacionalismo mexicano y logró lo que Venustiano Carranza, Obregón y Calles habían intentado, pero sin éxito: hacer realidad el Artículo 27 en materia petrolera al expropiar y nacionalizar una industria que hasta entonces había estado en manos del capital norteamericano y europeo. Setenta años más tarde, muchos errores de conducción política, una corrupción feroz y un vaciamiento del concepto de nacionalismo, están a punto de abrir de par en par y por segunda vez, las puertas de la actividad petrolera al capital privado nacional y extranjero.

La discusión en torno al destino de lo que queda de uno de nuestros más importantes recursos naturales no renovables –los hidrocarburos- es, una vez más, una de las grandes diferencias entre derecha e izquierda.

El 68. Es verdad que 1958 representó un hito en la historia del presidencialismo posrevolucionario mexicano, pues Adolfo Ruiz logró imponer a su sucesor sin que dentro de la clase política alguien osara disentir, aunque afuera de los corredores del poder la protesta social –los movimientos magisterial y ferrocarrilero- mostraron que la unanimidad política no era tal. Sin embargo, fue el gran movimiento estudiantil de 1968 y su sangrienta represión, los eventos que realmente marcaron los límites del autoritarismo mexicano del siglo XX. Todavía hoy y en la calle, se marcha bajo la bandera de “el 2 de octubre no se olvida”.

Como le ocurrió a Díaz, en el 68 a los herederos del régimen que le sucedió les estalló la contradicción entre el ideario democrático y la realidad del presidencialismo autoritario que se negó a entender que a la evolución social mexicana ya le quedaba grande el ropaje del monopolio político encarnado en una Presidencia sin contrapesos y en un partido de Estado mal disfrazado de democrático.

El 88. Fraudes electorales ha habido muchos en México, pero el de 1988 fue una mezcla de torpeza y prepotencia enmarcada en la atmósfera de una ola democratizadora mundial y gran fracaso económico. Al final, los resultados del fraude obligaron al PRI a abandonar “Los Pinos”. En este caso, la reflexión sobre el costo político de la ilegitimidad, es obligada.

En Suma. Como se apuntó al inicio, no necesitamos esperar al centenario de la Independencia o bicentenario de la Revolución para que los aniversarios nos muevan a la reflexión. Este año, como en cualquier otro, sobran las oportunidades.


Kikka Roja

Crece el espionaje telefónico del Cisen : propietarios de casas de cambio y empresarios, funcionarios públicos federales, legisladores y mandos

  • Sólo en lo que va de este año el organismo ha presentado diez solicitudes judiciales
  • Crece el espionaje telefónico del Cisen, revelan jueces federales
  • Estas medidas forman parte de la estrategia antinarcóticos elaborada por el Consejo de Seguridad Nacional
  • Bajo la lupa, empresarios de casas de cambio, policías y legisladores
Alfredo Méndez
Ampliar la imagen Elemento de la Agencia Federal de Investigación, durante un cateo en la ciudad de México Foto: Reuters La lucha en contra del crimen organizado en el país ha desencadenado un sinnúmero de peticiones judiciales en busca de autorización para intervenir comunicaciones telefónicas privadas.Estas medidas forman parte de la estrategia antinarco elaborada por el Consejo de Seguridad Nacional (CSN), integrado, entre otros funcionarios de primer nivel, por el presidente de la República, los secretarios de Gobernación, Defensa, Marina, Seguridad Pública, y por el titular de la Procuraduría General de la República, según lo establece la Ley de Seguridad Nacional.

Durante los primeros 23 días de este año, al menos en tres juzgados federales consultados ayer por La Jornada –tan sólo en el Distrito Federal hay 18 jueces facultados para autorizar estas medidas de vigilancia–, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) ha solicitado diez órdenes judiciales para intervenir comunicaciones telefónicas privadas.

Vigilancia variopinta

Las personas vigiladas van desde propietarios de casas de cambio y empresarios, hasta funcionarios públicos federales, legisladores y mandos policiacos. Un juez federal que pidió el anonimato reveló que el CSN ha ordenado al Cisen que se vigile a un grupo de empresarios que presuntamente están lavando dinero procedente del narcotráfico, “pero también hay mandos de la Policía Federal Preventiva y de la Agencia Federal de Investigación, que brindan algún tipo de protección a delincuentes, y por eso están bajo la lupa”. La fuente consultada precisó que tan sólo en el juzgado a su cargo recibió en las primeras dos semanas de enero cuatro peticiones para intervenir teléfonos celulares, de casa habitación y de oficina. Destacan los casos de un empresario dedicado a las telecomunicaciones, de un alto mando de la Federal Preventiva y de un legislador. El funcionario del Poder Judicial declinó proporcionar los nombres de las personas que están bajo observación del Cisen. Tampoco aclaró si el legislador que está siendo vigilado es senador o diputado. En tanto, otras fuentes judiciales indicaron que los otros dos jueces federales que han conocido en estos primeros días de enero de seis casos de peticiones de intervención telefónica, incluyen a propietarios de casas de cambio en el Distrito Federal y los estados de México, Jalisco y Nuevo León. También se vigilan de cerca las llamadas de empresarios dedicados a los ramos textiles, del calzado y farmacéutico. En ninguno de los casos se pudo conocer el nombre de las personas vigiladas, aunque las fuentes resaltaron la inclusión de al menos dos funcionarios públicos en Tamaulipas, que desde alguna dependencia estarían dando protección a integrantes del cártel del Golfo.

Procedimiento secreto

La Ley de Seguridad Nacional, que entró en vigor en enero de 2005, durante el sexenio foxista, amplió las facultades para que los órganos de inteligencia gubernamental puedan vigilar de manera discrecional a cualquier persona que consideren esté poniendo en riesgo la seguridad nacional, aunque las intervenciones telefónicas sólo serán por un lapso no mayor de 180 días naturales. El artículo 5 de esta norma en su fracción III considera una amenaza a la seguridad nacional cualquier acto que impida a las autoridades actuar contra la delincuencia organizada. De esta forma, el CSN –que está integrado por el presidente de la República, por secretarios de Estado, el titular de la PGR y el director general del Cisen– tiene facultades exclusivas para solicitar intervenciones telefónicas privadas. El artículo 33 del mismo ordenamiento refiere que “en los casos de amenaza inminente a los que se refiere el artículo 5 de esta ley, el gobierno mexicano podrá hacer uso de los recursos que legalmente se encuentren a su alcance”. Mientras que el artículo 34 establece: “De conformidad con el párrafo noveno del artículo 16 constitucional, el Cisen deberá solicitar en los términos y supuestos previstos en la presente ley, autorización judicial para efectuar intervenciones de comunicaciones privadas en materia de seguridad nacional”. El carácter de este tipo de procedimientos judiciales es “reservado y ultra confidencial”, según lo ordena el artículo 37 de la ley. De hecho, sólo un funcionario autorizado por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, así como el juez, auxiliado por uno de sus secretarios de acuerdos, pueden tener acceso a los expedientes de solicitud de intervención telefónica. Además, contrario a lo que sucede con todos los expedientes de las causas penales que se abren en algún juzgado de distrito, en este tipo de casos, una vez que concluye el periodo de vigilancia, el juez encargado está obligado a destruir los archivos con los que se sustentó la orden judicial.




Kikka Roja

Discurso demagogo Felipe Calderon Fecal: convertir riesgos en oportuniddes

Calderón, dispuesto a convertir “riesgos en oportunidades”

José Antonio Román

El presidente Felipe Calderón se dijo “tranquilo” ante la incertidumbre que vive la economía estadunidense. “Estamos decididos a convertir los riesgos en oportunidades”, señaló ante miembros de la Asociación Mexicana de Fondos Inmobiliarios y de Infraestructura, quienes, a su vez, informaron que en los próximos cuatro años prevén invertir, sólo en proyectos inmobiliarios, 25 mil millones de dólares, con lo que se generarán 1.5 millones de empleos directos, indirectos y temporales vinculados a esta industria. Inclusive, dijo que la “cautela” con la que actuarán los inversionistas ante la difícil situación económica internacional, beneficiará al país, pues los índices macroeconómicos se encuentran sólidos y estables, con lo cuales los inversionistas nacionales y extranjeros verán a México como un buen destino para invertir.

“Es cierto, las inversiones se van a otorgar quizás con más cautela, eso a mí hasta cierto punto me tranquiliza porque efectivamente habrá mucho más cuidado para ver dónde se invierte y en esa doble reflexión que tendrán los inversionistas doblemente surgirá el nombre de México como un lugar seguro y rentable para invertir”, sostuvo. Al encabezar la reunión con la asociación en el salón Manuel Ávila Camacho de la residencia oficial de Los Pinos, se congratuló por los proyectos de inversión anunciados y aseguró a los inversionistas que su gobierno tiene un proyecto de nación claro, definido y articulado, con metas a corto, mediano y largo plazos. Pronosticó que en esta difícil coyuntura económica, los inversionistas verán con mayor atención a México. Esta confianza en el país ya se refleja en datos concretos, dijo el mandatario, tras citar varias cifras, lo que ya se refleja en algunos datos registrados el año pasado.


Kikka Roja