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lunes, 25 de mayo de 2009

Narcomorelos: Raymundo Riva Palacio

Estrictamente personal
Raymundo Riva Palacio
Narcomorelos
Lunes, 25 de Mayo de 2009

El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, se veía muy contento y satisfecho en las fotografías del sábado pasado durante un acto en Cuernavaca en compañía del gobernador Marco Antonio Adame. El gobernador necesitaba tanto este espaldarazo como el PAN en estos tiempos electorales y precisamente en estos días, cuando tanto estruendo en los territorios del PRI y del PRD había minimizado el impacto de lo que está sucediendo en Morelos. ¿Qué sucedió que nos pasó tan desapercibido? Lo tomó el narcotráfico.

Como si hubiera caído del cielo, hace dos semanas el gobernador tuvo que salir a dar la cara y reconocer que todo su gabinete de seguridad colaboraba o estaba presuntamente involucrado con el cártel de los hermanos Beltrán Leyva. Cuando la sociedad política se encontraba inmersa en el affaire De la Madrid-Salinas, Adame ofreció una conferencia en la Casa de Gobierno en Cuernavaca para informar de las renuncias de su procurador general de Justicia, Francisco Coronato, y del secretario de Seguridad Pública, Luis Ángel Cabeza de Vaca, detenidos poco después por agentes federales, a fin de que declararan sobre la presunta red de protección policiaca a Arturo Beltrán Leyva, jefe del cártel más sanguinario, y a su operador Alberto Pineda.

Las renuncias y remociones vinieron en cadena. Francisco Sánchez González, jefe de Tránsito Metropolitano de Cuernavaca, dejó su cargo y fue puesto en arraigo de 40 días, junto con Cabeza de Vaca y Salvador Pintado, agente de la Policía Ministerial. El pánico entre los jefes policiacos de Morelos fue viral. Coronato solicitó un amparo para evitar ser arrestado, y otro funcionario que no figuraba dentro de la primera lista de los sospechosos de estar vinculados con el narcotráfico, Ramiro Lobato, director operativo de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, también.

Es decir, toda, absolutamente toda la estructura de seguridad que tenía el gobernador Adame, está manchada por la protección del cártel de los Hermanos Leyva. El problema para el gobernador es que esta depuración no fue por iniciativa propia, sino resultado de la detención de los hermanos Alberto y Mauricio Pineda hace casi 20 días, en un rancho en Alpuyeca, cerca de Tequesquitengo, que suponen las autoridades federales, eran los responsables de las operaciones del cártel en Morelos y Guerrero. El nombre de Alberto figura en los expedientes de la "Operación Limpieza", como uno de los narcotraficantes que pagaban protección a los jefes de la SIEDO.

Adame está metido en el hoyo del narcotráfico. Su gobierno infiltrado por el cártel y, bajo sus narices, circulando la protección a los Beltrán Leyva. El problema en el estado, es añejo. Ahí sentó sus reales "El Señor de los Cielos", Amado Carrillo, cuando era el jefe del Cártel de Juárez, y gradualmente, la plaza fue trasladada al Cártel de Sinaloa, que hace año y medio explotó y provocó la recomposición de las alianzas entre los cárteles de la droga. Desde ese momento, quedó en poder exclusivo de quien la había trabajado, Arturo Beltrán Leyva.

Investigadores federales le han seguido puntualmente la pista a los Beltrán Leyva en Morelos, y han documentado que la protección tenía un tejido que alcanza a empresarios y algunos miembros de la iglesia, sobre los cuales aún no se ha procedido. Esta red no comenzó con el gobierno de Adame, sino que viene desde el gobierno de Sergio Estrada Cajigal, cuya administración nunca fue tocada con la hoja de una averiguación previa en el gobierno de Vicente Fox. No obstante, de acuerdo con las investigaciones federales, la protección se extendió en el gobierno de Adame, llegando al nivel actual de escándalo.

La penetración en el gobierno de Morelos es el caso más grave de corrupción dentro de los cuerpos de seguridad desde que la "Operación Limpieza", reveló en octubre que los más altos mandos de la SIEDO protegían a los Beltrán Leyva. Al igual que en aquella ocasión con el procurador Eduardo Medina Mora, el gobernador Adame salió impoluto de todo este caso de corrupción, y como el primero, nunca supo qué hizo su mano derecha o su mano izquierda, ni el resto de la estructura de seguridad. Le pasó de noche y nada se le había hecho raro.

Gómez Mont, que salió en apoyo de Adame, dijo que desde el primer momento estuvo al tanto de la investigación. Es muy improbable que eso haya sido, dado que debido a la infiltración del crimen organizado en los cuerpos de seguridad, la información es muy compartamentalizada y, cada vez más frecuente, las operaciones son secretas. La operación de apoyo es antagónica a la embestida que han hecho en contra de la familia Monreal por el caso de la deshidratadora que fue utilizada por Los Zetas en Zacatecas, y con el destino del ex gobernador de Morelos, Jorge Carrillo Olea, a quien vincularon con Amado Carrillo, "El Señor de los Cielos" y jefe del Cártel de Juárez, sin que le probaran nunca nada, pero donde la movilización social en su contra por una espiral de secuestros coordinados por sus policías, terminó por tirarlo.

La protección de Adame tiene mucho sentido. Si la campaña electoral del PAN busca identificar al PRI con el narcotráfico, y se les presentó la oportunidad de hacer lo mismo con el PRD, en mala hora apareció un gobierno panista penetrado por criminales hasta el corazón del cuerpo. Desde el punto de vista electoral, Gómez Mont no era quien tenía que salir en su defensa, sino el presidente del PAN, Germán Martínez, como ya lo hizo. La acción de Gómez Mont es políticamente inmoral, pero muestra cuáles son las reglas del juego: a los adversarios, todo el peso político de la ley; a los correligionarios, la gracia.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
kikka-roja.blogspot.com/

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