- - . KIKKA: 03/05/10

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viernes, 5 de marzo de 2010

A salvo: Juan Villoro

A salvo

Juan Villoro

Desde 1985 los capitalinos tenemos un sismógrafo en el alma. Si una lámpara se mueve, nos refugiamos en el quicio de una puerta. Esta intuición no nos sirvió el 27 de febrero. A las 3:34 de la mañana una sacudida nos despertó en Santiago de Chile. Yo dormía en un séptimo piso; traté de ponerme en pie y caí al suelo. Fue ahí donde desperté. Hasta ese momento creía que me encontraba en mi casa y quería ir al cuarto de mi hija. Sentí alivio al recordar que ella estaba lejos.

Durante dos minutos el temblor tiró botellas, libros y la televisión. El edificio se cimbró y pude oír las grietas en las paredes. Pensé que nos desplomaríamos. Alguien gritó el nombre de su pareja ausente y buscó una mano invisible en los pliegues de la sábana. Otros hablaron a sus casas para contar segundo a segundo lo que estaba pasando. Imaginé el dolor que causaría esa noticia, pero también que mi familia dormía, con felicidad merecida. Me iba del mundo en una cama que no era la mía, pero ellos estaban a salvo. La angustia y la calma me parecieron lo mismo. Algo cayó del techo y sentí en la boca un regusto acre. Era polvo, el sabor de la muerte.

Mientras más duraba el temblor, menos oportunidades tendríamos de salir de ahí. Los muebles se cubrieron de yeso y una naranja rodó como animada por energía propia.

Cuando el movimiento cesó, sobrevino una sensación de irrealidad. No era normal estar vivo. El alma no regresaba al cuerpo.

Los gritos sofocados por el crujir del edificio se volvieron audibles. Abrí la puerta y vi una nube espesa. Pensé que se trataba de humo y que el edificio se incendiaba. Era polvo. Sentí un ardor en la garganta.

Volví al cuarto, abrí la caja fuerte donde estaban mis documentos, tomé mi computadora y perdí un tiempo precioso atándome los zapatos con doble nudo. Los obsesivos morimos así.

En la escalera se compartían exclamaciones de asombro y espanto. Ya abajo, una conducta tribal nos hizo reunirnos por países. Los mexicanos pensamos que la ciudad estaría devastada. La acera de enfrente era un bloque de sombras, se oían ladridos lejanos, los coches de los trasnochadores tocaban el claxon, había cristales en el suelo, pero la fachada de nuestro edificio permanecía intacta.

Nuestras ideas, si se les puede llamar así, no seguían un curso común. El editor Daniel Goldin, que estaba en muletas por un accidente previo, me propuso recorrer el edificio para ver si había daños estructurales. "¡Tú estás cojo y yo soy tonto!", exclamé. De nada servía que buscáramos lo que no podíamos encontrar, como un ciego y un sordo dibujados por Goya.

Poco a poco, la realidad recuperó nitidez. Me sorprendió que tanta gente usara piyama. Pensaba que se trataba de una prenda en desuso. Un grupo de voluntarios regresamos al hotel por pantuflas. No podíamos revisar la estructura, pero podíamos evitar que se enfriaran los pies.

La arquitectura chilena es una forma del milagro. En Santiago el terremoto de 8.8 grados causó daños menores. La Isla Robinson Crusoe naufragó como el personaje del que viene su nombre. El tsunami en el sur del país dejó miles de desaparecidos y sepultados en el lodo. Hasta el momento hay unos 800 muertos.

Habíamos ido a Santiago para participar en el Congreso Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil organizado por la editorial SM. Hablamos de ogros y hadas, magos y titiriteros, ilusiones extremas y la forma de convertirlas en historias. Esa realidad paralela cristaliza en el lema de los hermanos Grimm: "Entonces, cuando desear todavía era útil". La literatura infantil explora la utilidad del deseo.

En la mañana del 27 nuestro único deseo era el de Ulises: volver a casa. Los 35 mexicanos que participamos en el encuentro no perdimos el ánimo. Luego nos preocupó que otros sí pudieran irse.

Colombia, Brasil y Perú mandaron aviones especiales para rescatar a sus compatriotas. Los españoles salieron en vuelos comerciales, con el apoyo de su embajada. Del 27 de febrero al 1o. de marzo ningún funcionario pisó nuestro hotel. Hubo contactos telefónicos pero hacía falta la presencia de autoridades. Publicamos una carta el 1o., pidiendo ayuda. Al día siguiente el embajador Mario Leal se presentó con una esperanzadora propuesta: un avión no comercial vendría por nosotros y aterrizaría en la base militar. Por desgracia ese avión no despegó. A las 18:30 hablé con el embajador. En tono de sincera preocupación me dijo que la gestión no había prosperado.

Regresamos el 4 por Aeroméxico con boletos endosados por LAN o comprados por la editorial SM.

No éramos una prioridad ni teníamos por qué serlo. Estábamos en un buen hotel, que SM aceptó pagar, pero otros gobiernos reaccionaron con mayor celeridad. La misma Cancillería que ha decidido cerrar su legación en la UNESCO mostró poco interés por 35 promotores de la literatura infantil y juvenil. Más importante aún era ayudar a quienes se encontraban en Concepción. Ahí los periodistas llegaron antes que la ayuda oficial. Esos mexicanos siguen esperando.

Sólo con su regreso habremos llegado todos.


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Yo tambien digo no: Miguel Ángel Granados Chapa

Yo tambien digo no

Plaza Pública
Miguel Ángel Granados Chapa

Comencemos por poner en su sitio el sí y el no. Esos monosílabos, que sirven para afirmar y negar, poseen valores relativos: no en todos los casos es propositivo, socialmente admisible el sí; y, por el contrario, no siempre es negativo, paralizador, el no. Quienes reprochan la práctica del no parecen olvidar que su contrario conduce a la aquiescencia acrítica, anulatoria de la personalidad. Abel Quezada descubrió en los sílogos una de las lacras de nuestro sistema político y aun más ampliamente, de nuestro modo de ser. El sílogo, versión en castellano del anuente yesmen, se allana sin rubor a las aseveraciones del poderoso. Repetir el sí ante cualquier dicho desposee de su identidad a una persona, que debe ser capaz de distinguir en qué momentos y ante qué circunstancias aceptar o rehusar. El sílogo es quien informa, a la pregunta del Máximo sobre la hora, ¡la que usted ordene, Señor Presidente!

En cambio el no puede ser negativo sólo en apariencia y en el fondo servir para afirmar una posición que se juzga valiosa. Decir no a un sistema opresivo, que somete a la miseria a la mayoría o pretende privarlos de las libertades como la de hacer valer el sufragio ante el fraude, es una actitud digna de mérito y de seguimiento. En la historia -recordémoslo en este año de efemérides centuriales- Hidalgo dijo no a la dependencia y la esclavitud; y Madero empleó el signo en su reclamo, aún incumplido un siglo después: sufragio efectivo, no reelección.

Vinieron a mi cabeza estas banalidades tras leer el mensaje No a la Generación del no, supongo que pagado por todos los firmantes y aparecido en varios diarios de la Ciudad de México el martes 23 de febrero. Lo firma un abigarrado conjunto de ciudadanos, la mayor parte de ellos dotados de voz pública y algunos de poder político en su momento. Su diversidad es tal que en el elenco figuran personas respetabilísimas como el doctor Ruy Pérez Tamayo en un extremo y en el otro Ernesto Zedillo, que ocupa asientos en los consejos de administración de empresas como Kansas City Southern, Union Pacific Railroad y Citigroup, que de modo directo o indirecto se beneficiaron de su acción como presidente de la República; y que ilegalmente nos endilgó la monstruosa -por su dimensión y su índole- deuda del rescate bancario, que seguimos pagando usted, yo y sus cofirmantes, pero no él, que ya no vive en México ni paga impuestos aquí.

El objetivo central del mensaje es alegar ante el Congreso la necesidad de aprobar la reforma política iniciada por el presidente Felipe Calderón el 15 de diciembre pasado. Lo dicen sus firmantes con estilo que busca ser llano y resulta ramplón: "Amigos legisladores: aprueben las reformas y demos inicio al debate de fondo". Invierten así los términos del proceso legislativo: se precisa discutir primero y luego, llegado el caso, aprobar. Con mayor razón tiene que ser así cuando en el escenario están presentes opciones de reforma política diferentes (aunque coincidentes en algunas porciones) de la que propuso Calderón. El día mismo de la emisión del mensaje la fracción priista en el Senado presentó su propio proyecto. Y en los archiveros de las Cámaras yacen decenas de iniciativas que abordan, los legisladores han de decir si de mejor manera que Calderón, los temas enhebrados por el Ejecutivo.

El notorio apoyo a la reforma calderoniana, con desdén hacia otras posibilidades de enmiendas y adiciones a la Constitución y varias leyes, quedó confirmado por la entusiasta reacción de los partidarios del sí, los diputados del Partido Acción Nacional, en su mayoría sometidos a la línea presidencial del modo acrítico que les repugnaba cuando era practicado por los legisladores dependientes del Presidente priista.

Para justificar su posición a favor de una visión de México, a la que no quieren contrastar con otras, los firmantes del mensaje de marras hacen una crítica al inmovilismo político. Reprochan a una entidad difusa bautizada como la Generación del No el haber hecho "improductiva nuestra democracia", causada por un "bloqueo persistente al cambio por parte de las fuerzas políticas", que tiene detenido a México. Se confunden con las fechas que marcan esa parálisis. Dicen que hace 13 años -es decir, desde 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados- están "detenidas las reformas de fondo que el país necesita". Y después aseguran, como un modo de elogiar la iniciativa de Calderón, que propone "el cambio más importante desde 1994". En ambos casos yerran. La reforma salida de Los Pinos es de menor entidad que la aprobada por el Congreso en 1996 y la que lograron las fuerzas políticas en 2007, ambas modificadoras de la Constitución para mejorar la democracia electoral. Y desde la óptica de los dominadores, no es verdad que hayan dejado de aprobarse reformas de fondo: los dos partidos de la derecha modificaron de raíz el régimen de pensiones y jubilaciones en la dirección apuntada por el gobierno de Zedillo al privatizar los fondos de retiro y despojar de los suyos a miles de ciudadanos.

Ciertamente hay mucho que cambiar en la sociedad mexicana y en su sistema político. Pero la mudanza necesaria no se conseguirá con una reforma que engaña disfrazándose de ciudadana y que es presidencialista. Es falso que "quien se opone a todo está a favor de nada". Se puede estar a favor de otras reformas, ésas sí profundas, al sistema fiscal y al educativo, por ejemplo. Con tanta legitimidad como la de los propugnadores del sí, yo, por mí, digo que no.

Cajón de Sastre

Según el padre Carlos Skertchly, LC, Raúl González Lara, hijo de Marcial Maciel, pidió 6 millones de dólares como herencia de su padre y 20 millones más por guardar silencio. Según el rector de la Universidad Anáhuac, Jesús Quirce, que habló con González Lara durante casi un año a partir del 18 de abril de 2008, el muchacho nunca mencionó el abuso sexual que Maciel le asestó. Aceptando la posibilidad de que González Lara y su madre y sus hermanos sean extorsionadores y difamadores, cabe también suponer que no lo son y que la acusación lanzada en su contra es sólo un ruin medio de defensa de la Legión de Cristo. Hay, sin embargo, hechos ciertos: que Maciel dejó a su familia un fideicomiso, formado con fondos que distraía de la función educativa de la Legión, lo que añade un delito más a la cauda de atrocidades cometidas por el legionario mayor.

miguelangel@granadoschapa.com
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Los fallos: Luis Javier Garrido

Los fallos
Luis Javier Garrido
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se halla en entredicho por tres casos que han estremecido a México y que habrán de ser objeto de fallos de la justicia federal en los próximos días, los que van a revestir indudablemente un carácter histórico por las consecuencias jurídicas, sociales y políticas que entrañarán, y de los que depende el futuro del país.

1. La sociedad mexicana, agraviada como pocas veces luego de 2000 por las políticas de los gobiernos panistas que han violado de manera impune derechos fundamentales de muchas personas, grupos y sectores, y de la mayoría del pueblo mexicano, ha esperado en vano en estos 10 años la intervención de la SCJN haciendo justicia, sin que haya habido más respuesta de los pretenciosos ministros que ignorar el marco constitucional de la República con tal de servir al poder, pero ahora las cosas son mucho más graves.

2. Los tres casos en cuestión tienen algo en común, pues entrañan bochornosas violaciones del gobierno de Felipe Calderón a los derechos individuales y colectivos de varios grupos de mexicanos, pero constituyen al mismo tiempo atentados de la administración de facto panista contra los intereses fundamentales de la nación y, por ende, de todos los mexicanos, en su afán de entregar riquezas estratégicas al capital trasnacional violando abiertamente lo establecido en la Constitución General: a) el atentado contra los 44 mil trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, privados de su fuente de trabajo al desaparecer, sin tener facultades para ello, a Luz y Fuerza del Centro, y a los que se les han cancelado en los hechos sus derechos laborales constitucionales en un afán de Calderón y sus amigos de entregar el sector eléctrico a corporaciones extranjeras a las que los panistas se hallan asociados; b) el ataque contra los más de mil 200 trabajadores mineros de Cananea (Sonora), la más importante mina de cobre de la República, a los que se está cesando negándoseles el derecho de huelga en un afán de destruir al sindicato minero con el propósito de satisfacer los privilegios de una mafia de empresarios asociados a Germán Larrea y a Carlos Salinas de Gortari que fungen en el denominado Grupo México como prestanombres de intereses del exterior; y c) el encarcelamiento aberrante tras un proceso monstruoso de 12 detenidos políticos, la mayor parte de ellos integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, encabezados por Ignacio del Valle, por la mera pretensión del gobierno del PAN de volver a echar a andar el proyecto de destruir la comunidad de San Salvador Atenco (estado de México) para entregar sus tierras a los intereses trasnacionales ansiosos de volver a echar a andar el proyecto de construir un aeropuerto internacional en sus tierras.

3. Los ministros de la SCJN han sido negligentes al negarse a emitir su decisión sobre las cuestiones centrales planteadas por los agraviados y, como en muchos otros casos, han apostado al desgaste de su lucha tratando de evadir sus responsabilidades mediante una serie de sentencias y opiniones de diversos tribunales que sólo buscan hacer tiempo y confundir a los mexicanos, pero que hasta ahora no han logrado sacar a la SCJN del enorme desprestigio en el que se halla y de la responsabilidad que tiene de emitir fallos que habrán de ser fundamentales en el devenir del país.

4. La realidad del Poder Judicial de nuestro país no se le oculta a nadie, ya que en México, como en el resto del mundo occidental sometido a las políticas del neoliberalismo, los grupos minoritarios que detentan el poder le han asignado también al más alto tribunal el papel de ser el supremo guardián de los intereses de las compañías multinacionales.

5. Noam Chomsky escribía hace poco en Público Internacional (7/2/10) que el 21 de enero de 2010 pasaría a la historia estadunidense como uno de sus días más oscuros por el fallo aberrante de la Corte Suprema de su país de equiparar a las grandes corporaciones a personas físicas y reconocerles los mismos derechos de éstas en materia electoral y en especial el de contribuir al financiamiento de candidatos y partidos, lo que en sus palabras constituía "un golpe en pleno corazón a la democracia", pues en el futuro les sería más fácil a los consorcios comprar las elecciones e intimidar y subordinar a los funcionarios, lo que evidenciaba el papel de la Corte.

6. Este papel de perros guardianes de intereses espurios lo han desempeñado en México de manera sistemática la SCJN, que de manera constante ha fallado, al menos desde 1994, en favor de los intereses trasnacionales y de la mafia en el poder y en contra de los derechos del pueblo mexicano, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que avaló el fraude electoral de 2006 que llevó al poder en México a un gobierno ilegítimo, y que, entre otras tropelías, ha intervenido en la vida interna de los partidos.

7. Al menos desde 1994, año en que Ernesto Zedillo recompuso la integración de la Corte para formarla mayoritariamente con oscuros abogados fascistas y reaccionarios, serviles a los intereses multinacionales, ahora sometidos a los gobiernos panistas, todo dentro del proyecto de "la alternancia política" impulsado por Washington, en México no ha existido un Poder Judicial autónomo, sino un tribunal de consigna que reviste las decisiones políticas como fallos jurisdiccionales, generando una situación más grave que la existente en otros periodos de nuestra historia, incluyendo los años del porfirismo o del priísmo.

8. Un régimen político no puede ser democrático ni republicano si no está sustentado en un Poder Judicial autónomo, independiente del Ejecutivo, que cuente con tribunales de derecho y no de consigna, y ése no es el caso de México, donde la SCJN y el TEPJF –que son las más altas instancias de la judicatura– no fungen más que como instrumento de los intereses económicos y políticos de la mafia en el poder.

9. El gobierno espurio de Felipe Calderón, que está entregando los recursos de la nación al exterior, no es el único responsable de la crisis nacional. Lo es también de manera significativa el Poder Judicial, que también se halla hundido en la corrupción, y sus próximos fallos van a dejar las cosas claras: el país va a observar si otorga la protección de la justicia a los mexicanos cuyos derechos han sido pisoteados o sigue obsecuente a la mafia gobernante.

10. La lucha de un pueblo que tiene, como en 1910, "hambre y sed de justicia", va a marcar de cualquier forma los meses por venir y el reclamo es absoluto. México requiere de un verdadero Poder Judicial autónomo, que actúe como un defensor de la Constitución y, asumiendo su responsabilidad fundamental, como un freno y contrapeso del poder político.

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