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jueves, 24 de noviembre de 2016

PostMortem CARLOS SLIM 2016 Trump el TERROR del 1% Los RICOS JUDIOS en PÁNICO aterrorizados

PostMortem CARLOS SLIM 2016 Trump el TERROR del 1% Los RICOS JUDIOS en PÁNICO aterrorizados

EEUU: pánico y desesperación en el gobierno en la sombra

© REUTERS/ Mark Kauzlarich


Hasta unos días antes de las elecciones presidenciales, los globalizadores neoliberales iluminados dirigidos por un gobierno en la sombra de los más ricos y poderosos, vivían eufóricos calculando las nuevas ganancias y el poder que adquirirían con la elección de su candidata Hillary Clinton como presidenta de EEUU.

Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante (George Orwell, 1903-1950) Tan seguros estaban que ni siquiera prestaron atención a la opinión de los ciudadanos comunes y corrientes, a sus WASP (blanco, anglosajón y protestante) que ya estaban hartos de ajustar sus cinturones año tras año y ver sus bolsillos cada vez más vacíos. Entonces, la vida les dio una sorpresa y la Presidencia la ganó Donald Trump, un personaje a quien ni siquiera tomaron en serio durante la campaña electoral.

© REUTERS/ MIKE SEGAR ¿Comienza Trump a olvidar sus propias promesas?

El enérgico Donald no ha perdido el tiempo y uno de sus primeros gestos fue convocar a su cuartel general en la Torre Trump a unos 40 de los más destacados representantes de los medios de comunicación que le han estado haciendo una guerra mediática. No hay que olvidar que el 90% de los medios de comunicación está en manos de unas cinco corporaciones que son parte precisamente de este gobierno en la sombra y que ha estado dirigiendo a la mayoría de los 44 presidentes de Estados Unidos durante 240 años de existencia del país. En el transcurso de los últimos 20 años, los medios globalizados se convirtieron prácticamente en un partido político del gobierno en la sombra que representa el 1% de los más ricos y poderosos. Los periodistas y ejecutivos de las cadenas de CNN, NBC, CBS, MSNBC, CNN, FOX News convocados, según The New York Post, estaban esperando una discusión sobre el acceso de sus medios al futuro Gobierno de Trump. Ni imaginaban lo que les esperaba y por eso quedaron perplejos cuando al inicio de la reunión a puerta cerrada, el presidente recientemente elegido declaró que "estamos reunidos en una habitación llena de mentirosos, engañosos, deshonestos representantes de los medios de comunicación". Después se dirigió al jefe de CNN, Jeff Zucker y le escopeteó: "Yo odio su cadena de TV, todos en CNN son mentirosos y usted debería de sentirse avergonzado".

© REUTERS/ MIKE SEGAR El 'arma secreta' que ayudó a Trump a convertirse en el inquilino de la Casa Blanca

No se sabe cómo terminó aquel encuentro y a qué conclusión llegaron los reunidos, sin embargo, ya se anunció que el presidente y director ejecutivo de The New York Times (NYT), Arthur Sulzberger ya solicitó una entrevista con Donald Trump. Por mucho que no lo quiera, el mayor accionista de NYT y partidario acérrimo de Hillary Clinton, Carlos Slim, el negocio es negocio y hay que encontrar un acomodo con Donald Trump, aunque sea por algún tiempo. Mientras tanto, la élite norteamericana tanto de izquierda como de la derecha ha caído en la desesperación tratando de entender cómo los 'perdedores económicos', en términos del columnista Martin Wolf de Financial Times, lograron ganar la batalla electoral al 1% y cómo Trump consiguió 28 millones de seguidores en Twitter. El ascenso al poder político de Donald Trump, pone en peligro el orden global neoliberal que tanto le ha costado poner en marcha al gobierno en la sombra de la súper élite global. Su títere, Barack Obama, ya no sirve para nada y no hay nadie en realidad que podría eficazmente seguir promoviendo las ideas del neoliberalismo global. Durante su última gira a Europa, Obama designó como su sucesora neoliberal globalizadora en el viejo continente a Angela Merkel, quien está perdiendo popularidad no solo en Alemania, donde más de la mitad de los ciudadanos se oponen a su reelección después de 11 años de liderazgo, sino a nivel internacional. La misma Merkel tuvo que anunciar hace poco que la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), que se consideraba la segunda "joya " de los globalizadores después del TPP, no va ser puesta en marcha.

© REUTERS/ EDUARDO MUNOZ ¿Sopesa el establishment la aniquilación de Trump?

Donald Trump, a su vez, declaró que su primer decreto pondrá fin al proyecto tan anhelado por los globalizadores: el Acuerdo Estratégico Transpacífico para el Comercio y la Inversión (TPP, por sus siglas en inglés). También habló de la necesidad de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) con el cual perdió trabajo más de un millón de profesionales norteamericanos desde su firma en 1994. A la vez, el reciente sondeo en Twitter ha demostrado que los 20 años del NAFTA han beneficiado solamente al 16% de la población, mientras que el 39% de los encuestados contestó que el tratado hizo empeorar su situación económica y el 30% afirmó que las mayores beneficiarias del NAFTA han sido las grandes empresas. La decisión de Trump de poner un freno a la globalización neoliberal desenfrenada para que la economía norteamericana se recupere y agarre un adecuado ritmo de crecimiento, en beneficio de la mayoría de la población, ha producido una fuerte irritación en los círculos elitistas neoliberales. Cuando Trump declaró que "voy a conseguir que Apple fabrique sus ordenadores y sus iPhones en nuestra tierra, no en China", no es una simple frase vacía, sino que tiene base y se apoya en la tesis del estudioso John Smith en referencia a la globalización que ha creado la sobre explotación en las condiciones cuando "alrededor del 80% del comercio mundial está vinculado a las redes de las empresas transnacionales". John Smith, el autor del libro, 'Imperialismo en el Siglo XXI' pone énfasis en el hecho de que la globalización ha influido para que "el centro de gravedad de la mayor parte de la producción industrial mundial se ha desplazado del Norte al Sur y de Occidente a Oriente".

© AFP 2016/ TIMOTHY A. CLARY TPP, TTIP y TLCAN: los acuerdos que Trump quiere poner en el congelador

Entonces, lo que aspira Trump es hacer retornar una parte de la producción industrial a EEUU, incrementando aranceles a los productos elaborados por las corporaciones estadounidenses en el extranjero y posteriormente importados al país norteamericano. Todas estas propuestas asustan a la élite tomando en cuenta que los cambios en la orientación económica del próximo Gobierno se van a realizar en condiciones cuando el crecimiento económico a nivel mundial es bajo y se está desacelerando junto con el aumento del costo de los préstamos y un ciclo estancado. Sin embargo, el estado deplorable de la economía nacional y mundial no detiene la decisión de Trump de hacer funcionar la economía norteamericana usando algunas partes del modelo keynesiano. Hace varios días, Trump anunció la creación de un fondo de un valor de un millón de millones de dólares para invertirlos en infraestructura, teniendo en cuenta que las carreteras, los puentes y ferrocarriles que se están desmoronando. El nuevo líder norteamericano está haciendo énfasis en la necesidad de proteccionismo comercial y en la preservación de empleos en EEUU. Lo que oculta la prensa globalizada es la promesa de Trump de mantener las ayudas de la Asistencia Social y de hacer mejorar el Programa del Seguro Médico puesto en marcha por el gobierno de Obama. A diferencia del actual presidente Obama, que ha tratado siempre de presentar ilusiones como una realidad, Donald Trump habla sin tapujos y de frente.


© REUTERS/ BRIAN SNYDE Time: Trump podría solucionar el "peor fracaso de Obama"

Durante el reciente foro de la APEC celebrado en Perú, Obama hizo una apología a la inmigración, a la mezcla de razas y de culturas, a la circulación y conexión entre personas que está promoviendo la globalización. Lo que no quiso decir el actual jefe de la Casa Blanca fue que la globalización promueve más la circulación de capital y de mercancía pero no de la mano de obra, es decir las personas. El supuesto 'protector' de la inmigración en EEUU, Barack Obama, ha hecho deportar, según la estadística oficial, durante los ocho años de su presidencia a 2.858.000 de inmigrantes, 47% de los cuales no tenía ningún antecedente penal. Y lo peor de todo, teniendo en cuenta que el costo de deportación de un inmigrante indocumentado es de alrededor de 50.000 dólares, el Gobierno tuvo que gastar 142.900 millones de dólares del presupuesto federal para expulsar a los detenidos. Igualmente, el tema sobre el supuesto crecimiento del racismo en el Gobierno de Donald Trump no tiene asidero, puesto que esto es 'pan de cada día' en EEUU. Para muestra un botón, durante el año 2016 en el Gobierno del líder 'negro', Barack Obama, se produjeron 215 asesinatos de afroamericanos a manos de la Policía. Un informe del FBI del 2015 sobre las víctimas de la discriminación racial habla de 7.600 víctimas afroamericanas. Este tema no fue tocado durante la campaña electoral, ni la candidata Clinton mencionó que iba a luchar en contra del racismo.

© AP PHOTO/ VIRGINIA MAYO 'Es complicado': Sin Obama, Merkel tendrá que decidir qué hacer con Trump y Putin

Si los planes de Trump respecto a la política económica nacional han estado produciendo irritación en la élite, tanto de izquierda como de derecha, los anuncios de una posible reorientación de las relaciones internacionales de la guerra a la coexistencia pacífica y en especial un acercamiento a Rusia están haciendo enfurecer a los amos reales de Norteamérica y de la Unión Europea sean republicanos o demócratas, socialistas o conservadores y todos partidarios del militarismo. Tal es el ambiente, que hace poco el Deutsche Bank presentó un informe diciendo que "se siente como si nos acercásemos al final de una era económica y política… y el tiempo para evitar el cambio de régimen económico y político se acaba dadas las tensiones existentes en el sistema". Donald Trump resultó ser el catalizador de los cambios que los globalizadores están tratando de boicotear. Por el momento, los congresistas tanto republicanos como demócratas están tratando de torpedear un posible acercamiento de Norteamérica a Rusia cuya posibilidad ha anunciado varias veces el próximo presidente. Por ahora, el senador demócrata Ben Cardin declaró que "Rusia representa un serio desafío a Norteamérica. Los rusos no son nuestros aliados, son matones". Muchos otros senadores al retornar al Congreso después del receso debido a las elecciones, exigieron también tomar serias acciones contra Rusia debido a una posible interferencia del país en las elecciones estadounidenses.

© REUTERS/ RANDALL HILL Sanders: "Si Trump tiene el coraje de combatir contra las corporaciones estadounidenses, ya tiene un aliado"

Los aliados títeres de la OTAN están a su vez lanzando gritos al cielo debido a los comentarios de Trump cuestionando la capacidad bélica de los países miembros de la organización y su falta de deseo de aportar más dinero al presupuesto de la OTAN que en el 72% depende de los aportes de Washington. A los 'atlantistas europeos' les asusta también las sugerencias de Trump de un posible reconocimiento de Crimea como parte del territorio ruso. Los globalizadores tanto norteamericanos como europeos están presionando a Obama para que imponga nuevas sanciones contra Rusia y autorice el envío de armas letales a Ucrania antes de dejar el Gobierno. Lo curioso en el desarrollo de los acontecimientos en EEUU es que mientras la élite está tratando de empujar al país hacia nuevas aventuras bélicas, la mayoría de los norteamericanos quieren la paz, según una reciente encuesta de una de las más prestigiosas encuestadoras norteamericanas, Survey Sampling International. Resulta que el 63,4% de los participantes cree que la mayor amenaza para EEUU proviene del terrorismo extranjero y solo un 18% considera a Rusia y China como las mayores amenazas a la seguridad de Norteamérica. Un 52 se opone al militarismo norteamericano y el 51% se siente más inseguro debido a las guerras de George W. Bush y de Barack Obama. El 75% de la población quiere la reducción de las operaciones militares en el extranjero y prestar más atención a la economía nacional.

© REUTERS/ HANNIBAL HANSCHKE Merkel, a la cabeza del bloque anti-Trump

Todos estos resultados confirman unas diferencias abismales entre la mayoría de la población norteamericana y el 1% que está controlando al país, respecto a la guerra, la paz, la coexistencia pacífica, el militarismo, el dominio del mundo, el control de la economía nacional, la demonización de Putin y de Rusia, la intervención militar en Siria, la lucha junto con Moscú contra Daesh (autodenominado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países) y muchas otras cosas que hacen insegura la existencia de la humanidad. No se saben los límites de las intenciones de Donald Trump de dar un nuevo impulso a su país, ni de la voluntad de sus 5.000 nuevos operadores que se instalarán próximamente en los puestos claves del Gobierno. Lo único que está claro es la decisión del gobierno en la sombra de quitarle a Donald Trump lo más pronto el timón del Gobierno si es que se decide ignorar el real poder de la élite.


https://mundo.sputniknews.com/firmas/201611241065065874-eeuu-trump-clinton/
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YA ERA HORA QUE LES PARTIERAN LA MADRE A LOS PINCHES RICOS ASESINOS

kikka-roja.blogspot.com

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