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martes, 3 de julio de 2007

La legitimación del poder, según Calderón

U. de Inteligencia - Lunes 2 de julio
UIAE

Hace 18 años, Felipe Calderón no pensaba que sería presidente de México, y menos que sería impugnado, como en ese momento el PAN lo hacía con Carlos Salinas de Gortari. En un texto perdido en el mar de letras, el entonces líder juvenil de Acción Nacional escribió (revista Generación, número 2, enero de 1989) que "ante la existencia de un gobierno usurpador que ha tomado posesión del poder, para los mexicanos sólo quedan tres opciones:

"1) Desconocer por completo al gobernante y, obrando en conciencia, desobedecer su mandato y proceder a su derrocamiento por la vía de los hechos.

"2) Convertir al gobierno usurpador en un gobierno tiránico, es decir, ilegítimo a su investidura, pero además ilegítimo en el ejercicio de la autoridad.

"3) Convertir al gobierno usurpador en gobierno legítimo. Ésta es la opción que ha elegido Acción Nacional."

En aquel texto, Calderón decía que el gobierno de Carlos Salinas carecía de las condiciones primarias de legitimación, "que son, en nuestro derecho, la voluntad popular y el sufragio libre y respetado. Es un gobierno usurpador e ilegítimo y seguirá siéndolo. En este punto no puede transformar su naturaleza. Sin embargo, sus actos sí pueden ser legítimos o ilegítimos, en la medida que cumpla o no el principio de autoridad, 'que esencialmente consiste en la función de promover y gestionar todas las actividades conducentes al bien de la comunidad'. Para el PAN, la legitimación puede darse en estos actos -no en el hecho mismo de ser gobernante-, y lo será el de Salinas si se propone dirigir y ser gobierno de transición a la democracia".

En el artículo, titulado "Legitimación legítima y legitimación vergonzante", el hoy jefe del Ejecutivo federal planteaba que "cuando la oposición se niega al diálogo y coarta de inicio cualquier posibilidad al usurpador de realizar actos legítimos, sólo puede producir dos consecuencias: que el usurpador se convierta en tiránico y, además, por paradójico que parezca, lo legitime.

"En efecto, no puede desconocerse 'de palabra' a Salinas como presidente, cuando sus impugnadores, en este caso la oposición, leen discursos, obedecen sus órdenes, participan en su gobierno e inclusive reciben su dinero para subsistir. La actitud de los panistas entonces es congruente y posibilita la superación de la sociedad política. La de algunos cardenistas, en cambio, sólo desgañita, pero, reconoce también 'de facto', con su actitud, al gobierno de Salinas. Es una legitimación vergonzante", concluía el joven Calderón.

aaah que las hilachas jájajaaa como pendejo quedó Calderón


Kikka Roja

1 comentario:

  1. http://www.ecovisiones.cl/metavisiones/Pensadores/Jones3ola.htm

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