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viernes, 2 de marzo de 2012

PIDIREGAS: PEMEX: PETROLERA QUE PAGA MÁS IMPUESTOS EN EL MUNDO

Pemex, la petrolera que paga más impuestos en el mundo

29 Febrero, 2012 - 01:40Credito:

Karol García / El Economista

A nivel mundial, Petróleos Mexicanos es la empresa petrolera que más impuestos paga en el mundo y con la mayor carga tributaria en los últimos años, según información de la filial Pemex Exploración y Producción (PEP), publicada por la Auditoría Superior de la Federación.
La paraestatal mexicana ha tenido una carga tributaria con respecto a sus ventas de hasta 58.8% anual -en el 2007- y el martes pasado se dio a conocer que en el 2011 tuvo 56%, derivado directamente de los altos precios de la mezcla mexicana, los cuales hacen que por cada dólar extra del precio estipulado por Hacienda (que el año pasado fueron 64.3 dólares por barril cuando el precio real promedió los 100 dólares) se pague un sobreprecio como parte del régimen especial con el que se trata fiscalmente al petróleo.

“Urge, ya no es opcional, urge cambiar el régimen fiscal de Pemex, porque estas cifras no sólo desincentivan la producción y la operación que se realiza al interior de la empresa, sino que impiden la inversión, porque ¿quién se interesaría en gastar en una empresa que entre más gana, más pierde?”, comentó al respecto el miembro del Comité Nacional de Estudios de la Energía, Heberto Barrios.

En el comparativo realizado por el Consejo de Administración de PEP, con base en el reporte de John S. Herold, “Operational Summary” que contiene datos hasta el 2010, se observa que, después de Pemex, la empresa que mayor carga tributaria tuvo fue la noruega StatoilHydro, que en el 2008 alcanzó un pico de 51% de impuestos sobre sus ventas, pero que en el 2010 estuvo 8.5 puntos porcentuales abajo de Pemex, con 41.5% de impuestos pagados a su gobierno por ventas.

LA FILA

A esta empresa le sigue Total, de Francia, que ha llegado a aportar 45% de sus ventas en impuestos y que en el 2010 pagó 30%; Royal Dutch Shell, de Holanda pagó 37.3% en el 2008, pero en el 2010 se redujo hasta 26.4 por ciento.

Entre las estadounidenses, Chevron encabeza la lista con un pago de impuestos de 28% de sus ventas en el 2010, le sigue Exxon, que en el 2010 pagó 27.7%, y finalmente Conoco, que pagó 18.1% de sus ventas en el 2010, con un tope de 22.9% en el 2008.

Al final de la lista se encuentran la inglesa British Petroleum, que en el 2010 pagó 18.1% de impuestos sobre las ventas y como máximo alcanzó 20.9% en el 2008, y la brasileña Petrobras, que pagó 15% de sus ventas en impuestos en el último año reportado, que fue el 2010, y que en los últimos tres años no ha superado 19.4% de impuestos.

DOCUMENTO PROSPECTIVO AL 2026

TURNAN ESTRATEGIA NACIONAL DE ENERGÍA AL LEGISLATIVO

La Secretaría de Energía (Sener) mandó ayer la Estrategia Nacional de Energía (ENE) al Congreso de la Unión, con una prospectiva al 2026 que incluye un incremento de 20% en la producción petrolera, para llegar a 3.35 millones de barriles diarios y el plan de 35% de generación eléctrica a partir de energías limpias.

La ENE 2012-2026 se basa en tres ejes que son: seguridad energética, eficiencia económica y productiva, y sustentabilidad ambiental. Además plantea siete objetivos con ocho elementos transversales, a los que se suma la novedad de dos escenarios, uno inercial y otro ideal, mismos que deberán ser ratificados por el Legislativo en un plazo no mayor a 30 días hábiles.

Según el secretario de Energía, Jordy Herrera, se contempla la construcción de dos plantas más en 15 años, en un escenario ideal, y al menos la ampliación de dos reactores más en el complejo de Laguna Verde, en el escenario moderado.

En lo que se refiere a gas, el escenario inercial plantea una meta de producción de 8,958 millones de pies cúbicos diarios (mpcd), mientras que el ideal asciende a 11,472 mpcd, puesto que contempla la explotación de gas shale.

Finalmente, se plantea una tasa de restitución de reservas petroleras por el orden de 110%; bajar de 11 a 8% las pérdidas de electricidad; aumentar 152% la producción petroquímica nacional, y pasar de 1 actual a 15% de ahorro de electricidad.

kgarcia@eleconomista.com.mx
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CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA

MÉXICO SA

Como ya no le alcanza la contratación de deuda para pagar deuda, al delirante gobierno calderonista no se le ocurrió mejor idea que hipotecar el grueso de la factura petrolera de exportación hasta el año 2018, para garantizar el pago de un débito en moneda extranjera contratado por una filial que Pemex constituyó en el paraíso fiscal de las Islas Caimán, en el que ninguna autoridad mexicana tiene jurisdicción para investigar. Así, por obra y gracia de Felipe Calderón, y sin autorización del Congreso, siete de cada 10 dólares de dicha factura obligadamente se destinarán, de aquí al año que se indica, al finiquito de un adeudo.
Leyes van, leyes vienen, para que al final de cuentas el inquilino de Los Pinos haga lo que le venga en gana, totalmente fuera de control, sin autorización del Congreso, en detrimento de la nación y, lo que resulta peor, sin consecuencia alguna. Porque así lo dispuso, desaparece buena parte del ingreso que tiene garantizado el erario, porque al señor se le ocurrió dar en garantía un monto mucho mayor al adeudo reclamado, resultante éste de un mecanismo de financiamiento privado de obra pública (Pidiregas) que en su momento (mediados del sexenio zedillista, otro que empeñó la factura petrolera) fue considerado como la “solución definitiva” para cubrir las necesidades de infraestructura en Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad.

Desde que se instaló en Los Pinos, Felipe Calderón fue advertido de que los Pidiregas se habían convertido en una bomba de tiempo de muy corta mecha, que reventaría justo a la mitad de su administración, toda vez que el pago por amortización de capital y la cobertura de intereses registraban el pico más alto entre 2009 y 2012. De hecho, en el sexenio de la “continuidad” la erogación por tales conceptos rondaba el billón de pesos (alrededor de 37 por ciento de ellos por intereses), sólo por obras ejecutadas para Pemex entre 1997 y 2006 (las de la CFE son aparte). Lejos de atender la advertencia y buscar mecanismos de reestructuración financiera, el susodicho contrató más deuda por la misma ruta, y la bomba le estalló justo cuando se lo habían reportado.

Parece ser que como todos los ojos están puestos en el desarrollo y las consecuencias de la “guerra contra el crimen organizada”, la supuesta autoridad se confía, y en otras áreas hace y deshace a discreción sin que en apariencia nadie se fije. Pero tarde que temprano la mugre sale a flote, como ahora que la Auditoría Superior de la Federación (La Jornada, Roberto González Amador e Israel Rodríguez) documenta los excesos calderonistas en el uso discrecional de la factura petrolera. ¿Dónde estaban los legisladores? En grillas más sabrosas y redituables (para ellos, desde luego).

Como se ha comentado en este espacio, de tiempo atrás se encendieron los focos rojos que advertían el inminente estallido de lo que en su momento las creativas mentes gubernamentales calificaron de “solución definitiva”, los Pidiregas, a la cada vez más notoria ausencia de inversión pública en los dos pilares del sector energético nacional (Pemex y CFE). Las voces de alerta, en el sexenio foxista tampoco fueron escuchadas. De hecho, en 2006 la propia ASF puso el dedo en llaga: “no existen recursos monetarios o reservas líquidas para Pidiregas, que pudieran utilizarse en un momento dado para solventar el pasivo contingente de esas obligaciones. En adición a esto, en 2006 no se registraron operaciones tendientes a pagar anticipadamente amortizaciones de los proyectos, dado que no se crearon las reservas liquidas al cierre del ejercicio… En el mediano plazo se prevé una elevada presión financiera sobre las finanzas gubernamentales”, derivadas del pago de la amortización de esos proyectos.

Los Pidiregas se convirtieron en una suerte de tarjeta de crédito sin límite (con intereses de agio) que irresponsablemente ha utilizado el gobierno federal para tapar un hoyo y, al mismo tiempo, abrir dos, en un despreocupado ejercicio que tarde que temprano lo ahogaría financieramente. Resulta, pues, que las finanzas de Pemex, exprimidas, asfixiadas por el gobierno federal, no alcanzan para las dos cosas: atender las exigencias del fisco y cubrir los intereses derivados de la “solución definitiva”. En este contexto, la ASF advirtió: “si se considera la carga fiscal, los ingresos que Pemex recibirá serán muy exiguos para enfrentar esos compromisos, por tanto, si no se dan las adecuaciones al marco fiscal o se generan las reformas necesarias para mejorar la situación financiera de la entidad paraestatal, los compromisos asumidos por el ente tendrán que ser cubiertos con recursos presupuestales del gobierno federal”, que en 40 por ciento dependen de las finanzas petroleras.

Año tras año, desde hace ya varios en su consecutiva revisión de la cuenta de la hacienda pública federal, la ASF no dejó de advertir, cada vez con mayor énfasis, sobre el notorio cuan complicado nudo financiero que se apretaba en torno al esquema Pidiregas. Su informe 2005 resultó alarmante: “Pemex hipoteca sus ventas a futuro para servir la deuda de lo que una década atrás fue calificado de solución definitiva. A esas alturas, los Pidiregas constituyen ya 99 por ciento del presupuesto total de la paraestatal, que está empeñando la facturación de las ventas de petróleo presentes y futuras para respaldar el financiamiento obtenido mediante endeudamiento con el sector privado para la expansión de su infraestructura productiva, estrategia que le ha ocasionado asumir costos excesivos”.

Con la llegada del nuevo inquilino de Los Pinos, todavía la advertencia fue peor: “contando a partir de 2006, el plazo de vencimiento de los financiamientos contratados (vía Pidiregas) es mayor que los 10.3 años de duración de las reservas (petroleras) probadas o comercialmente explotables”, pero nadie hizo caso: la bomba estalló.

Y por el lado de la CFE, no hay de qué preocuparse: la factura de tiempo atrás se hipotecó: cada día que pasa las trasnacionales generan más electricidad.
Las rebanadas del pastel
Mañana, en plena ceremonia por el 73 aniversario de la expropiación cardenista de 1938, el inquilino de Los Pinos podrá gritar a los cuatro vientos: “¡labor cumplida!; la decidida acción de desmantelamiento de la industria petrolera nacional desarrollada por los cinco gobiernos neoliberales ha sido rotundamente exitosa; por fin, el petróleo ya no le pertenece a la nación; ¡lo logramos!”… Un enorme abrazo para nuestro querido Enriquito, en su primer aniversario.
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Pemex: deuda Pidiregas por 2.1 billones de pesos
http://revistafortuna.com.mx/
El pasivo de Pemex por los proyectos Pidiregas –financiados con deuda proveniente de mercados de capital– asciende a 2.1 billones de pesos. La ASF advierte colapso financiero en la paraestatal, al tiempo que señala irregularidades en algunos proyectos; entre éstas, pagos en exceso por 9.7 mil millones de pesos a la trasnacional Bergesen, por la renta de un buquetanque.

La deuda pública contratada por Petróleos Mexicanos (Pemex) en los mercados de capital del país y del extranjero, relacionada con los proyectos de infraestructura con impacto diferido en el registro del gasto (Pidiregas), asciende a 2 billones 177 mil 209 millones 836 mil pesos.

El monto incluye los financiamientos privados (1 billón 752 mil 119 millones 310 mil pesos) y el costo financiero estimado al año 2030 (425 mil 90 millones 525 mil pesos), indica la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su Informe de resultados de la revisión y fiscalización de la cuenta pública 2006.

No obstante, la cifra comprometida podría ser mayor: para los ejercicios 2007 y 2008, la Cámara de Diputados autorizó a Pemex contratos de deuda Pidiregas por 49 mil 5 millones 487 mil pesos en total: 34 mil 429 millones 683.4 mil pesos en 2007 y 14 mil 575 millones 803.5 mil pesos en 2008.

Esto significa que, sin contar el costo financiero, al concluir este año, Pemex habrá obtenido recursos privados para financiar obras públicas por 1 billón 801 mil 124 millones 797 mil pesos.

Consultada al respecto, la paraestatal petrolera dice a Fortuna, a través de la Dirección Corporativa de Comunicación Social, que “al 30 de junio de 2008 la deuda total consolidada, incluyendo intereses devengados, se ubicó en 503 mil 300 millones de pesos. Este monto incluye la deuda documentada Pidiregas y la deuda tradicional de Petróleos Mexicanos y sus vehículos financieros”.

Ésta no sería la primera vez que Pemex ofrece montos menores. De acuerdo con el informe del máximo órgano de fiscalización, la empresa habría ocultado la cifra real a las autoridades mexicanas: “Se verificó que en los estados financieros para la presentación de la información financiera de la cuenta pública, sólo se reconoce la deuda documentada de Pemex por 55 mil 962 millones 588 mil pesos, la cual representó el 15 por ciento de los pasivos; en tanto, en los estados financieros preparados para la SEC (Securities and Exchange Commission), la deuda a largo plazo ascendió a 505 mil 474 millones 457 mil pesos, la cual equivale a 50.8 por ciento de los pasivos de la entidad fiscalizada”.

La ASF señala que en los estados financieros que Pemex presentó a la comisión de valores de Estados Unidos, la paraestatal “sí reconoce y revela la totalidad de la deuda destinada para financiar los proyectos denominados Pidiregas”.

Vehículos financieros

Para contratar deuda en los mercados de capital, Pemex ha utilizado cuatrovehículos financieros: Pemex Project Funding Master Trust, fideicomiso F/163, Pemex Finance, Ltd, y RepCon Lux. Sólo el primero es enteramente de su propiedad.

Gabriel Reyes Orona, exprocurador fiscal federal y actual presidente de la asociación Transparencia Nacional, explica que en el tema de los Pidiregas se parte de un “exceso” y “abuso” de atribuciones.

“La Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, hoy de la Función Pública, se dio la libertad junto con la Secretaría de Programación y Presupuesto de interpretar qué era entidad paraestatal y qué no, cuando había una ley. Los funcionarios y las dependencias administrativas no pueden interpretar la ley, no les corresponde hacerlo; sin embargo, se dieron la libertad de decir que un fideicomiso creado en el extranjero, regido por leyes extranjeras, no era entidad paraestatal.”

En 1998, Petróleos Mexicanos creó el fideicomiso Pemex Project Funding Master Trust en Delaware, Estados Unidos. El 1 de diciembre de ese mismo año, aprobó la constitución de la empresa Pemex Finance, Ltd, en Islas Caimán; su propietario es el fideicomiso Pemex Finance Trust, que a su vez pertenece al banco BNP Private Bank & Trust Cayman Limited.

Aunque contrata deuda en su nombre, el F/163 tampoco es propiedad de Pemex: este fideicomiso fue suscrito el 17 de octubre de 2003 por ING, SA de CV, y Casa de Bolsa BBVA Bancomer, SA de CV. Mientras que el RepCon Lux fue creado en Luxemburgo el 14 de noviembre de ese año, por Stiching Pemex Lux –una de las empresasoffshore de la paraestatal– y por TMF Corporate Services, SA.

Las dos últimas operaciones fueron del conocimiento de Felipe Calderón Hinojosa, quien entonces presidía el Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos y encabezaba la Secretaría de Energía, cargos que detentó de septiembre de 2003 a mayo de 2004.

Reyes Orona advierte que es falso que estos fideicomisos y empresas no sean paraestatales, porque involucran recursos públicos federales. “Todos los funcionarios que administran el Master Trust y todos los fideicomisos creados en Delaware (y el extranjero) son funcionarios públicos, y los recursos que se captan son recursos públicos. Todas las operaciones del Master Trust deberían de revelarse”.

Y es que el esquema en el extranjero ha permitido a Pemex operar en paraísos fiscales, ocultar deuda y omitir revisar el origen de los recursos. “Se observó que Pemex no reveló como deuda en la cuenta pública 2006 y en sus estados financieros consolidados, con organismos subsidiarios, preparados de conformidad con los Principios Básicos de Contabilidad Gubernamental, 36 mil 51 millones 254 mil dólares (392 mil 273 millones 694.8 mil pesos) del pasivo a largo plazo del Master Trust”, señala la ASF.

Agrega que tampoco informó de “91 mil 134 millones 957 mil pesos por los derechos de cobro a cargo de Pemex y de los documentos por cobrar a largo plazo, reportados en los estados financieros del F/163, y 1 mil 530 millones 1 mil dólares (16 mil 647 millones 940.9 mil pesos) del pasivo a largo plazo derivado de la emisión de bonos de Pemex Finance, Ltd, en infracción de los artículos 90 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria; 234 y 242 de su Reglamento, y del Principio Básico de Contabilidad Gubernamental de Revelación Suficiente”.

Mientras que la Gerencia de Financiamientos y Análisis de Mercado, de la Dirección Corporativa de Finanzas de Pemex, dice desconocer el origen y el destino específico de los multimillonarios recursos obtenidos en paraísos fiscales, por líneas de crédito, pese a que éstos constituyen deuda pública.

Por medio de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, la paraestatal admite que el dinero es invertido en proyectos Pidiregas; sin embargo, justifica que la contratación de deuda la hacen terceros: Pemex Funding Master Trust, Pemex Finance, RepCon Lux y F/163.

Los “terceros”, como los llama la petrolera mexicana, están facultados para emitir instrumentos de deuda en operaciones de mercado de capital, créditos sindicados con la banca comercial, créditos bilaterales de la banca comercial y créditos garantizados por agencias de crédito a la exportación en nombre de la paraestatal, indican sus informes anuales de 2003 a 2006.

“Después de una exhaustiva búsqueda de la información solicitada en los archivos de trámite y de concentración de la unidad administrativa, ésta no fue encontrada, en razón de que Pemex en ningún momento ha obtenido recursos del Pemex Project Funding Master Trust. Los recursos obtenidos por el fideicomiso se canalizan directamente al financiamiento de los proyectos de infraestructura diferida de largo plazo, Pidiregas”, dice en la respuesta a las solicitudes 1857200014008, 14108 y 14208.

El economista Juan Ramón Jiménez de León, académico de la Facultad de Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice que el principal mercado para la contratación de deuda secundaria es Houston, Estados Unidos, sede de la trasnacional Shell.

Por ello, advierte, Pemex debe transparentar quién o quiénes son los tenedores de la deuda Pidiregas. El investigador no sólo observa riesgos de que algunas grandes corredurías hayan acaparado esta deuda, sino los peligros que conlleva el mercado de futuros, al que ubica como uno de los principales sistemas usados para lavar dinero.

Inversión privada encubierta

El doctor en economía Arturo Huerta, investigador y académico de la Facultad de Economía de la UNAM, explica que los Pidiregas fue un término que “inventó” el gobierno de Ernesto Zedillo para financiar proyectos de Pemex con inversión privada que, sin embargo, se contabiliza como deuda de la paraestatal.

Agrega que, “como la Constitución no permite la inversión del sector privado en áreas estratégicas de dicha industria, una forma de dar la vuelta a tal disposición constitucional fueron los Pidiregas. Así, el gobierno dejó de invertir en Pemex para alcanzar su disciplina fiscal y recurrió a tal forma de financiamiento, violentando a su vez al Congreso, que debe aprobar toda deuda externa del sector público”.

Para Gabriel Reyes Orona, los Pidiregas se crearon “bajo una fantasía contable: hay que ser muy torpe desde el punto de vista legal y más torpe desde el punto de vista contable para decir que puedes casar activos y pasivos en un estado financiero. Si así lo hiciéramos todos, nadie tendría deudas”.

El exprocurador fiscal explica que los activos de Pemex son menores frente a los pasivos por Pidiregas. “Las responsabilidades laborales –vivienda y pensiones– de todo Pemex son mucho mayores a los activos. Cuál es la fantasía que hace el Master Trust: crear un activo seleccionado. Dice que los ingresos de este pozo petrolero serán destinados solamente a pagar la deuda que se genere con motivo de su operación, entonces hace la emisión”.

Aunque se establece que la deuda para Pemex es neutral, porque el activo paga el pasivo y por eso se difiere en el registro del gasto, Reyes Orona asegura que la experiencia demostró lo contrario: “Todos siguieron en su fantasía y los gastos y los ingresos que programaron fueron muy alegres; al cabo de los años, ni los ingresos fueron lo que dijeron y los gastos fueron muy por encima de lo que esperaban. Hoy en día, muchos de los Pidiregas deben ser deuda directa”.

El presidente de Transparencia Nacional califica estos proyectos como “uno de los más grandes fracasos” que Ernesto Zedillo heredó a las siguientes administraciones.

“Es un gran error; pero hay que partir del primer error: el Master Trust y todos los fideicomisos y todas las emisiones son actos de entidades paraestatales y son actos públicos regidos por la Ley General de Deuda Pública y deben ser auditados por el Congreso”.

Agrega que “no se deben utilizar vehículos en el extranjero para darle la vuelta a la contratación de deuda pública, a las licitaciones públicas y a las regulaciones presupuestarias, que es para lo que han servido esos fideicomisos y para engañar a la gente. Esto lo hacen deliberadamente para confundir a la autoridad”.

Propuestas

Arturo Huerta detalla que la tergiversación de la norma se da porque la deuda Pidiregas se contabiliza como interna, a pesar de que la mayor parte del financiamiento proviene del exterior. Añade que el crecimiento tan vertiginoso de estos pasivos se debe a las altas tasas de interés: “Resulta más barata la deuda externa, que los Pidiregas”.

El doctor en economía advierte que el gobierno de Calderón busca frenar el crecimiento de esta deuda por medio de la apertura a la iniciativa privada; es decir, “a cambio de ceder espacios importantes al sector privado, el cual se apropiará de la mayor renta petrolera”.

Huerta dice que el sobreendeudamiento y la privatización de la industria se pueden evitar si el gobierno libera a Pemex de la severa carga impositiva, para lo cual es necesaria una reforma tributaria que grave al gran capital. Otra solución, propone, es que el gobierno trabaje con gasto deficitario a favor de Pemex; así se frenaría la privatización y el mecanismo de financiamiento a través de los Pidiregas.

“Ese gasto deficitario no sería inflacionario, pues Pemex es altamente productivo, ahorrador y generador de divisas. El sector privado se opone al gasto deficitario porque implica mayor participación del Estado en la economía, con la consecuente disminución de la participación privada. Esta propuesta no la contempla ninguna de las reformas presentadas en el Senado, pero es viable económicamente.”

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