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domingo, 6 de julio de 2008

Ortiz Pinchetti: ¿El gobierno que nos merecemos?: se equivocaron los deshonestos ricos


El despertar

José Agustín Ortiz Pinchetti
jaorpin@yahoo.com.mx

■ ¿El gobierno que nos merecemos?

Calderón y sus voceros amenazan con aprobar la reforma petrolera como de rayo, en cuanto termine el trámite del debate. Entonces, ¿por qué una consulta pública en el Distrito Federal? Varios nos sermonean: ¿Para qué nos sirven los legisladores si no confiamos en ellos? Ellos deben saber mucho más que nosotros sobre un tema tan oscuro como el petrolífero. Un escritor propuso que en lugar de consulta mejor enviáramos cartas a los senadores para que supieran nuestra opinión. Esto es frecuente en países mucho más fríos que en México. Aquí, mandar cartas a los diputados y esperar que nos contesten o por lo menos que las lean es una ilusión. La propuesta me parece humorada.

Hace 40 años Jorge Ibargüengoitia escribió: “¿Cuántos mexicanos saben el nombre de su diputado? ¿Cuántos lo conocen de vista? ¿Cuántos han hablado con él? ¿Cuántos le han mandado cartas? ¿Cuántos han sabido que su diputado diga algo en la Cámara? ¿Cuántos han estado de acuerdo con lo que dijo?” Temo que las mismas preguntas encontrarían las mismas respuestas negativas hoy. Es un infortunio que Ibargüengoitia no esté con nosotros para hacer la crónica humorística de nuestra transición a la democracia.

En realidad nuestro sistema parlamentario no tiene la utilidad que se le atribuye en la Constitución. Se supone que los 500 diputados y los 128 senadores producen leyes. En realidad, un grupo de 20 personas en cada cámara decide qué vale la pena aprobar y qué debe ser rechazado. Bastaría un pequeño consejo en un edificio modesto y nos ahorraríamos cantidades formidables de dinero. Pero, ¿qué pensarían de nosotros los países civilizados? Se supone que el Poder Legislativo controla al Ejecutivo. Permítanme esbozar una discreta sonrisa; la corrupción sigue impune a pesar de la legión de legisladores y los miles de asesores y empleados, las comisiones investigadoras, la Auditoría Superior de la Federación, el despilfarro y el tráfico de influencias. Senadores y diputados tienen las peores calificaciones entre los más sombríos oficios. En contraste con esta descomposición, la conciencia pública está creciendo.

Sara Sefchovich dice que lo mejor de la propuesta calderonista es que puso en marcha un debate que sacude la inercia mental que venimos arrastrando, y señala que en el fondo hay un cambio cultural. La demanda de una consulta y las movilizaciones son semillas (o síntomas) de un cambio de conciencia, que trasciende la reforma petrolera.

Cada vez es más evidente que no nos merecemos las pésimas instituciones que tenemos. Esto hace prever que en un futuro próximo habrá gran tensión entre el movimiento social y la clase política. La consulta del 27 de julio es una forma civilizada para dar cauce a una pugna inevitable.



Kikka Roja

domingo, 20 de abril de 2008

José Agustín Ortiz Pinchetti: Más listos que los demás

El despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti
jaorpin@yahoo.com.mx

Más listos que los demás

En mi tardía y emocionante incorporación a la polaca, nada me impresiona más que la proclividad de nuestros próceres para sentirse más listos que los demás e intentar engañarlos en las formas más diversas. Creo que cada vez este vicio será más difícil de practicar. El pueblo está despertando y exige la verdad.

La coyuntura petrolera actual ofrece nuevos síntomas. Calderón presenta su iniciativa reiterando que no es un intento de privatización y la envuelve en fantasías sobre el “desarrollo pleno”. Él sabe y todos sabemos que el objetivo es abrir a las empresas privadas el negocio más rentable del mundo. Extranjerizar ductos, transporte, almacenamiento, exploración, explotación y refinación. Garantizar que Hacienda siga utilizando a Pemex como el principal instrumento fiscal ante su incapacidad para hacer una reforma tributaria.

¿Por qué Calderón no se planta ante la televisión y acepta el derrotismo que comparten con él millones?: “Señores, seamos francos, tenemos que privatizar. México no tiene capacidad para explorar sus reservas. Hemos llevado a la ruina a Pemex, y nadie será juzgado por ello. Necesitamos el capital, ingeniería e ingenio que sólo tienen los extranjeros. Esperemos que nos den en impuestos algo de sus ganancias”. Sería un alivio. En lugar de esto, intenta un fraude de opinión pública amparado por las televisoras.

Hay otro vicio muy arraigado en México para esquivar la verdad: el disimulo. Ejemplo: un grupo de intelectuales, muchos respetables e ilustres, publican una carta en que critican con severidad la toma de la tribuna en el Congreso. No mencionan que el PRI y el PAN han asaltado la tribuna muchas veces. Proponen un debate no sólo en el Congreso, sino en los medios de comunicación. Su postura es discutible pero interesante. Lo malo es que ese mismo grupo ha cerrado los ojos ante la violación del orden democrático. Ejemplos: 1. La aventura del desafuero para eliminar a AMLO. 2. Los abusos ilegales y delictuosos de Fox, los empresarios, Elba Esther y demás en las elecciones de 2006. 3. La garantía de impunidad de los líderes sindicales petroleros, de la educación y de todos los gremios pertenecientes técnicamente al PRI. 4. El uso de los medios electrónicos para linchar a los opositores al régimen. 5. La aprobación al vapor por PRI y PAN de reformas como la del ISSSTE. 5. Las sentencias de la Suprema Corte para garantizar la protección de gobernadores corruptos. Si hubieran criticado alguno de estos hechos, su denuncia actual sería mucho más creíble. Pero han cerrado los ojos mientras la democracia mexicana se volvía un esperpento.

Kikka Roja

domingo, 23 de marzo de 2008

José Agustín Ortiz Pinchetti : Triple play

Triple play

Lo sabemos los aficionados al beisbol: pocas jugadas tan raras y brillantes como un triple play; es fulminante y deja “colgado” al equipo contrario. Funciona como respuesta a una amenaza. Requiere coordinación, velocidad y suerte. AMLO practica el beisbol cada semana. Juega bastante bien con un equipo de veteranos, desahoga así sus tensiones y afina su astucia. El beis y la política requieren del sentido estratégico de la oportunidad. AMLO en el gran diamante de la política ha cuajado un triple play.

1. Metió un tiro debajo de la línea de flotación del gobierno de Calderón. El negociador de la reforma energética y secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, confesó como cierta la denuncia del tabasqueño sin aportar ningún argumento de defensa; sostenerlo contra toda racionalidad hace escorar el proyecto político del PAN.

2. Su iniciativa de defensa de la soberanía económica y la industria del petróleo empieza a funcionar. El 18 de marzo miles de entusiastas acudieron a su convocatoria. Puso en jaque al golpe parlamentario de privatización con la resistencia extrema. Hizo evidente el carácter vergonzante y artero con que Calderón intenta sorprender a la opinión pública. Muchos políticos importantes de todas las vertientes se oponen a la intentona.

3. Otro triunfo: el fracaso del PRI y del gobierno para imponer directiva al PRD proclive a aliarse con ellos. El PRD, el FAP, la CND y el Movimiento del Gobierno Legitimo podrían realinearse en un solo eje opositor. Acabarían las diferencias esquizofrénicas entre el PRD opositor a AMLO (principal, casi único activo del partido) y el que lo considera su líder.

Los tres triunfos al hilo tienen el mismo fin estratégico: impedir la reforma energética y obligar a que se inicie la restructuración de Pemex. Son parte de un proyecto patriótico que navega a contracorriente de los medios electrónicos, los “lideres de opinión”, falsos liberales y plumíferos. AMLO no pierde la iniciativa, se ha reposicionado como el político más importante del país y su movimiento demuestra vigor y viabilidad.

AMLO debe continuar a la ofensiva, ir al bat y volarse la barda: 1) debe debilitar la capacidad negociadora del gobierno, demostrando la vinculación ilícita entre negociantes nativos y extranjeros y el grupo en el poder. 2) Debe obligarse al gobierno a un verdadero debate sobre el tema petrolero como lo propone el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. 3) La crisis del PRD es abismal. O se pacta una ruptura (un divorcio civilizado) o todas las corrientes tendrían que pactar la refundación del sol azteca.

....PANIAGUADOS: CARRO LLENO DE LEÑAA!
....SE PRESAGIA GARROTAZO DE VUELTA ENTERA! JAJAAA


Kikka Roja

lunes, 15 de octubre de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti : Contra el maquiavelismo : las giras de AMLO

Indicios
Contra el maquiavelismo
jaop@prodigy.net.mx

Estoy impactado por la experiencia de acompañar a Andrés Manuel López Obrador en un tramo de su gira en la Mixteca poblana. Vienen a mí las imágenes de la serranía calcárea poblada por matorrales verdes de dura espina. Pueblos y aldeas requemados por el sol. Multitudes indígenas de rasgos orientales absorbiendo el discurso de AMLO, sin perder palabra, como si contuvieran el aliento. Regresar a México es volver a una atmósfera climatizada y neutra. En los círculos de la capital en las sobremesas y mentideros, la Mixteca es más lejana que Júpiter y el fenómeno que desencadena López Obrador inexistente.

¿Se inicia un movimiento capaz de transformar la política mexicana? No quiero hacer una afirmación aventurada: las giras de Andrés Manuel por todo el país y en particular en los 16 estados donde aun con los números oficiales ganó por clara mayoría son indicios de un fenómeno extraordinario que puede o no cristalizar y convertirse en motor de un cambio profundo. Ya lo he comentado: las giras son un esfuerzo sobrehumano. Entre 25 y 30 mítines en 4 días a la semana. AMLO va acompañado por un equipo de módulos que registran como representantes del gobierno legítimo a los asistentes a estas asambleas que quisieran hacerlo. Un millón 500 mil personas se han credencializado. Los tributarios mayores están en ocho estados donde el obradorismo tiene base fuerte, pero en todos los municipios del país, incluso los más pequeños y recónditos que ha recorrido López Obrador, siempre hay gente para recibirlo con entusiasmo. Muchos se credencializan como representantes del gobierno legítimo, es decir, como obradoristas. Lo más interesante no son las capacidades de Andrés Manuel para viajar, hacer discursos y enfrentarse a ocho o nueve auditorios al día, sino la calidad de la participación de la gente. Su capacidad para resistir la campaña de propaganda que intentó anestesiar o enturbiar la conciencia pública y hacer creer que López Obrador y su movimiento habían sido borrados. Hoy nadie podría negarlo: millones siguen confiando en él. No sólo es un fenómeno de sobrevivencia política. Es la constatación de un cambio profundo. Aunque aún no es la mayoría, es una minoría poderosa que expresa en formas cívicas y pacíficas su inconformidad con la situación del país y su esperanza de una transformación a fondo. Grandes sectores de la clase media y de las clases populares en grandes ciudades o en multitud de municipios medianos y pequeños conforman sus auditorios y representan una conciencia que crece. Nunca antes se había producido en México algo semejante. Si este despertar se consolida a plenitud, estaríamos ante la emergencia de una nueva forma de hacer política y de organizarse. Un fenómeno social inédito de sicología colectiva, con enorme potencial para transformar a México.

Kikka Roja

domingo, 2 de septiembre de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

Contra el maquiavelismo

José Agustín Ortiz Pinchetti, Gabinete de gobierno Legítimo
jaop@prodigy.net.mx

PRD y AMLO: basta de confusiones

Una corriente de articulistas afirma que AMLO es un lastre del PRD y alienta a los perredistas a deshacerse de la carga y reconocer a Felipe Calderón y hacer fluir la política. Muchos son plumíferos, pero otros tienen fama de independientes. Ninguno ejerce análisis de hechos concretos, se reduce a machacar prejuicios.

¿AMLO tiene en un puño autoritario al PRD? El tabasqueño no interviene en el partido, pudiendo hacerlo por ser un miembro destacado del mismo. No se mezcla en la selección de candidatos en los procesos locales ni en la designación de coordinadores de las fracciones del PRD. No ha interferido en el proceso interno del partido. Sus opiniones son aceptadas por la mayoría no como consignas, sino como posicionamientos. No hay que olvidar que es el único líder importante de la oposición.

¿AMLO mantiene contra toda lógica la impugnación de las elecciones de 2006? Según sus detractores, no existe prueba del fraude. Ninguno de ellos ha refutado las opiniones de John Ackerman, José Antonio Crespo, Julio Scherer Ibarra, Jenaro Villamil, Lorenzo Meyer y una cincuentena de juristas y politólogos que han demostrado las irregularidades mayores del proceso. AMLO insiste en la ilegitimidad de Calderón no sólo para justificar su movimiento, sino para defender nuestra incipiente democracia.

¿Existe en el PRD una corriente de políticos prudentes que han logrado controlar el aparato y que se oponen a López Obrador? Nueva Izquierda no controla el partido. No es verdad que se haya entregado a Calderón. No es seguro que alcance la presidencia del partido. Estos infundios pueden tener origen emocional; por ejemplo, el odio de Jesús Silva Herzog Márquez, que sólo le falta acusar a López Obrador de inquisidor mayor. Ni siquiera se ha tomado el trabajo de leer el ponderado y sólido discurso de AMLO en el congreso del PRD que critica con ferocidad.

Estos escritores son ignorantes, no conocen ni al partido ni a sus complejas relaciones internas, ni a las que mantiene con gobernadores de los distintos colores ni con otros partidos ni con el gobierno federal. Tampoco han entendido lo que es el obradorismo, con una propuesta de modernización política apoyada por millones. Ocultan su carácter pacífico, no violento, constructivo. No entienden su intención de rectificar el rumbo de la nación y sacarla de la postración económica, política y moral. No conocen ni la dimensión ni el arraigo del movimiento. No han asistido a las giras ni mítines. No han investigado la red obradorista que ya supera el millón de representantes. Están instalados en la negación frente a la emergencia de la mayor fuerza política de los tiempos recientes.

Ahora contesto a mi querido amigo Arnaldo Córdova: el sí, un estupendo crítico conocedor del PRD y sus tramas internas; nadie desearía la ruptura entre el PRD y el movimiento de AMLO. Yo soy de los que piensan en una confluencia. La enorme multitud de nuevos adherentes no se incorporaría al PRD porque su peso abrumador distorsionaría la vida del partido. Pero no sólo el PRD, sino los demás partidos progresistas, sindicatos, corrientes democráticas, incluso priístas y panistas, se sumarían a esta fuerza en un solo polo para afrontar a la derecha y transformar a México.

Kikka Roja

domingo, 19 de agosto de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

PRD: muerte y transfiguración
Contra el maquiavelismo

Crisis es una mutación que puede conducir a la muerte, a la quiebra o a la salvación y al triunfo. Una coyuntura radical. El PRD está en crisis, pero puede dar un giro favorable con un gran esfuerzo de organización y de toma de conciencia. Está afrontando indicios de descomposición y severas derrotas electorales. Pero tiene una fuerza mayor gracias a haberse montado en la ola de la candidatura presidencial de AMLO.

¿Relación conflictiva con AMLO? No lo creo. Más bien puede decirse que las tribus o corrientes están conflictuadas entre ellas, que dañan al partido y que algunas de ellas resisten el papel protagónico del tabasqueño. Es lícito, como parte de la vida parlamentaria, entrar en negociación con las otras fuerzas. Pero sería un error fatídico reconocer o apoyar al gobierno de Calderón. No sólo es espurio, está vinculado con la irremediable decadencia de un sistema que apenas satisface con plenitud las exigencias de 9 por ciento de la población. Calderón no necesita del PRD, le basta con la alianza convenenciera del PRI. Aceptar su propuesta de aumento de impuestos sin la eliminación previa de los privilegios de la oligarquía y la reducción del despilfarro del gasto es simplemente suicida. Ningún partido del mundo apoyaría a un gobierno por más legítimo que fuera su origen en una propuesta tan descabellada. Parece que a veces no se entiende lo que es ser oposición.

AMLO fue recibido con entusiasmo en el congreso perredista. Su discurso fue aplaudido en grande. ¿Cuál ruptura? No sería justo que el PRD lo traicionara. Su hoja de servicios es brillante. Sin recursos organizó al partido en Tabasco. Logró posicionarlo en el sureste. Como su presidente lo sacó de la depresión de 1994 e hizo posible en 1997 el triunfo de Cárdenas en el Distrito Federal y convirtió al PRD en la segunda fuerza en la Cámara de Diputados. Su gestión como jefe de Gobierno del Distrito Federal llevó al partido a las puertas del triunfo en la elección presidencial. AMLO está contribuyendo a la causa progresista en México formando un gran caudal político con el registro de sus simpatizantes. Ni el PRD ni ningún otro partido podrían haber acumulado más de un millón de adherentes en siete meses. Ciertos grupos del PRD han querido aprovecharse de esta fuerza ciudadana o la han rechazado en forma mezquina; algunos acusan a AMLO de una posición radical. Quien lea con cuidado su discurso del jueves pasado, se dará cuenta que su propuesta no sólo es moderada, sino es todo un programa viable e inteligente de modernización del país. El partido debería impulsarla en lugar de perder su energía en querellas internas.

El partido y AMLO se necesitan. La fuerza obradorista y las estructuras del PRD, del PT y de Convergencia se necesitan. Más que nunca los que apostamos a la confluencia estamos seguros que encontrarán fórmulas para colaborar. El partido del sol azteca debe abandonar la política rapaz del reparto de cuotas y arriesgarse a la conquista del poder por la vía democrática, empezando por la base. En cierta forma el PRD debe morir y transfigurarse en un gran polo progresista que pueda competir con ventaja en las elecciones intermedias de 2009 y ganar la Presidencia en 2012.

jaop@prodigy.net.mx


Kikka Roja

domingo, 5 de agosto de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

Contra el maquiavelismo

"Sed de verdad"

Dicen que dijo el fundador del PAN Manuel Gómez Morín: "La mentira envenena la vida de México". Tenía razón. ¿Qué pensaría del gobierno de Calderón? Hoy el pueblo tiene hambre y sed de justicia, pero también de verdad.

La mentira es la política de comunicación del gobierno panista. Revisen ustedes las noticias del día y compruébenlo: el gobierno ignora el problema de Oaxaca, dice la secretaria de Amnistía Internacional (disimulo). Las declaraciones contradictorias sobre la muerte de dos agentes de la AFI involucrados en el fideicomiso del chinogate (trapacería). Informaciones inconexas y mentirosas sobre las irregularidades de distintas dependencias que le permitieron al empresario Zhenli Ye Gon construir su red (patraña). Explicación sobre pagos irregulares de Pemex hechos por Muñoz Leos (disfraz). Informaciones adulteradas sobre adeudos de Pemex, CFE, índices de pobreza, remesas de inmigrantes mexicanos (falsedades). Entorpecimiento de la comisión que investiga el caso ISOSA-Bribiesca (encubrimiento). Bloqueo de información a las giras de AMLO. Más de 650 mítines. Afiliación de cientos de miles de personas (disimulo, negación y represión pasiva).

Los mexicanos estamos acostumbrados a las mentiras. No sólo en la vida pública, sino en nuestra existencia privada y cotidiana. Somos sospechosistas y no creemos al gobierno, pero sus mentiras no irritan a una parte importante de la población, otra está empezando a exigir claridad, exactitud, certeza en la información y en el lenguaje de los políticos. Tenía razón Lincoln, "no se puede engañar a todos todo el tiempo". Una de las características de la decadencia de la clase política es la creencia de que pueden engañar a sus colegas y al pueblo sin consecuencias. Sin embargo, la mentira enloquece progresivamente a los individuos y enferma a las sociedades. Un ejemplo: la matanza del 2 de octubre de 1968 nunca se esclareció. Los hechos se ocultaron 30 años. Nunca se castigó a los culpables. Creyeron en el poder del olvido inducido. Pero la mala conciencia penetró a fondo. El régimen perdió su legitimidad y su decadencia parece estar fuertemente vinculada a la noche de Tlatelolco.

Jorge Chavat dice que gran parte de la población (más de 65%) cree en las declaraciones de Zhenli Ye Gon porque se vinculan con el fraude electoral de 2006. Cualquier versión que apoye tal interpretación es bienvenida. Si no se esclarece a fondo lo que sucedió, el nudo acumulado, las falsedades, disimulos y simulaciones del gobierno entramparán las relaciones entre los partidos. Por ello es atendible la iniciativa de Carlos Navarro (PRD Sonora) para crear una comisión de la verdad integrada por personalidades independientes y confiables, y la de Julio Scherer Ibarra, que exige preservar las boletas electorales como documentos fuente de la elección. Se trata de investigar y revelar lo que sucedió durante el proceso electoral y en la jornada del 2 de julio. Algunos diputados del PRI y las bancadas completas de los partidos del FAP están dispuestos a apoyar estas iniciativas.

No soy optimista: Calderón no tiene visión de Estado. No puede ni quiere afrontar la realidad. Preferirá garantizar su propia impunidad y apoyarse en embustes. El PAN se negará y el apoyo oficial del PRI dependerá de las ventajas que pudiera sacar. La verdad no llegará y la vida pública de México continuará envenenándose.

jaop@prodigy.net.mx


Kikka Roja

domingo, 22 de julio de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

Contra el maquiavelismo
La capital en un sistema decrépito

El viejo sistema está agónico, pero funciona. Es como una casona resquebrajada por un sismo, aún de pie. De los tres mecanismos que le permitieron operar en su etapa de oro, dos (disminuidos) siguen vigentes: un monarca sexenal impuesto más débil e inepto que los anteriores, pero actuante. Y una agrupación política sucesora del viejo gran partido, conservadora, compuesta por el PRI y el PAN. Pero hay una tercera pieza que ya no le funciona: el gobierno de la capital tan poderoso que es capaz, hasta cierto punto, de contrabalancear al poder federal. Fue un resorte clave. Cuando lo perdió en 1997, el sistema empezó a dislocarse.

Durante 70 años el PRI logró mantener en un puño a la ciudad. Fue necesaria una crisis mayor para que en 1996 Ernesto Zedillo "autorizara" una reforma para que los capitalinos pudiéramos elegir gobernador y diputados locales y jefes de delegación.

Zedillo tuvo buen cuidado para mantener ciertos mecanismos indebidos de control sobre el gobierno capitalino Su sucesor, Vicente Fox, los utilizó todos para intentar destruir políticamente a AMLO, jefe de Gobierno y candidato a la Presidencia: bloqueó la restructuración de la deuda externa, intentó desequilibrar las finanzas con una reforma insensata al artículo 122 de la Constitución. Destituyó al jefe de la policía, organizó un aparatoso proceso de desafuero, con escándalo en la nación y en el mundo. Estos ataques a la ciudad de México la dañaron y mostraron lo peligroso que era no otorgar a plenitud la autonomía.

En 2006 Marcelo Ebrard, quien forma parte de la misma corriente reformista, ha asumido la jefatura de gobierno. Durante algunos meses la reacción alimentó la ilusión de que se aliaría con ellos para desafiar a AMLO. Pero ha demostrado ser más inteligente, astuto y leal de lo que ellos suponían.

Es muy probable que se rediten nuevos ataques a la ciudad de México de los que ya tenemos algunos indicios. Al gobierno federal no le importa que este fenómeno ocasione tensiones mayores y que ponga en manifiesto la ilegitimidad del régimen. Tienen interés de parar a Ebrard a como dé lugar.

Una solución distinta, inteligente y creativa sería impulsar la reforma que culmine con la autonomía del Distrito Federal. Bastaría con darle a la ciudad de México el carácter de ciudad capital y una Constitución. Establecer con claridad las relaciones entre las autoridades locales y las federales. Cancelar los instrumentos de control indebido. La reforma pareciera estar al alcance de la mano: María de los Angeles Moreno, impulsora del proyecto, es presidenta de la Comisión del Distrito Federal en la Cámara de Senadores. No existen objeciones técnicas ni doctrinarias. Todos los partidos se han declarado en favor.

Pero soy pesimista: Calderón intentará golpear a Marcelo Ebrard. No le importará dañar a la capital. Es de suponerse que impedirá la reforma y el PRI-PAN lo apoyarán, asumirá los costos y abusará de los poderes que indebidamente se le conceden al Ejecutivo federal. La oposición verdadera debería estar alerta y poner en relieve, y combatir a tiempo, estas agresiones.


Kikka Roja

domingo, 15 de julio de 2007

Contra el maquiavelismo

La venganza de la democracia

Contra el maquiavelismo
José Agustín Ortiz Pinchetti

En 1989, cuando empezaba el régimen de Salinas, escribí La democracia que viene, librito que se convirtió en best seller para sorpresa de su propio autor. El título sugerido por Miguel Angel Granados Chapa, ¡salud, Miguel Angel!, y mis curiosas profecías sobre aquel régimen pegaron. Después del fraude de 1988, la gente se preguntaba ¿cómo terminaría todo aquello? Los tres desenlaces imaginados se cumplieron en forma sucesiva: a) Salinas restauró para sí el poder imperial. b) Se pasó de listo y su proyecto se vino abajo. c) No él, pero su sucesor Ernesto Zedillo tuvo que abrirle las puertas a la alternancia.

Hoy la historia vuelve a reditarse. Fox, beneficiario del cambio, coludido con las mafias que ordeñan a México, hizo retroceder el reloj de la política al impedir la alternancia. Uno podría especular cuál sería el desenlace hacia 2012.

La encrucijada tiene parecidos con la del salinismo. En el fondo es muy distinta: Calderón no tiene ni los tamaños ni el aparato de antaño. No se ha legitimado. Su proyecto es endeble. Las circunstancias económicas se tornan sombrías. El partido de derecha tiene dos cabezas: el PRI y el PAN, que hacen cálculos para convertirse en una bipolaridad permanente, lo cual está en chino, como diría aquel. Sin restarle méritos a Cárdenas y a su hazaña de constituir el PRD, el liderazgo de AMLO es más poderoso: tiene grupos en todo el país y hasta hoy un millón de adherentes. Y lo más importante, la corriente en favor del cambio cuenta con el empuje de millones. No es mayoritaria, pero es una fuerza insólita y no podrá ser ignorada. Para 2012, ¿qué salidas serán las posibles? 1) Reorganización autoritaria. PRI, PAN y grupos de interés logran restaurar el presidencialismo lo suficientemente débil para usufructuarlo. Las fechorías quedarán impunes. Si no les queda más remedio, la derecha impondrá contra viento y marea a su candidato en elecciones amañadas.

2) Colapso. El deterioro de la clase política y el crecimiento de inconformidad provocan el hundimiento. El cauce electoral es insuficiente. Las masas desbordan y el régimen se precipita bajo una oleada que pudiera tener tintes violentos.

3) La democracia triunfa. Y la mayoría despierta y supera la enajenación impuesta por los medios electrónicos y las dádivas. Se rencauza la lucha electoral, pero con vigor y vigilancia sin precedentes. Un candidato reformista y su proyecto triunfan. Se inicia la edad moderna en política, economía y sociedad en México.

Yo no sé cuál de esos escenarios va a prevalecer. Quizás si se concretaran otros o una combinación. No estoy en favor de un desenlace violento, y me repugnaría la consolidación del PRIAN. Si escribo el libro, probablemente le llamaré La venganza de la democracia, como las películas seriales que nos gustaban en la infancia. Yo creo que va a ganar la democracia y que se va a vengar de los traidores.




Kikka Roja

domingo, 17 de junio de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

Contra el maquiavelismo

Reformas deseables, reformas posibles



No me lo tomen a mal, pero no creo posible que salga adelante la reforma del Estado. Interesante catálogo de temas y presencia de asesores, entre ellos Diego Valadés y Porfirio Muñoz Ledo. Pero creo que hay tres razones para que no funcione el proyecto: primero, porque en México las grandes reformas sólo han sido posibles después de un conflicto en que uno de los contendientes es borrado del mapa y el otro puede imponer su proyecto (1824, 1867, 1917). Segundo, el pactismo (consenso) es imposible después de las heridas que provocó la desastrosa elección de 2006. Tercero, porque Calderón, por cuenta de los grupos de interés, quiere imponer "las reformas estructurales" y los otros partidos no están dispuestos a seguir al régimen, sino "colonizarlo". Esto fue lo que hizo que Fox, que al principio del sexenio había logrado un consenso muy amplio, lo desperdiciara y lo congelara.

No soy tan pesimista por lo que toca a la reforma electoral. La legislación actual y las reformas de 1994 y 1996 están dañadas irreparablemente. No sólo por sus debilidades técnicas, sino por el abuso que la derecha hizo de ellas. La perversidad o ineptitud con la que actuaron el presidente de la República, los gobernadores priístas y panistas, los medios electrónicos, las organizaciones patronales para impedir la alternancia emponzoñó la lucha política. Hay que blindar el sistema para que las elecciones de 2009 sean creíbles. Lo lógico, me diría usted lector amable, sería que la derecha quiera seguir gozando de ventajas. Pero creo que el PRI y el PAN están haciendo un análisis de las circunstancias y que se van a inclinar por permitir la reforma para conjurar males mayores.

Calderón no ha logrado legitimarse; 65 por ciento de la población está seguro que hubo fraude en su elección o duda si lo hubo. A pesar de una costosa campaña de medios, el agravio sigue abierto. La inconformidad social tenderá a crecer. Aumenta la resistencia a la abusiva Ley del ISSSTE y a los crímenes impunes de Oaxaca. No hay esperanzas de crecimiento económico. En el primer trimestre del año se perdieron 250 mil empleos y ahora es mucho más difícil buscarlos en Estados Unidos. La campaña militar de Calderón está fracasando. Cada día hay una ración de crímenes y de abusos de los soldados contra la población. El Congreso en lugar de lanzarse a la aventura de la reforma del Estado debería exigirle cuentas a Calderón por haber suspendido de hecho las garantías individuales sin un decreto del Legislativo y sin límites, en brutal violación de los artículos 29 y 129 de la Constitución.

La gobernabilidad no está garantizada. Intentar hacer las elecciones en 2009 con un sistema electoral que tenga los mismos personajes y defectos de 2006 puede ser muy peligroso para la estabilidad del país y del régimen. Aunque la reforma electoral parece indispensable y urgente, nuestro optimismo debe moderarse. Por lo que toca a la sensibilidad de la derecha mexicana, no hay que hacerse muchas ilusiones.

jaop@prodigy.net.mx

Kikka Roja

domingo, 29 de abril de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

El paso de abril
Contra el maquiavelismo

Breve estiaje. Empiezan en la capital las lluvias. La vida pública se desliza monótona. Previsible. Gris relieve del gobierno de Calderón, continuación del de Fox. El continuismo es a lo que aspiran. No puede cumplir promesas ni cambios. La postura de la oposición no es fácil. No nos han reprimido con la ferocidad de Salinas. Apuestan al control de los medios. Se proponen crear la ilusión de que aquí "no ha pasado nada". AMLO desapareció. El éxito de la concentración del 25 de marzo es minimizado, ¿y las giras?, como si se dieran en Marte. Esto nos permite trabajar a fondo en lo fundamental: organizar el movimiento obradorista, que tiene partidarios en todo el país. Centenares de miles de personas se han registrado en 300 municipios. Cada semana aumenta la cifra.

Calderón vinculó su legitimidad a la ofensiva del Ejército contra el narcotráfico. Puñal de dos puntas: puede desprestigiar a las fuerzas armadas y/o convertir al Ejército en un factor primario de la política. Como no lo había sido desde el siglo XIX. Militarizar la vida pública puede tener consecuencias desastrosas. Durante todo abril hay revelaciones sobre irregularidades y abusos del gobierno de Fox. Esta semana sabemos de la transferencia ilegal al sindicato de Pemex de mil 724 millones, autorizada por Raúl Muñoz Leos. ¿Fox no sabía nada? Los panistas han aprendido los usos y costumbres del PRI. Nadie exige cuentas a Fox. Calderón no puede, porque dañaría los soportes de su gobierno. Mantendrá la regla de oro: garantizar la impunidad para poder gobernar.

Se despenalizó el aborto en la capital. Muestra a contraluz de nuestro atraso. Este debate se dio y se superó hace 30 años en Europa. En el Distrito Federal los dos bandos abusan de la opinión pública. Los reformistas (quienes tienen la razón) permitieron extender el debate por meses y atrincherarse a sus contrincantes. Además perdieron la oportunidad de utilizar el referendo que permite la ley capitalina. A los reaccionarios les fue peor. La interferencia de la Iglesia reafirmó la convicción de que la democracia sólo puede existir en el Estado laico. Las manifestaciones contra la despenalización no atrajeron ni a 3 mil personas. El PAN pagará factura con el sector más moderno de la sociedad.

Una barroca comisión ejecutiva se instaló para negociar la reforma del Estado. Sartori se mofó del ejercicio prediciendo su ineficacia. No puede banalizarse el tema, pero los legisladores están arriesgándose a otro desprestigio. Una mancha más al tigre. La reforma electoral es el único objetivo realista. Una especie de ajuste de cuentas por la elección fraudulenta de 2006. Quizás habrá nuevo consejo general y algunos controles al dinero y a los abusos de los medios. Debería revisarse toda la estructura del IFE. Reducir sus costos y sacar de ahí a los profesores que dejó Elba Esther en puestos clave.

jaop@prodigy.net.mx


Kikka Roja

domingo, 18 de marzo de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

100 días, mil días, 2 mil días
Contra el Maquiavelismo


Los comentaristas se esfuerzan por prever cómo será el gobierno de Felipe Calderón a juzgar por sus primeros 100 días. Están mal. Lo de los 100 días es una remembranza del arranque del gobierno de Franklin Roosevelt. La comparación es grotesca: el pueblo de Estados Unidos, en 1933, estaba consciente de que vivía en un momento decisivo y peligroso. Roosevelt le ofreció un nuevo trato, un cambio radical. Calderón garantiza que las cosas seguirán iguales. Después de 24 años de decadencia económica, México no está en crisis. Los mexicanos tenemos embotada la conciencia de nuestro hundimiento.

Calderón no tiene recursos para cambiar esa trayectoria. El mismo carece de liderazgo en su partido y de experiencia en la administración pública. Su equipo, a excepción de los tecnócratas que han hecho religión del neoliberalismo, es de una pobreza conmovedora. Tampoco tiene proyecto definido. Las medidas con que intenta despertar esperanzas son plagios del programa de Andrés Manuel López Obrador.

Además, tendrá un año económico muy difícil. Su promesa de crear 2 millones de empleos en 2007 se ve imposible de cumplir. En el primer trimestre se han perdido 200 mil. Además, el aumento a la tortilla provocará mayor pobreza alimentaria e inflación. Las grandes movilizaciones militares en Michoacán, Guerrero y Sinaloa han tenido impacto. En el fondo están destinadas a fracasar. Pronto se hará evidente que el narcotráfico y sus crímenes están firmemente enraizados en el aparato de poder en México. ¿Por qué pensar que en 100 días Calderón iba a dar un golpe espectacular contra los grupos de interés?, según le aconsejaba Jorge Castañeda. Al contrario, finca su poder en los acuerdos que tiene con ellos. Garantiza a los priístas impunidad total. Las viejas uniones sindicales, en plena descomposición, son sus pilares. Ha designado a Elba Esther Gordillo "secretaria de Educación Adjunta". Ella y su enorme sindicato son el peor obstáculo para la reforma educativa, ¡que ahora estará en sus manos! Todo mundo le aconseja que afronte a los monopolios, porque éstos asfixian la economía mexicana. Estamos de acuerdo. Pero, ¿cómo podrá desafiar a sus dueños, a quienes disfrutan de un régimen fiscal permisivo y controlan la economía mexicana en su beneficio? Esos barones lo apoyaron e impusieron en la Presidencia de la República. Calderón, como ha reconocido, no tiene capital político para lidiar contra ellos.

Está atrapado entre la desaceleración de la economía, la caída de los precios del petróleo, el alza a los básicos y el poder de los grupos de presión. No le queda más que continuar lo que está haciendo y montarse en una formidable campaña mediática. No se puede pronosticar, ni sería deseable, el hundimiento del régimen, pero tampoco podemos pensar que Calderón rendirá buenas cuentas en 100, mil o 2 mil días.

jaop@prodigy.net.mx
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Kikka Roja

domingo, 11 de marzo de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

Contra el Maquiavelismo

Recuperado al 100 por ciento

Hace unos días, después de una reunión con capitalinos, AMLO, ex candidato presidencial y para millones el genuino presidente de México, afirmó que se ha recuperado del fraude electoral. "Estoy muy fuerte -aseguró-, a pesar de lo sucedido. Estoy acostumbrado a luchar contra la adversidad". Me sorprende esta revelación. Durante la ordalía, nunca vi flaquear a AMLO. Siempre se mantuvo en un estupendo estado de ánimo y nunca perdió su vigoroso liderazgo. Quizás en lo íntimo pudo expresar los muy humanos sentimientos de frustración y exasperación de una derrota fraudulenta.

AMLO tiene razones para sentirse bien: 1. Ha tenido nuevamente contacto con su voto duro, que en principio se estimaba en cinco millones de personas y que, de acuerdo con las más recientes encuestas, puede llegar hasta ocho millones. No es poca cosa. 2. En más de 200 municipios que ha visitado en dos meses, la gente sale a recibirlo, lo anima y lo impulsa. 3. La tarea de credencializar a sus favorecedores lleva un buen ritmo: se han expedido unas 300 mil acreditaciones. La gente tiene que firmar una carta de acuerdo, fotografiarse y poner su huella, lo que en este país de desconfianzas es insólito. 4. Una encuesta (El Universal, lunes 6) considera que 78 por ciento reconoce que el principal opositor del país es el PRD (a quien la gente identifica con AMLO). Sólo un insignificante 11 por ciento piensa que es el PRI, partido que ni quiere ni puede, ni entiende cómo ser oposición. Por desgracia, los demás partidos, incluyendo al PAN, se comportan frente al PRI como si siguiera siendo el hegemónico. 5. En las encuestas recientes, 30 por ciento sigue aprobando a López Obrador, aunque 33 por ciento le resulta ahora desfavorable. A pesar de la campaña del odio y del cerco informativo, mantener estos números es una hazaña. Sin embargo, la mayoría ni siquiera sabe que hay credencialización; no podemos darnos por satisfechos. El apoyo de los medios electrónicos a Calderón es brutal. Y cuenta con toda la maquinaria del Estado y con la sinergia de los grupos de interés para detenernos y aislarnos.

Aun así, nadie, ni sus enemigos cordiales, le pueden negar la hazaña de haber sobrevivido y poner en marcha una organización pacífica nutrida de la aceptación popular. El elemento clave del proceso es el propio Andrés Manuel. Los que trabajamos con él tenemos que reconocer que su serenidad y estoicismo han sido necesarios para mantener el ánimo de todo el equipo. Muchos nos hemos deprimido, pero todos hemos salido adelante, trabajando duro con buenos resultados. El desempeño de AMLO, su astucia, eficacia, inteligencia, laboriosidad que lo llevaron al borde mismo de la Presidencia de la República, podían haberse quebrado. Ha demostrado tener una enorme fuerza sicológica y espiritual. Una especie de fuego interno que lo anima en esta lucha y que nos contamina e ilumina a millones.


Kikka Roja

domingo, 25 de febrero de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

Contra el Maquiavelismo

¿Y el PRI?

Gracias a insólita elección indirecta, Beatriz Paredes es la dirigente máxima del PRI. Nos preguntamos, ¿qué será del viejo partido? ¿Se puede recuperar? ¿No tiene remedio? Depende del color del cristal con que se mire.

Visión estática. Su posicionamiento no es malo. Tiene 17 gubernaturas y, con excepción de la capital, es la segunda fuerza en todos los estados donde no es la primera. Aunque minoría en las dos cámaras federales, la habilidad de sus dirigentes le permite controlar ambas. Tienen acorralado a Felipe Calderón. Le sacan las concesiones que quieren, chantajeándolo y dándole contraprestaciones ridículas. Así, los priístas tienen garantizada la impunidad. Saben que obtendrían nuevas ganancias si amenazan con aliarse al PRD. Pero preferirán "el bipartidismo" y, si se puede, una coalición de hecho para constituir el PRIAN. Paredes estuvo a punto de ser una ministra en el flaco equipo de Calderón. Se hubiera comido a todos. Beatriz es carismática, hábil y dura; tiene apoyos de los grandes grupos de interés, y se dice de Carlos Salinas y muchísimo dinero. No es buena administradora, pero tiene excelentes operadores, como María de los Angeles Moreno. Su retórica de centro-izquierda nada tiene que ver con lo que se propone, pero puede atraer amplios sectores de las viejas bases del tricolor.

Visión dinámica. El PRI está en un proceso de decadencia que viene desde los años ochenta. Ni Beatriz ni nadie podría revertirlo. Toynbee escribió que la decadencia de las civilizaciones se debe a un rompimiento interno. Lo mismo puede decirse de los partidos. El PRI colapsó, aunque no se derrumbó inmediatamente, cuando De la Madrid ordenó la expulsión de la Corriente Democrática y de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y sus compañeros. El quiebre se hizo profundo cuando los priístas tuvieron que defender las causas de Salinas en las que no creían: aliarse con el PAN, echar para abajo las Leyes de Reforma y el agrarismo y entregar a los obreros, aceptar como jefe natural a Diego Fernández de Cevallos, tapar crímenes, errores, saqueos, intento de relección. Fue demasiado.

El PRI perdió su "alma", el núcleo de convicción que lo mantuvo en el poder por muchas décadas. No hay síntoma de que los efectos del colapso se hubieran controlado. El tricolor ha perdido terreno en todas las elecciones importantes desde 1994. Es utilizado como escudo de los corruptos. No ofrece fórmulas o personajes nuevos. Sus caudillos tienen por lo menos 20 años en la farándula. Nada ofrece a los jóvenes ni a una sociedad politizada que se moderniza. No podrá ser oposición ni regresar al poder. En el fondo, su error fatal fue creerse eterno. Como dijo Gabriel Zaid hace muchísimos años, hubiera sido muy raro que el PRI fuera eterno.

jaop@prodigy.net.mx


Kikka Roja

domingo, 11 de febrero de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti : Contra el maquiavelismo

Fox ataca de nuevo
José Agustín Ortiz Pinchetti

En nuestra última sobremesa dominical comenté que Felipe Calderón tenía como enemigo a su propia conciencia. La gente común piensa que los políticos son inmunes a los "remordimientos". Es cierto que algunos, como la maestra Elba Esther Gordillo, tienen que desarrollar un instinto depredador para sobrevivir en un ambiente donde la traición, el robo y la mentira son moneda corriente, pero Calderón y muchos panistas se educaron en una cultura de culpa y creyeron que representaban la conciencia de la gente decente, empeñada en una brega de eternidad para establecer la democracia. Calderón y sus colaboradores son unos hipócritas, pero no tienen la ceguera moral de sus nuevos aliados, los peores especímenes del nuevo régimen. La mala conciencia puede llevarlos por el camino de la insensatez a tomar decisiones autodestructivas.

Esto viene a cuento con relación a la reaparición de Vicente Fox. En lugar de quedarse tranquilo en su rancho, esperando que Calderón cumpla con sus promesas de impunidad, se ha lanzado a la tarea de hacer un museo de su "obra" y a promover la idea de la democracia y del mercado abierto. Una contradicción esquizofrénica a lo que hizo en el poder. Para medir su legado final, recordemos que Fox detuvo el proceso de transición a la democracia. En el sexenio de Zedillo se hicieron reformas muy importantes; se dotó a la Suprema Corte de independencia y pluralidad. Se hizo una reforma electoral incompleta, pero eficaz, para que el PRI perdiera el control del Congreso y de la capital en 1997, y de la Presidencia de la República en 2000. El Poder Legislativo empezó a vivir de nuevo.

Fox, que llegó al poder como parte del cambio, empleó todos sus recursos para detener el proceso: deja una Corte mucho más conservadora de lo que fue después de la reforma de 1994. Detuvo la reforma del Estado y le achacó la responsabilidad al Congreso. Las pocas reformas que propuso, que por fortuna se frustraron, tendían a favorecer a los grupos de interés. Empleó todos los recursos como jefe del Estado para atacar al gobierno de la capital y después intervino, desvió y pervirtió el proceso electoral. La regresión política que propició dio lugar al desgaste total del Instituto Federal Electoral, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales. A tal punto entregó malas cuentas, que hoy está en proceso una curiosa ley para impulsar la reforma del Estado. Es decir, un ordenamiento para generar nuevos ordenamientos con la esperanza de estabilizar el escenario.
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Kikka Roja

lunes, 5 de febrero de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti : Contra el maquiavelismo

Cuesta de enero: uno para arriba, otro para abajo

José Agustín Ortiz Pinchetti

Enero resultó benigno para AMLO. Inició su tarea de acreditación de representantes del gobierno legítimo y en las tres primeras semanas había registrado a decenas de miles en pequeños municipios de Yucatán, Chihuahua, Zacatecas y Durango, y en las capitales de algunos estados. En ninguno ha dejado de sumar y contar adeptos, y así pone las bases de un movimiento que junto con los partidos y organizaciones del Frente Amplio Progresista formarán un polo de centro-izquierda que puede ser extremadamente poderoso. En contra de lo que dicen las lenguas de doble filo, ni el PRD ni Ebrard ni nadie puede sentirse amenazado por el proyecto, que si funciona dará campo para todos.

En el campamento del gobierno legítimo hay alegría y cauto optimismo. AMLO se posicionó bien. No sólo criticó, también propuso cinco acciones que coinciden con las propuestas de mejores economistas. Reapareció en el Zócalo, su escenario de lucha poselectoral. Puso nerviosa a la derecha cuando emergió con una cauda multitudinaria y pronunció un discurso duro y compacto. A Calderón no le fue bien en enero. Está a la defensiva, sin arriesgarse a dar golpes espectaculares que lo "legitimaran" al estilo Salinas. Como se había previsto, no puede ajustar cuentas con los corruptos sindicatos corporativos, con la burocracia o con los monopolios; sin ellos su proyecto se vendría abajo. En respuesta a su debilidad constitutiva, Calderón quiere asociar su imagen a Ejército, Marina, policía. Lo ha hecho a través de ceremonias simbólicas y de una campaña costosa contra el narcotráfico, con pocos resultados. Su mejor tanto, la extradición, probablemente ilegal, de personajes importantes de la red criminal. Lo que le ganó felicitaciones y apoyos en el gobierno de Estados Unidos.

Lo peor, la incapacidad para afrontar el alza de precios de productos básicos y la reducción en 26% del poder de compra de la clase trabajadora en menos de dos meses. No tenía idea de lo que se le venía encima. Algunos piensan que es una maniobra maquiavélica para preparar la libre importación de maíz y frijol convenida para 2008 en el Tratado de Libre Comercio. Ni siquiera sus partidarios acérrimos pueden negar que ha tenido un traspié mayor antes de cumplir los 100 días de su inauguración. El panorama financiero se torna oscuro, el efecto inflacionario de las alzas podría asociarse con la falta de crecimiento y los déficits de empleo y quebrar el eje fundamental de su oferta de campaña y su credibilidad. Calderón tiene a AMLO como su principal adversario, pero además dos enemigos peligrosos. La organización de ultraderecha llamada Yunque, que durante años, sin prisa ni pausa, penetró al PAN y cuyas diferencias con Calderón y con la corriente tradicionalista del PAN se han hecho transparentes en el diferendo con Espino.El otro es su conciencia. Ha sido educado en la cultura de la culpa y en un grupo que se identificaba a sí mismo como la conciencia decente que luchaba por la democracia en una brega de eternidad. jaop@prodigy.net.mx

La fragua


José Agustín Ortiz Pinchetti

Un político de larga carrera, muy crítico de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), me reconocía el otro día: "lo que han vivido ustedes con Andrés Manuel es una verdadera epopeya". Tiene razón: la cadena de batallas libradas en contra de la alianza de Fox con el PAN, el Yunque y los grupos oligárquicos es una hazaña. Los investigadores del futuro y los literatos, cineastas y cronistas celebrarán en ella el despertar político del pueblo de México.

Socorro Díaz inicia esta épica con La fragua, de próxima publicación. Ha recuperado los episodios, ambientes y perfiles de personajes que constituyeron la terrible y magnífica experiencia de la lucha por la democracia, encabezada por AMLO, quien aparece como es: un líder astuto, de rectitud impecable y siempre sorprendente: "el político previsible es un pobre político". Dotado de gran disciplina, laboriosidad casi sobrehumana y un espléndido sentido del humor. Sin parecido a Hugo Chávez o al del mesías tropical que la reacción ha inventado.

Pero el mayor protagonista de esta crónica es la gente. Los que participamos en las concentraciones, los del plantón, los que llenaron las plazas y las calles en la campaña. Una sociedad política nueva que se moviliza. Hombres y mujeres que inventaron formas de lucha y de expresión política, indomables y disciplinados; dispuestos al sacrificio, pero autocontenidos: ni suscitaron la violencia ni la atrajeron.

Socorro, con gran honestidad, presenta las pruebas del fraude, analiza los aspectos oscuros de nuestro lado: el desorden, la falla de los equipos, los errores estratégicos. Hace verdaderas revelaciones respecto de muchos personajes y episodios ocultos al público. Describe cómo se improvisa cuando hay escasez radical de recursos y recuerda "en la política, lo más barato es lo que cuesta dinero".

Pero, ¿por qué le llama La fragua? Porque este movimiento no es un episodio terminal, sino el crisol de uno nuevo, mucho más poderoso. A pesar de las desventajas, abusos y fraudes, la gente llegó a estar a unos centímetros del triunfo. Pero su repliegue no es el de la derrota, sino un proceso de reorganización, cuyos efectos empezarán a notarse este mismo año.

PD. Dos amigos constitucionalistas, Elizur Arteaga y Arnaldo Córdova (a quien mando un abrazo), me dicen, y con razón, que Nicolás Maquiavelo es el padre de la ciencia política. Despojó al análisis del poder de las ilusiones y lo presentó cual es. No fue consejero de tiranos, sino un precursor heroico de la modernidad republicana. Así lo expresé al iniciar esta serie. Para que no haya confusión he modificado el título de la columna. No estoy en contra de Maquiavelo, sino del tipo de política que vulgarmente se designa como maquiavélica, caracterizada por su felonía, traición y podredumbre: la que predomina hoy en México. Vale.


Kikka Roja

domingo, 21 de enero de 2007

En contra de Maquiavelo

José Agustín Ortiz Pinchetti

"No ha cambiado, sí ha cambiado"

Cuando AMLO me invitó a ser secretario de Relaciones Políticas en su gabinete del gobierno legítimo, le pregunté cuál era su primera instrucción. Me contestó riendo: "manda una circular a toda la clase política diciendo que México ya cambió. Que despierten". ¿De verdad todo cambió? Por lo menos la elite no. Si uno pasea por la avenida Mazarik, en Polanco, pensaría que el país está en bonanza. Las clases altas gozan de un optimismo irracional. Según sondeos recientes, suponen que la situación económica va a mejorar. Los datos sombríos no parecen importarles. Ni siquiera que a mil metros de Polanco se extiende la pobreza urbana y un poco más allá hay cinturones de miseria, donde vive un millón. La ceguera de la minoría es algo que ha existido en México desde la época colonial y permanece intacta, como las diferencias entre las castas, negadas hasta por los que las padecen.
Si observamos a la clase política, parece que no han aprendido nada ni han olvidado nada. La mayoría de los medios, sobre todo los electrónicos, sigue como hace 25 o 30 años, ocultando, deformando, mutilando la verdad en servicio del gobierno. Quién puede negar que la inscripción de los aspirantes a la directiva priísta se hizo en el más puro estilo arcaico, con una "cargada" impresionante y despliegue de recursos de origen oscuro. Las declaraciones de políticos tan inteligentes como Enrique Jackson y Beatriz Paredes son copia de lugares comunes que se usaban en la época de López Mateos. Y qué decir del viejo principio de autoridad diazordacista. El gobierno panista está dispuesto a pagar el precio que sea con tal de que no caigan los ¡gobernadores del PRI! Por miedo a caer con ellos. Quizás la elite no ha cambiado, pero el país sí cambió; aunque la política económica siga siendo impopular y la manipulación y el fraude no estén superados, las protestas airadas contra el incremento de los precios y por el robo electoral tienen un tono mucho más iracundo y politizado.
¿Qué, no hay espacio en los medios? El caudal ciudadano utiliza el correo electrónico e inventa periódicos murales y boletines. Calderón decreta que los problemas sociales y políticos ya se superaron, pero se tropieza con ellos y con la inconformidad cuando apenas está intentando instalarse. Un interesante estudio sobre el fortalecimiento de la sociedad civil en México, realizado por Miguel Basáñez y Jacqueline Butcher, hace pedazos los mitos sobre la falta de solidaridad de los mexicanos. El apoyo voluntario a las distintas causas es cada vez más intenso. La gente está interesada en ayudar a los demás, y en participar en la vida pública. Se debilitan los prejuicios y cada vez es más difícil engañar a la población.Mi experiencia en la única oposición política comprueba cada día estos cambios. Existe un número impresionante de personas y grupos que claman por participar en el movimiento al que ha convocado AMLO sin esperar recompensa. Un enorme y silencioso cambio está operando a pesar de que la "clase dirigente" parece cada vez más ciega.
jaop@prodigy.net.mx

Kikka Roja

domingo, 7 de enero de 2007

José Agustín Ortiz Pinchetti

Antimaquiavelo
El propósito de innovar


Este año cumplo 20 de publicar cada domingo en La Jornada (el único de los periódicos importantes que le ha abierto brecha al cerco mediático tendido en contra de millones que intentamos cambiar al país). Un artículo cada semana, más de 500, de dos a tres cuartillas, así que si las sumáramos, llegarían a ser más de 2 mil. Al repasar mi producción, veo que es un espejo sincero, aunque no siempre lúcido, de un proceso de transición política de los más contradictorios y lentos, el cual, con una pesadez elefantiásica, contradiciéndose a sí mismo, retrocediendo para recomenzar, abarca poco más de los 20 años en que he trabajado mis artículos dominicales. Estoy seguro que al iniciar 2007 dejamos atrás un territorio de la vida pública y entramos en otro. Queda atrás el enésimo fraude electoral en nuestra historia de fraudes electorales que se remonta al primero en 1826. Es difícil saber qué es más fuerte, si el vicio de trampear y de imponer la voluntad de unos en contra de los demás o la tozuda voluntad de los que resisten y quieren lograr la modernidad política. La política mexicana puede confundirse con el concepto vulgar del maquiavelismo, es decir, se caracteriza por la simulación, el engaño y la felonía alejados por completo de los cánones éticos. Lo que pretendemos quienes trabajamos con Andrés Manuel López Obrador es revertir esta forma de ver, vivir y practicar la política
Tenemos la firme voluntad y la esperanza de que no será con engaños, traiciones e incumplimiento de promesas como podremos construir un sistema político que abra las puertas del desarrollo, es decir, del crecimiento económico y del justo reparto de la riqueza, lo que es la única justificación de la democracia, la que según Churchill es el peor régimen, a excepción de los demás. Así es que a partir de ahora me propongo dejar atrás las sombras del sexenio anterior para hablar de una nueva tarea que no deja de tener destellos épicos: construir una fuerza popular lo suficientemente numerosa y coordinada para buscar el poder y cambiar las cosas para el bien de todos.
Es mi propósito renovar mis contenidos y mi estilo. Quiero decirles que no pierdo de vista la necesidad de conectarme con mis lectores, que en gran mayoría son favorables a nuestra causa, no para entusiasmarlos con un optimismo trágicamente irreal, sino para decir sistemáticamente la verdad y dar testimonio veraz de lo que nos vaya sucediendo a aquellos que emprendemos esta difícil y atractiva tarea. Con este buen propósito inicio el año y saludo cordialmente a mis lectores, a los que están con nosotros y a los que nos descalifican y nos niegan. Recuerdo siempre lo que dijo Juárez: "Los reaccionarios también son mexicanos".

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domingo, 17 de diciembre de 2006

Crónica de tiempos difíciles

Diario de Guerra

José Agustín Ortiz Pinchetti

El 2006 será inolvidable. Fatídico para la democracia y el proceso de cambio ominoso por la polarización del pueblo, pero colmado de enseñanzas. ¿Es difícil un balance provisional? La historia se escribe a cierta distancia y cuando los acontecimientos y los ánimos empiezan a enfriarse.

Lo primero: la destrucción del espejismo de que México podía transitar sin sobresaltos a la democracia. La traición de Fox nos ha devuelto a la realidad. No sólo él tomó como principal y casi única empresa el impedir la alternancia (prueba de ácido de la democracia), sino el proceso electoral puso de manifiesto que hay una parte importante de la sociedad, la de más recursos, que no está dispuesta a darle vía a la modernización. Es en este punto donde creo que hay la principal lección de 2006. Daniel Cosío Villegas advirtió que los grandes beneficiarios de la política económica de la Revolución había sido la super elite privada. Advirtió en 1972 que los grupos de presión concentraban fuerza suficiente para limitar el poder presidencial. Hoy la oligarquía ha dejado de estar en la penumbra. Ha participado en forma decidida e ilegal en la lucha por el poder. Es evidente que estos grupos no tienen interés alguno en que se democratice la vida pública. Para ellos el gobierno ideal sería no sólo el que no interfiera en sus actividades, sino también el que de forma decidida propicie sus negocios y contenga las demandas populares.

Eso es lo que significó el gobierno de Fox y lo que significará el de Calderón. Este pequeño hombre se ha encaramado en la silla. Pero hasta donde se alcanza a ver no tiene ni personalidad ni recursos para lograr que los grandes grupos que tienen el poder económico se disciplinen a la necesidad de cambiar la sociedad y la economía para volver a crecer y empezar a repartir. Calderón ha conformado un gabinete que responde a los intereses de sus patrocinadores y no a los de la nación. En materia política, el grupo que encabeza Francisco Ramírez Acuña sólo puede contentar a los que están en favor de la represión. En materia de política social, Calderón entregó el mando a panistas de medio pelo, todos ellos conservadores y hasta reaccionarios. En cuanto al gabinete económico, su integración corresponde a gente de pensamiento neoclásico que está en favor de la política que durante 24 años ha permitido la expansión de los monopolios, del corporativismo sindical y la expansión del gasto corriente con el múltiple efecto de impedir el crecimiento sano de la economía de mercado, aumentar el desempleo, el empobrecimiento y la concentración.

Yo no creo que Calderón tenga una intención verdadera de modernizar la política social o económica o de reanudar la marcha hacia la democracia. Me parece que uno de los méritos mayores de AMLO ha sido no negociar una rendición. Al no reconocer la legitimidad de Calderón, lo obliga a afrontar el cambio, y a la clase política y a los empresarios y al pueblo a definirse.

jaop@prodigy.net.mx

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domingo, 10 de diciembre de 2006

Mentiras Panistas ¡Insostenibles!

Diario de Guerra

José Agustín Ortiz Pinchetti
Una confrontación inevitable


Como nunca me escriben mis lectores. Muchos coinciden conmigo, ¡qué inteligentes! Pero los panistas me atacan. Unos me invitan a irme a un lugar innombrable y otros acusan a nuestro movimiento de violento y rijoso. Mis opiniones no son declaraciones del gobierno legítimo y las hago bajo mi propio riesgo.
Es hora de que mis corresponsales blanquiazules acepten quiénes son los verdaderos violentos. Mientras que el saldo del movimiento de resistencia contra el fraude es blanco, sin incidentes sangrientos ni destrucción, el de ellos es terrible. No sólo se robaron las elecciones, como reconocen en privado panistas respetables, sino tienen en vilo a la nación. En Oaxaca ha habido 40 muertos y cientos de heridos; varios centenares de activistas de la APPO están en cárceles de alta seguridad en todo el país. El PAN ha concedido la impunidad temporal de Ulises Ruiz a cambio de que el PRI le permitiera la "inauguración". Cuando estas gentes me hablan de respeto y estado de derecho me da risa. En Oaxaca, por "órdenes superiores", se han allanado casas, perseguido y aprehendido a centenares sin que en los supuestos delitos hubiera flagrancia que lo justificara. El gobierno del PAN parece inclinarse a demostrar machismo contra los que resisten la opresión.
Algunos me han preguntado qué le podría yo aconsejar a Calderón para reducir la tensión política. Yo nunca asesoraría a Felipe, que es y será para siempre un presidente espurio, como dijo el PAN de Salinas para después negociar por él. La confrontación va a continuar por vías nuevas. Pero puede rencauzarse si Calderón impulsa una reforma electoral profunda y tempranera y ordena al procurador investigar a Ulises y liberar a los presos. No creo que la movilización a la que ha convocado AMLO se detenga. Su liderazgo no existiría sin que por lo menos una tercera parte de la población hubiera despertado. El fenómeno de fondo es que millones por primera vez en la historia de México están apoyando un proyecto progresista.
La confrontación es necesaria, inevitable y puede ser sana si se da en forma pacífica: nuestros proyectos son distintos. Calderón ha plagiado algunas propuestas y las ha convertido en iniciativas deslavadas para engañar a la opinión pública. Su auténtica propuesta es reaccionaria: reducir el presupuesto de las universidades públicas y de la educación. Disminuye los recursos para la cultura y los aumenta para la seguridad pública y las fuerzas armadas. Quien quiera entender la verdadera línea del gobierno debe estudiar el presupuesto. El Frente Amplio Progresista y el gobierno legítimo van a presentar una crítica a estas propuestas y a impulsar proyectos importantes. Como la ley de precios competitivos para reducir la concentración y los monopolios. Vendrán nuevas iniciativas y acciones. Apostaremos en contra de los proyectos regresivos. No en favor del colapso político y de la ruptura social. Criticaremos a los funcionarios ineficaces y a la corrupción, pero no quebrantaremos la paz.
jaop@prodigy.net.mx


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