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ERNESTO VILLANUEVA
8 DE MARZO DE 2012
ANÁLISIS
Jorge Carpizo y Anabel Hernández.
Foto: O. Gómez y G. Canseco
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Entre el ejercicio de la libertad de expresión y la protección de los derechos al honor, a la vida privada y a la propia imagen hay, con cierta frecuencia, una línea tenue que requiere un análisis caso por caso. Para saber qué derecho prevalece debe hacerse un estudio ponderando los derechos en pugna bajo un juicio de proporcionalidad. Es lo que ahora sucederá con la demanda por daño moral que ha interpuesto, en días pasados, Jorge Carpizo (teniendo como abogada a la doctora Perla Gómez Gallardo, defensora reconocida de la libertad de expresión responsable) contra Anabel Hernández, autora de la obra Los señores del narco, editada por Random House Mondadori. El caso fue turnado al juez Sexagésimo Quinto de lo Civil, Julián Enríquez Escobedo, con el número de expediente 64/2012. Dicho litigio es importante porque podrá arrojar nuevas definiciones o confirmar las existentes por lo que hace a los criterios judiciales sobre los alcances y los límites de la libertad de expresión. Veamos por qué.






















